Historia

La memoria detrás de APSI

La Universidad Diego Portales conserva la colección completa de APSI, una de las publicaciones que marcaron el periodismo durante la dictadura. Son 511 números que permiten seguir la evolución de la revista desde 1976 hasta su cierre en 1995. El Fondo Arturo Navarro también contiene documentos, entrevistas y borradores que permiten reconstruir cómo se hizo APSI y cómo sus protagonistas recuerdan esa experiencia.

En julio de 1976 apareció el primer número de APSI. El extraño acrónimo significaba “Agencia Publicitaria y de Servicios Informativos”; una manera de lograr autorización para circular, ya que, ante los ojos de las autoridades, se trataba de un boletín editado por una empresa, no una revista. Chile llevaba casi tres años bajo dictadura y la prensa estaba sometida a fuertes restricciones. La revista comenzó enfocada en información internacional, pero con los años amplió su cobertura hacia la realidad nacional. Derechos humanos, exilio, libertad de expresión y política comenzaron a ocupar un espacio cada vez mayor en sus páginas.

El 7 de febrero de 1984, APSI entregaba a sus lectores testimonios directos de torturas cometidas por agentes del Estado. La nota estaba firmada por María Isabel Valdés y Angélica Beas. “Lo cierto”, afirmaban, “es que la tortura ha continuado, legalizada y fortalecida, sistemáticamente negada por las autoridades de gobierno.

La publicación enfrentó censura, clausuras y requisiciones. En 1981 se le prohibió publicar artículos nacionales y en 1983 volvió a ser clausurada. Aun así, continuó circulando y desarrollando una cobertura crítica de la dictadura. En 1984, dos ediciones dedicadas a los derechos humanos alcanzaron los 25 mil ejemplares. APSI continuó publicándose durante la transición democrática y dejó de circular en 1995.

Hoy, los 511 números forman parte del Fondo Arturo Navarro de la Universidad Diego Portales. La colección corresponde a los ejemplares que conservó Arturo Navarro, periodista y fundador de APSI, y permite revisar la publicación completa, desde su primer número hasta el último. El décimo capítulo de Museo de Prensa Podcast, aborda, junto con Navarro y el historiador de la UDP Pablo Álvarez, la historia de esta revista.

“El Fondo Arturo Navarro tiene un valor muy especial para la Universidad porque conserva la colección completa de APSI, una revista fundamental para comprender el periodismo chileno durante la dictadura”, explica Alejandro Martínez, Director General de Estudios Generales, Archivos y Cultura de la UDP y encargado de la colección.

Pero el fondo no incluye solo las revistas. Junto a los ejemplares existen textos escritos por Navarro: entrevistas, borradores, estudios y otros documentos relacionados con la historia de APSI. Para Martínez, esa combinación es una de las principales características de la colección: permite leer la revista y, al mismo tiempo, revisar documentos que ayudan a entender cómo se tomaron algunas decisiones y cómo sus protagonistas interpretaron esa experiencia años después.

“Hay algo que podría perderse si solo conserváramos la revista impresa. Conoceríamos el resultado final, aquello que efectivamente llegó a los lectores”, dice Martínez. Los documentos que acompañan a la colección permiten acercarse a las discusiones y circunstancias que rodearon la producción de la revista, especialmente relevante en un período marcado por la censura.

El Fondo Arturo Navarro también reúne materiales vinculados con la política, la dictadura, la democracia, la cultura y el patrimonio. En la colección aparecen documentos relacionados con figuras como Rafael Otano, Sergio Marras, José Donoso, Ricardo Lagos, Nicanor Parra y Enrique Lihn. De esta manera, APSI aparece inserta dentro de una red más amplia de periodistas, escritores e intelectuales que participaron en la discusión pública chilena.

La colección también ofrece posibilidades para nuevas investigaciones. Al contar con todos los números de APSI, estudiantes e investigadores pueden estudiar cómo cambió el lenguaje de la revista, qué temas adquirieron mayor importancia o qué personas y organizaciones aparecieron con mayor frecuencia. Martínez plantea que incluso podría utilizarse para proyectos de humanidades digitales capaces de detectar patrones que no son evidentes al revisar los ejemplares de manera individual.

Para él, una de las preguntas más interesantes está en comparar la revista con los documentos posteriores de Navarro. “Un archivo puede mostrar justamente esa distancia entre lo que ocurrió y la manera en que sus protagonistas lo recordaron después”, explica.

Los ejemplares de APSI requieren consulta presencial en la Sala Archivos de la Biblioteca Nicanor Parra, mientras que parte de los materiales de Archivos UDP está disponible digitalmente.

Casi 30 años después de su último número de APSI, el Fondo Arturo Navarro es también un registro del periodismo durante uno de los períodos más complejos de la historia reciente de Chile.

En agosto de 1990, en el número 358 de APSI, el caricaturista “Guillo” ilustraba el pasado de la revista.