Entrevistas

Juan Cristóbal Peña: “Hay un afán distorsionador, negacionista y relativista de lo que fue la dictadura”

El periodista ha investigado exhaustivamente al Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) y ha entregado nuevas miradas sobre el grupo guerrillero que atentó contra la vida de Augusto Pinochet y que encabezó la lucha armada contra la dictadura. En conversación con el Museo de Prensa, el periodista y académico de la Universidad Alberto Hurtado reflexionó sobre la memoria y su más reciente trabajo sobre Álvaro Puga, el propagandista y asesor de los servicios de inteligencia del régimen.

Juan Cristóbal Peña es autor de los libros La vida en llamas (2003), Los fusileros (2007), La secreta vida literaria de Augusto Pinochet (2013) y Jóvenes pistoleros (2019). Sus crónicas, reportajes y perfiles han aparecido en medios de Chile y Latinoamérica, en libros como Lo mejor del periodismo en América Latina (2010), Volver a los 17 (2013), Antología de la crónica latinoamericana (2012), Los archivos del cardenal (2014) y Los malos (2015). Además, ha sido editor de los libros; Apuntes de una época feroz (2015) y Joyitas: Los protagonistas de los mayores casos de corrupción en Chile (2021). 

También ha ganado distintos reconocimientos por su labor periodística, como el premio al Nuevo Periodismo Iberoamericano de la Fundación Gabriel García Márquez, Lorenzo Natali de la Unión Europea y el Premio Periodismo de Excelencia de la Universidad Alberto Hurtado. El periodista cuenta sobre su dedicación por abordar y desentrañar nuevas luces de la dictadura y sus protagonistas.

Has dedicado mucho tiempo a investigar y escribir sobre la dictadura y el Frente Patriótico Manuel Rodríguez. ¿Qué es lo que te motivó a centrarte en ese tema?

-Yo creo que primero tiene que ver con una cosa generacional. Yo crecí en dictadura y luego me formé profesionalmente en democracia, en los años noventa. Y en ese sentido, me parecía motivante poder hablar e investigar de esos temas ya no desde la urgencia de los años setenta y ochenta, años en los que se reclamaba sobre los abusos y los crímenes que estaban ocurriendo en esos años. A mi me interesaba analizarlo desde una mirada más reflexiva, que tuviera perspectiva en el tiempo y que pudiera abordar algunos ángulos que no necesariamente se habían visto hasta entonces. Y en ese marco es que me interesó lo que tenía que ver con lo que fue la lucha armada durante la dictadura, con las trayectorias biográficas de los protagonistas de esos hechos, y también con algunas trayectorias biográficas de los perpetradores de la represión.

Su trabajo ha dado luz sobre muchos aspectos de la dictadura. ¿Podría compartir cuál es el desafío más grande al investigar y escribir sobre estos temas sensibles?

-Primero, es tener algo nuevo que decir, que es el principio fundamental del periodismo. Me parece que en la actualidad lo que prima no es la denuncia. sino sobre todo una mirada crítica y distante de esos hechos. El paso del tiempo opera favorablemente para destrabar secretos, para abrir testimonios, para abrir pruebas de la verdad, para conocer documentos que no estaban visibles a la luz pública. Y es lo que he hecho a través de proyectos individuales o proyectos colectivos como el que realizamos ahora último sobre el papel que tuvo la policía política en los años ochenta, particularmente la Central Nacional de Informaciones (CNI), no como un organismo solamente represivo, sino que como un organismo político, propagandístico y partidariamente deliberante.

 

Nuevas luces de la dictadura 

El trabajo de Juan Cristóbal Peña ha develado nueva información con respecto a la dictadura. Su investigación más reciente la realizó con la Revista Anfibia en colaboración con la Universidad Alberto Hurtado y el Museo de la Memoria y se llama “El Primer Civil de la Dictadura. Los Archivos Secretos de Álvaro Puga”, es un proyecto multimedia para el que se consultaron 166 archivos inéditos del régimen militar. Entre sus revelaciones está la dependencia económica que tuvo la dictadura de los grandes medios de comunicación, como La Tercera y El Mercurio. 

Puede contar un poco más sobre el trabajo que hizo en conjunto con la revista Anfibia, donde denuncian el nexo entre los medios de comunicación y la CNI 

-Son archivos que no solamente contienen una revelación en sí mismos, sino que es también una revisión de esos archivos a través de una contextualización y una verificación. De lo que dan cuenta  es de la complicidad de la prensa como vocera de la dictadura, como un órgano de difusión, y también de la dependencia económica que tuvieron esos medios por préstamos millonarios del Estado para ser salvados de la quiebra en la crisis económica de la primera mitad de los ochenta. 

Hablando del Frente Patriótico Manuel Rodríguez ¿Cómo evalúa el impacto de la resistencia armada durante la dictadura?

-A mí me interesó este tema en parte porque me parecía que hasta entonces no estaba abordado desde el ángulo que me interesaba. Primero, desde las trayectorias políticas y vivenciales de los protagonistas de algunas de las acciones más conocidas y también del modo en que había sido visto históricamente desde los medios más conservadores, medios hegemónicos, que motejaban esas acciones como terroristas. No hablaban de terrorismo cuando calificaban las acciones de agentes del Estado. En mi opinión personal, un caso es de resistencia armada y el otro es de terrorismo armado. El FPMR es una respuesta al terrorismo de Estado, instalado desde las primeras horas del golpe de Estado. 

-Me interesó mirar esta organización desde un lugar desprejuiciado, con distancia periodística, pero con un punto de vista que no era condenatorio de por sí a estos grupos armados. Sí con una mirada crítica de lo que fue la puesta en marcha de lo que se propuso la organización armada. El FPMR pretendía desafiar a la dictadura mediante las armas y apoyar de esa forma las acciones de protestas populares que ocurrieron desde el comienzo de los ochenta. 

¿Cuál fue el papel de Guillermo Teillier, difunto expresidente del Partido Comunista, en el contexto de la resistencia a la dictadura, y el Frente Patriótico Manuel Rodríguez? 

-Guillermo Teillier era ni más ni menos que el responsable político de la lucha armada contra la dictadura. Era la contraparte en el Partido Comunista del grupo armado que se creó. Por tanto, tenía plena responsabilidad. Guillermo Teillier fue como cientos o miles de militantes de izquierda detenido de manera ilegal, y fue sometido a tormentos horrorosos durante seis meses en los subterráneos de la Academia de Guerra. Y luego permaneció otro año y medio detenido en diferentes centros. Cuando él salió en libertad había tres direcciones del Partido Comunista y cientos de militantes que habían sido detenidos, asesinados y hechos desaparecer. En los ochenta como jefe militar del Frente, fue el encargado de la experiencia armada del Partido Comunista. Lo que hubo fue una respuesta proporcional y una defensa, una respuesta de dignidad ante un exterminio sistemático. Cuesta entender esa experiencia armada sin los antecedentes que llevaron a su puesta en marcha. No se puede evaluar lo que fue la existencia de este grupo guerrillero en los años ochenta sin considerar las circunstancias en que surge. 

 

La necesidad de recordar 

Para el periodista, la importancia de recordar la dictadura es latente, en un contexto que él caracteriza como negacionista 

¿Cómo ve la evolución de la percepción pública sobre el tema de la dictadura y las violaciones a los derechos humanos?

-Lo veo preocupante, pero también hay esperanza. Preocupante porque parece necesario volver a discutir, desde cero, cosas tan elementales como las circunstancias en que ocurrieron las violaciones de los derechos humanos, es decir, con la disparidad de fuerzas que hubo desde un comienzo, donde un Estado persiguió sistemáticamente a los opositores de izquierda con el propósito de exterminarlos. Tal como dice Manuel Guerrero en su último libro, lo que hubo en Chile fue una persecución sistemática con algunos asomos de resistencia tardía. Y en los ochenta (FPMR) hubo un desafío aislado como respuesta armada a las agresiones de la dictadura. 

-Es preocupante que los sectores que han apoyado siempre a la dictadura encuentren hoy un escenario propicio para decir lo que siempre han pensado. Los consensos sociales básicos que deberían primar en cualquier sociedad no existen actualemnte. Y, en segundo término, estoy con esperanza porque también creo que es una oportunidad para volver a discutir algo que, si no estaba claro, es necesario volver a revisarlo. Han surgido nuevos proyectos periodísticos, proyectos académicos, voces colectivas, voces aisladas, que ponen cuotas de humanidad. Ya ni siquiera de sensatez y justicia, sino de humanidad sobre aspectos esenciales del respeto a los derechos humanos y de los consensos democráticos básicos que deberían guiar a una sociedad

¿Cuál cree que es la importancia de recordar y analizar la dictadura en la actualidad?

-La importancia tiene que ver con el afán distorsionador, negacionista y relativista de lo que fue la dictadura, con todos sus horrores, que no solo se enmarcan en lo que fueron los crímenes, que es la parte más notoria, sino que una destrucción, un afán fundacional no democrático de una nación.