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	<title>Década 1980 archivos - Museo de Prensa</title>
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	<description>Facultad de Comunicación y Letras - Universidad Diego Portales</description>
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		<title>Revista Cauce</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Paulina Jara]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Jan 2023 19:31:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hitos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Fue el medio que más certeramente denunció las violaciones a los derechos humanos y que también cuestionó los ilícitos manejos de las platas por parte del clan Pinochet.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Entre 1983 y 1989 existió esta revista que en sus inicios fue quincenal y luego semanal. Sus periodistas, entre ellos Mónica González, lograron impactar al corazón del régimen militar.</strong></p>
<p>En 1982 la crisis económica y la presión internacional azotaban al régimen de Pinochet. A ello, se sumaron las recurrentes denuncias por violaciones a los derechos humanos. En ese contexto, el ministro del Interior, Sergio Onofre Jarpa, autorizó la publicación de un nuevo medio de comunicación: revista <em>Cauce</em>.</p>
<p>En noviembre de 1983 comenzó a circular <em>Cauce</em>, una publicación quincenal que tenía como objetivo principal denunciar los crímenes cometidos por el régimen militar y los ilícitos de la familia Pinochet. Entre algunos de sus reportajes se destaca la investigación sobre la construcción de la lujosa mansión de Augusto Pinochet en Lo Curro, pagada con dineros públicos, y sobre los cuantiosos e irregulares negocios de Julio Ponce Lerou, el entonces yerno del general.</p>
<figure id="attachment_1652" aria-describedby="caption-attachment-1652" style="width: 400px" class="wp-caption aligncenter"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-1652 size-full" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/06/Portada-Cauce-Casa-Pinochet.jpg" alt="Edición Nº 5 de Cauce" width="400" height="486" /><figcaption id="caption-attachment-1652" class="wp-caption-text">Edición Nº 5 de Cauce</figcaption></figure>
<p>Desde un principio se autodenominaron de oposición. En su primera edición señalaron “no somos neutros ni indiferentes”. Eran partidarios de la tradición democrática. Directores y periodistas que trabajaban en Cauce fueron detenidos en varias ocasiones y el mismo medio fue clausurado por varios periodos.</p>
<p>Su primer director fue el periodista Carlos Neely Ivanovic (durante las seis primeras ediciones) y Edwin Harrington durante los veintitrés siguientes. En una edición llegaron a venderse 60 mil copias consagrándose como uno de los principales medios de oposición. Sin embargo, toda publicación debía pasar antes por la mirada del gobierno, el cual en muchas ocasiones censuraba parte de los reportajes o imágenes, en especial cuando aparecían fotografías sobre las protestas contra el régimen.</p>
<figure id="attachment_1823" aria-describedby="caption-attachment-1823" style="width: 443px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="wp-image-1823" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2023/01/cauce22.jpg" alt="Edición Nº 22 de Cauce" width="443" height="584" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2023/01/cauce22.jpg 760w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2023/01/cauce22-228x300.jpg 228w" sizes="(max-width: 443px) 100vw, 443px" /><figcaption id="caption-attachment-1823" class="wp-caption-text">Edición Nº 22 de Cauce</figcaption></figure>
<p>Aun así, Cauce logró impactar colocando el espacio en blanco de las fotografías en su edición nº 22 e indicó lo que aparecía en ellas. Esto dejó en claro que en el país no existía libertad de prensa como quería hacer creer el gobierno.</p>
<p>En 1985, alentada por la creación de otros medios opositores y el aumento de las protestas en el país, centró su misión en favorecer el retorno a la democracia.</p>
<p>Un año después del triunfo del NO en el plebiscito de 1988, la revista dejó de existir, tal como ocurrió con otros medios opositores a la dictadura.</p>
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		<title>Manola Robles, una voz en busca de la verdad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Francisca Skoknic]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 Jan 2021 17:35:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Perfiles]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El 3 de enero de 2021 falleció una de las periodistas más recordadas por su rol como reportera durante la dictadura.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Durante sus más de 50 años de carrera como periodista, Manola Robles tuvo muchos trabajos distintos, pero al momento de su fallecimiento, el 3 de enero de 2021, los chilenos la recordaron solo por uno: haber sido una de las voces radiales imprescindibles durante la dictadura. “<em>El diario de Cooperativa está llamando</em>” era la frase que anunciaba que algo importante había pasado y en los años ochenta era habitual que fuera Manola Robles la que despachara la noticia de último minuto desde algún lugar de Santiago.</p>
<p>La memoria colectiva retuvo la voz de Manola Robles en aquellos años de censura oficial en que <em>Radio Cooperativa</em> era uno de los pocos medios que intentaba a toda costa informar de aquello que el gobierno militar quería esconder. Las noticias de último minuto rara vez eran buenas noticias y <em>Cooperativa</em> estaba en las calles reporteando las protestas y la represión.  Manola Robles sabía que la ciudadanía la asociaba con esos momentos, pero en una entrevista con la revista <em>Ya</em>, de <em>El Mercurio</em>, en noviembre del 2000, dijo que esa asociación no le acomodaba: “Me da lata, porque la verdad es que en la <em>Cooperativa</em> siempre reporteé economía, pero el recuerdo que tiene la gente es de Manola-protestas. Había protestas, pero no todos los días. Lo que yo hacía todos los días eran notas económicas.”</p>
<p>En esa misma entrevista se cuenta que su voz era tan icónica que una marca de ropa interior bautizó “Manola” a una de sus líneas y que incluso hubo un <em>café concert</em> protagonizado por una tal “Manola Cobres”.</p>
<p>La verdadera Manola Robles no sentía nostalgia de aquellos años, pero sí era consciente de la relevancia de la labor que hizo en la radio durante la dictadura. “<strong>Nosotros aquí dábamos todas las noticias que no era posible escuchar en otras radios y que no era posible leer en la prensa tradicional. O sea, aquí hay un compromiso con la verdad y eso fue calificado como prensa de oposición”</strong>, dijo en el documental “<a href="https://www.youtube.com/watch?v=i0Ljbti0ytM&amp;feature=youtu.be">Periodistas: fragmentos para una historia</a>”, realizado por Periodismo UDP.</p>
<p><iframe src="https://audiomack.com/embed/song/museo-de-prensa/cooperativa-hitos-histricos-en-la-voz-de-manola-robles?background=1&amp;color=ff0000" width="100%" height="252" frameborder="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><em>Cooperativa </em>era una radio de información general y como su redacción era pequeña, los periodistas terminaban reporteando varios frentes. La tarea principal de Manola Robles era efectivamente la economía, pero debía desplegarse en diversos ámbitos, como educación y transportes. A fines de diciembre de 2020, cuando se supo que estaba gravemente enferma, un grupo de periodistas envió una carta pidiendo que se le otorgara el premio Lenka Franulic. En la misiva, una ex colega recordó la vez que le tocó reemplazar a Robles, cuyas tareas parecían inabordables: “Casi me morí corriendo como loca para tratar de hacer los siete frentes de la Manola. ¡Era una tarea casi imposible!”.</p>
<p>En su entrevista con <em>Ya</em>, Robles enfrentó ese mito de que su vida era solo trabajo: “Siempre he tenido los horarios de cualquier periodista, nunca llego ni llegué, salvo por protestas o elecciones, a las doce de la noche. Nunca fui a una fiesta, a una cena, a no ser que fuera absolutamente necesario. Siempre viví de la pega a la casa. Pero mi hijo menor me acusa de haberlo abandonado. Y lo dice en serio”.</p>
<p>Su familia siempre fue su gran preocupación. Ella era muy apegada a su padre, un refugiado de la guerra civil española que entre otras cosas ofició de periodista y que murió a los 58 años. “Me da lata que no haya visto que fui periodista y que me fue bien, que la gente me respeta y que en general me tiene cariño”, dijo en la entrevista de revista <em>Ya</em>, en la que lloró al recordar a su padre, que no pudo volver a España porque murió antes que Franco.</p>
<p>Tras enviudar, su madre –“una mujer súper fuerte, trabajadora, política, enferma de democratacristiana”– tuvo que abrir un bazar para mantener a la familia y Manola comenzó a trabajar en radio <em>Agricultura</em> desde su primer año en Periodismo en la Universidad de Chile para ayudarla. Eso le impidió estudiar teatro, su otra gran pasión.</p>
<p>Tras egresar intentó seguir estudiando en España, donde se desempeñó en la agencia <em>EFE</em> y <em>Diario Ya</em>, pero terminó volviendo pronto. Trabajó en diversos medios, como radio <em>Chilena,</em> la agencia <em>Orbe</em> y <em>TVN</em>. El golpe de Estado de 1973 la pilló en el diario <em>Última Hora</em>.</p>
<p>Según el periodista Ignacio González Camus en su libro <em>Radio Balmaceda</em> <em>1973-76: bajo el asedio de los &#8220;Guatones&#8221; y Pinochet</em>, Manola Robles no pudo volver a los medios en los primeros años de la dictadura por razones políticas. Trabajaba como ayudante de dentista y un día de 1979 se encontró en el centro con una ex colega que la llevó al <em>Diario de Cooperativa</em>, que entonces dirigía <a href="https://museodeprensa.udp.cl/delia-vergara-larrain-icono-del-periodismo-femenino-en-chile/">Delia Vergara</a>. Fue así como se sumó al equipo de la radio, donde se convirtió en una voz icónica.</p>
<p>Pero ese largo periodo fuera del periodismo –en que incluso trató de aprender metalurgia– la marcó y la dejó para siempre con temor a la cesantía. “En la radio se ríen mucho, porque como cábala trabajo todos los 1 de enero. Mi teoría es que quien trabaja el 1 tiene trabajo el resto del año. Empecé con esta locura el 80, cuando entré a la radio. Nunca he dejado de cumplirla y no me ha fallado”, contó a revista <em>Ya.</em></p>
<p><a href="https://cooperativa.cl/noticias/entretencion/radio/radio-cooperativa/amada-esposa-madre-abuela-y-hermana-familia-despide-a-manola-robles/2021-01-03/130352.html">Según su cronología profesional publicada por Cooperativa</a>, trabajó en esa radio entre 1979 y 2000, pero en paralelo desempeñó diversas labores, como asesora del Colegio Médico, corresponsal de la agencia Reuters y asesora de prensa del ex Presidente Patricio Aylwin, luego de que éste dejara La Moneda en 1994.</p>
<p>En noviembre del año 2000 renunció a <em>Cooperativa</em>, donde era editora, para asumir la agregaduría de prensa de la embajada de Chile en Argentina, labor que realizaría casi todo el gobierno de Ricardo Lagos. Durante un breve periodo fue directora de Contenidos y Servicios Informativos de <em>Radio W</em>, pero en 2006 partiría a la agregaduría de Chile en España hasta el final del gobierno de Michelle Bachelet, en 2010.</p>
<p>Al regresar a Chile volvió también a <em>Cooperativa</em>, donde a partir de 2010 se desempeñó como editora de Opinión del sitio web de la radio. Trabajó ahí hasta el 24 de diciembre de 2020, cuando por primera vez contó que estaba gravemente enferma. Moriría apenas dos semanas más tarde.</p>
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		<title>Capítulo 1: Explosión de creatividad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Michal]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 09 Feb 2020 15:44:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Video]]></category>
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		<title>Alberto Gamboa: La historia del gato que siempre cae de pie</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hernán Calvo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Oct 2015 14:17:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Perfiles]]></category>
		<category><![CDATA[El Clarín]]></category>
		<category><![CDATA[Fortín Mapocho]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sus seguidores llegaban a hacer fila para contarle sus complicaciones amorosas por su conocido ‘consultorio sentimental’, mientras, los militares lo apresaban cada vez que incendiaba la opinión pública con sus titulares en El Clarín.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Candentes eran los ejemplares que cada mañana se repartían en los quioscos de todo Chile a comienzos la década de los 70’. <em>El Clarín,</em> bajo la dirección de Alberto &#8220;Gato&#8221; Gamboa, era el responsable de grandes disgustos de la oposición en el período de la Unidad Popular.</p>
<p>Según el mismo Gamboa, la irreverencia y él van de la mano. El miedo, en cambio, no es parte de su vida: yaa sea estando preso o siendo blanco constante de sospecha, aprendió a caer de pie. Como testimonio de sus 1.115 días de prisión política y víctima de tortura, escribió <strong>“Un viaje al Infierno”,</strong> donde recopiló testimonios de sus compañeros de encierro e intentó reflejar la humanidad que existió entre los presos durante la dictadura de Pinochet, el período de mayores violaciones a los derechos humanos vivido en Chile.</p>
<p>Tras el golpe de Estado de 1973 se terminó la libertad de expresión y varios medios sucumbieron al poder de la Junta Militar. <em>El Clarín</em> fue uno de los que desapareció. Sin embargo, la astucia del periodista de trincheras fue puesta al servicio del retorno de la democracia. Alberto Gamboa, fue uno de los periodistas que dejó huella.</p>
<p>Gamboa nació el 16 de febrero de 1921. Se tituló como profesor del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, pero jamás ejerció su profesión. El periodismo fue lo que se transformó en su pasión, dedicándose a este oficio por más de seis décadas.</p>
<p>Gato, su apodo, también lleva largo tiempo haciéndole compañía, pues nació del ingenio de su compañero de la primaria, en el José Victorino Lastarria.</p>
<p><strong>Triunfo de Allende y el ascenso de El Clarín</strong></p>
<p>En un principio, el interés periodístico de Gamboa se dirigió al ámbito del deporte. Ahí se desempeñó como reportero del diario <em>La Opinión</em> a la edad de 17 años. Su esposa, María Estela Urzúa, sostiene que lo que lo potenció fue su formación en la calle bajo un gran tutor, Raúl Morales Álvarez.</p>
<p>Una vez que Allende llega al poder en 1970, el diario <em>El Clarín</em> ya contaba con una gran circulación nacional y el periodismo popular vivía su auge. El dueño, Darío Saint-Marie, vio en Gamboa la audacia en la escritura y el reporteo, por esto le pide que sea él quien se encargue de los temas policiales, amorosos y sociales que presentará <em>Clarín</em> en cada edición.</p>
<p>‘<strong>Firme junto al pueblo’</strong> era el eslogan del diario, qué décadas después sería adoptado por<em> The Clinic</em>. Gamboa se esforzó por obedecer ese eslogan al pie de la letra, participando de cada actividad social que se realizara en poblaciones; reuniones sindicales, centros de madres o cumpleaños de personajes populares, donde pudiera conseguir una buena historia. Para él, cualquier hecho noticioso por insignificante que fuese tenía aristas interesantes. Esto se reflejaba en su narrativa, simple y cercana pero abundante en detalles expresados en un lenguaje coloquial que cualquier chileno pudiese comprender.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-624" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2015/10/portadaclarin11-215x300.jpg" alt="" width="215" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2015/10/portadaclarin11-215x300.jpg 215w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2015/10/portadaclarin11.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 215px) 100vw, 215px" />La insistente preocupación de <em>El Clarín</em> por la clase popular tenía además una motivación política.  El diario era muy cercano al gobierno de Salvador Allende y también lo eran en lo personal Saint-Marie y Gamboa. “Allende siempre fue amigo nuestro. Naturalmente había que marcar distancia públicamente. Casi todos los días, Salvador iba en la noche a revisar qué material íbamos a publicar en la mañana, tipo siete de la tarde. Tengo que decir que él jamás pidió censurar ni editar nada”, recuerda Gamboa.</p>
<p>El talento del ‘Gato’ para titular era una gran herramienta para captar audiencia, en tiempos en que no se esperaba corrección política de los diarios. Algunos de los titulares más recordados de su autoría son <em>“<strong>La Chabelita es liviana de sangre: tiene buenos choclos”,</strong></em> en alusión a la visita de la Reina Isabel a Chile o <strong><em>“Ramírez habló a poto pelado”, </em></strong>debido a la fotografía de un futbolista sin ropa interior. “La mezcla de espectáculos y política era sagrada para el éxito, podías divertirte, informarte y tener opinión propia, algo que hoy no existe en ningún medio”, enfatiza el periodista Federico Gana, cercano a Gamboa.</p>
<p><strong>T</strong><strong>érmino de El Clarín y de la libertad de Gamboa</strong></p>
<p>La edición de <em>El Clarín</em> del 11 de septiembre del 73’ no alcanzó a llegar a los quioscos. En la madrugada, los militares allanaron las oficinas ubicadas en calle Dieciocho y junto con otro grupo de periodistas, el Gato Gamboa fue llevado al Estadio Nacional en calidad de preso político. “El título que teníamos para ese día era más o menos así: <em>‘Curas engañan a los feligreses haciendo creer que el Golpe es panacea’</em>, y bueno, no estábamos lejos de la realidad”, señala Gamboa.</p>
<p>La estadía del Gato en el Estadio Nacional duró alrededor de tres meses y luego fue llevado a Chacabuco, el campo más grande de presos políticos en Chile. Estuvo allí tres años y fue liberado en marzo de 1976. Durante su estancia en Chacabuco, su capacidad de reportear, además de sociabilizar, siempre estuvo presente. Esta vez con la creación del diario mural redactado por los presos y editado por Gamboa.</p>
<p>En su libro “Un viaje por el infierno”, Gamboa relata que tras su salida de Chacabuco, logró comprender que <em>“esa pelea de la mente y el espíritu, tan agotadora, la había ganado yo. De nuevo estaba entero”.</em></p>
<p><strong>De vuelta a la vida, de vuelta al periodismo</strong></p>
<p>La reinserción en la vida periodística que tuvo Gamboa durante la dictadura fue un camino complicado. “El Gato tocó muchas puertas que se le cerraron, pero también hubo otras dondelo  recibieron con los brazos abiertos. Lo que sí, ya no optaba a cargos como director por su asumida y conocida oposición al régimen de Pinochet”, asegura su esposa. Ante las sugerencias de autoexiliarse, él confiesa en su libro que <em>“no quería perder el vínculo con los que peleaban acá adentro, me gustaba el merengue y la lucha, aunque fuera silenciosa y completamente ineficaz”.</em></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-625" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2015/10/portada_fortín-218x300.jpg" alt="" width="218" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2015/10/portada_fortín-218x300.jpg 218w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2015/10/portada_fortín.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 218px) 100vw, 218px" />El primer cargo importante en el que se desempeñó pasados los años más intensos de persecución política fue como director del diario <em><a href="http://www.archivofortinmapocho.cl">El Fortín Mapocho</a></em>, que recogió parte de lo que fue la línea editorial de <em>El Clarín</em>, convirtiéndose en un periódico de oposición. Uno de los titulares más famosos de la autoría de Gamboa en el <em>Fortín</em> recorrió el mundo y decía así: “<strong>Corrió solo y llegó segundo</strong>”, en referencia a la derrota de Pinochet en el plebiscito de 1988.</p>
<p><strong>Últimas andanzas en el periodismo</strong></p>
<p>Alberto Gamboa se retiró del periodismo en el año 2010 debido a conflictos internos en el diario estatal <em>La Nación</em>, donde se desempeñó como asesor alrededor de cinco años.  Antes habría trabajado en trabajó en los diarios <em>La Época</em> y <em>La Cuarta</em> (siendo Gamboa uno de los fundadores de este último), además de la revista <em>Ercilla</em>, donde acudió a la llamada del periodista, Emilio Filippi. Sin embargo, ninguno de estos diarios los recuerda con tanta pasión y entusiasmo como <em>El Clarín</em> y <em>El Fortín Mapocho.</em> ¿La razón? <em>“Yo ya no veo ningún diario como antes. El diario que nosotros hicimos (El Clarín), era popular porque íbamos a la casa de la gente, cosa que hoy es poco usual. Yo dejé ‘las patas’ en la calle, no como ahora que el ‘hueveo’ es por Internet”, </em>admite el Gato.</p>
<p>A raíz de sus <strong>vivencias</strong> como periodista antes, durante y después de la dictadura, el escritor y periodista Francisco Mouat, le propone a Gamboa escribir un libro, el cual se publicó en el 2010 con el título <em>‘Las siete vidas del Gato Gamboa’.</em></p>
<p>Gamboa ha sido nominado en variadas oportunidades al Premio Nacional de Periodismo, el cual no ha ganado y se rehúsa a seguir siendo postulado <em>(*ver nota final).</em> Sin embargo, ha ganado el Premio a la Trayectoria Periodística otorgado por el Colegio de Periodistas de Chile, Premio a periodistas destacados de Chile por la Intendencia de Valparaíso, el Premio Camilo Henríquez y el Premio Bicentenario de Periodismo de Chile.</p>
<p>Su vasta experiencia en el periodismo dejó un legado de la narrativa dirigida a la clase popular y le dio importancia a quienes eran marginados de la agenda noticiosa. Se permitió ahondar en temas antes no abordados de manera llamativa y que produjo un acercamiento por parte de los sectores populares a la lectura de prensa. En palabras de su amigo Federico Gana, jugó con la psicología y fisionomía de la sociedad chilena, logrando reflejar una realidad social impresionante.</p>
<p><iframe loading="lazy" src="https://www.youtube.com/embed/fTeiwZgnCG8" width="560" height="315" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p><strong>* <em>En 2017, la trayectoria de Alberto “Gato” Gamboa fue reconocida con el Premio Nacional de Periodismo. Falleció en enero de 2019. </em></strong></p>
<p><em>Este artículo fue publicado originalmente en octubre de 2015 y re-editado en abril de 2020</em></p>
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		<title>Abraham Santibáñez: profesional de la ética periodística</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hernán Calvo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Sep 2015 20:19:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Perfiles]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A sus 77 años fue galardonado con el Premio Nacional de Periodismo, reconociendo su trabajo en el periodismo interpretativo y por sobre todo en su innegable aporte al desarrollo ético del oficio periodístico. </p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Hombre de letras desde muy temprana edad, Abraham Santibáñez hizo su primer diario mural a los ocho años y a los seis ya usaba la máquina de escribir que tenía su mamá, según recordó él mismo en una entrevista realizada el año 1998.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">En 2015 el Premio Nacional de Periodismo reconoció sus 50 años de trayectoria, de la cual el jurado destacó sus &#8220;importantes aportes a la docencia universitaria y a la calidad del periodismo en Chile y su inclaudicable defensa de la libertad de expresión, de la responsabilidad profesional y de la ética periodística&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Entre los principales hitos de su carrera están el haber sido ser parte de la comisión de verificación del caso Hornos de Lonquén, cuando trabajaba en la revista <i>Hoy</i>, y haber asumido la dirección del diario <i>La Nación</i> cuando regresó la democracia en 1989. También fue uno de los fundadores de la Escuela de Periodismo de la Universidad Diego Portales, donde por muchos años enseñó Ética Periodística. En lo gremial, fue presidente del Colegio de Periodistas entre los años 2008 y 2010.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Nació el 11 de junio del año 1938. Fue el primer hijo del matrimonio entre Abraham Santibáñez Villarroel y Berta Martínez Lauriani. Su padre era trabajador de fundición y su madre químico-farmacéutica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Durante su infancia vivieron en muchos lugares debido a la enfermedad pulmonar que padecía su padre, pero finalmente se radicaron en la comuna de La Cisterna, instalando su madre la primera farmacia del lugar. Su padre murió siendo muy joven, tenía cerca de cuarenta años, y fue su madre quien se hizo cargo de los tres hijos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Estudió en dos colegios, primero en Los Salesianos y luego en el Instituto Nacional General José Miguel Carrera. Al momento de decidir sus estudios superiores, optó por continuar el negocio familiar farmacéutico, según él mismo ha contado entrevistas, por la presión social. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Estuvo un año en la carrera de Química y farmacia, para luego pasar con convicción y una clara vocación a la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile. Afirma que pesaron en él todos los diarios, pasquines y murales que organizó en su infancia y en su único año de carrera farmacéutica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Al entrar a estudiar su carrera definitiva, su familia seguía pensando que era una locura, La Escuela de Periodismo se había abierto hacía solo tres años y era muy arriesgado. Su madre esperaba que recuperara la razón y volviera a su antigua carrera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">El año 1960 entró a trabajar al semanario <i>La Voz</i> del Arzobispado de Santiago, hecho que lo lleva a ser testigo del Concilio Vaticano II en Roma. Más de cinco años después, ya titulado y casado con Ana María Allendes, recibió un llamado de una ex compañera de Periodismo, Raquel Correa, quien lo invitó a ser parte del equipo de revista <i>Vea</i>. Posteriormente trabajó en la reformulación de la revista <i>Ercilla</i>, que intentaba utilizar los conceptos y la fórmula de <i>Time</i>. Fue editor internacional y luego subdirector, durante los años 1968 a 1976.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">En 1977, junto a parte del equipo de <i>Ercilla</i> creó la revista <i>Hoy,</i> de oposición al régimen militar. Fue la única revista no oficialista a la que se le permitió circular en ese entonces y de la cual fue subdirector y luego director hasta 1989.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Ahí le tocó vivir una de las experiencias que más ha marcado su carrera periodística. Era 30 de noviembre de 1978 cuando recibió un llamado telefónico de la Vicaria de la Solidaridad dándole información confidencial acerca del hallazgo de 15 cuerpos en unos hornos en Lonquén. Miembros de la vicaría le pedían que subiera a un auto y de inmediato se dirigiera a las oficinas a un costado de la Catedral de Santiago donde se ubicaba la institución. Los cadáveres pertenecían a detenidos desaparecidos, una figura que hasta entonces el régimen negaba. Su misión era conformar una discreta comisión con credibilidad que pudiera dar testimonio frente a cualquier tribunal. “Me marcó mucho haber estado desde el primer momento”,<i> </i>asegura<i>.</i></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">“Trozos de cráneos amarillentos, con huellas de cuero cabelludo; pelos sueltos, negros; ropas desgarradas en las que se reconoce un <i>blue jeans</i>, un chaleco de hombre&#8221; (Abraham Santibáñez, 30 de noviembre, 1978, Memoria Prohibida.) Estas palabras son parte del testimonio de Santibáñez, quien sin querer se encontró presenciando la caída del mito de presuntos detenidos desaparecidos.</span></p>
<p><em>*Este texto fue publicado originalmente en octubre de 2015 y re-editado en julio de 2020.</em></p>
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		<title>Raquel Correa, la voz temida por los poderosos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hernán Calvo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Aug 2015 12:34:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Perfiles]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Raquel Correa marcó a varias generaciones de periodistas y al público en general, quienes por sobre todo destacan su forma de entrevistar, que a pesar de ser dura y confrontacional, nunca favoreció o perjudicó de manera intencional a los entrevistados, sino que buscaba la verdad por sobre todas las cosas.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Raquel Correa Prats nació el 8 de junio de 1934 en la ciudad de Santiago. Se formó en las tierras de su padre Alfredo Correa, en Sagrada Familia, muy cerca de Curicó. Fue parte de una numerosa familia de agricultores, compartiendo su infancia con sus 11 hermanos. Elizabeth Subercaseaux, su amiga de toda la vida, recuerda que hubo una época donde no creía nada. Incrédula ante todo. Quizás ahí nacieron las ganas para ejercer el periodismo. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Tuvo muy mala relación con su papá, porque de niña fue la hija rebelde de la familia. Cuando era pequeña hizo una huelga de hambre en protesta por las estrictas normas de vestimenta que le imponían a la hora de comer. Adoraba a su madre, Marta Prats. Se enamoró profundamente de su marido, Eduardo Amenábar, con quien estuvo casada durante 40 años. Y para qué decir de su único hijo, Juan, el cual amó hasta el último momento. Él fue la mitad de su vida, la otra mitad fue el periodismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Siempre tuvo una fuerte atracción hacia el periodismo, a pesar de que ya entrada en la adolescencia Raquel estaba completamente segura de que su pasión era el teatro. Debido a esto, a los 17 años ingresó a la academia de Hugo Miller, lugar donde aprendió las técnicas actorales durante dos semestres. En ese período, participó en la obra <i>Esquina Peligrosa</i> como reemplazo de la actriz principal. Este estreno marcó su única trayectoria profesional en la dramaturgia, pues la oposición de su familia logró que terminara abandonando ese sueño para ingresar a psicología en la Universidad de Chile.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Al descubrir que la psicología nunca fue lo que quería, asumió su innegable amor por el periodismo. Siguiendo su sueño, se integró a la Escuela de Periodismo de la misma universidad, lugar donde conoció a muchos personajes emblemáticos del oficio, entre ellos al periodista <a href="https://museodeprensa.udp.cl/cms/abraham-santibanez-profesional-de-la-etica-periodistica/">Abraham Santibáñez</a>: “Yo la conocí el día que realicé el examen de ingreso [&#8230;] como era un test fundamentalmente psicológico, ella jugó más bien el rol de ayudante que de una persona que estuviera rindiendo el examen de admisión”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Cuando cursaba tercer año de periodismo, <a href="https://museodeprensa.udp.cl/cms/la-periodista-que-fue-su-propia-maestra/">Lenka Franulic</a>, quien fue su principal modelo a seguir a lo largo de toda su carrera, la convocó para participar en un programa dedicado a mujeres en la radio <i>Minería,</i> llamado <i>Apuntes</i>. Desde ese momento Raquel Correa destacó por su amor y respeto por objetividad y agudeza, logrando que cualquiera de sus entrevistados sucumbiera ante sus habilidades. Ese estilo lo mantuvo durante sus 40 años de trayectoria, señalando. “Tú puedes imitar un estilo fuerte, un estilo suave, cariñoso, amable, una forma de preguntar más humana. Es saber proponérselo, pero uno tiene que ser como es<a href="https://www.theclinic.cl/2010/06/16/raquel-correa-periodista-%E2%80%9Cpinera-es-muy-repetitivo%E2%80%9D/cariñ">”, explicaba en una entrevista con <i>The Clinic</i></a>.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Correa tuvo sus inicios en la prensa escrita en revista <i>Vea</i>, ejerciendo el rol de reportera y escalando posiciones hasta llegar al puesto de directora. Trabajó en este medio durante 15 años. En paralelo a la revista ingresó a <i>Canal 13</i> el año 1964, realizando una sección de entrevistas en <i>Mientras otros duermen siesta</i>. Tras varios años condujo uno de los programas más emblemáticos de la historia del periodismo chileno: <i>De cara al país, </i>además de protagonizar su propio programa: <i>Entrevista con Raquel Correa.</i></span></p>
<h3 style="text-align: justify;"><b><span lang="ES-CL">“Yo soy la opinión pública”</span></b></h3>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Tras el golpe militar vinieron momentos de oscuridad para el periodismo, pues sólo podía publicar libremente la prensa a favor de la dictadura y las voces críticas eran frecuentemente censuradas. Sin embargo, Raquel realizaba entrevistas que frecuentemente estaban al filo de lo correcto para aquella época. Tanto así que mientras trabajaba en <i>Canal 13,</i> fue llamada a una de las oficinas de la junta militar, donde un grupo de marinos la esperaba para comunicarle que, tras hacer un análisis a sus entrevistas realizadas, llegaron a la conclusión de que estas no conducían a los objetivos planteados por el régimen. Correa, tras un pequeño silencio, respondió: “Qué bueno, porque la verdad es que yo no estoy por los objetivos de la junta militar.” Tras esa atrevida respuesta, agradeció la invitación y se retiró a paso firme del lugar, según relató en el libro <i>Raquel Correa &#8216;off the record&#8217;</i>, de Rodrigo Barría.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Durante gran parte de la dictadura trabajó <i>El Mercurio</i>, un medio oficialista donde su labor no se vio limitada por la represión y censura a la que gran parte de los periodistas estaban viviendo. “Pude trabajar con mucha libertad y fui muy respetada durante muchos años”, reconoció años después.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Fue en ese periodo cuando Correa se lució en su rol de entrevistadora. La más recordada de todas fue hacia el final de la dictadura en el programa <i>De cara al país</i> de <i>Canal 13</i>, en la cual se ve a un Ricardo Lagos muy enojado alzando el dedo a Pinochet y a una Raquel Correa muy nerviosa: “No me gustó que se arrancara con los tarros, porque mi formación me obliga a conducir la entrevista”, señaló después. Así recordaría el episodio en <i>The Clinic</i>, pocos meses antes de morir: “Lo encontré genial cuando (Lagos) me dijo <i>Me va a excusar Raquel, pero hablo por 15 años de silencio</i>. Ahí no lo interrumpí más”.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">“Yo soy la opinión pública”. Con esta frase respondía la periodista cuando tenía que entrevistar a una persona que fuera controversial en la sociedad, como fue el caso de Manuel Contreras y Augusto Pinochet, ambos conocidos por los crímenes cometidos durante la dictadura. Este último fue el que más llamó la atención tanto de Correa como de su colega Elizabeth Subercaseaux, coautora en el libro Ego Sum Pinochet. “Fue muy difícil entrevistarlo porque era como estar frente a una roca”, recuerda Subercaseaux.</span></p>
<h3 style="text-align: justify;"><b><span lang="ES-CL">De los nervios a la yugular<br />
</span></b></h3>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Antes de iniciar una entrevista, Correa recopilaba todos los detalles de la vida del entrevistado. Se documentaba con anticipación para poder realizar un trabajo completo. No obstante, momentos antes de realizar la conversación pasaba por una crisis de nervios y su personalidad tímida y cálida se hacía más presente que nunca. Pero al momento de cruzar la puerta que la conducía a su entrevistado, se transformaba en la Raquel Correa periodista: punzante, dura y con preguntas que iban directo a la yugular. Así lo enseñaba también a sus estudiantes: “hay que preguntar, aunque sea una pregunta difícil tienes que hacerla. Tírale toda esa responsabilidad al entrevistado y él verá cómo te responde”<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Además de sus dotes como entrevistadora, sus textos destacaban por su capacidad de observación, con descripciones de los personajes siempre notables, una gran capacidad para recrear ambientes y reproducir diálogos simbólicos.</span></p>
<h3 style="text-align: justify;"><b><span lang="ES-CL">Su legado<br />
</span></b></h3>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Raquel Correa marcó a varias generaciones de periodistas y al público en general, quienes por sobre todo destacan su forma de entrevistar, que a pesar de ser dura y confrontacional, nunca favoreció o perjudicó de manera intencional a los entrevistados, sino que buscaba la verdad por sobre todas las cosas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Así lo confirman las periodistas Macarena Gallo y Elizabeth Subercaseaux. “La forma de entrevistar, de apretar a los entrevistados en el momento justo, yo creo que nadie lo ha hecho. Raquel sabía cuándo debía intervenir, y de ahí los dejaba hablar, hay que tener talento para poder hacer eso”, dice Gallo. Coincide Subercaseaux, quien agrega: “La obra más importante de Raquel fue dejar una impronta inolvidable de lo que significa ser una periodista cabal, que respetó durante toda su carrera profesional no solamente la ética, que debe acompañar siempre la labor periodística, sino la libertad de expresión, por la cual, ella, hubiera dado hasta la vida”.</span></p>
<h2>Ver también:</h2>
<p><a href="https://museodeprensa.udp.cl/cms/los-catorce-consejos-para-realizar-una-entrevista-por-raquel-correa/"><strong>Los catorce consejos de Raquel Correa para realizar una entrevista</strong></a></p>
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		<title>Fortín Mapocho: ¡Corrió solo y llegó segundo!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hernán Calvo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Jun 2014 23:47:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hitos]]></category>
		<category><![CDATA[Concertación]]></category>
		<category><![CDATA[Fortín Mapocho]]></category>
		<category><![CDATA[Pinochet]]></category>
		<category><![CDATA[Plebiscito]]></category>
		<category><![CDATA[Transición]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Es uno de los titulares más recordados de la prensa chilena. Fue publicado por el extinto diario Fortín Mapocho tras el triunfo del NO en el plebiscito de 1988.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>“¡Corrió solo y llegó segundo!”, rezaba en letras rojas la portada del <em>Fortín Mapocho</em>, diario que se caracterizó por su férrea oposición a la dictadura de Pinochet. Hacía alusión al plebiscito que éste había perdido pocos días antes y el autor de uno de los titulares más famosos de la prensa chilena fue el director del periódico, <a href="https://museodeprensa.udp.cl/cms/alberto-gamboa-la-historia-del-gato-que-siempre-cae-de-pie/">Alberto “Gato” Gamboa.</a></p>
<p>Aunque el <em>Fortín </em>fue fundado en 1947 con una línea editorial gremial, en 1984 tuvo un giro radical cuando lo compró el ex senador DC Jorge Lavandero. Se transformó entonces en uno de los bastiones periodísticos de la oposición a Pinochet.</p>
<p>Sus titulares, revelaciones e incluso su caricatura de la niña Margarita que reflexionaba sobre la actualidad, lo hicieron objeto de persecución judicial, y censura.</p>
<p>El Fortín Mapocho dejó de imprimirse en 1991, aquejado por una crisis financiera tras el retorno a la democracia.</p>
<p>&nbsp;</p>
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