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	<title>Década 2000 archivos - Museo de Prensa</title>
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	<description>Facultad de Comunicación y Letras - Universidad Diego Portales</description>
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		<title>Virtualia, la primera red social chilena</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alfredo Sepulveda]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Oct 2025 18:40:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Medios Digitales]]></category>
		<category><![CDATA[Medios Online]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo Digital]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Foros llenos de mensajes sobre música, cine, tecnología y cultura, chats internos donde los usuarios conversaban en tiempo real y correos electrónicos que llegaban a buzones virtuales, así funcionaba Virtualia, el primer “país virtual” chileno. Cada usuario podía unirse a comunidades según sus intereses, ganar “fanimanis” escribiendo artículos, participando en encuestas o compartiendo contenido, y [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Foros llenos de mensajes sobre música, cine, tecnología y cultura, chats internos donde los usuarios conversaban en tiempo real y correos electrónicos que llegaban a buzones virtuales, así funcionaba Virtualia, el primer “país virtual” chileno. Cada usuario podía unirse a comunidades según sus intereses, ganar “fanimanis” escribiendo artículos, participando en encuestas o compartiendo contenido, y luego canjear esta “moneda” por productos en bancos y comercios asociados. Virtualia funcionaba como un pequeño universo donde la gente interactuaba, compartía noticias y manejaba sus finanzas virtuales. Estas ideas hoy parecen ser comunes en redes sociales, pero en ese momento eran toda una novedad.</p>
<p>Mientras los medios tradicionales apenas comenzaban a explorar las posibilidades de internet, Chile ya contaba con su propia red social pionera, Virtualia. Había sido creada por el ingeniero civil y emprendedor digital Alfonso Gómez (actualmente consejero del Centro de Innovación “Anacleto Angelini” de la Universidad Católica). La plataforma no era solo un sitio web, sino que se concibió como un “país virtual” porque replicaba muchas de las estructuras de la vida real en un entorno digital, tenía comunidades que funcionaban como barrios o grupos sociales, foros que permitían debates y encuentros, correo interno y servicios propios.</p>
<p>“Mi objetivo era construir un espacio de interacción para jóvenes que crecieran en un mundo donde las instituciones tradicionales se quedarían ‘chicas’, y demostrar que se podía interactuar con gente en cualquier lugar del mundo”, explica Alfonso Gómez a <em>Museo de Prensa</em>.</p>
<figure id="attachment_2229" aria-describedby="caption-attachment-2229" style="width: 212px" class="wp-caption aligncenter"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-2229" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2025/10/Alfonso-Gomez-MDPUDP-212x300.jpeg" alt="" width="212" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2025/10/Alfonso-Gomez-MDPUDP-212x300.jpeg 212w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2025/10/Alfonso-Gomez-MDPUDP-723x1024.jpeg 723w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2025/10/Alfonso-Gomez-MDPUDP-768x1088.jpeg 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2025/10/Alfonso-Gomez-MDPUDP.jpeg 820w" sizes="(max-width: 212px) 100vw, 212px" /><figcaption id="caption-attachment-2229" class="wp-caption-text">Alfonso Gómez, fundador de Virtualia.</figcaption></figure>
<p>Virtualia llegó a tener, en su momento de mayor esplendor, aproximadamente 200.000 usuarios registrados. Su público objetivo eran jóvenes de entre 14 y 28 años, principalmente estudiantes universitarios, aunque la participación se extendía hasta los primeros años de trabajo.</p>
<p>La plataforma ofrecía una experiencia integral: tenía correo electrónico, chat, una tienda virtual, un servicio de conexión a internet propio (Virtualia ISP), una bolsa de trabajo, avisos clasificados, secciones de juegos online, remates y hasta una “Bolsa de películas”. Sin embargo, el corazón de Virtualia eran los foros. En ellos los usuarios podían intercambiar opiniones, organizar encuentros y compartir intereses. Existían comunidades de fanáticos de la música, como Iron Maiden y Metallica, grupos góticos, clubes de cine e incluso “familias virtuales”. A pesar de la presencia de algunos usuarios conflictivos, la moderación lograba mantener un ambiente civilizado.</p>
<p><strong>La moneda virtual que anticipó la economía digital</strong></p>
<p>Para darle un marco económico a este país virtual, Alfonso Gómez ideó su propia moneda interna, los “fanimanis”. Ellos permitían que Virtualia no solo fuera un espacio de interacción social, sino también un experimento en economía digital. “No existía el concepto, pero funcionaba como lo que hoy día entendemos como criptomoneda”, explica Francisco Ortega, exeditor de contenidos de la plataforma.</p>
<figure id="attachment_2231" aria-describedby="caption-attachment-2231" style="width: 199px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-2231" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2025/10/ORTEGA-MDPUDP-2-199x300.jpg" alt="" width="199" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2025/10/ORTEGA-MDPUDP-2-199x300.jpg 199w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2025/10/ORTEGA-MDPUDP-2-678x1024.jpg 678w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2025/10/ORTEGA-MDPUDP-2-768x1159.jpg 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2025/10/ORTEGA-MDPUDP-2-1018x1536.jpg 1018w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2025/10/ORTEGA-MDPUDP-2-1357x2048.jpg 1357w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2025/10/ORTEGA-MDPUDP-2-scaled.jpg 1696w" sizes="(max-width: 199px) 100vw, 199px" /><figcaption id="caption-attachment-2231" class="wp-caption-text">Francisco Ortega, ex editor de contenidos de Virtualia.</figcaption></figure>
<p>Los usuarios podían ganar fanimanis al redactar artículos, participar en encuestas, colaborar en las comunidades o completar tareas dentro de la plataforma. Si no trabajabas virtualmente, difícilmente acumulabas fanimanis. Gómez recuerda que esa era justamente la lógica que querían impulsar, que cada usuario entendiera que su participación tenía un valor. La idea no era solo entrar y mirar, sino construir un espacio donde se pudiera ganar algo con su esfuerzo y creatividad en el mundo virtual.</p>
<p>Los usuarios podían canjear sus monedas virtuales en tres bancos asociados: De Chile, Santander y TBanc, y en diversos comercios que respaldaban el experimento, entre ellos la desaparecida tienda de arriendos de videos Blockbuster, Cine Hoyts, Falabella, la aerolínea LAN Chile (hoy Latam), Parque Arauco, Pizza Hut y las farmacias Salcobrand. Una entrada al cine podía pagarse combinando dinero real con fanimanis.</p>
<p>Los usuarios podían intercambiar esta moneda entre sí, comprando libros, discos o artículos dentro de un mercado interno, o incluso participando en remates virtuales. La intención de Gómez era que los usuarios sintieran que Virtualia era un mundo completo, con su propia economía y reglas, donde cada acción, compra o intercambio hiciera que la experiencia se sintiera lo más cercana posible a la vida real, pero dentro de lo digital.</p>
<p>En este sentido, el impacto de los fanimanis trascendía la pantalla. Los usuarios se reunían en distintos encuentros presenciales, como en el Parque Intercomunal de La Reina, donde cientos de usuarios se reunían para conocerse en persona y fortalecer vínculos que surgían de intereses compartidos, como la música, el cine o la cultura pop. “Había un sentido de pertenencia muy fuerte”, recuerda Gómez. “Gente que no se conocía personalmente se sentía parte de algo común, de una causa, de un proyecto”.</p>
<h3><strong>Periodismo digital pionero</strong></h3>
<p>El equipo editorial de Virtualia estaba integrado por periodistas que experimentaban con nuevas formas de comunicación digital. En una época en que los medios tradicionales apenas comenzaban a entender cómo trasladar su periodismo a internet, ellos ya exploraban caminos.</p>
<p>La información combinaba contenidos propios y de medios tradicionales, pero siempre con un tono juvenil. Los foros, secciones temáticas y chats internos permitían que los usuarios comentaran y compartieran las noticias. Gracias a esto, la plataforma funcionaba como un laboratorio de periodismo, donde se experimentaban formatos, estrategias de participación y modelos de negocio antes de que las redes sociales actuales los hicieran habituales.</p>
<p>Según Francisco Ortega, los temas que más les interesaban a los usuarios eran la música y la tecnología: noticias sobre bandas, lanzamientos de celulares y videojuegos y críticas culturales, además de entrevistas con artistas. La cobertura deportiva también era importante, especialmente la de fútbol. Sin embargo, se evitaban los temas políticos y religiosos.</p>
<p>“¿Para qué hablar de política?”, comentaban los dueños de Virtualia. Gómez recuerda que, si la política o la religión llegaban a los foros, existía el riesgo de que estos espacios de encuentro se convirtieran en focos de conflicto y enfrentamiento, como ocurre hoy en muchas redes sociales. La idea era que los foros fueran un espacio positivo, donde las personas pudieran compartir intereses, aprender juntas y convivir sin conflictos que distrajeran a la comunidad. Buscaban construir un mundo virtual seguro, enfocado en lo constructivo y en la creatividad.</p>
<p>Además, la red impulsaba la formación de nuevos periodistas mediante talleres presenciales en sus oficinas. Los “virtualianos” podían ejercitar la “pluma”, escribir columnas y recibir retroalimentación directa de los editores. Cada participante elegía un tema que le interesara y enviaba semanalmente sus crónicas. “Me mandaban su columna semanal sobre, por ejemplo, el disco de Metallica. Yo lo revisaba, y si estaba ok, lo publicaba. Y si no, lo devolvía hasta que me lo mandaran de nuevo”, comenta el editor.</p>
<p>Su enfoque combinaba lo periodístico con lo comercial. “Era más comercial, evidentemente. Todo estaba al servicio del negocio virtual, pero había libertad para escribir”, dice Ortega.</p>
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		<title>La decadencia del periodismo cultural en Chile</title>
		<link>https://museodeprensa.udp.cl/la-decadencia-del-periodismo-cultural-en-chile/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paulina Jara]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Jul 2024 15:04:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“Lo que a mi me parece lamentable es que las columnas de escritores mantenían una tradición chilena histórica. Y eso se pierde con estos recortes en los medios”, dice Roberto Merino, cronista y periodista chileno. Durante la pandemia, se efectuó la primera reducción de páginas de la sección cultural del medio Las Últimas Noticias (LUN), [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>“Lo que a mi me parece lamentable es que las columnas de escritores mantenían una tradición chilena histórica. Y eso se pierde con estos recortes en los medios”, dice Roberto Merino, cronista y periodista chileno. Durante la pandemia, se efectuó la primera reducción de páginas de la sección cultural del medio <em>Las Últimas Noticias</em> (LUN), donde Merino escribía hace 20 años. Tres años después, el 23 de octubre de 2023, el segmento desaparecería. “Yo estaba muy encapsulado en mi rutina de años; mandaba la columna y la columna salía. Y, de un día para otro, no fue más. No me imaginé que podría suceder, pero el mundo cambia, no es ninguna novedad. Hay cosas que han dejado de importar”, sentencia.</p>
<p>Estos recortes fueron precedidos por una crisis generalizada en los medios de comunicación, detonada por la digitalización. Este proceso se aceleró a comienzos de los 2000.</p>
<p>La irrupción de las nuevas plataformas ha desplazado paulatinamente el oficio analógico y en el proceso de reestructuración se produjeron importantes despidos y cierres. El diario <em>La Época,</em> medio al que se le atribuye la difusión de ideas democráticas y progresistas durante la dictadura militar, cerró en 1998 tras once años de vida. El diario <em>La Nación </em>también cerró el 2012, tras 95 años de funcionamiento.</p>
<p>A partir de 2018, año en que el Colegio de Periodistas registró 119 despidos, la lucha por subsistir de los medios recrudecería. Los medios impresos mantenían solo un 33% de las preferencias a la hora de consumir información, según el reporte del Instituto Reuters del 2019. Entre el 2017 y julio del 2020 hubo 2.460 periodistas desvinculados de medios, de acuerdo a un <a href="https://www.puroperiodismo.cl/despidos-y-precariedad-laboral-los-datos-tras-la-profunda-crisis-de-los-medios-de-comunicacion-en-chile/">registro</a> de la revista digital de la Escuela de Periodismo de la UAH, Puroperiodismo. Dentro de los conglomerados de medios escritos, <em>El Mercurio</em> concentró la mayor cantidad de despidos durante el periodo, seguido por Copesa. En los mismos años, las revistas <em>Paula</em> y <em>Qué Pasa</em> dejaron de existir yeditorial Televisa, responsable de publicaciones como <em>Caras</em>, quebró.</p>
<p><em>La Tercera</em> y <em>La Cuarta</em> dejaron de ser diarios de papel a fines de enero del 2021-La Tercera continuaría con el papel solo los fines de semana- y el Sindicato de Prensa de Copesa confirmó 230 despidos.</p>
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<h2><strong>Las páginas desaparecidas </strong></h2>
<p>Durante estos años de reajuste periodístico, las secciones culturales han sufrido. Fue el caso tanto en <em>La Segunda </em>como en <em>El Mercurio</em>. En el caso de este último, la Revista de Libros, creada en 1989, dejó de circular en 2006 para pasar a ser una sección de “Artes y Letras”, disponible exclusivamente los domingos.</p>
<p>En un inicio, de las 28 páginas del segmento, 8 eran para la revista. Pero a partir de la crisis financiera del 2008, Artes y Letras fue disminuyendo gradualmente hasta tener solo 8 páginas. De estas, dos están destinadas para Libros.</p>
<p>El suplemento “Cultura” de <em>La Tercera</em> no pasó de la primera década de los 2000. Cerró el 2008. El área de Cultura y Entretención del mismo medio fue reemplazada por el segmento <em>Culto, </em>en 2020. Según un <a href="https://palabrapublica.uchile.cl/a-quien-le-importa-el-periodismo-cultural/">recuento</a> de Palabra Pública, en el caso puntual de Copesa, la mayoría del personal dedicado a la cobertura cultural fue despedido entre el 2008 y comienzos del 2020.</p>
<p>El fenómeno no se ha limitado solo al periodismo cultural en prensa. El pasado 9 de mayo, se efectuaron una decena de despidos de periodistas del área de cultura de Canal 13 dentro de una reestructuración interna para fusionar esa área con la de entretenimiento.</p>
<p>Ana Josefa Silva, periodista, columnista y crítica de cine que trabaja para radio <em>Bíobío</em> y en <em>Ex-Ante </em>(<em>newsletter</em> nativo digital), experimentó los primeros recortes culturales. Señala que entre 1993 y 2003 comentaba cine, teatro y, ocasionalmente, trabajaba en el matinal “Buenos días a todos” de Televisión Nacional. Un día la productora del programa le pidió que dejara de hablar de películas francesas. Y luego la orden fue más tajante: el contenido cultural sería reemplazado por un comentario de farándula. Según recuerda Silva, la decisión surgió tras el cancelado matrimonio entre Iván Zamorano y Kenita Larraín, el boom mediático del verano de 2003.</p>
<p>Ana Josefa Silva no tenía interés en seguir la farándula. “Yo soy una periodista formada en prensa escrita. Pasé la mayor parte de mi vida en <em>El Mercurio </em>y en <em>La Segunda</em> como editora de la sección de Espectáculos”, recuerda Silva que, además, es presidenta del Círculo de Críticos de Arte de Chile. “El 2021 apareció la oferta de <em>Ex-Ante. </em>Querían que su medio, que era muy político, tuviera algo distinto con el comentario de películas y series.”</p>
<p>Durante su trayectoria profesional, Silva observó que los medios tradicionales iban descartando los contenidos de cultura. “Para <em>La Tercera</em>, por ejemplo, el teatro no existe”, dice la periodista. Según ella, aún es común en medios argentinos incluir la cartelera teatral, que abarca varias páginas, caso que no ocurre en Chile.</p>
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<h2><strong>Vanguardia cultural </strong></h2>
<p>Ascanio Cavallo también ha presenciado la reducción de las páginas culturales. Escribe sobre cine en la revista Sábado de<em> El Mercurio</em> y señala sobre Wikén, la revista de entretención y cultura de ese mismo medio que circula los viernes, “Wikén no se parece en nada a lo que era. Ha sido reducida al mínimo. Hoy se constituye por un 70% de gastronomía y un 30% de espectáculos (música y cine), pero no hay crítica de otras artes”, dice Cavallo.</p>
<p>En 1993, Cavallo fue parte de los periodistas que crearon el segmento “Ideas”, del diario La Época. “Ideas”, cuenta, se basaba en un periodismo cultural fuertemente ligado al mundo académico e intelectual. Los diversos ensayistas, chilenos o internacionales que se incluían en la sección, exploraban temas que la transición a la democracia recién permitía develar, como la sexualidad. El periodismo cultural de “Ideas” le daba un puente a la producción intelectual de la academia hacia la sociedad. Esta modalidad, más reflexiva y pausada, sostiene Cavallo, no tuvo continuidad en ningún medio. “Hay una diferencia en el periodismo cultural entre aquellos que recopilan información y aquellos que coordinan, consiguen y editan”, explica. El crítico se refiere a una evolución que notó en sus años como periodista cultural: los reporteros dejaron atrás el tratamiento de la cultura a través de críticas y ensayos y pasaron a informar sobre coyuntura cultural de una forma más ligera y “digerible”.</p>
<p>El escritor Roberto Merino cuenta sobre aquella época: “Estaba la idea de que los diarios eran para un público más heterogéneo. Si las columnas o las críticas no interesaban a todo el mundo, se mantenían para aquellos que sí las leían”.</p>
<figure id="attachment_2156" aria-describedby="caption-attachment-2156" style="width: 640px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="wp-image-2156 size-large" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/ROBERTO-MERINO-1024x576.png" alt="" width="640" height="360" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/ROBERTO-MERINO-1024x576.png 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/ROBERTO-MERINO-300x169.png 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/ROBERTO-MERINO-768x432.png 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/ROBERTO-MERINO-1536x864.png 1536w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/ROBERTO-MERINO.png 1919w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /><figcaption id="caption-attachment-2156" class="wp-caption-text">ROBERTO MERINO (CRÉDITOS: CENTRO DE HUMANIDADES UDP)</figcaption></figure>
<p>Para Ascanio Cavallo, la digitalización tampoco ha garantizado un escenario más estable para el periodismo cultural. “La dependencia al público es extrema, si no hay click, estás muerto”, advierte.</p>
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<h2><strong>Reporteando con el algoritmo </strong></h2>
<p>Mientras los grandes medios transitan hacia la digitalización, en Instagram han surgido cuentas independientes que cubren áreas culturales de nicho. Una de las más antiguas es @SantiagoAdicto, creada y administrada por el periodista Rodrigo Guendelman. En 2024 cumple 13 años y cuenta con 585 mil seguidores.</p>
<figure id="attachment_2158" aria-describedby="caption-attachment-2158" style="width: 640px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-2158 size-large" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/RODRIGO-GUENDELMAN-1024x683.jpeg" alt="" width="640" height="427" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/RODRIGO-GUENDELMAN-1024x683.jpeg 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/RODRIGO-GUENDELMAN-300x200.jpeg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/RODRIGO-GUENDELMAN-768x512.jpeg 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/RODRIGO-GUENDELMAN-1536x1024.jpeg 1536w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/RODRIGO-GUENDELMAN-2048x1366.jpeg 2048w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /><figcaption id="caption-attachment-2158" class="wp-caption-text">RODRIGO GUENDELMAN (CRÉDITOS: CIUDAD EMERGENTE)</figcaption></figure>
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<p>El <em>feed</em> de SantiagoAdicto ofrece una variedad de cobertura de arte urbano, paisajismo, arquitectura y panoramas dentro de la región. Todo aquello que valga la pena ir a ver en la capital.</p>
<p>La idea de la cuenta surgió antes de que existiera Instagram. Rodrigo Guendelman creó el hashtag #Santiagoadicto en Twitter (hoy X), a modo de contrarrestar el despectivo “Santiasco”, término que se popularizaba en redes sociales. Hizo suya la palabra y, posteriormente, escribió su primera columna con el mismo nombre en <em>La Tercera</em>. Cuando la publicaron, decidió crear la cuenta en Instagram.</p>
<p>“Surge de las ganas de mostrar las cosas bonitas de la ciudad y que eso de ‘Santiasco’ no tiene lógica”, explica con orgullo el fundador que hace de curador del contenido que postean. Colaboran con él fotógrafos independientes.</p>
<p>“Yo confío mucho en caminar, en ir a todos los lados posibles. Si voy a hablar de un parque o de una exposición. Esté en Cerro Navia o en Las Condes. La calle es más importante que cualquier métrica”, añade Guendelman. La cuenta ha tenido un crecimiento orgánico a lo largo de los años.</p>
<p>Para el creador de SantiagoAdicto, la cuenta existe por la falta de medios de comunicación que le den espacio a la cultura.</p>
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<h2><strong>“Estado del arte” de un oficio</strong></h2>
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<figure id="attachment_2159" aria-describedby="caption-attachment-2159" style="width: 400px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-2159 size-full" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/XIMENA-POO.jpeg" alt="" width="400" height="600" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/XIMENA-POO.jpeg 400w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/XIMENA-POO-200x300.jpeg 200w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /><figcaption id="caption-attachment-2159" class="wp-caption-text">XIMENA PÓO (CRÉDITOS: PALABRA PÚBLICA)</figcaption></figure>
<p>En noviembre del 2013 se celebraron los 60 años de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile. Durante la conmemoración hubo un conversatorio sobre periodismo cultural.  Ximena Póo, entonces directora de la escuela, le preguntó a Faride Zerán acerca de la relevancia del periodismo cultural en la coyuntura del país. La Premio Nacional de Periodismo, contestó: “El periodismo cultural no es solo para hablar de lo que se crea, sino también de cómo se vive. En el periodismo cultural se construye ciudadanía”</p>
<p>Ximena Póo y Faride Zerán hoy imparten en la Universidad de Chile el Diplomado en Periodismo Cultural. A pesar de la reducción de esta área, el diplomado se ha mantenido desde 1997. Fue el primero en su tipo en Chile y América Latina. Actualmente tiene 15 cupos para estudiantes que vienen de distintas profesiones. Hay historiadores, arquitectos, cineastas, y otros.</p>
<p>Póo, académica en la Facultad de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, no comparte la idea de que el declive del oficio tenga que ver con un desinterés de las audiencias. Hace énfasis en la búsqueda de espacios culturales y el hambre por contenido cultural. En ese escenario, explica, la capacidad del periodismo cultural de “traducir” productos culturales es esencial. Este género periodístico estaría acercando ese contenido artístico a las audiencias.</p>
<p>En la misma época que nació el Diplomado de Periodismo Cultural, la periodista Marisol García comenzó su carrera como crítica de música. García ve con menos optimismo el escenario: “Cualquier periodista de más de 30 años te puede nombrar al menos 10 medios culturales que han desaparecido”, dice la editora de opinión de CIPER. El 2018 ganó el Premio Pulsar a la Mejor Publicación Musical Literaria por su libro “Llora corazón: El latido de la canción cebolla”, que repasaba la historia de la música popular romántica en el país.</p>
<figure id="attachment_2160" aria-describedby="caption-attachment-2160" style="width: 600px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-2160" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/MARISOL-GARCIA-300x224.png" alt="" width="600" height="449" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/MARISOL-GARCIA-300x224.png 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/MARISOL-GARCIA-768x575.png 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/MARISOL-GARCIA.png 901w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /><figcaption id="caption-attachment-2160" class="wp-caption-text">MARISOL GARCÍA (CRÉDITOS: CENTRO PARA LAS HUMANIDADES UDP.</figcaption></figure>
<p>“No se puede sostener un sistema de debate sobre cultura y creación, en un país donde no hay un mínimo de plataformas para que esa difusión, reflexión y análisis se desarrollen”, sostiene García.</p>
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<h2><strong>Hacia adelante</strong></h2>
<p>Cuando cerró la sección cultural de <em>Las Últimas Noticias</em>, lo lamentó también el escritor Alejandro Zambra que escribió para LUN en los años 90.</p>
<p><em>Palabra Pública</em>, una de las pocas revistas culturales que subsiste actualmente, habló con el autor en una entrevista titulada “Contra la nostalgia”. “La crisis de los periódicos es global e irreversible, pero en Chile el proceso sucedió a una velocidad despiadada. Aún hay secciones culturales y de crítica de libros en los diarios de España, Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Uruguay, Argentina”, observó Zambra. Pero también dijo en la misma entrevista que no glorifica la “época de oro” del periodismo cultural, recordando que el acceso a la cultura era más escaso y elitista.</p>
<p>En una línea similar, García destaca el hambre cultural que se expande día a día en el país. “Como se llenan los recitales en Chile; los Bunkers, Lollapalooza… Es una excusa simplona apuntar a un desinterés de las audiencias”.</p>
<p>El 2022, se celebró en la Facultad de Comunicación y Letras de la Universidad Diego Portales la conferencia “El fin del periodismo cultural”. Yenny Cáceres, periodista y crítica de cine, que escribió antes en La Época, introdujo el tema con las siguientes palabras:</p>
<p>“El periodismo cultural es el  patio trasero de las redacciones. Somos los más ninguneados, mal pagados y prescindibles de los medios. Ante tantas dudas, unas pocas certezas: El periodismo cultural se alimenta, más que nada, de la pasión. Pero también el periodismo cultural es un sobreviviente. Una especie en extinción.”</p>
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		<title>Capítulo 5: Revolución Digital</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Francisca Skoknic]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Apr 2020 20:45:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Video]]></category>
		<category><![CDATA[Documental]]></category>
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		<title>Patricia Verdugo: Una periodista que denunció los crímenes de la dictadura</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hernán Calvo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Jan 2020 00:31:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Perfiles]]></category>
		<category><![CDATA[Patricia Verdugo]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[revista APSI]]></category>
		<category><![CDATA[Revista HOY]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Con valentía y dedicación logró comunicar bajo el régimen de la censura lo que muchos no se atrevieron a decir. Una voz que Chile extraña; pero que también recuerda, admira y sigue leyendo.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El 13 de enero de 2008 el periodismo chileno sufrió una de sus mayores pérdidas con el fallecimiento de la periodista y escritora Patricia Verdugo. Su legado en lo investigativo y narrativo es potente. “La Patricia <strong>fue una heroína nacional</strong>”, dice su ex esposo y también periodista Edgardo Marín.</p>
<p>Verdugo <strong>cursó sus primeros años de estudio en uno de los colegios más prestigiosos de la elite chilena: el Nido de Águilas</strong>. Aunque sólo estuvo ahí hasta tercero básico<a href="https://www.cooperativa.cl/noticias/sociedad/medios/patricia-verdugo-la-periodista-que-desnudo-la-historia-oculta-de-la/2008-01-14/102157.html">, según radio Cooperativa denunció conductas indebidas de un religioso</a>. Ya manifestaba indicios de un carácter fuerte que terminó de desarrollar en el Liceo 9, donde tuvo un activo rol como dirigente estudiantil. Entre ambos establecimientos vivió el contraste de clases sociales, agudizando su sentido de justicia e igualdad. Ingresó a la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica, donde participó en la famosa toma de su casa de estudios en 1968, entre otras movilizaciones.</p>
<p>Uno de sus primeros trabajos fue como r<strong>elacionadora pública de la Escuela Militar</strong>, pero a los pocos años renunció para dedicarse de lleno al periodismo escrito.</p>
<p>Su tío paterno y su hermano menor pertenecían a las Fuerzas Armadas. Su padre, en cambio, militaba en la Democracia Cristiana. La situación política de los 70 no tardó en dividir a la familia y <strong>el golpe de estado le costó la vida a su padre.</strong></p>
<p><strong>Su legado</strong></p>
<p>Pese a la pérdida de su padre y a la muerte de dos de sus pequeños hijos, Patricia Verdugo no dejó de trabajar. Incluso podría decirse que comenzó a hacerlo con más fuerza. Según Edgardo Marín —su esposo de aquel entonces —, <strong>fue la muerte de su padre lo que determinó la decidida lucha de Patricia por descubrir la verdad</strong> sobre ese caso particular y sobre todos sus similares perseguidos por la dictadura.</p>
<p>Entre 1974 y 1977 escribió de lleno en la revista <em>Ercilla</em>. Posteriormente y hasta 1990, se desempeñó en la revista <em><a href="http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-96760.html">Hoy</a>,</em> momento en el que emigró a la revista <em><a href="http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-96757.html">Apsi</a>.</em> Debió informar bajo censura y desafió con dura voz a importantes personajes de la vida pública, o bien les dio un espacio a los discursos polémicos. Cabe recordar, por ejemplo, la conocida entrevista al ex Presidente <a href="http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-3366.html">Eduardo Frei Montalva</a>. “Si están tan seguros, dice, ‘por qué no confrontan su modelo en un plebiscito libre y con alternativas… por qué se niegan a discutir sus hechos y sus cifras&#8230; por qué no permiten que hablemos en televisión’ (…)”, se leía en la bajada del artículo publicado en la revista <em>Hoy</em>.</p>
<p>Verdugo mantuvo una línea decidida, en la que con una notable investigación no sólo escribió artículos y reportajes, sino que además es una de las autoras más leídas de la literatura nacional.</p>
<p>Su primer libro publicado en dictadura fue “Detenidos desaparecidos: Una herida abierta”, a fines de los setenta. Tras eso recibió las primeras amenazas. Tras el asesinato al sacerdote André Jarlan, líder de población y asesinado en una protesta, escribió “André de la Victoria”. Con un tono similar denunciaban las líneas de “Quemados Vivos”, sobre la muerte de Rodrigo Rojas Denegri y las quemaduras que sufrió Carmen Gloria Quintana. El más personal fue “Bucarest 187”, en el que investiga el asesinato de su propio padre.</p>
<p>Quizás la más citada de sus obras siempre será “<strong>Los zarpazos del Puma</strong>” (1985), una joya del periodismo investigativo nacional sobre la llamada “Caravana de la muerte”. En 316 páginas relata la brutal operación de un helicóptero militar que viajó por Chile ejecutando a 72 prisioneros políticos durante la dictadura de Augusto Pinochet. El libro se vendió como pan caliente en las calles de Santiago y viralizó en el mercado pirata. S<strong>e estiman más de cien mil ejemplares vendidos.</strong> “Mi libro fue una prueba clave en España (en el juicio a Pinochet) y después pasó a ser el sustento de la investigación judicial del juez Juan Guzmán”, comentó una década más tarde a Página 12, un medio argentino.</p>
<p>“¿Por qué, desde el periodismo, se investiga sobre los derechos humanos?”,  preguntó una vez. “Para ayudar a buscar la verdad de lo ocurrido, caso a caso… para ayudar a hacer justicia, caso a caso…”, se respondió. Como buen trabajo periodístico, cumplió con este doble objetivo.</p>
<p>Algunas de sus columnas más destacadas fueron <em>Pinochet y el miedo</em> (2006), <em>Mistral Lesbiana</em> (2007) y <em>De cómo sigue doliendo</em>, esta última como carta. “Si usted, general Pinochet, lo supiera…”, repite varias veces en ella. Bastan los títulos para darse cuenta de la osadía con la que escribía.</p>
<p>En 1993 recibió el premio <em>Maria Moors Cabot</em>, de la Universidad de Columbia, considerado como el más importante de Estados Unidos hacia los periodistas extranjeros. La distinción nacional la recibió cuatro años más tarde, en 1997, cuando se le otorgó el Premio Nacional de Periodismo. En el 2000 se adjudicó el premio LASA, otorgado por la <a href="https://lasa.international.pitt.edu/eng/"><em>Latin American Studies Association</em>.</a></p>
<p>“Nadie, en el periodismo, se la jugó tanto como ella. Arriesgó la vida. Y cuando volvió la democracia los reconocimientos que recibió fueron más internacionales que nacionales. Ni siquiera tuvo lugar permanente en la televisión. Y no hay en estos días un premio que lleve su nombre”, lamenta Edgardo Marín.</p>
<p>“El legado que dejó Patricia Verdugo es el que invita a alegar por tus derechos, a movilizarte, porque la inspiración que te dan los escritos de ella te invitan a dejar de tener miedo por lo que lleguen a pensar los demás”, reflexiona Javiera Olivares, ex presidenta del Colegio de Periodistas, del que Verdugo también fue dirigente.</p>
<p>“El trabajo de Patricia Verdugo fue algo admirable. Una mujer que investigaba todo lo necesario con tal de entregar un buen trabajo, inspiró muchas generaciones de periodistas que pueden ver hoy en la actualidad”, manifiesta su excolega María Olivia Mönckeberg, quien llama a darle un mayor reconocimiento.</p>
<p>Patricia Verdugo nos dejó más de 40 años de trabajo. “Fue serio, profundo, impecable en la técnica periodística, estéticamente bien desarrollado”, concluye ex marido.</p>
<p><em>*Esta nota se publicó originalmente en 2015 y fue modificada en enero de 2020.</em></p>
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		<title>CIPER: periodismo de investigación que impacta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hernán Calvo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Jan 2020 02:50:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Ciper]]></category>
		<category><![CDATA[Medios Digitales]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo de Investigación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Centro de Investigación Periodística (CIPER) ha roto los esquemas del periodismo de investigación, remeciendo al país con reportajes tan profundos como polémicos.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Desde su creación en mayo del 2007, CIPER ganó un espacio en el periodismo nacional como un<strong> referente indiscutible en lo que a reportajes de investigación respecta</strong>. El Centro de Investigación Periodística –que funciona sobre una plataforma digital y cada cierto tiempo recopila su trabajo en libros–  ha sabido marcar pauta con trabajos de investigación que han gatillado cambios profundos .</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Fundado por la periodista Mónica González, CIPER busca ser “un medio de comunicación que contribuye a tener una mejor democracia, políticas públicas de calidad, mayor transparencia, mejor calidad de vida de los ciudadanos y menor corrupción, entre otros objetivos”. Durante su primera <strong>década de vida, su financiamiento provino principalmente del Grupo Copesa</strong> –controlado por el empresario Álvaro Saieh– y apoyo de distintas organizaciones como la Fundación Ford, la Universidad Diego Portales y la Open Society Foundation (OSF).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">A partir de 2017 Copesa comenzó a retirar sus aportes, por lo que el medio inició sucesivas campañas para incentivar a sus lectores a hacer donaciones. Este esfuerzo se consolidó en 2019, cuando se lanzó el sistema de membresía +CIPER, que se ha transformado en un pilar importante para el funcionamiento del medio. A eso se suman los aportes de la UDP y OSF, además de la iniciativa CIPER Académico, que recibe apoyo de centros de estudios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">En 2019 además se inició un nuevo ciclo, cuando Pedro Ramírez asumió la dirección de CIPER en reemplazo de Mónica González. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Cuando aún era editor, Ramírez comentó que la independencia editorial de CIPER, en conjunto con la objetividad con que trabaja, hacen que el medio sea merecedor de credibilidad entre sus pares y la población en general. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Ciertos hitos hicieron que CIPER se convirtiera en un medio de culto y de importancia para el país. Por ejemplo, en 2008 el reportaje <a href="https://ciperchile.cl/2007/12/06/exclusivo-viaje-al-fondo-de-la-biblioteca-de-pinochet/">Viaje al fondo de la biblioteca de Augusto Pinochet</a> ganó el premio Nuevo Periodismo Iberoamericano, mientras que <a href="https://ciperchile.cl/2008/03/17/graves-irregularidades-en-millonaria-licitacion-del-registro-civil/">Graves irregularidades en el Registro Civil</a> obtuvo el Premio Periodismo de Excelencia de la UAH. El medio recibiría varias veces ese galardón en los años siguientes, con los reportajes <a href="https://ciperchile.cl/2009/10/08/la-historia-secreta-del-secuestro-de-cristian-edwards/">La historia secreta del secuestro de Cristián Edwards</a> y la serie sobre las <a href="https://ciperchile.cl/2017/03/17/las-empresas-zombis-que-compro-pinera-para-ahorrar-millones-en-impuestos/">empresas “zombis”.</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Entre los reportajes que han causado más impacto están el que denunció la <a href="https://ciperchile.cl/2013/04/25/el-director-del-ine-habria-manipulado-las-cifras-del-censo-2012/">manipulación de las cifras en el censo de 2012</a>, que obligó a rehacerlo, y la revelación de las <a href="https://ciperchile.cl/2014/04/11/los-ninos-dados-por-muertos-que-el-cura-gerardo-joannon-entrego-para-adopcion/">adopciones irregulares del cura Joannon</a>. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">El sello Tal Cual, del CIP-UDP y editorial Catalonia ha publicado tres libros recopilatorios del trabajo de CIPER, además de un volumen <a href="http://www.cip.udp.cl/investigacion/cip/los-secretos-del-imperio-de-karadima-2/">sobre el caso Karadima</a> y otro sobre el <a href="http://www.cip.udp.cl/investigacion/cip/la-gran-estafa/">lucro en la educación superior</a>.</span></p>
<p>*<em>Una versión de esta nota  publicada en 2015 por Diego Pizarro y Alexis Sánchez fue editada y complementada en enero de 2020.</em></p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>El Mostrador: el decano digital</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hernán Calvo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Jan 2020 00:31:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Medios Digitales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Fundado en marzo del 2000, fue el primer medio 100% digital chileno. Enfocado principalmente en temas políticos, ha sabido marcar la pauta del debate nacional.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[






<p>A finales de la década de los 90, Chile empezó a vivir un resurgimiento de la prensa. Alimentado por la detención de Augusto Pinochet en Londres, fueron varios quienes se inspiraron para buscar una voz disidente a las que se escuchaban en la prensa. Así nació <a href="http://www.elmostrador.cl/"><em>El Mostrador</em></a>, en marzo del 2000, comenzando la década de la digitalización de los medios chilenos.</p>
<p>&nbsp;</p>



<p><iframe loading="lazy" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/229736618&amp;color=ff5500" width="100%" height="166" frameborder="no" scrolling="no"></iframe></p>



<p>Su director, <strong>Federico Joannon</strong>, dijo que El <em>Mostrador</em> es un medio que “genera confianza y credibilidad editorial, tanto para lectores como auspiciadores”. En el tiempo, se ha convertido en referencia obligada de los más importantes empresarios, políticos, ejecutivos y líderes de opinión del país.</p>

<p><iframe loading="lazy" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/229736328&amp;color=ff5500" width="100%" height="166" frameborder="no" scrolling="no"></iframe></p>



<p>Definen su línea editorial como “independiente, con pluralismo informativo, respeto y valoración positiva de la diversidad, buscando la promoción de los derechos humanos y civiles, la fiscalización de los poderes establecidos y el diálogo ciudadano con o a través de los medios”.</p>



<p>El grupo de inversionistas detrás de <em>El Mostrador</em> se reúne bajo el paraguas de <strong>La Plaza S.A.</strong> E directorio es presidido por Germán Olmedo Acevedo a integrado también por René Merino Blanco, Federico Joannon Errázuriz, Geraldina Rosenberg Dreiman y Claudio Parraguez Gamboa (actualizado en enero 2020 según la información de la <a href="https://www.elmostrador.cl/quienes-somos/">sección “Quiénes somos”)</a></p>



<p>Con el tiempo, <em>El Mostrador</em> fue creciendo junto a su audiencia. Así fue como en 2011 se creó el “Grupo El Mostrador”, donde se integraron distintas áreas de intereses para satisfacer ese aumento en sus lectores. A Nacional y Política, se agregó Mercados Cultura, Deportes, Epístolas, Avisos Legales y El Mostrador TV.  En 2017 dieron un paso más allá y <a href="https://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2017/03/21/el-mostrador-dio-puntapie-inicial-a-la-postulacion-de-nuevas-frecuencias-en-television-abierta-digital/">postularon a la licitación de frecuencias de televisión abierta digital.</a></p>



<p>Es este proyecto de televisión lo que se ha querido potenciar más. En 2011 comenzó a ser transmitido por una señal digital en el canal 26 y si bien sólo es posible sintonizarlo en el anillo de la circunvalación Américo Vespucio, el contenido también es subido a la web. Ahí destacan contenidos como Mostradoc, Miradas, La Mesa y Semana Política, entre otras temáticas como culturales y análisis.</p>



<p>El medio tiene una importante presencia en redes sociales como Instagram (340.896), Facebook (495.488) y Twitter (1.698.788) y sus seguidores siguen aumentando (datos actualizados a enero 2020). Las redes sociales se han transformado en generadores de tráfico directo, por lo que en el futuro es probable que se proyecten bajo esa premisa, y así seguir marcando pauta entre medios digitales.</p>



<div style="width: 100%; padding: 8px 0px; font-family: Arial; font-size: 13px; line-height: 15px;"> </div>

<div style="width: 100%; padding: 8px 0px; font-family: Arial; font-size: 13px; line-height: 15px;"><iframe loading="lazy" style="text-align: justify; font-family: Georgia, 'Times New Roman', 'Bitstream Charter', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 1.5em;" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/229737874&amp;color=ff5500" width="100%" height="166" frameborder="no" scrolling="no"></iframe></div>

<p><em>*Esta nota fue publicada originalmente en diciembre de 2015 y actualizada en enero de 2020.</em></p>
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		<title>FayerWayer: Tecnología en línea</title>
		<link>https://museodeprensa.udp.cl/fayerwayer-tecnologia-en-linea/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Hernán Calvo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Jan 2020 00:45:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Medios Online]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo Digital]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desde su lanzamiento en 2005, FayerWayer se transformó en un referente en noticias sobre tecnología en español.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Explosivo y voraz. Estos son algunos de los adjetivos que se pueden utilizar para hablar de la aparición de los medios digitales en Chile y el mundo. Una realidad creciente que, según analizan Samuel Negredo y Ramón Salaverría en su libro “Periodismo Integrado”, ha provocado que mientras <strong>“el periodismo del siglo XX ha muerto. El del siglo XXI apenas balbucea”.</strong></p>
<p>En el caso chileno, con <strong>126 medios digitales registrados a la fecha (2015)</strong> — según un estudio de <a href="http://www.puroperiodismo.cl/?p=26016">Poderopedia</a>— , los medios tradicionales han visto nacer una nueva competencia en internet. Para <a href="https://twitter.com/bastarrica">Diego Bastarrica</a>, director editorial de <a href="https://www.betazeta.com/">Betazeta</a>, los medios digitales han conseguido un desarrollo que hace diez años era impensado, pero deben superar una barrera vital para seguir creciendo: lo que él llama &#8220;la flojera intelectual&#8221;.</p>
<p>El grupo de medios digitales <a href="https://www.betazeta.com/">Betazeta </a>ha sido testigo principal de cómo las nuevas tecnologías han llegado a instalarse en el país, creando<strong> una nueva forma de entregar información</strong>, como lo define Bastarrica<strong>. </strong></p>
<p>Según cuenta el director editorial del grupo medial, su sitio estrella, <em><a href="https://www.fayerwayer.com/">FayerWayer</a><strong> (FW)</strong></em><strong>, </strong>fue fundado por Leo Prieto y Francisco Sandoval, en una época donde no existía un gran desarrollo de los medios digitales en Chile. Así, con un lenguaje joven, <em>FayerWayer</em> se posicionó rápidamente como <strong>uno de los mejores medios nativo digital de tecnología en Latinoamérica.</strong></p>
<p>A través de sus coberturas de exhibiciones y ferias tecnológicas en el extranjero, el medio ha logrado mantenerse como el “caballito de batalla de Betazeta”. <em>Fayerwayer</em> realiza un promedio de 12 actualizaciones diarias y <strong>acumula alrededor de 2,3 millones de visitas al mes</strong>.</p>
<p><strong>Uniendo fronteras</strong></p>
<p>Debido a un intento frustrado de instalar una sucursal del medio tecnológico en México — país donde <em>FW</em> concentra una gran audiencia—  fue designado como editor general del medio el mexicano Daniel Villalobos. Sin oficina pero con gran disposición, Villalobos quedó a cargo de <em>FayerWayer</em>, pese al fracaso del proyecto. Desde su país natal arma pauta, designa funciones y mantiene el control de los siete periodistas — cuatro en México y tres en Chile—  de <em>FW</em>.</p>
<p>“<em>FayerWayer</em> es un equipo que trabaja en Chile en una oficina presencial y tenemos una oficina virtual de colaboradores en México; además tenemos colaboraciones esporádicas de gente que escribe dos o tres veces al mes y una red de emprendedores que publican sus eventos; entonces <strong>al final la generación de contenido es super grande</strong>”, cuenta Diego Bastarrica.</p>
<p>Además de su labor ordenando las funciones, Villalobos está a cargo de las redes sociales del medio. La difusión de las notas en Facebook y Twitter es otra de las funciones que conlleva ser un editor en Betazeta, debido a que él conoce mejor que nadie el tipo de público que visita <em>FayerWayer</em>, según afirma el mismo editor desde México.</p>
<p>En sus 12 años de historia, <em>FayerWayer</em> ha conseguido instalarse entre los medios digitales de tecnología más vistos, no solo en Chile, sino que en Latinoamérica. Este es un logro que consiguieron en parte gracias a la particular distribución de su sala de redacción, donde se produce la integración entre todos los periodistas de portales online del grupo Betazeta. Mientras producen una noticia para <em>FayerWayer</em>, a la vez cooperan con el grupo medial completo, manteniendo la unidad del grupo que va más allá de las distancias físicas de la sala de redacción.</p>
<p>*<em>Esta nota fue publicada originalmente en 2015 y revisada en 2020. En 2016 Betazeta, el grupo dueño de Fayerwayer, fue adquirido por Publimetro.</em></p>
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		<title>Bofill: “Los escándalos no son carreras de cien metros, sino maratones”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hernán Calvo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Jun 2014 22:40:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés Azócar]]></category>
		<category><![CDATA[Boffil]]></category>
		<category><![CDATA[caso spiniak]]></category>
		<category><![CDATA[La Tercera]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Andrés Azócar entrevista a Cristián Bofill, ex director de La Tercera, sobre el tratamiento periodístico dado en el diario al caso Spiniak. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El director de La Tercera* repasa cada unos de los elementos que dieron vida o uno de los casos policiales más dramáticos de los últimos años, y que se transformó en una avalancha cargada de consecuencias políticas, judiciales y, por supuesto, periodística. Este es precisamente el tema que recoge esta entrevista, detallando el camino seguido por uno de los medios más influyentes del país, que tomó una postura cautelosa -excesiva, en algunos casos- en la entrega de la información, pero que finalmente apostó por ser el líder a la hora de resolver la trama.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="line-height: 1.5em;">En noviembre del 2003, estando en panel de directores de medios -reunidos por alguna institución, cada vez que una noticia modifica drásticamente la agenda- Cristián Bofill, director de La Tercera, dijo que esperaba que los lectores evaluaran a los medios una vez que el caso Spiniak hubiese terminado. “La Tercera está apostando a su propia investigación”, recalcó.</span></p>
<p style="text-align: justify;">En esa época, el mayor escándalo político en Chile estaba en su momento más alto, no sólo apuntaban a algunos senadores de la República –Jovino Novoa  era el más damnificado– sino a los medios, especialmente a los llamados “tradicionales”. Justamente por el celo –excesivo sin duda– que tomaron para enfrentar el caso. Por eso la apuesta de Bofill –cabeza de uno de los medios más importantes del país desde 1999– parecía a todas luces aventurada.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, el tiempo le dio la razón a La Tercera. ¿Tanto en la forma como en el fondo? En esta entrevista, se intenta resolver algunas de estas dudas, aún pendientes.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>–El caso Spiniak debe ser uno de los más debatidos últimamente. Un caso que inclinó posiciones, mostró la “inmadurez” de los medios para enfrentar casos en donde los protagonistas eran personajes influyentes y también dejó damnificados y triunfadores. Cómo ves el caso Spiniak como periodista.</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–La mayor complejidad del caso no fue la presencia de personajes influyentes, aunque obviamente ese factor también pesó, a favor y también en contra de ellos. Me ha tocado trabajar en muchos escándalos, como el Piñeragate, la denuncia de drogas de Francisco Javier Cuadra, La Oficina o el Mop-Gate, para citar algunos. En todos ellos estaba involucrada gente con bastante poder. Creo que son otros los factores que pesaron más para convertir este caso en algo tan especial.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>–¿Cuáles son esos factores?</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–El primero es que no tenía paradigmas. En todos los grandes escándalos anteriores existía una lógica clara desde el principio y uno podía vislumbrar lo que había pasado, aunque finalmente no pudiera probarlo o el caso llegara a un callejón sin salida. En el Piñeragate sabías que terminarías en el servicio de inteligencia del Ejército, que era una emboscada contra la derecha liberal. En “La Oficina”, todo apuntaba a un acuerdo tácito del gobierno con el FPMR, para que no siguiera realizando acciones a cambio de impunidad. Lo mismo se aplica a los casos de violaciones de los derechos humanos. Tenías una brújula, ya que estabas en un terreno donde predominan actores y lógicas de poder bastante claras. El caso Spiniak, en cambio, estaba relacionado con mundos hasta entonces ajenos al cotidiano de la prensa, el de proxenetas, abusos sexuales, etc. El segundo factor era que se trataba de una acusación de pedofilia, algo muy complicado. No me imagino un delito más grave y capaz de arruinar para siempre la reputación de una persona.</p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;"><strong><em>–Influyó que La Tercera, en general, no toca temas sexuales.</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–No nos gusta hacer periodismo debajo de la cintura. Entiendo perfectamente que si el tema tiene relevancia pública –si está conectado con abusos de poder o fraude, por ejemplo– es necesario y legítimo meterse. Pero en general evitamos esos temas. No entiendo qué relevancia puede tener que un diputado sea homosexual o que un político casado sea infiel, mientras se trate de relaciones entre adultos mutuamente consentidas, a no ser en casos donde haya otros ingredientes muy importantes en juego y sea indispensable ponerlo como contexto. Ahora, si otros medios lo quieren hacer sólo para divulgar esas situaciones, sin que exista ningún otro tema relevante de por medio, para eso está la libertad de prensa. Pero no creo que eso sea pega de medios influyentes y de calidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>–¿Periodísticamente la pedofilia tiene un valor judicial diferente a un escándalo sexual que involucre a una autoridad?</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–La pedofilia es un delito grave. No es delito ser homosexual o tener relaciones extraconyugales. Son cosas muy diferentes.</p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;"><strong><em>–Sin embargo, si la figura política es de trascendencia, como el caso de Bill Clinton y Mónica Lewinsky, la prensa no duda en involucrarse.</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–La prensa estadounidense también en un principio tuvo cierta cautela con el tema. El que hizo estallar el escándalo Lewinsky fue el blog Drudgereport.com, del periodista Matt Drudge. ¿Y qué informó?: que la revista Newsweek tenía el tema en sus manos y no había querido publicarlo en su edición de esa semana.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>–Después de la publicación de Drudgereport la prensa estadounidense no dudó en publicar los pasajes más marbosos del infome Kenneth Starr. Y no se salvó ni el New York Times.</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–Si, pero Se trataba de las conclusiones de una investigación judicial contra el presidente Clinton llevada a cabo por un fiscal especial, Kenneth Starr, quien además se había encargado de poner su informe en Internet, con todo lujo de detalles sobre los encuentros de Clinton con Mónica Lewinsky. No digo que la vida sexual de un personaje público sea tabú. Lo que sostengo es que la prensa de calidad tiene que tener motivos de peso para entrar en ese terreno, como una investigación judicial o situaciones muy puntuales. Un hito importante en este debate fue lo que hizo el Miami Herald en 1987, cuando liquidó al candidato presidencial Gary Hart al revelar su affair con una modelo. El Miami Herald lo justificó diciendo que era la forma de develar la deshonestidad de Hart, quien había dicho que era un esposo ejemplar y desafiado a la prensa a probar lo contrario. Además, una vez revelado el caso, Hart cometió el peor error: trató de negar la relación. Yo pienso que existen otras formas de investigar si un político es honesto o no.</p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;"><strong><em>–¿Hasta qué punto la prensa alternativa jugó un rol relevante en el caso Spiniak?</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–Lo primero que hay que decir es que no fue la prensa la que detonó el caso. Fue la diputada Pía Guzmán. Ella legítimo la denuncia. Creo que sin sus intervenciones el caso jamás habría asumido esas dimensiones. En rigor, hubo dos medios que jugaron un rol importante en este caso: Canal 13 con la famosa entrevista a Gernita Bueno y La Tercera que logra la confesión de Gemita tras recopilar una serie de antecedentes judiciales, pericias médicas e informes policiales que desvirtúan su versión. En otra dimensión, creo que fue importante la entrevista realizada por The Clinic a Gemita Bueno al día siguiente de su entrevista a La Tercera. Pero no se puede decir que los medios alternativos jugaron un rol central, ya que muchas veces han hecho denuncias sin lograr marcar agenda. Plan B, por ejemplo, una vez publicó un reportaje señalando que un parlamentario UDI tenía hijos con una mujer en Arica pero el tema pasó desapercibido.</p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;"><strong><em>–¿Influyó que hubiera un sacerdote involucrado en la trama?</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–Para mí no, pero si influyó en la credibilidad de la denuncia, sobre todo por el apoyo tácito que le dio la jerarquía eclesiástica a Artiagoitía.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>–De todas maneras, el caso Spiniak se convirtió en uno de los casos más importantes, al menos como análisis, de los últimos tiempos.</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–Haciendo una recopilación del porqué el caso asumió esas dimensiones, estoy convencido que hubo tres factores principales, además del gran impacto por ser la primera acusación de pedofilia contra dirigentes políticos de peso. Primero, Pía Guzmán. Segundo, la entrevista en Canal 13 a Gemita Bueno. Tercero, la reacción destemplada de la UDI, personificada en la conducta de Pablo Longueira.</p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;"><strong><em>–La discusión sobre Canal 13 no parece del todo resuelta. Para usted el error fue entrevistar a Gema Bueno, o la forma en que se hizo, dándole un contexto de testigo infalible.</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–Creo que el principal error de Canal 13 no fue hacer la entrevista ni darle el contexto de testigo infalible, pese a que ambos errores son gruesos y merecen figurar en una antología de fallas periodísticas. Lo del contexto, sin duda fue un desacierto mayor: ¿Que necesidad tenían de poner a sicólogas “explicando” porque había que creerle a ese tipo de testimonios? Pero en ese error, Canal 13 puede decir que está en buena compañía. La BBC también se equivocó al acusar a Tony Blair de distorsionar información de inteligencia para justificar la intervención de EEUU en Irak. Esa falla condujo a un suicidio, el del científico David Kelly. El New York Times también ha cometido errores muy graves. En eso nadie puede tirar la primera piedra. Todos eventualmente podemos comprarnos una historia de buena fe y después nos puede reventar en la cara. Pero lo más antiprofesional de Canal 13 fue su actitud posterior.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>–Entonces, ¿El error fue no retractarse?</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–Canal 13 tenía la obligación de liderar el tema y, si aparecían evidencias en contra, ser  primero en divulgarlas y corregirse. Pero hicieron lo contrario: ignoraron sistemáticamente todas las pruebas que se fueron acumulando de que la denuncia era mentira y, sólo al final, y a regañadientes, lanzaron un comunicado retractándose. Lo correcto habría sido hacer un reportaje con todas las nuevas evidencias para explicarle a su público donde habían fallado. Si la audiencia de Canal 13 se hubiera informado sólo por el departamento de prensa del canal, después que se emitió la entrevista no habría tenido ninguna información relevante del desarrollo del caso hasta el desenlace. Otro punto que para mí es relevante, como director de medio es que los responsables deberían haber asumido las consecuencias de su error, como ocurrió en la BBC y en el New York Times. El máximo responsable de la BBC renunció al comprobarse que sus acusaciones eran falsas; lo mismo hizo el director del New York Times cuando estalló el escándalo de Jayson Blair, un reportero que inventó varias noticias.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>–Canal 13, en todo caso, no fue el único que se equivocó.</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–Claro que no. De alguna forma todos nos equivocamos. Sería arrogante decir lo contrario. Pero hay errores y errores. Además medios como The Clinic y Plan B se corrigieron mucho antes del desenlace, lo que no hizo Canal 13.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>–La Nación no lo hizo.</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–Por eso mismo, tengo una pésima evaluación del trabajo de ese medio en este caso.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>–En la entrevista a The Clinic la Gema Bueno se ríe de todos, pero especialmente de los medios. Y dice que el único que no le creyó fue La Tercera. Más allá de las consideraciones de este escándalo, ¿En qué pie estaban los medios al enfrentar este caso, que se olvidaron de los chequeos, que salieron a buscar testigos entre niños desamparados, que sólo informaron sobre la parte que les convenía del sumario judicial?</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–Insisto en que los medios nunca habían enfrentado una trama como esta. No recuerdo un testigo que mienta de la manera que lo hizo Gemita Bueno, con el aval de sectores políticos y de miembros de la Iglesia. Además, al concentrarse en Jovino Novoa las acusaciones, los ajustes de cuentas políticas pesaron mucho. Da la impresión que ese factor tiene bastante importancia. Pero no es verdad que La Tercera nunca le creyó: tuvimos dudas desde el principio, pero sólo nos convencimos de que mentía cuando tuvimos los elementos de prueba. Nuestra función no era creerle o no creerle, sino que investigar. No se hace periodismo en base a convicciones.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>–Los medios alternativos también vieron la gran oportunidad de posicionarse, con un tema que les suponía mayores libertades que a los medios tradicionales.</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–Yo creo que hicieron ruido de verdad por primera vez. Pero no estoy seguro que hayan jugado un rol importante en términos de aportar información de calidad. No instalaron el tema en la agenda y no dieron información relevante, salvo la entrevista del The Clinic con Gemita Bueno, al día siguiente de la que sacó La Tercera.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>–En un seminario en una universidad, al mes de escándalo, afirmaste que la gente debería evaluar a los medios al final del caso y no en los primeros meses. ¿Por qué tanta seguridad?</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–Como todos los grandes escándalos, el de Spiniak era una oportunidad y una amenaza para los medios. En La Tercera, teníamos fe en nuestra capacidad para investigarlo y salir bien, fuera cual fuera el desenlace. Y todavía conservamos esa confianza, ya que si bien está claro que el testimonio de Gemita Bueno era una mentira de principio a fin, todavía queda mucho por escarbar. La diferencia es que ya no es un tema que domina la agenda, pero quedan varios cabos sueltos. En todo caso, desde el principio estaba claro que nadie sabía bien que terreno se estaba pisando y que los riesgos de equivocarse eran muy grandes. Al decir que el caso no era una carrera de 100 metros, sino que una maratón, estaba simplemente ejerciendo el Sentido común.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>–¿En qué momento te das cuenta que el camino tomado por La Tercera ya tiene pruebas relevantes?</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–Pasamos por varias etapas. La primera, fue la perplejidad. Ahí, nuestra gran preocupación fue irnos con mucho cuidado en el terreno policial, pero liderar el hilo político, que era un elemento importante. De hecho, basta revisar los medios para darse cuenta que nadie cubrió como La Tercera la crisis interna de la UDI y los errores que condujeron a la caída de Pablo Longueira. La segunda etapa, fue después de la entrevista dela Gemita Bueno en Canal 13, de la cual tuvimos información detallada en La Tercera horas antes de que se trasmitiera. Destacamos el testimonio en primera página al día siguiente. Pero la etapa más importante fue cuando empezó a dar frutos el trabajo de un periodista asignado exclusivamente a seguir a Gemita Bueno –tarea que primero cumplió Pablo Vergara y, después, cuando éste se fue a The Clinic, el periodista Mauricio Donoso– además del trabajo de editores y otros periodistas que estaban muy dedicados al tema. Entre febrero y marzo teníamos certeza absoluta que Gemita estaba mintiendo, pero decidimos acumular más antecedentes y pruebas para dar el golpe final solo cuando las pruebas fueran irrefutables. Eso ocurrió en agosto, con su confesión. Pero ya en abril habíamos publicado documentos concluyentes, como la transcripción del interrogatorio en que el juez Muñoz logra quebrar a Gemita.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>–¿En qué influyó que la gente que se suponía involucrada en el tema fueran personajes de mucho poder?</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–Mi impresión es que eso sobre todo los perjudicó, por varias razones. La primera es que Jovino Novoa era visto casi como una encarnación del poder, por ser líder de la UDI y todo lo que eso conlleva. El raciocinio de la gente era que si lo estaban acusando tenía que ser verdad, ya que si fuera inocente le sobraba poder para frenar el caso. Otro factor, dadas las pasiones que a veces dominan la agenda, era que muchos de sus adversarios políticos querían que las acusaciones fueran ciertas y se jugaron fuerte contra él. Por último, la cautela de algunos medios para abordar el caso era vista mucho más como un ejercicio de su poder,lo que en algunos casos puede ser cierto, pero no en todos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>–Pero, ¿Influyó en algo que Jovino Novoa, haya sido parte del Comité Editorial de La Tercera?</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–El Comité Editorial de La Tercera no es deliberativo. Es un desayuno semanal en el que participan políticos desde el PS hasta la UDI, como José Antonio Viera Gallo, Oscar Guillermo Garretón, Alejandro Foxley, Raúl Torrealba, Juan Antonio Coloma, Edmundo Pérez Yoma o Jorge Schaulsohn. Se intercambian ideas y se comenta la actualidad, pero el contenido lo decide el director del diario, siguiendo las líneas básicas establecidas por el directorio de la empresa, que no entra en el día a día. Para ejemplificar como funciona Copesa en ese terreno, es bueno recordar que Víctor Manuel Rebolledo era del Comité Editorial de Qué Pasa cuando la revista lanzó el artículo de las coimas, que terminaron comprometiendo seriamente su carrera política. Si alguien cree que un diario serio, manejado por profesionales, va a hipotecar su credibilidad para defender a un dirigente político culpable de acusaciones como las de Gemita Bueno, no tiene idea en qué consiste el periodismo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>–¿Por qué La Tercera se demoró tanto en poner el nombre de los senadores, nombres que por lo demás ya habían sido publicados en casi todos los medios?</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–No estoy seguro que ya habían sido publicados en todos los medios. En todo caso, creo que fue un exceso de cautela, Pero al final del día fue esa cautela la que nos llevó a no comprarnos pistas falsas y avanzar con seguridad en el tema. No estamos arrepentidos de haber sido cautelosos en ese caso. Aplicamos el mismo criterio con las acusaciones contra el alcalde de Valparaíso, Hernán Pinto, a quien también se trató de involucrar en el caso Spiniak falsamente. Nadie puede decir que Pinto es un tipo con poder fuera de sus reductos en Valparaíso. Otros medios usaron diferentes criterios con Pinto que con las personas mencionadas por Pía Guzmán.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>–En el caso Spiniak, La Tercera también optó por potencia la cobertura política, y con menos cautela.</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–Ahí estábamos pisando en un terreno conocido, el de la política, donde conocíamos los vericuetos y Ia lógica de los actores. Se trata de algo que hacemos todos los días y lo sabemos  bien. Por lo tanto podíamos avanzar pisando en el acelerador sin temor a mayores riesgos en el camino.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>–Tengo entendido que Pablo Longueira no volvió a hablar con La Tercera.</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–Eso ocurre a veces con los políticos, y no sólo con ellos, cuando se publican informaciones que no resultan de su agrado. Hasta cierto punto es natural. No tiene ninguna importancia, en la medida que ese tipo de conflictos no se reflejan en la cobertura del diario.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>–¿Cree que los consumidores de diarios hacen el análisis frío de decir “este medio fue el más cauteloso, el más responsable y finalmente tenía razón” o prefieren el que les dé más información y lo más ”jugoso”? Porque un diario también se mide, sobre todo hoy, por las ventas.</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–Las ventas son un elemento importante, pero no son suficiente para construir prestigio, que al final es lo que más valoran los lectores y los avisadores. Ahora, creo que el público siempre valora un trabajo bien hecho y eso al final se traduce en mayores ventas, más prestigio y en una mejoría de la plataforma publicitaria. Es obvio, por ejemplo, que el excelente trabajo de Canal 13 en la captura de Paul Schäfer le va a redituar mucho a ese canal. Nosotros estamos satisfechos con nuestro trabajo en lo que se refiere a Gemita Bueno, aunque obviamente tampoco estuvimos libres de errores.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>–¿Errores de tipo informativo o editorial?</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–Informativo, que es lo esencial. Siempre se puede hacer de una manera mejor.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>–Por ejemplo, darle el calificativo de “supuesto testigo” a Gema Bueno.</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–Era la forma que usábamos para poner un piso de duda a su testimonio, pero después la cambiamos. Partíamos de la base de un ­error conceptual: que al darle el carácter de testigo estábamos avalando que ella había presenciado lo que afirmaba haber visto. Pero la verdad es que un testigo judicial es un testigo. Otra cosa es que su testimonio sea falso. Fue un error.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>–En el caso Lavandero, por ejemplo, las declaraciones del hijo de Clara Szczaranski no pasan el mismo cedazo que Gema Bueno, y los medios las reproducen íntegras, entre ellos La Tercera.</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–Hay una enorme diferencia en el caso Lavandero con el de Gemita Bueno. Casi todo los medios sabíamos al menos tres meses antes de que se diera a conocer el caso públicamente que existía esa investigación. Sólo se empezaron a publicar detalles después de que la fiscalía formalizó los cargos y presentó numerosas evidencias. Por lo demás, las declaraciones del hijo de Clara Szczaranski, que fueron publicadas como primicia por La Tercera, eran declaraciones judiciales. De hecho, todos estamos de acuerdo en que los errores de Gemita Bueno llevaron a la prensa a encarar con mucha más frialdad el caso Lavandero. Podríamos llenar varias páginas con las diferencias entre ambos casos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>–Cerremos con un tema muy importante y que es de discusión académica. Carlos Peña en una columna, después de las sanciones a Canal 13, escribió que los periodistas, por el deber de informar, pueden errar, equivocarse en la entrega de la información.</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–Los medios pueden equivocarse sin duda y, por más fuertes que sean esas equivocaciones, no deben servir de excusa para restringir la libertad de prensa, un pilar básico de cualquier sociedad democrática. Hasta ahí estoy de acuerdo con él. Una de las mejores lecturas en ese sentido es un libro del ex columnista del New York Times Anthony Lewis, titulado Make no Law, en la cual relata el caso Sullivan contra The New York Times, que marcó una jurisprudencia muy importante en Estados Unidos. Tengo entendido que Peña lo leyó, ya que citó el caso en una columna. Mi diferencia con la postura de Peña respecto de la prensa y sus equivocaciones no es de concepto. Es otra.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>–¿Cuál es esa diferencia?</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–Una cosa es que los medios puedan cometer equivocaciones y combatir a quienes las quieren usar como pretexto para coartar la libertad de prensa, pero otra es celebrar sus equivocaciones. Bajo ese prisma, basta que la prensa se atreva a decir cosas incómodas para el poder para que merezca elogios irrestrictos, sin importar si es verdad o no. Peña aplaude, por ejemplo, la actitud de Canal 13 respecto de Gemita Bueno y ayuda a convertir los errores profesionales en un espectáculo de coraje. Le tengo aprecio y respeto como una persona que combate las restricciones a la libertad de expresión, pero me es imposible coincidir con él. Creo que no se puede discutir en  el papel de la prensa si el factor credibilidad se deja de lado.</p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;"><strong><em>–¿Qué lecciones deberían sacarse para este tipo de casos, con un país cambiando profundamente, más medios y más competitivos y audiencias acostumbradas a otro tipo de escándalos?</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–Frente a denuncias de este calibre, lo mejor es no dejarse llevar por el inmediatismo. Los escándalos de este tipo no son carreras de cien metros, sino maratones. La tendencia en una sociedad donde los medios son cada vez más competitivos es a la inmediatez. Con esto no estoy defendiendo un rol reactivo o justificando a aquellos que prefieren remitirse a publicar declaraciones oficiales para no meterse en problemas, una tendencia bastante arraigada en algunos medios. Lo que digo es que es mejor investigar bien y al final en estos grandes casos, a veces el que pega último pega mejor.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>–O sea este caso, incluso rompe el axioma máximo, al menos del periodismo tradicional, que es el golpe.</em></strong></p>
<p dir="ltr" style="text-align: justify;">–No, pero no sacas nada con apresurarte y golpear si al final, en el desenlace, ese golpe te revienta en la cara.</p>
<p dir="ltr">
<p dir="ltr"><em>*Cristián Bofill dejó la dirección de La Tercera en agosto de 2013</em></p>
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