Radiografía al consumo de noticias en Chile y el mundo durante 2022

A lo largo del año que recién terminó, las audiencias globales experimentaron la profundización de fenómenos disruptivos para la industria mediática, como la caída en la confianza ante el periodismo y el creciente desinterés por los contenidos noticiosos. Así lo refleja el Digital News Report de la Universidad de Oxford, que estudió el consumo de medios en más de 93 mil personas de 43 países.

Los medios tradicionales —televisión, radio y prensa escrita— han disminuido su alcance en todos los mercados. El caso de Estados Unidos es uno de los más significativos: el porcentaje de personas que ve noticias por televisión bajó de 78% en 2013 a 48% en 2022. Durante el mismo período, quienes se informan a través de la radio pasaron de 28% a 16%. Los consumidores de medios impresos, de 47% a 15%.

Los datos pertenecen al último Digital News Report y la explicación, afirma el estudio, podría ser el hecho de que las personas se exponen cada vez más selectivamente a las noticias. Si en 2015, 67% de los encuestados se declaró interesado en las noticias, en 2022 lo hizo 47%. En la mayoría de los países, el carácter reiterativo de la agenda es el problema principal (43%), seguido de su impacto en el estado de ánimo (36%), el exceso de información (29%), el sesgo en las coberturas (29%) y las consiguientes discusiones “evitables” (17%).

Por otra parte, los medios generan cada vez menos confianza: actualmente, apenas 42% cree en ellos. En promedio, el nivel de confianza más elevado lo tiene Finlandia (69%) y los países nórdicos en general. Pero el resto del mundo presenta cifras muy distintas. Estados Unidos y Eslovaquia tienen los niveles más bajos de todo el informe (26%). Le siguen Grecia (27%), Francia (29%), Corea del Sur (30%), España (32%), República Checa (34%) y Argentina (35%). El fenómeno, en consecuencia, es transversal.

Realizado por el Instituto Reuters de la Universidad de Oxford, en Inglaterra, el Digital News Report es considerado el estudio más completo sobre el consumo global de noticias. En su versión 2022, los encargados del reporte entrevistaron a más de 93 mil personas en 43 países, lo que cubre a cerca de la mitad de la población mundial.

El estudio entrega datos clave para comprender el estado actual del consumo de noticias y el alcance efectivo de los medios. Al mismo tiempo, explora detalladamente algunas tendencias relevantes, como la polarización de las audiencias y el arrastre individual de los periodistas.

El Digital News Report también analiza el panorama de la industria de noticias en prácticamente cada país del mundo. En el caso de Chile, da luces sobre cómo los medios se están reinventando para llegar a nuevas audiencias y qué errores han cometido recientemente.

La esquiva audiencia joven

El estudio denomina “gente joven” al grupo etario que va de los 18 a los 34 años. Distingue dos subgrupos: el de los nativos digitales (25 a 34 años), que se crio en la era de la información pero antes del auge de las redes sociales, y el de los nativos sociales (18 a 24 años), que creció con un Internet social a gran escala y participativo.

Estos grupos critican el enfoque noticioso “tradicional” por su efecto abrumador y deprimente, y adoptan una posición escéptica frente a las coberturas, que consideran sesgadas y poco confiables. Tienen una definición más amplia de lo que es una noticia: no solo la asocian a la política y la actualidad, sino que la extienden a la ciencia, la cultura, los deportes y hasta los chismes. Su motivación para consumirlas es cuán entretenidas y susceptibles de compartir son.

Los nativos sociales optan por las plataformas en las que predomina el lenguaje visual, como Instagram, YouTube y el imparable TikTok, cuyo uso con fines informativos, en promedio, se ha quintuplicado en todos los países. De las tres redes, atrae el estilo informal y el hecho de que son espacios para intereses de nicho.

Obligados a idear estrategias para volverse atractivos ante este grupo, hoy muchos medios desarrollan contenidos multimedia específicos para cada formato y se esfuerzan por tocar los múltiples y diversos temas de interés juvenil. El informe concluye que los jóvenes no están perdidos para los medios, dado que cuando surge la necesidad de saber sobre una materia —como la crisis sanitaria o la invasión rusa en Ucrania— ese segmento aún recurre a ellos como fuente de información.

Público polarizado

Los datos obtenidos por el Digital News Report cuestionan la idea extendida de que las personas solo prefieren los medios con los que coinciden políticamente, que estas preferencias se fortalecen con el tiempo y que este fenómeno se da en todo el mundo.

A diferencia de lo que se podría creer, la polarización de las audiencias no ha crecido necesariamente. Si se comparan los datos globales entre 2016 y 2022, lo ha hecho en 3% promedio, mientras que en algunos países, incluso, ha disminuido. Eso sí, las audiencias establecidas de un medio pueden cambiar sus adhesiones políticas, como le pasó a los británicos Daily Mirror y The Times: durante los últimos siete años, parte importante de su audiencia se movió desde los extremos hacia el centro político.

Con todo, este equilibrio aparente no es absoluto. Aunque tienen un alcance directo menor, los medios más pequeños sí exhiben, por lo general, una tendencia política marcada capaz de influir tanto en las élites como en el encuadre mediático.

Asimismo, la polarización varía según el país. En algunos casos, como Estados Unidos y el Reino Unido, es aguda; en otros, como Alemania y Noruega, es mínima. Esto se debe a que, si bien últimamente se han creado medios con una inclinación partidista marcada, los de mayor alcance tienen un público mixto con tendencia hacia el centro político.

Periodistas versus medios

Hoy los periodistas tienen la posibilidad de desligarse de la imagen del medio para el que trabajan y construir simultáneamente la suya.

Si las audiencias de un país prestan más atención a unos o a otros depende de cómo se ha construido la industria mediática en cada lugar. Los medios nacionales de Alemania y Reino Unido, históricamente fuertes, siguen teniendo una conexión importante con su público, aun en el contexto de la transición al mundo digital. En Brasil, Estados Unidos y Francia, por el contrario, la audiencia se inclina por los rostros particulares y las redes sociales.

Cuando se preguntó a qué periodista se presta más atención, 62% de las menciones en Reino Unido apuntaron a personas que trabajan en medios grandes, establecidos y obligados a ser imparciales. En cambio, 74% de los encuestados en Estados Unidos se interesa por los periodistas que expresan una opinión marcada o partidismo político. Según el informe, la “politización del periodismo” estadounidense puede ser un factor que ha contribuido a la poca confianza en las noticias de ese país.

Por último, la definición de periodista hoy es mucho más amplia que antes: ya no solo se aplica a quien trabaja en un medio, sino también a comediantes, escritores, influencers y youtubers, lo que abre la posibilidad de que las voces extremistas tengan vitrina.

La industria chilena

El Digital News Report consigna que, durante 2022, la redacción de una eventual nueva Constitución se tomó la agenda mediática nacional. Los debates, sostiene, fueron cada vez más polarizados y la prensa tuvo dificultades para asimilarlos, al punto de que surgieron medios independientes con el propósito de tratarlos seriamente.

El informe también destaca los siguientes puntos:

1. TVN, el único canal de televisión público del país, es el que genera menos confianza en las personas y ha sido criticado por la presunta parcialidad de sus rostros. Aún así, TVN se mantiene como el segundo canal más visto y su sitio web ocupa el tercer lugar en visitas.

2. En general, la confianza en los medios va a la baja, al igual que en todas partes del mundo. Pasó de 47% en 2017 a 38% en 2022, aunque su punto más bajo fue en 2020, el año siguiente al estallido social, cuando marcó 30%. Apenas 17% y 18% de la audiencia considera que los medios son independientes a las presiones empresariales y políticas, respectivamente.

3. Las fuentes para consumir noticias han cambiado notablemente durante los últimos cinco años. La prensa escrita bajó de 46% a 21%, mientras la televisión, que aún conserva una penetración importante en los hogares chilenos, bajó de 80% a 65%. En esta misma línea, un estudio del Consejo Nacional de Televisión publicado en septiembre de 2022 calcula que la televisión abierta nacional perdió 575 mil televidentes durante la última década.

El dispositivo más usado para ver noticias es por lejos el smartphone, que anota 78% de las preferencias. Esto se condice con que la principal manera de acceder a la información es en línea, incluyendo a las redes sociales (85%). Las plataformas predilectas son Facebook (53%), Instagram (36%), WhatsApp (31%) y YouTube (28%).

Si bien es una plataforma más o menos polarizada y en la que se suele compartir desinformación, Twitter se mantiene como la red favorita para la discusión política. Como pasó este año en Chile.

4. Un recurso mediático que ha funcionado este año consiste en los análisis y editoriales formulados por los periodistas más o menos libremente, o a veces, incluso, de manera improvisada. Mega es un ejemplo de ello: eligió a Rodrigo Sepúlveda, que ya gozaba de popularidad, para la conducción del noticiero central, donde el periodista deportivo comentaba la contingencia a título personal. Con esto, la señal privada aumentó su audiencia en ese horario.

5. Por último, el fenómeno de los podcast registra un fuerte ascenso. Aunque los más populares son los productos de elaboración independiente —como “Relato Nacional”, “Las raras”, “La cosa nostra”, “Tomás va a morir” y “Expertas en nada”, entre otros— se han sumado iniciativas de medios como La Tercera, Radio Cooperativa y Canal 13. Este formato, bastante desarrollado en otras partes del mundo, emerge como una oportunidad para alcanzar nuevas audiencias.

Dada la crisis económica por la que atraviesa el mundo, los presupuestos son cada vez más ajustados tanto en los hogares como en las empresas, lo que afectará los ingresos que perciben los medios a través de la publicidad y las suscripciones (en Chile, apenas 10% de la audiencia paga por noticias). Esto vuelve necesario demostrar el aporte específico de los medios y atender las inquietudes particulares de audiencias cada vez más fragmentadas.

Para el futuro de la prensa, así como del periodismo en general, también será vital prestar atención a las formas de consumo de noticias de los jóvenes, que tienen comportamientos totalmente distintos a los de generaciones anteriores.