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	<title>Revistas archivos - Museo de Prensa</title>
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	<description>Facultad de Comunicación y Letras - Universidad Diego Portales</description>
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		<title>Paloma, una revista para la mujer en la Unidad Popular</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Fernando Morales]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 May 2024 19:58:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Medios]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Once de septiembre de 1973. El equipo de Paloma, una de las revistas para mujeres más vendidas durante el gobierno de Salvador Allende, se reunió en la Editorial Quimantú, a pasos de lo que hoy es el Metro Baquedano. Aquella mañana, un par de tanques acechaban la Avenida Santa María. Los militares apostados al otro [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Once de septiembre de 1973. El equipo de Paloma, una de las revistas para mujeres más vendidas durante el gobierno de Salvador Allende, se reunió en la <a href="https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-3362.html" target="_blank" rel="noopener">Editorial Quimantú,</a> a pasos de lo que hoy es el Metro Baquedano. Aquella mañana, un par de tanques acechaban la Avenida Santa María. Los militares apostados al otro lado del río Mapocho tenían un objetivo: tomar el edificio de Quimantú, baluarte cultural de la Unidad Popular, que producía también la revista Paloma.</p>
<p>Una bala atravesó una de las ventanas. Por el estruendo y el miedo, todos bajaron al casino del lugar. Mientras algunos cantaban y otros trabajadores conversaban para mantener la calma, recibieron la noticia de que el Palacio de La Moneda había sido bombardeado y que el presidente Allende estaba muerto. Minutos después, les ordenaron evacuar. Se iniciaba el primer toque de queda impuesto por el régimen de Augusto Pinochet.</p>
<p>“Habían quemado libros, revistas y el preciado archivo. Las oficinas aparecían vandalizadas, con inscripciones obscenas en las paredes. Nos despidieron a la mayoría. Así comenzó otra vida, la del exilio. Paloma, al igual que la mayoría de los medios de comunicación, pasó a ser parte de la historia del periodismo”, relata Mary Zajer, periodista en Paloma quien vio cómo un proyecto revolucionario quedó truncado.</p>
<h2>Un poco de tranquilidad</h2>
<p>Con el propósito de aportar a la mujer chilena en noviembre de 1972 se creó la revista Paloma. Destinada a la clase media baja, entretuvo y, al mismo tiempo, ayudó a enfrentar la complicada situación de tensiones sociales y económicas de la época. Su directora, Cecilia Allendes, explica que dentro de sus propósitos estaba “contarle a la gente cómo se podía vivir con todos esos problemas”.</p>
<figure id="attachment_2105" aria-describedby="caption-attachment-2105" style="width: 920px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-2105 size-full" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/05/paloma_cecilia.jpg" alt="" width="920" height="690" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/05/paloma_cecilia.jpg 920w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/05/paloma_cecilia-300x225.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/05/paloma_cecilia-768x576.jpg 768w" sizes="(max-width: 920px) 100vw, 920px" /><figcaption id="caption-attachment-2105" class="wp-caption-text"><em><strong>Cecilia Allende &#8211; Directora Revista Paloma</strong></em></figcaption></figure>
<p>Gracias al esfuerzo del director de la División Periodística de Quimantú, Alberto Vivanco, nació Paloma, que en sus inicios estuvo a cargo de Hilda López y Rose Marie Graepp, periodistas en la editorial.</p>
<p>Su equipo de trabajo, ya formado cuando llegó Allendes a Quimantú, estaba compuesto por la subdirectora Gabriela Meza, y las periodistas Mary Zajer, Luisa Ulibarri, María Angélica Álvarez, María Elena Hurtado y Jimena Castillo. También estaban Graciela Torricelli y Susana Martínez en la sección “Hogar” –a la que llamaron Micaela–; y Sylvia Ríos y Carmen Raga en Magazine.</p>
<p>De periodicidad quincenal, tuvo 22 ediciones en total, con un tiraje aproximado de 200 mil ejemplares. Su primera edición fue publicada el 14 de noviembre de 1972 y la última el 4 de septiembre de 1973 con una venta de 152 mil revistas. Paloma número 23 habría salido el 18 de septiembre de no haber sido por el golpe.</p>
<figure id="attachment_2112" aria-describedby="caption-attachment-2112" style="width: 920px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="size-full wp-image-2112" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/05/collage_revista.jpg" alt="" width="920" height="690" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/05/collage_revista.jpg 920w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/05/collage_revista-300x225.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/05/collage_revista-768x576.jpg 768w" sizes="(max-width: 920px) 100vw, 920px" /><figcaption id="caption-attachment-2112" class="wp-caption-text"><em><strong>Colección Revista Paloma</strong></em></figcaption></figure>
<p>El inicio de Paloma fue icónico para la época y tal fue el éxito que su primera edición se agotó en un solo día en los quioscos del país. Se tuvieron que imprimir más ejemplares. Una colorida portada donde estaba la periodista y hoy presidenta del Museo de La Memoria, Marcia Scantlebury. En la foto, ella sostenía una paloma blanca, símbolo de paz en días turbulentos, lo que llamó la atención de diversos sectores del país.</p>
<p>“Empezamos a tomar temas que le importaban a la mujer y sabíamos de eso a partir de las cartas que nos llegaban, de los llamados telefónicos, de la gente que iba a la revista. Fue impresionante ver cómo, poco a poco, iba subiendo el tiraje y llegamos a vender 550 mil ejemplares”, señala Allendes.</p>
<h2>La esencia de Paloma</h2>
<p>Si bien existía otra revista alineada con la UP, Ramona, su público era más joven. Paloma, en cambio, iba dirigido a las mujeres de familia, con o sin marido.</p>
<p>Sus portadas ilustraban a la adulta chilena promedio que podía vivir entre Arica y Punta Arenas. No pretendía ser aspiracional, sino mostrar la vestimenta que las mujeres realmente usaban. El objetivo, según Allendes, estaba en que “si vas a sacar moda, no vas a ir a tiendas elegantes, tienes que fotografiar a gente en la calle o entrar a tiendas que tengan ropa barata”.</p>
<p>Paloma no tenía casi publicidad en sus interiores y, la que aparecía, era de empresas o productos del Estado. Por ende, su papel no era de la mejor calidad, pero sus reportajes, artículos, entrevistas e ilustraciones eran producidos por un equipo totalmente dedicado. “Nosotros ganábamos bastante poco, pero tampoco nos importaba ganar poco”, confiesa Cecilia Allendes, recalcando que el amor y las buenas ideas era lo que les impulsaba a trabajar.</p>
<p>Entre sus secciones se podían observar reportajes, entrevistas, moda, artesanía, decoración, consejos, cocina, el horóscopo, cartas a la directora, comentarios sobre cine, cuentos, chistes y, además, un consultorio jurídico con respuestas de una abogada en materias legales. Para temas sobre salud mental, había una psicóloga.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-2113" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/05/consultorio.jpg" alt="" width="920" height="613" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/05/consultorio.jpg 920w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/05/consultorio-300x200.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/05/consultorio-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 920px) 100vw, 920px" /></p>
<p>A lo largo de sus ediciones, hacía conocer numerosos consejos prácticos como, por ejemplo, técnicas para eliminar la mancha azul de un vestido, entre otras recomendaciones para facilitar la vida diaria de la época.</p>
<h2>Retratar a la mujer chilena</h2>
<p>Mary Zajer, periodista del equipo, propuso hacer reportajes en diversos lugares del país. Esto, porque ella pensaba que había que “descentralizar y asomarse a la vida de la mujer chilena, recoger sus inquietudes y sus cambios, sus luchas para integrarse y sus motivaciones”.</p>
<p>“No estábamos pensando en más derecha o menos derecha o más izquierda, era por el hecho de que a la persona valía la pena entrevistarla por lo que hacía”, relata Cecilia Allendes.</p>
<p>Zajer recuerda una de sus mejores experiencias como notera en Paloma. “El faro del fin del mundo” llamó a su reportaje en que convivió con un farero y su mujer, quienes vivían en Punta Dungeness, en el extremo sur de Chile. Eran los únicos habitantes de la zona. En la portada de la edición número 15, desplegada acá, la fotografía pertenece a la cónyuge del guardián.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-2114 aligncenter" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/05/portada_paloma.jpg" alt="" width="383" height="520" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/05/portada_paloma.jpg 383w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/05/portada_paloma-221x300.jpg 221w" sizes="auto, (max-width: 383px) 100vw, 383px" /></p>
<p>Así, este y otros reportajes se podrán ver a futuro en su totalidad gracias al esfuerzo de una digitalización de las ediciones publicadas de la revista. Esto será llevado a cabo por la periodista Milena Vodanovic en conjunto con el Centro de Investigación y Documentación Universidad Finis Terrae.</p>
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		<item>
		<title>El ocaso de las revistas en Chile</title>
		<link>https://museodeprensa.udp.cl/el-ocaso-de-las-revistas-en-chile/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Francisca Skoknic]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 Apr 2022 09:50:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Medios]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
		<category><![CDATA[Capital]]></category>
		<category><![CDATA[Paula]]></category>
		<category><![CDATA[Sábado]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Durante décadas, las revistas fueron protagonistas del sistema de medios chilenos. La irrupción de internet y el declive de la publicidad en los medios impresos pusieron en jaque sus modelos de negocio, lo que implicó la desapareción de publicaciones históricas, como Cosas, Caras y Capital, o derivaron en suplementos menores de los diarios, como Paula y Sábado.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La del 20 de mayo de 2020 fue una semana negra para las revistas chilenas. Mientras <em>Capital</em> anunciaba que no seguiría imprimiéndose, <em>Sábado</em> y <em>Domingo</em> de <em>El Mercurio </em>dejaban de publicarse como revistas y pasaban a ser delgadísimos suplementos en formato y papel de diario.</p>
<p>¿Estamos presenciando el fin de las revistas?</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-769" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/06/revista-sábado-242x300.png" alt="" width="242" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/06/revista-sábado-242x300.png 242w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/06/revista-sábado.png 300w" sizes="auto, (max-width: 242px) 100vw, 242px" />Es un hecho que las más relevantes han desaparecido. <em>Sábado</em> no sólo era una de las últimas sobrevivientes, sino que además era la que acaparaba los premios gracias a sus reportajes narrativos y sus entrevistas en profundidad. La crisis no distingue calidad ni estilo.</p>
<p>El fenómeno comenzó mucho antes del estallido social y de la crisis económica derivada del COVID-19, pese a que ambos impactaron dramáticamente a todos los medios de comunicación chilenos con la merma en avisaje. Sin embargo, las revistas, con una menor participación histórica en la torta publicitaria, ya habían comenzado su camino de bajada en la crisis económica <em>subprime</em> del año 2008.</p>
<p>En una mirada de largo plazo, según cifras de la Asociación Chilena de Agencias de Publicidad, las revistas redujeron a menos de la mitad sus ingresos por publicidad entre 2007 ($32.354 millones) y 2017 ($15.205 millones)</p>
<p>Las clásicas revistas de papel <em>couché </em>desaparecieron de kioscos y góndolas de supermercado y lucen cada vez más viejas y gastadas en las salas de espera de doctores y peluquerías. <em>Cosas</em>, <em>Caras</em>, <em>Hola</em>, y <em>Paula</em> dejaron de existir en un breve lapso de tiempo.</p>
<p>El ciclo lo inauguró <em>Qué Pasa</em>, en mayo de 2018, cerrando una historia de 47 años de publicaciones de actualidad y política. La marca sería rescatada para bautizar una sección de ciencia y tecnología de <em>La Tercera</em>. En paralelo, la histórica revista <em>Paula </em>desapareció como proyecto periodístico —su equipo fue despedido— y su nombre comenzó a utilizarse para el suplemento femenino dominical del mismo diario.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-766" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/06/revista-cosas-233x300.jpg" alt="" width="233" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/06/revista-cosas-233x300.jpg 233w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/06/revista-cosas.jpg 747w" sizes="auto, (max-width: 233px) 100vw, 233px" />En diciembre de ese año dejó de imprimirse revista <em>Cosas</em>, que mezclaba jet set, farándula y actualidad. Dos meses después, en febrero de 2019, se anunció el quiebre de editorial Televisa Chile, tras el cierre de sus operaciones en Argentina, Colombia y Perú. Esto significó el despido de 70 trabajadores y el fin de revistas de perfiles tan variados como <em>Caras</em>, <em>Vanidades, Cosmopolitan, Condorito, Muy Interesante, Club Nintendo, Tú, NatGeo, Harper´s Bazaar </em>y <em>Women&#8217;s Health</em>, entre otras.</p>
<p>Era el comienzo del fin.</p>
<h3><strong>EL DECLIVE ECONÓMICO</strong></h3>
<p>Los problemas de los medios tradicionales —diarios, revistas, radio y televisión— que han visto decaer la inversión publicitaria de empresas y marcas lleva más de una década. Pero si la crisis económica (<em>subprime</em>) del año 2008 redujo el avisaje en todos los medios, impactó con especial fuerza a las revistas, que nunca volvieron a recuperar los auspicios. Si en 2007 éstas tenían el 4,9 % de la inversión publicitaria total en medios, el 2010 ya iba en el 3,4%. El año 2018 las revistas recibieron sólo el 1,8%, de la inversión publicitaria total, equivalente a $11.235 millones (ACHAP, inversión publicitaria por medio).</p>
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<p>Las revistas se financian con avisaje en un 60%. Su venta por suscripción o en el comercio no cubre ni remotamente los ingresos para hacerlas sustentables.</p>
<p>Junto con la crisis económica, vino la masificación del acceso a internet. Este es el país más digitalizado de Latinoamérica y el Caribe y 4 de cada 5 chilenos tiene acceso a la red (Índice de Evolución Digital para Latinoamérica y el Caribe, 2019). Hasta hace un par de años, prácticamente toda la información en la web era gratis y a las revistas se les hizo cada vez más difícil competir con eso. Poco a poco, el dinero del avisaje se fue a pagar publicidad en plataformas como <em>Facebook, Instagram,</em> o a financiar<em> influencers</em> que difunden las marcas en redes sociales.</p>
<h3><strong>LECTORES, COMPRADORES O MARCAS</strong></h3>
<p>Quienes estuvieron a cargo de distintas revistas en este periodo coinciden en que el cierre de ellas no se relacionó con la baja en su lectoría. Para ejemplificar, en 2015 revista <em>Cosas</em> tenía 132.585 lectores, Caras 138.532, Paula 145.237 y Qué Pasa 47.534. Dos años después, en 2017, el último en que todas ellas circularon, los resultados en lectoría fueron: Cosas 134.991, Caras 111.278, Paula 127.704 y Qué Pasa 51.567 (fuente Valida-Ipsos-Deloitte). De hecho, en este último caso y en el de revista Cosas la lectoría aumentó.</p>
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<p>Hay que anotar que lectoría no equivale a circulación. Circulación son los ejemplares vendidos de cada revista, mientras que lectoría es cuántas personas, en promedio, leen cada ejemplar.</p>
<p>Pero entre quienes trabajaron en revistas también hay bastante consenso en que la circulación tampoco justifica el cierre de las revistas. Aunque hubo una moderada baja en la circulación de todas, eran cifras remontables. Si se analiza el segundo semestre de 2015, veremos que estas mismas cuatro revistas circulaban de la siguiente manera: Cosas con 17.660 ejemplares, Caras 24.259, Paula 21.545 y Qué Pasa 16,479. Dos años después, justo antes que desaparecieran, la circulación de ellas era: Cosas 15,785, Caras 22.377, Paula 19.127 y Qué Pasa 14,285. (Cifras Valida/Deloitte/Ipsos).</p>
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<p>Marisol Camiroaga, la directora de revista<em> Caras</em> al momento del cierre, no cree que el problema fuera la baja calidad del contenido o de lectoría por lo que ofrecían las revistas: “Lo que cambió fue cómo las marcas se comunicaban con sus audiencias. Las marcas –que son los avisadores– buscaron el contacto directo con las audiencias y migraron hacia el marketing digital. Y ahí están, por ejemplo, los influenciadores que, desde sus redes sociales, se han sostenido en el tiempo y entregan un contenido que conecta con la audiencia”.</p>
<p>Para el ex editor general de revista <em>Cosas</em>, Oscar Sepúlveda, un problema grave fue que con la crisis de ingresos las empresas flexibilizaron sus estándares: “Se confundieron cada vez más los contenidos comerciales con los periodísticos. Una de las cosas que primero hacen perder interés por leer un medio de prensa es darse cuenta que está repleto de contenido pagado por marcas”.</p>
<p>El duelo por el fin de la histórica revista femenina<em> Paula</em> (nacida en 1967), propiedad de Copesa, el despido de su equipo y su transformación en un suplemento del diario <em>La Tercera</em> fue el que abrió un debate acerca de la decisión de cerrar revistas que tenían un público fiel y calidad periodística reconocida. Generó el rechazo de las más connotadas periodistas, ex directoras, y mujeres destacadas que defendían la idea de que el proyecto podía ser rentable.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-801" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/06/portada-paula-2018-229x300.jpg" alt="" width="229" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/06/portada-paula-2018-229x300.jpg 229w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/06/portada-paula-2018.jpg 236w" sizes="auto, (max-width: 229px) 100vw, 229px" />Su entonces subdirectora, Paula Coddou, ignora cuán factible era hacer sustentable <em>Paula</em> en papel, pero cree que la marca era tan robusta que era posible seguir creando extensiones, como ya eran &#8220;Mercado&#8221;, &#8220;Ropero&#8221;, ferias de diseño, seminarios y otros productos. “Quizá el beneficio neto en dinero no era tan grande. Una revista como <em>Paula</em> es como una viña que pertenece a un gran conglomerado empresarial: quizá no es la que trae más ingresos, pero sí identidad, calidad de lectores, otros nichos y diversas potencialidades a explorar”. Revista <em>Paula </em>había cerrado el 2017 con pérdidas de $151 millones de pesos.</p>
<p>El día anterior a la “muerte” de revista <em>Paula</em>, y en el mismo piso 10 de la torre de Copesa en Apoquindo, se comunicó a todo el staff de <em>Qué Pasa</em> que la revista se acababa. En los días finales, la situación de <em>Qué Pasa</em> parecía mucho más irremontable que la de <em>Paula</em>. En 2017 sus pérdidas habían superado los $380 millones de pesos.</p>
<p>“Los medios que no son viables no pueden condicionar el futuro de los que sí son viables”, sintetizó una alta fuente del holding periodístico, explicando lo que a su juicio “es la razón de fondo de las medidas adoptadas por el consorcio empresarial”, según <a href="https://www.pauta.cl/negocios/los-calculos-de-copesa-para-su-gran-cambio-editorial">un reportaje de<em> Pauta</em> en mayo de 2018</a>. Copesa, controlado por el empresario Alvaro Saieh, ha actuado en consecuencia: además de terminar con <em>Paula</em> y <em>Qué Pasa</em>, discontinuó revista <em>Hola</em> (Chile), el diario gratuito <em>La Hora</em>, el diario económico <em>Pulso</em>, y vendió sus radios <em>Beethoven</em> y <em>Zero.</em> También retiró su financiamiento al centro de investigación periodística <em>CIPER</em>. Antes ya se habían deshecho de radio <em>Carolina</em> y radio<em> Paula</em>.</p>
<h3><strong>DIGITALIZACIÓN A MEDIAS</strong></h3>
<p>La necesaria digitalización de las revistas en papel en Chile fue lenta y, a veces, errática. Según Oscar Sepúlveda, el hecho que un medio tradicional crease su portal replicando algunos de sus contenidos del papel o aportando contenido original, no significaba que fuese a recibir inversión publicitaria o lectoría digital: “Hubo una miopía empresarial notoria cuando empezó la transformación digital. No se invirtió en contratar buena gente para el trabajo, llegaban puros estudiantes en práctica. Después se les exigió a los periodistas que reporteaban para un medio impreso hacer notas para la página web. Lo digital tampoco fue un espacio tentador para los encargados del manejo comercial de las revistas. Y los equipos digitales comenzaron siendo escuálidos, no se invirtió en ellos”.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-767 alignleft" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/06/revista-caras-241x300.jpg" alt="" width="241" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/06/revista-caras-241x300.jpg 241w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/06/revista-caras-822x1024.jpg 822w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/06/revista-caras-768x957.jpg 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/06/revista-caras.jpg 963w" sizes="auto, (max-width: 241px) 100vw, 241px" /></p>
<p>En <em>Caras</em> (Televisa) aseguran haberse subido a tiempo al carro de la digitalización, generando contenidos originales y distintos a los de la edición en papel. Así lo ve su ex directora, Marisol Camiroaga: “Lanzamos 11 plataformas digitales, activamos redes sociales, fuimos los primeros con un programa de televisión online, nos relacionamos con las marcas para ofrecerles asociarnos en proyectos, fragmentamos la entrega de nuestros mensajes a través de distintas narrativas y bajo una misma línea editorial. La idea era ampliar audiencias. Teníamos un gran equipo digital, pero nuestro modelo no prosperó en el tiempo. No lo logramos”.</p>
<p>Caso distinto fue el de <em>Qué Pasa</em> (la original), que tuvo un portal con equipo propio de periodistas solamente entre 2016 y 2017. La crisis en los números rojos impulsó a la administración a terminar con la operación digital y la web de <em>Qué Pasa</em> terminó siendo el contenido de la revista impresa en PDF, que cambiaba cada semana.</p>
<h3><strong> </strong><strong>LA GRAN DUDA</strong></h3>
<p>A comienzos de 2020 las únicas dos revistas destacadas en sus ámbitos que se vendían en kiosco eran <em>Capital</em> (quincenal), que cubría empresas y finanzas, y la otra es <em>Ed</em> (mensual) especializada en decoración, arquitectura y estilo. Ambas pertenecían, junto al <em>Diario Financiero,</em> al grupo que acoge las compañías ligadas al fallecido empresario Ricardo Claro Valdés.</p>
<p><em>Capital</em> parecía destinada a tener más éxito que su desaparecida competencia: era la única que había levantado un muro de pago para adquirir suscriptores digitales, además de las suscripciones en papel. Cifras del primer semestre del 2018 (Valida/Deloitte/Ipsos) señalan que <em>Capital </em>tenía 10 mil ejemplares en circulación al mes y que su lectoría promedio era de poco más de 40 mil personas. Con cifras como estas, se mantuvo por varios años.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-770 alignleft" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/06/revista-capital-277x300.png" alt="" width="277" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/06/revista-capital-277x300.png 277w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/06/revista-capital.png 400w" sizes="auto, (max-width: 277px) 100vw, 277px" />La crisis generada por el Covid-19 agudizó sus problemas financieros. Según relata su última directora, Marily Lüders, las suscripciones mantuvieron un buen desempeño, pero no alcanzaban “ni remotamente” a cubrir los costos del equipo, la impresión y la distribución de la revista. “La pandemia aceleró el deterioro de los ingresos e impidió que el camino hacia la construcción de audiencias digitales (que es de mediano plazo) pudiera avanzar en paralelo al papel”, explica.</p>
<p>Y es que el modelo del financiamiento tenía otras dos fuentes que experimentaban un declive: el avisaje comercial y la organización de eventos. “El primero lleva un tiempo prolongado de desgaste sostenido y se agravó desde octubre del año pasado (por el estallido social). Con respecto a los eventos, tanto por asuntos de seguridad en el último trimestre del 2019 (momento del año en que se concentran) como desde marzo a la fecha tuvieron que ser 100% suspendidos”, cuenta Lüders.</p>
<p>Respecto al avisaje, agrega que el “desplome” empezó hace ya dos años en todos los medios en papel y que si bien no ocurrió lo mismo con el digital, “son las grandes empresas tecnológicas que recaudan la parte más importante de esta publicidad y no los medios de comunicación”.</p>
<p>El tono de Lüders es, sin embargo, optimista, pues recalca que el fin del impreso no implica el cierre del medio: se mantiene el equipo y anuncia que están trabajando “con miras a lanzamientos en los meses que vienen” (poco después de esta entrevista se lanzo DF Más, una edición dominical del <em>Diario Financiero</em>, con temas más livianos que en la semana). Concluye que lo relevante es “es mantener un sistema informativo serio, competitivo y que permita aminorar los espacios de desinformación, más allá de los formatos en que esto se cumpla. Este desafío es enorme para quienes estamos en los medios y para quienes colaboran desde afuera”.</p>
<p>¿Desaparecen las revistas?</p>
<p>Todo indica que sí, pero hay excepciones: en noviembre de 2019 nació Velvet, una revista en papel publicada contracorriente. “Todo viene de vuelta, escuchar música en vinilo, sacar fotos con la polaroid, el no comer procesado y también leer en papel. Lo digital es la inmediatez, el papel es la pausa, el leer con profundidad. La crisis de las revistas es porque la gente dejó de leer porque está muy tecnologizada, pero todo vuelve”, cree Katherine Echaiz, fundadora, dueña y directora ejecutiva de la revista (<strong><a href="https://museodeprensa.udp.cl/velvet-una-revista-contracorriente/">ver historia</a>)</strong><strong>.</strong></p>
<h3><strong>Se achica el mercado para los grandes</strong></h3>
<p>Las revistas más vendidas en EE.UU. son <em>ESPN</em> (deportes) y <em>People</em> (farándula y espectáculos). Ese tipo de productos cuentan con fuertes operaciones digitales e impresas, y muy buena salud. Están en farmacias, pequeñas tiendas de abarrotes y de revistas, supermercados, y aeropuertos.</p>
<p><em>The Economist</em>, la revista global por excelencia que se edita en Londres, cuadruplicó las ganancias por suscripciones en 2017. Es un producto con contenidos de primer nivel que es impreso en múltiples áreas del mundo y con una suscripción anual en papel que cuesta 100 dólares.</p>
<p>Pero estas experiencias no muestran la realidad de muchas de las revistas más reputadas del mundo.</p>
<p>Todos los medios se han tenido que adaptar a un avisaje mucho menor, aquel que quedó luego de que parte de la inversión publicitaria migrara a lo digital. El mejor ejemplo es el consorcio Condé Nast de medios. En EEUU, Condé Nast produce decenas de revistas y, entre ellas, tres que son revistas ícono: <em>Vogue, Vanity Fair</em>, y <em>The New Yorker.</em> La única de ellas que está sobreviviendo bien es <em>The New Yorker</em> porque tiene un público cautivo que paga una onerosa suscripción (120 dólares) y no depende tanto del avisaje. Sin embargo, <em>Vogue</em> y <em>Vanity Fair</em> ya están exhibiendo carestía. En sus antes exquisitas páginas, <em>Vogue</em> ahora publica avisos de dudosa calidad (cremas de tercera categoría o talcos), porque necesita el dinero. Se han reducido equipos y eso se ha traducido en la menor calidad de su contenido. Las oficinas de Condé Nast ocupaban 5 pisos de la torre One World Trade Center: ahora van en 2 pisos. Los colaboradores del área digital de todas las revistas que produce Condé Nast trabajan juntos en un largo mesón, bastante hacinados.</p>
<p>Lo más grave es que la relevancia de las revistas ha ido en declive. Editores de prestigio, con acceso a gente importante, perdieron su sitial. Anna Wintour, la legendaria editora ejecutiva de <em>Vogue,</em> ya no se impone ni logra destacar como una personalidad. <em>Celebrities</em> e <em>influencers </em>la han desplazado y eso perjudica a la revista.</p>
<p>Las marcas se apropiaron de parte de los contenidos. En revistas de moda, lo que se publica es lo decide el cliente, no cuenta la opinión de editores o productores de moda de la revista. El ojo comercial externo define ahora el producto final. Como la torta publicitaria se achicó demasiado, son las marcas las que deciden cómo van a ser presentadas.</p>
<p>El mercado para los grandes se achicó, las revistas “nicho” se fueron a digital, los equipos editoriales se jibarizaron y las marcas optaron por llevar su inversión publicitaria hacia las plataformas tecnológicas. El telón de fondo para la sobrevivencia de revistas ha sido, sin duda, el de una tormenta perfecta.</p>
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		<title>Velvet: Una revista contracorriente</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Francisca Skoknic]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Dec 2020 16:38:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Justo cuando la gran mayoría de las revistas en papel couché desaparecieron, Velvet intenta llenar ese nicho de periodismo orientado a la "mujer informada" que aún quiere tener una revista en sus manos.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Un mes después del estallido social, en noviembre de 2019, se publicó el primer número en papel de la revista <em>Velvet</em>. Juanito Yarur, el socialité del arte chileno, aparecía en la portada. Parece incomprensible que alguien cree una revista papel <em>couché</em>, cuando todas las históricas desaparecieron por falta de avisaje. <em>Velvet</em> tiene 5000 ejemplares en circulación y casi 1500 suscriptores. Se publica en papel, tiene un sitio web, y un canal online.</p>
<p>Es una revista mensual de sociedad, moda, actualidad y tendencias, orientada a la mujer informada de hoy. No ha dejado de circular ningún mes, pese al Covid-19 y a los sucesos post octubre de 2019.</p>
<p>Aparte del avisaje de marcas exclusivas, ofrecen los servicios de <em>brand content</em>, es decir, producir historias sobre marcas que conecten con el consumidor (<strong>ver</strong> <a href="https://museodeprensa.udp.cl/financiar-el-periodismo-con-contenido-de-marcas/">reportaje sobre el contenido de marcas</a>).</p>
<p>“Hay marcas internacionales que quieren avisar en papel <em>couché</em> y nosotros somos su alternativa”, dice Vanina Rosenthal, la directora editorial de <em>Velvet</em>. Cree que el fin de <em>Cosas</em>, <em>Caras, Paula</em> y <em>Hola</em> les dejó ese nicho (<strong>ver</strong> <a href="https://museodeprensa.udp.cl/el-ocaso-de-las-revistas-en-chile/">reportaje sobre el ocaso de las revistas</a>).</p>
<p>“Todo viene de vuelta, escuchar música en vinilo, sacar fotos con la polaroid, el no comer procesado y también leer en papel. Lo digital es la inmediatez, el papel es la pausa, el leer con profundidad. La crisis de las revistas es porque la gente dejó de leer porque está muy tecnologizada, pero todo vuelve”, cree la dueña y directora ejecutiva, Katherine Echaiz</p>
<p>El equipo total —sumando periodistas, equipo comercial y de distribución — es de 24 personas contratadas, pero en la edición de papel trabajan solamente la directora editorial, dos editoras, y una diseñadora. El resto son colaboradores <em>freelance</em> (periodistas y diseñadores).</p>
<p>Katherine Echaiz apuesta al público exigente: “Hay un sentir de que los medios se volcaron mucho al contenido “barato”. Que no se paga mucho por nota a los reporteros. Cuando la gente se suscribe a una revista, es porque valora el contenido y la calidad de los periodistas que están detrás. Esto es como Netflix: tú estás dispuesto a pagar esa suscripción porque vas a encontrar un montón de programas de buen nivel. Nosotros somos un Netflix, en papel”.</p>
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		<title>The Clinic: El pasquín que se consolidó como medio</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Francisca Skoknic]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Dec 2020 01:52:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No pretendía ser un chiste, pero quedó para la historia: la primera edición de The Clinic salió, por error, impreso con el número 2 en su portada. Corría octubre de 1998 y Augusto Pinochet había sido sorpresivamente detenido en Londres. Aquejado de una hernia discal lumbar, viajó a la capital inglesa para someterse a una [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>No pretendía ser un chiste, pero quedó para la historia: la primera edición de <em>The Clinic </em>salió, por error, impreso con el número 2 en su portada.</p>
<p>Corría octubre de 1998 y Augusto Pinochet había sido sorpresivamente detenido en Londres. Aquejado de una hernia discal lumbar, viajó a la capital inglesa para someterse a una cirugía. En Chile era senador vitalicio, tenía fuero y una Ley de Amnistía le garantizaba total impunidad por los crímenes cometidos durante su dictadura. Sin embargo, mientras se encontraba internado en la London Clinic, el juez español Baltasar Garzón dictó una orden de detención en su contra. Frente a fachada de ese centro hospitalario, que sólo tenía esculpida las palabras “The Clinic”, se realizaban cada día los despachos televisivos.</p>
<figure id="attachment_1048" aria-describedby="caption-attachment-1048" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1048 size-medium" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/the-london-clinic-300x180.jpg" alt="" width="300" height="180" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/the-london-clinic-300x180.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/the-london-clinic.jpg 460w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-1048" class="wp-caption-text">The London Clinic</figcaption></figure>
<p>Este evento encendió la chispa y en una tertulia celebrada por aquellos días entre Patricio Fernández y un grupo de amigos, resolvieron crear un medio que expusiera lo que estaba sucediendo con Pinochet en un tono humorístico, sarcástico y gráfico. En definitiva, muy alejado de como los medios “tradicionales” chilenos estaban presentando los hechos.</p>
<p>Según consta en la memoria de título “<em>The Clinic</em>: Las claves del éxito de una experiencia que innovó la prensa escrita chilena” con la que Catalina Caro Caro obtuvo su título de periodista en la Universidad de Chile, en dicha reunión se encontraban junto a Fernández: Guillermo Tejeda, Andrés Braithwaite, Roberto Brodsky y Nibaldo Mosciatti. Aquel mismo día se zanjó que el nombre del pasquín sería <em>The Clinic</em>. Sin embargo, aún faltaba resolver cómo financiarlo. Guillermo Tejeda, que era el asesor de imagen del entonces candidato a la presidencia, Ricardo Lagos, fue quien inició las gestiones que derivaron en el apoyo económico proveniente del comando.</p>
<p>“Lagos enfrentaba por aquellos años a Andrés Zaldívar para ver quién iba a ser el candidato de ese sector a la próxima elección presidencial. El equipo de campaña de Lagos, en el que estaban Manuela Gumucio, Carlos Ominami y Marcos Enríquez-Ominami, recibió una propuesta para una publicación dirigida a los jóvenes con el objeto de conseguir el apoyo para la candidatura de Lagos. Esa propuesta la hizo Patricio Fernández con Rafael Gumucio, prácticamente”, señala Pablo Dittborn, quien más tarde sería gerente-socio del pasquín.</p>
<p>Según Dittborn, el debutar con un numero 2 en su primera edición “fue la forma de sacarse la suerte que habían corrido otros medios de oposición, que duraban unos cuantos números después del uno”. Tras el regreso a la democracia en 1990, los medios que se opusieron a la dictadura habían ido desapareciendo uno a uno y los nuevos proyectos no lograban afianzarse. Se consolidó entonces el llamado duopolio de la prensa en Chile entre los consorcios El Mercurio y Copesa, de derecha conservadora uno y liberal el otro.</p>
<figure id="attachment_1049" aria-describedby="caption-attachment-1049" style="width: 183px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1049 size-medium" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/Primera-portada-The-Clinic-183x300.jpg" alt="" width="183" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/Primera-portada-The-Clinic-183x300.jpg 183w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/Primera-portada-The-Clinic.jpg 399w" sizes="auto, (max-width: 183px) 100vw, 183px" /><figcaption id="caption-attachment-1049" class="wp-caption-text">Primera portada de The Clinic: N°2</figcaption></figure>
<p>En ese contexto mediático, en que la cobertura del caso Pinochet era el de una afrenta extranjera, el primer número dos de <em>The Clinic</em>, publicado el 23 de noviembre de 1998, causó polémica inmediatamente. En la portada se tituló con “¡Acicalarse chiquillas! Garzón viene a Chile”, y en sus cuatro páginas de contenido imperó su sarcástico humor. A su vez, el hecho de que el medio se apropiase del slogan del desaparecido diario <em>Clarín</em>, “Firme junto al pueblo”, fue otro punto que suscitó más de un levantamiento de ceja por parte de algunos sectores.</p>
<p>“<em>The Clinic</em> nació como un panfleto dedicado a humillar la figura y la herencia de Pinochet. Había que ridiculizar al monstruo para dejar de temerle. La repartíamos de mano en mano. Con Pato Pozo, el diseñador, llevábamos personalmente el disquete a la imprenta, al final de la noche de la jornada del cierre, muy cerca del aeropuerto Pudahuel”, rememora Patricio Fernández en su editorial publicada el 27 de junio de 2013.</p>
<p>La aparición del pasquín causó polémica tanto en el mundo político como en la sociedad chilena. Su humor corrosivo, algo que por aquellos años no se veía en un Chile muchísimo más conservador de lo que es ya hoy en día, produjo reacciones de todo tipo. No obstante el éxito en términos de difusión (no monetario, ya que los números eran gratuitos) y polémica de los primeros tirajes, solamente ocho números fueron publicados antes de su primera “crisis financiera”.</p>
<h3><strong>Un nuevo socio y el giro periodístico</strong></h3>
<p>Tras el triunfo de Lagos en las primarias, el dinero proveniente de su campaña dejó de llegar al medio, por lo que <em>The Clinic</em> desapareció durante ocho meses.</p>
<p>En la búsqueda de financiamiento es Guillermo Tejeda, encargado de la parte de diseño de <em>The Clinic</em> quien se contactó nuevamente con quien sería su nuevo socio.</p>
<p>Tras pasar 20 años en Argentina, Pablo Dittborn regresó a Chile con la perspectiva de lo que se estaba realizando tanto en literatura como en prensa satírica en el país trasandino. Su gusto por revistas como <em>Humor Registrado (Hum®), Tía Vicenta</em> y <em>Eroticón</em>, cimentaron su interés por participar en un proyecto como <em>The Clinic</em>. Tejeda organizó una reunión con Fernández y Dittborn para buscar el apoyo del por entonces director de Ediciones B.</p>
<p>“Yo conocí a Guillermo Tejeda porque me había diseñado algunas portadas de libros cuando era director en Ediciones B. Guillermo armó este almuerzo en el Restaurant Squadritto, en el Barrio Lastarria. Y bueno, ese almuerzo fue historiado, porque ahí terminaron rompiéndose las relaciones entre Guillermo y Patricio. Guillermo se paró, y me dijo <em>Pablo, nos vamos</em> y yo le dije que no, que estaba muy bien donde estaba y que tenía interés de sacar adelante el proyecto”, recuerda Pablo Dittborn.</p>
<p>Ya con Dittborn como gerente-socio y Patricio Fernández como director-dueño, se comenzó a gestar el éxito de <em>The Clinic.</em></p>
<p>El primer número de esta segunda fase meses apareció el 14 de octubre de 1999. Ahora, el quincenario constaba de ocho páginas y tenía un costo de 200 pesos.</p>
<p>A su vez, según lo documentado en la memoria de título de Catalina Caro, en el interior de ese número de relanzamiento apareció por primera vez un colofón nombrando al equipo, el cual estuvo conformado por: Patricio Fernández, como director y representante legal, Enrique Symns con el cargo de editor, y entre los colaboradores estaban Ángel Carcavilla, Rafael Gumucio y Pedro Lemebel.</p>
<p>Junto con este nuevo “relanzamiento” vino la necesidad de tener una oficina propia, por lo que el equipo se trasladó al segundo piso del edificio ubicado en la calle Las Claras #195, en la comuna de Providencia. Fue en esa época que contrataron como secretaria a Alejandra Fierro, la única del equipo original que sigue en funciones.</p>
<figure id="attachment_1055" aria-describedby="caption-attachment-1055" style="width: 187px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1055 size-medium" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/Portada-The-Clinic-401-639x1024-1-187x300.jpg" alt="" width="187" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/Portada-The-Clinic-401-639x1024-1-187x300.jpg 187w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/Portada-The-Clinic-401-639x1024-1.jpg 639w" sizes="auto, (max-width: 187px) 100vw, 187px" /><figcaption id="caption-attachment-1055" class="wp-caption-text">Las portadas sexistas, muy comunes en The Clinic, fueron luego cuestionadas.</figcaption></figure>
<p>La reaparición de la revista causó, nuevamente, impacto, risas y molestias</p>
<p>Entre las peleas memorables de aquellos años está la acontecida en 1999 y que involucró a Patricio Fernández con Carlos Alberto Délano (Penta) y Alan Cooper (ex Patria y Libertad). Así lo recuerda Fernández en su editorial publicada el 7 de diciembre de 2008:</p>
<p>“Existía gente que nos odiaba con dedicación exclusiva y admiradores que nos juraban amor eterno. En el matrimonio de un pariente me agarraron a puñetazos un par de lavinistas furiosos: (Carlos Alberto) Délano y (Alan) Cooper. Este último había participado en el asesinato del general Schneider y el incidente sacó portada en el diario <em>La Nación</em>. Ricardo Lagos, entonces candidato, me llamó para solidarizar. La revista se volvió un poco más famosa. Según Dittborn, una golpiza cada tanto nos vendría de perilla. Una de las veces que nos amenazaron de bomba, le pedí a Alejandra que revisara los cajones antes de llamar a Carabineros. La tragedia en ciernes, más que en una explosión sangrienta, radicaba en que hubiera drogas, y estallara un escándalo. Por suerte, esa tarde estábamos limpios”.</p>
<p>El día a día en las dependencias de<em> The Clinic</em>, por aquellos años, e distaba mucho de lo que se vivía en otros medios. Un ejemplo de esto se expresa en la editorial de Patricio Fernández, anteriormente citada:</p>
<p>“Salvo Dittborn, que ejercía un cargo importante en otra editorial y no participaba propiamente de la vida oficinesca, nadie tenía mujer ni hijos. No se pagaban sueldos. Las noches eran eternas. Las reuniones de pauta eran alimentadas por todo tipo de bebestibles. El aire de la dictadura seguía opacando el ambiente, y para contrarrestarlo, había que ser lo más demente posible. Odiábamos con fervor todo lo que oliera a militar. Inventábamos titulares en estado de éxtasis. Los gritos iban de un lado al otro. En un comienzo, no había reporteo. Se jugaba con lo que decían los demás medios y las columnas de opinión sacaban afuera las miles de sensaciones enclaustradas. Entrevistábamos mendigos, almaceneros, gente de alrededor”.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-1056" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/agustin-edwards-181x300.jpg" alt="" width="181" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/agustin-edwards-181x300.jpg 181w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/agustin-edwards.jpg 550w" sizes="auto, (max-width: 181px) 100vw, 181px" />Así, la publicación se amplió de ocho páginas a doce, y luego a 16. Se incluyó a Álvaro Díaz como editor de humor y se creó, bajo la dirección de Enrique Symns, las secciones “El Merculo”, “Artes y tetas” (En alusión al suplemento Artes y Letras de <em>El Mercurio</em>), “Qué paja” (en alusión a la revista Qué Pasa) y “La Sorrunda” (en alusión a <em>La Segunda</em>). Sin embargo, tras una serie de conflictos, Enrique Symns abandonó el proyecto.</p>
<p>En en 2003 el medio dio su primer giro periodístico, con la incorporación de Juan Andrés Guzmán como editor, quien llegó luego de su trabajo en la revista <em>Siete+7</em>. Luego se sumaron los periodistas Pablo Vergara y Ana María Sanhueza. Esto volvió al medio mucho más “tentador” para nuevos periodistas, quienes veían en <em>The Clinic</em> la oportunidad de participar en un proyecto que les daba mayor libertad en cuanto a contenidos. Patricio Fernández terminó dejándole la dirección a Guzmán — él quedó momentáneamente en un simbólico cargo de “director espiritual”, aunque retomaría las riendas más adelante —, mientras que Vergara y Sanhueza tomaron la edición del pasquín.</p>
<p>“Con el tiempo nos fuimos dando cuenta de que más allá del viejo y su resplandor, en Chile, como en todo país, o seguramente más, había absurdos permanentes. Nos dimos cuenta también de que la risa no bastaba para develar y desbaratar las macabrerías del entorno. (..) Y más que dar una respuesta ideológica, nos gustó la idea de desenmascararnos. Supongo que fue por eso que empezamos a adentrarnos lentamente en el periodismo propiamente tal”, explica la editorial de <em>The Clinic</em> del 13 de abril de 2003.</p>
<p>Para el periodista Jorge Rojas, quien llegó como practicante, <em>The Clinic</em> fue su “verdadera escuela” y fue su tiempo estando allí bajo la dirección de Juan Andrés Guzmán la etapa más importante en su formación como periodista.</p>
<p>“Había mucho interés por parte de los alumnos de periodismo de hacer la práctica allí, era entretenido. Se decía mucho que esta revista había sido tomada por los periodistas. En esta etapa se empiezan a escribir muy buenos reportajes. Quienes trabajábamos allí siempre lo concebimos también como una fiesta”, señala Rojas.</p>
<p>El hoy colaborador de revista <em>Sábado</em> destaca que, a diferencia de otros medios, existía entre los lectores de <em>The Clinic</em> la percepción de la revista como un “artefacto coleccionable”, lo que provocaba que su audiencia y seguidores guardasen los números.</p>
<figure id="attachment_1050" aria-describedby="caption-attachment-1050" style="width: 189px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1050" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/portada-clinic-periodistica-189x300.jpg" alt="" width="189" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/portada-clinic-periodistica-189x300.jpg 189w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/portada-clinic-periodistica-644x1024.jpg 644w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/portada-clinic-periodistica-768x1222.jpg 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/portada-clinic-periodistica-965x1536.jpg 965w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/portada-clinic-periodistica.jpg 1000w" sizes="auto, (max-width: 189px) 100vw, 189px" /><figcaption id="caption-attachment-1050" class="wp-caption-text">The Clinic apoyando a los estudiantes durante la revolución pingüina de 2006</figcaption></figure>
<p>Por aquellos años, la cobertura de los casos de Karadima o la Revolución Pingüina fueron una agenda constante en la revista. Además, <em>The Clinic</em> sería uno de los pocos medios que se manifestó abiertamente a favor de las demandas de los secundarios.</p>
<p>El medio poseía también un robusto valor literario. Si bien durante toda su historia en sus páginas se podían encontrar “webeos” de todo tipo, un lenguaje procaz y corrosivo humor, esto se acompañó con publicaciones de destacados columnistas y escritores como: Pedro Lemebel, Diamela Eltit, Jaime Baily, Alejandro Zambra, Claudio Bertoni, Alfredo Jocelyn-Holt, Bruno Vidal e inclusive Nicanor Parra.</p>
<p>En este sentido, el medio se constituyó como un semanario donde convivían las predicciones del Divino Anticristo (persona en situación de calle conocida por vender sus escritos en prosa por Santiago), reportajes sobre el aborto y un lenguaje procaz, con editoriales donde se hacía alusión a la reproductividad técnica de Walter Benjamin.</p>
<p>No solo las portadas y reportajes del medio suscitaron polémica, también así lo hicieron los escritos publicados.</p>
<p>Por aquellos años existía una sección titulada “La Carne” donde una escritora (o escritor), bajo el seudónimo de Carolina Errázuriz Mackenna, semana a semana relataba supuestas aventuras, obsesiones y encuentros sexuales. Estas crónicas no dejaron indiferente a nadie, y mucho menos a personajes ultraconservadores como Hermógenes Pérez de Arce, quien, en una carta remitida a <em>El Mercurio</em>, reconoció que en un encuentro le manifestó a Patricio Fernández su extrañeza, derivada del por qué una persona vinculada a “tan honorables familias, pudiera escribir algo tan auto denigratorio”.</p>
<p>En la crónica aludida, Errázuriz Mackenna relataba prácticas de zoofilia. Ante lo comentado por Pérez de Arce, Errázuriz respondió al ex director de <em>La Segunda</em> y le planteó una disyuntiva: ¿se sintió incómodo por la práctica en sí descrita en la crónica, o porque la involucrada fuera de “honorable familia” ?, ¿Hubiera sido lo mismo si no tuviera eso apellidos?¨ (<a href="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/LA-CARNE-Hermogenes.pdf">lea el intercambio en PDF</a>).</p>
<p>Era la forma, marca del medio, de exponer e incomodar al conservadurismo.</p>
<p>Dichos contenidos, acompañados de reportajes en que, por ejemplo, se documentaba el día a día de las mujeres y travestis que ejercían la prostitución, provocó que prácticamente ningún avisador estuviera <img loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-full wp-image-1052" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/liz-taylor.jpg" alt="" width="178" height="283" />dispuesto a aparecer por entonces en el medio. Sin embargo, en su mejor época, <em>The Clinic</em> se paraba solo y sin publicidad, financiándose a través de sus ventas.</p>
<p>Según cuenta Dittborn, los números más vendidos fueron el especial de Nicanor Parra y el publicado tras la muerte de Pinochet (una foto en el ataúd con la leyenda “Liz Taylor”), cuyos tirajes oscilaron entre los 96 mil y 100 mil ejemplares. Durante largo tiempo el medio mantuvo una media de ventas de 46 mil ejemplares.</p>
<p>No obstante, la muerte de Pinochet provocó un importante remezón en el medio: debía replantearse al existir ya sin la sombra, al menos física, de quien simbolizaba todo ante lo cual se rebelaron.</p>
<h3><strong>The Clinic Online<br />
</strong></h3>
<p>El segundo giro en el medio vino de la mano de la creación de <em>The Clinic Online</em>. Poco a poco comenzó a ser más evidente que el papel iba perdiendo terreno, en contraposición con las plataformas digitales. Por esto, y gracias a las ganancias percibidas por la creación del Bar The Clinic, es que sus dueños deciden utilizar dicho capital para poner en marcha el proyecto digital del medio durante el año 2011.</p>
<p>Si bien ya contaban con una página-blog donde se subían las portadas del medio físico, la plataforma era obsoleta y no cumplía el estándar de un medio digital. Se le encarga entonces al periodista Pablo Basadre que levante un proyecto digital más elaborado, que genere sus propios contenidos.</p>
<p>La revista era ya era un semanario, lo cual eliminaba la posibilidad de tratar los temas del día a día. Esta sería la primera tarea del digital: cubrir y trabajar los temas que, por su periodicidad, resultaba imposible para la revista física.</p>
<p>En su primera etapa, <em>The Clinic Online</em> contó con las secciones “Chilean News”, donde se trataban los temas nacionales; “Poder”, con reportajes; “Webeo”, contenía los chistes característicos del papel; “Verde”, tanto con temas medioambientales como contenidos relacionados a la legalización de la marihuana y “La calle”, donde se publicaban contenidos enviados por lectores.</p>
<p>Pablo Basadre recuerda así su proyecto digital:</p>
<p>“Mi idea era que el medio tuviera muchos golpes periodísticos. A diferencia del papel, que era algo mucho más reposado. El 2011 teníamos el movimiento estudiantil, lo que nos dio el minuto a minuto. La parte online contrastaba del físico porque éramos más frívolos, no sacando farándula, pero en el online no ibas a ver entrevistas a escritores, éramos más poperos, lo cual yo creo que fue un acierto con las audiencias que teníamos”.</p>
<p>Entre el primer equipo de <em>The Clinic Online</em> estaba una joven Camila Gutiérrez (quien años más tarde sería conocida por su guion de Joven y Alocada), quien para Basadre fue parte importante del éxito de la nueva plataforma.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-1060" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/carlos-larrain-223x300.jpg" alt="" width="223" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/carlos-larrain-223x300.jpg 223w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/carlos-larrain.jpg 750w" sizes="auto, (max-width: 223px) 100vw, 223px" />“La Camila le daba un plus, con eso de la cultura pop. Por ejemplo, una vez entrevistamos a Carlos Larraín y mandamos a la Camila a su casa acá en Santiago. La Camila era fanática de los gatos. La Camila iba muy pauteada con el tema político y al final Carlos Larraín tenía como 20 gatos en la casa. Al final hablaron de gatos y toda la entrevista se trató de gatos y terminó siendo una de las entrevistas más leídas. Eso en el papel no hubiera sucedido”, comenta Basadre.</p>
<p>En 2015, <em>The Clinic Online</em> se fortaleció gracias a sus golpes sobre las boletas de SQM que involucraban al por entonces ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, lo que derivó en su retiro del gabinete. Con el tiempo, se incorporó también a la periodista Ivonne Toro como subeditora, con lo que se desarrolló aún más el énfasis a crónicas y reportajes.</p>
<p>De esta forma, los golpes y la inmediatez del digital nutrieron y dialogaron con las columnas de opinión y reportajes en profundidad que se podían encontrar en el papel. No obstante, si bien a través de la plataforma online se percibían ingresos por conceptos de publicidad, seguía siendo complicado conseguir avisadores por los contenidos propios del mismo, provocando déficit, lo que generó en la dirección la necesidad de buscar nuevos socios.</p>
<p>Cuando se tomó esa decisión, en octubre de 2017 los dueños de <em>The Clinic</em> eran los mismos que el medio había tenido en sus mejores tiempos: Patricio Fernández (49%), Pablo Dittborn (36%) y Mario Lobo (15%), ex socio de Celfin. El nuevo dueño vendría de otro mundo: <a href="https://www.eldinamo.cl/nacional/2017/10/31/quien-es-el-empresario-que-compro-el-33-de-the-clinic/">Jorge Ergas,</a> empresario y ex director del Banco de Chile, del que su padre Jacobo Ergas es el principal accionista minoritario.</p>
<p>“En una de las muchas conversaciones que tuvimos, tanto Patricio como yo, buscando un eventual inversor, hablé con Arturo Majlis (abogado de la familia Ergas). Él nos presentó a Jorge Ergas. Nos juntamos dos o tres veces, preparamos toda la información y llegamos a acuerdo&#8221;, señala Dittborn.</p>
<p>Ya en 2018, Jorge Ergas tomó un 33% de <em>The Clinic</em>, con lo cual Fernández quedó con 34%, y Lobo y Dittborn con el 33% restante.</p>
<p>Al poco tiempo, y para poder seguir potenciando y mantener al medio, que ya evidenciaba serios problemas financieros, se hacía urgente una inyección de liquidez. Dittborn, con 70 años, sintió que por entonces <em>The Clinic</em> no era su prioridad, por lo que disolvió su parte. Finalmente la sociedad terminó compuesta por Fernández y Ergas en un 50/50.</p>
<p>Por el lado editorial, uno de los primeros cambios que se produjo, con el fin de abaratar costos, fue la integración de las redacciones, por lo que se puso fin a la separación entre los equipos de papel y digital. Este hecho significó una fuerte crisis dentro del medio, pues los periodistas reclamaban que ahora hacían múltiples labores por el mismo sueldo. A comienzos de 2018 organizaron un sindicato para defender sus derechos laborales. El enfrentamiento con Patricio Fernández fue duro y público, debido a que el sindicato se encargó de difundir los problemas que se vivían en la redacción.</p>
<p>“Desde noviembre hasta hoy, The Clinic ha sufrido la pérdida de siete de sus trabajadores, ya sea por despidos o renuncias. En tan sólo cinco meses, se redujo en más de la mitad el equipo original. Aun así, el directorio, en el que el señor Patricio Fernández Chadwick tiene voz y voto, ha rechazado constantemente las peticiones por incluir más personal o mejorar las condiciones de quienes asumimos la carga laboral extra”, denunciaba en abril de 2018 un comunicado del sindicato, cuestionando que el medio tuviera prácticas que había criticado en otras empresas. La “buena onda” del<em> Clinic</em> se había acabado: “Triste realidad para un medio que afirma estar <em>Firme junto al pueblo</em>”, concluía el comunicado.</p>
<h3><strong>Nueva era</strong></h3>
<p>Poco después del quiebre con el equipo periodístico, Patricio Fernández resolvió abandonar la dirección, aunque manteniendo la sociedad con Ergas.</p>
<figure id="attachment_1053" aria-describedby="caption-attachment-1053" style="width: 188px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1053 size-medium" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/portada-clinic-8M-188x300.jpg" alt="" width="188" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/portada-clinic-8M-188x300.jpg 188w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/portada-clinic-8M.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 188px) 100vw, 188px" /><figcaption id="caption-attachment-1053" class="wp-caption-text">Portada en su nueva etapa feminista</figcaption></figure>
<p><em>The Clinic</em> ya no gozaba de la lectoría de antaño, muchos de sus periodistas consolidados abandonaron el medio y el resurgimiento de las demandas feministas contemporáneas caducaron el humor de tinte machista que muchas veces pregonaba. En este contexto, la persona elegida por Fernández para asumir la dirección fue Lorena Penjean (quien había sido parte de la primera etapa del medio). Penjean, junto a la periodista Alejandra Matus, fueron las encargadas de dirigir el nuevo desafío, en el cual no solo la línea editorial tomó perspectiva de género, sino que también se hizo un esfuerzo por fortalecer las plataformas digitales.</p>
<p>“Hoy, este equipo atesora el impreso, porque somos nostálgicos y porque le debemos todo. Porque resistir en el impreso ya nos parece un gesto político y ojalá consigamos seguir en la lucha, aunque lo cierto es que todo se mueve aquí, en el mundo digital, ya ni siquiera por el computador, sino que por el celular. Y eso requiere otros esfuerzos. Al papel nuestros honores, a la web nuestra esperanza. Pero ojo, hay algo que no cambia desde nuestra fundación en 1998 ni tampoco en nuestro salto a la web una década después: nuestra carcajada impertinente y nuestro amor por contar historias”, señala el editorial de Lorena Penjean, publicado el 26 de marzo de 2019, con motivo del lanzamiento del nuevo sitio web.</p>
<p>El sello de Penjean duraría poco. En enero de 2020, Patricio Fernández vendió su mitad de las acciones a Jorge Ergas, quien quedó como propietario único. Poco después de la salida de Fernández, Penjean se retiró de la dirección argumentando motivos personales y fue reemplazada por Macarena Lescornez, quien asumió en marzo de 2020.</p>
<p>“Hay que entender que están todos los medios en un proceso de cambio. Y estamos en esa búsqueda constante de cuál es la posición del <em>The Clinic</em> en el nuevo mundo. Estamos en un mundo de muchos cambios, hay muchas bisectrices las cuales se pueden seguir, estamos en búsqueda de ella”, resume el editor web del <em>Clinic</em>, Pablo Orellana.</p>
<p>Los cambios implementados han permitido que el medio continúe vigente y que tanto en su plataforma digital como impresa sea mucho más que un pasquín. Sin embargo, el sello que lo caracterizaba se diluyó con el tiempo y<em> The Clinic</em> parece seguir en busca de su nuevo rumbo, mucho más anclado a lo periodístico y con internet como su principal soporte.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Topaze: Sátira política no apta para tontos graves</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Francisca Skoknic]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Nov 2020 18:17:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Medios]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
		<category><![CDATA[Coke]]></category>
		<category><![CDATA[Jimmy Scott]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Délano]]></category>
		<category><![CDATA[Lugoze]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira política]]></category>
		<category><![CDATA[Topaze]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Topaze fue la revista de sátira más importante de Chile. expuso a los personeros públicos en un tono que sacó innumerables risas entre sus lectores y, de paso, puso a prueba el sentido del humor de la élite política de su tiempo.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Corría el año 1931 y los efectos de la Gran Depresión de 1929 se hacían sentir con fuerza en Chile: las exportaciones de salitre y de cobre se derrumbaron, lo que generó la disminución de la capacidad del gasto fiscal. La crisis financiera exacerbó las protestas contra el entonces presidente, Carlos Ibáñez del Campo, quien debido a la convulsión social y económica renunció y partió al exilio el 26 de julio de 1931.</p>
<figure id="attachment_854" aria-describedby="caption-attachment-854" style="width: 260px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-854 size-medium" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Topaze-N°1-260x300.png" alt="" width="260" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Topaze-N°1-260x300.png 260w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Topaze-N°1-889x1024.png 889w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Topaze-N°1-768x885.png 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Topaze-N°1.png 965w" sizes="auto, (max-width: 260px) 100vw, 260px" /><figcaption id="caption-attachment-854" class="wp-caption-text">Portada del primer número (12 de agosto de 1931).</figcaption></figure>
<p>Dos semanas después de su renuncia y en un contexto de fuerte inestabilidad política, aparece el primer número de una de las más importantes revistas de sátira política chilena del siglo XX: <em>Topaze </em>(1931-1970). Fundada por el caricaturista y periodista Jorge “Coke” Délano Frederick, quien tomó el nombre de la obra de teatro “Topaze” del francés Marcel Pagnol, que por aquellos días se presentaba en Santiago, tuvo en su primer número publicado el 12 de agosto de 1931, un rotundo éxito arrasador.</p>
<p>El autodenominado “barómetro de la política chilena” se caracterizó por su punzante humor, donde semana a semana se trataban los temas de actualidad y se caricaturizaba a personeros de diferentes partidos políticos y, especialmente, a los Presidentes de la República en ejercicio. Si bien no todos quienes eran víctimas de <em>Topaze</em> se tomaban con humor los contenidos, con el tiempo a quienes no les gustaba ser caricaturizados, tuvieron que hacer como que sí, ya que en una época en la que no existía televisión, el no aparecer en radio o en un medio escrito de gran tiraje como <em>Topaze</em> significaba, simple y llanamente, no estar presentes en los temas públicos.</p>
<p>Durante sus 39 años de historia, la revista hizo reír y enojar por igual, contando en sus diferentes épocas con las aguzadas plumas de: El propio Jorge Délano (Coke), René Ríos (Pepo), Luis Goyenechea (Lugoze), Avelino Urzúa (El Chato), Mario Torrealba del Río (Pekén), Juan Francisco Gonzales (Huelén), Hernán Vidal (Hervi) y Santiago Arturo Scott (Jimmy Scott).</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-855" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Verdejo-y-Topaze-242x300.jpg" alt="" width="242" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Verdejo-y-Topaze-242x300.jpg 242w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Verdejo-y-Topaze.jpg 353w" sizes="auto, (max-width: 242px) 100vw, 242px" />En <em>Topaze</em> se dio vida a personajes que pasaron a la historia, como el Dr. Topaze, quien ilustraba la voz editorial seria, en contraposición a los personajes políticos representados, y Juan Verdejo, representante del roto chileno, desdentado y con los pantalones arremangados hasta las canillas. Si bien Verdejo fue una creación original de Héctor Meléndez que hizo su primera aparición en la publicación con el mismo nombre del personaje<em> (</em>competidora directa de la revista de Coke), un año más tarde tanto Meléndez como la caricatura Verdejo se incorporarían a <em>Topaze</em>.</p>
<p>El dibujante Jimmy Scott, quien estuvo desde 1957 hasta 1964, recuerda así sus años en la revista:</p>
<p>“Fue una experiencia agradable. Generalmente le hacíamos entrevistas a algunos personeros importantes, como ministros, senadores, diputados, embajadores, con quienes teníamos una reunión semanal en algún restaurante. Y se hacían las entrevistas en las horas de almuerzo, con algún bajativo, así se les soltaba más la lengua a algunos. Era una forma de conocerlos, para poder después dibujarlos. Porque era una época donde no se conocían a los políticos en vivo, salvo por sus reacciones en la prensa. Como no había televisión, para los caricaturistas estas reuniones eran elementales para poder dibujar”.</p>
<h3><strong>Alessandri se chupó</strong></h3>
<p>Uno de los casos de censura más recordados por aquellos años aconteció a raíz de una caricatura publicada en el número 285, en la que aparecía el entonces presidente, Arturo Alessandri Palma, siendo retratado de una forma que no se condecía con su &#8220;reconocida bravura&#8221;. Según el libro “Un país de tontos graves, humor gráfico y política en Chile” de los investigadores Jorge Montealegre, Mauricio García, Matías Hermosilla, Hugo Rueda y Raquel Abella, la situación surgió debido a un discurso pronunciado por Alessandri en un almuerzo con oficiales de la Aviación, en 1937. Allí, el Presidente hizo alusión a que todos los males sufridos por su esposa se remitían a cuando ella fue encarcelada por la dictadura de Carlos Ibáñez del Campo, lo que aceleró su fallecimiento. Por su parte, Carlos Ibáñez del Campo contestó con una carta abierta y publicada en diferentes medios, donde señaló que los males se los habría propinado el propio Alessandri, debido a sus infidelidades. En la época, era de público conocimiento el carácter de Alessandri, por lo que todos esperaron a que éste respondiera en duros términos, lo cual no sucedió.</p>
<figure id="attachment_861" aria-describedby="caption-attachment-861" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-861 size-medium" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Alessandri-se-chupó-300x244.jpg" alt="" width="300" height="244" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Alessandri-se-chupó-300x244.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Alessandri-se-chupó.jpg 750w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-861" class="wp-caption-text">Publicada en 1937, esta sea quizás la caricatura más famosa de <em>Topaze</em>. Recuperado de: MemoriaChilena.cl</figcaption></figure>
<p><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun BCX0 SCXW27850825">Inspirados en estos acontecimientos</span></span><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun BCX0 SCXW27850825">, </span></span><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SpellingErrorV2 BCX0 SCXW27850825">Coke le</span></span><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun BCX0 SCXW27850825"> ordenó a </span></span><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SpellingErrorV2 BCX0 SCXW27850825">Pekén</span></span><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun BCX0 SCXW27850825"> que realizara un dibujo, el cual fue titulado “Se chupó&#8230;”, en el que se retrató a un león siendo dibujado más feroz de como estaba realmente posando (recostado y con una caricatura de </span></span><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SpellingErrorV2 BCX0 SCXW27850825">Ibáñez</span></span><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun BCX0 SCXW27850825"> </span></span><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun BCX0 SCXW27850825">ap</span></span><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun BCX0 SCXW27850825">o</span></span><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun BCX0 SCXW27850825">yando</span></span><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun BCX0 SCXW27850825"> </span></span><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun BCX0 SCXW27850825">un pie encima de la &#8220;dócil bestia&#8221;).</span></span></p>
<p><span class="TextRun SCXW132816559 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW132816559 BCX0">El dibujo, fue conocido por las autoridades de la época antes de que el número saliera a la venta, por lo que Alessandri, mediante el entonces intendente de Santiago, Julio Bustamante, envió a la policía a requisar los ejemplares antes de ser publicados, y de paso, detener al dibujante </span></span><span class="TextRun SCXW132816559 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SpellingErrorV2 SCXW132816559 BCX0">Pekén</span></span><span class="TextRun SCXW132816559 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW132816559 BCX0">. </span></span><span class="TextRun SCXW132816559 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW132816559 BCX0">El caso llegó a la justicia y como ministro instructor del proceso estuvo Miguel Aylwin Gajardo (padre de Patricio Aylwin</span></span><span class="TextRun SCXW132816559 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW132816559 BCX0">).</span></span><span class="EOP SCXW132816559 BCX0" data-ccp-props="{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:160,&quot;335559740&quot;:259}"> </span></p>
<p><span class="TextRun SCXW1211128 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW1211128 BCX0">Tras una serie de dimes y diretes se resolvió que no se podía establecer una relación directa entre el dibujo del león y el </span></span><span class="TextRun SCXW1211128 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun ContextualSpellingAndGrammarErrorV2 SCXW1211128 BCX0">Presidente. A</span></span><span class="TextRun SCXW1211128 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW1211128 BCX0"> sabiendas de que a Alessandri no le gustaba ser retratado, el medio cuidó siempre representarlo de espaldas</span></span><span class="TextRun SCXW1211128 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW1211128 BCX0"> o mostrando solamente sus pies, </span></span><span class="TextRun SCXW1211128 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW1211128 BCX0">aludiendo así a su figura de</span></span><span class="TextRun SCXW1211128 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW1211128 BCX0"> manera indirecta</span></span><span class="TextRun SCXW1211128 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW1211128 BCX0">, </span></span><span class="TextRun SCXW1211128 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW1211128 BCX0">para evitar represalias</span></span><span class="TextRun SCXW1211128 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW1211128 BCX0">. Gracias a eso, la Corte de Apelaciones resolvió finalmente absolver al dibujante y se ordenó la devolución de los ejemplares requisados. Sin embargo, Alessandri envió nuevamente a efectivos de Investigaciones a las oficinas de la revista, quienes sustrajeron toda la edición y la quemaron.</span></span><span class="EOP SCXW1211128 BCX0" data-ccp-props="{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:160,&quot;335559740&quot;:259}"> </span></p>
<p><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">Tras ser </span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">de conocimiento público</span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0"> </span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">la responsabilidad de Alessandri en el hecho (él mismo lo reconoció en un discurso a través de la radio), se generó mucha desconfianza en la clase política hacia su figura. </span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">E</span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">ste evento </span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">fue entendido </span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">como una </span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">clara </span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">muestra de autoritarismo y un atentado contra la libertad de expresión</span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">, lo que derivó e</span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">n</span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0"> la renuncia de varios ministros</span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">, </span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">provocando</span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0"> una crisis de gabinete.</span></span><span class="EOP SCXW219235021 BCX0" data-ccp-props="{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:160,&quot;335559740&quot;:259}"> </span></p>
<h3><strong>De Aguirre Cerda a González Videla</strong></h3>
<p><span class="TextRun SCXW248344554 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW248344554 BCX0">Sin embargo, no todos fueron tan graves como Alessandri Palma. Según el propio </span></span><span class="TextRun SCXW248344554 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW248344554 BCX0">Délano, en su publicación “Yo soy tú”, con Pedro Aguirre Cerda </span></span><span class="TextRun SCXW248344554 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW248344554 BCX0">mantuvieron</span></span><span class="TextRun SCXW248344554 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW248344554 BCX0"> una muy buena relación, pese a las <img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-889" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Topaze-Segunda-Guerra-mundial-221x300.jpg" alt="" width="221" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Topaze-Segunda-Guerra-mundial-221x300.jpg 221w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Topaze-Segunda-Guerra-mundial.jpg 552w" sizes="auto, (max-width: 221px) 100vw, 221px" />constantes caricaturas </span></span><span class="TextRun SCXW248344554 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW248344554 BCX0">en que se </span></span><span class="TextRun SCXW248344554 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW248344554 BCX0">retrataba al mandatario. </span></span><span class="TextRun SCXW248344554 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW248344554 BCX0">De hecho, tal era el grado de su mutua simpatía, que </span></span><span class="TextRun SCXW248344554 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SpellingErrorV2 SCXW248344554 BCX0">Coke</span></span><span class="TextRun SCXW248344554 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW248344554 BCX0"> y el entonces presidente regularmente almorzaban juntos en La Moneda, </span></span><span class="TextRun SCXW248344554 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW248344554 BCX0">donde discutían sobre los temas de contingencia mientras bebían chicha baya, elaborada por Pedro </span></span><span class="TextRun SCXW248344554 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW248344554 BCX0">Aguirre Cerda.</span></span></p>
<p>Durante el mandato de Juan Antonio Ríos, en cambio, el foco principal de la revista fue la Segunda Guerra Mundial, a la que dedicaron incontables caricaturas que retrataban el ambiente de la época.</p>
<p><span class="TextRun SCXW250787273 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW250787273 BCX0">Otro presidente a quien Délano describió como un “entusiasta celebrador de las bromas de </span></span><em><span class="TextRun SCXW250787273 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SpellingErrorV2 SCXW250787273 BCX0">Topaze</span></span></em><span class="TextRun SCXW250787273 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW250787273 BCX0">”, fue a Gabriel González Videla</span></span><span class="TextRun SCXW250787273 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW250787273 BCX0">. S</span></span><span class="TextRun SCXW250787273 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW250787273 BCX0">egún </span><span class="NormalTextRun SpellingErrorV2 SCXW250787273 BCX0">Coke</span><span class="NormalTextRun SCXW250787273 BCX0">, tras una comida con la revista, </span></span><span class="TextRun SCXW250787273 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW250787273 BCX0">Videla </span></span><span class="TextRun SCXW250787273 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW250787273 BCX0">extendió una invitación a </span></span><span class="TextRun SCXW250787273 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW250787273 BCX0">lo</span></span><span class="TextRun SCXW250787273 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW250787273 BCX0">s redactores y dibujantes presentes </span></span><span class="TextRun SCXW250787273 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW250787273 BCX0">para asistir a </span></span><span class="TextRun SCXW250787273 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW250787273 BCX0">un viaje hacia La Serena en el flamante &#8220;Canela&#8221;, avión presidencial DC-3, adquirido por el mandatario, a la cual accedieron.</span></span><span class="EOP SCXW250787273 BCX0" data-ccp-props="{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:160,&quot;335559740&quot;:259}"> </span></p>
<p><strong> </strong><strong>El Chicho, la nariz de Frei y el asesinato de Schneider</strong></p>
<p>Tras 19 años, Jorge Délano abandona la dirección de <em>Topaze</em> en 1950, con lo cual se puso término al ciclo de la revista bajo la dirección de su fundador. Tras la retirada de Coke, <em>Topaze</em> sufrió diferentes cambios de director, entre los que destacó el periodista y escritor, <a href="https://museodeprensa.udp.cl/cms/hernan-millas-el-cronista-que-retrato-a-chile/">Hernán Millas</a>.</p>
<figure id="attachment_886" aria-describedby="caption-attachment-886" style="width: 343px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-886" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Allende-pre-y-post-300x179.jpg" alt="" width="343" height="205" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Allende-pre-y-post-300x179.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Allende-pre-y-post-1024x612.jpg 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Allende-pre-y-post-768x459.jpg 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Allende-pre-y-post.jpg 1047w" sizes="auto, (max-width: 343px) 100vw, 343px" /><figcaption id="caption-attachment-886" class="wp-caption-text">A la izquierda, caricatura realizada por Lugoze, y a la derecha, portada del N° 1978.</figcaption></figure>
<p>Durante la década del sesenta, un personaje recurrente en las páginas de <em>Topaze</em> fue Salvador Allende (el Chicho), quien aparecía regularmente como el insistente eterno candidato a la presidencia. Según el investigador, Jorge Montealegre, existe una clara diferenciación entre el Allende representado pre y post revolución cubana, donde si bien en la etapa previa se le representó como un “pije” bien vestido, con posterioridad su representación varió a un “borrachín y mujeriego”.</p>
<p>Otro reiterativo personaje durante esta época fue Eduardo Frei Montalva, quien en una carta enviada a la revista para el número conmemorativo por su <img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-849" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/FREI-JPG-208x300.jpg" alt="" width="208" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/FREI-JPG-208x300.jpg 208w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/FREI-JPG-710x1024.jpg 710w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/FREI-JPG-768x1108.jpg 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/FREI-JPG.jpg 824w" sizes="auto, (max-width: 208px) 100vw, 208px" />aniversario 25, valoró el aporte de la publicación: &#8220;Soy lector de <em>Topaze </em>desde su fundación. Creo que ha contribuido a hacer reír a un país que está plagado de tontos graves. Y ya eso es una función que calificaría de higiene política&#8221;. Años más tarde, en otra misiva, remitida esta vez con motivo de los 39 años de la revista, reconocía a su vez que, en un principio, no le hacía gracia que lo retrataran con la nariz tan grande.</p>
<p>El dibujante Jimmy Scott, quien en innumerables ocasiones lo caricaturizó de esta manera, recuerda muy bien su encuentro con Frei Montalva:</p>
<p>“Una vez lo dibujé en un aviso dentro de la revista, debe haber sido en una publicidad para el Hotel Pucón. Y yo lo dibujé pescando con la nariz. Y a él no le gustó, se enojó mucho. Entonces en un almuerzo, él preguntó que quién era Jimmy Scott. Yo me acerqué y le dije, soy yo, y él me dijo <em>se me va a sentar aquí, de frente</em>. Y me dijo <em>si quieres hacerme una caricatura házmela de frente, no de perfil</em>. A las semanas lo dibujé de frente, pero con una gran sombra en la nariz hacia adelante”.</p>
<figure id="attachment_859" aria-describedby="caption-attachment-859" style="width: 208px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-859 size-medium" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/ultimo-número-208x300.png" alt="" width="208" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/ultimo-número-208x300.png 208w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/ultimo-número-709x1024.png 709w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/ultimo-número-768x1110.png 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/ultimo-número.png 996w" sizes="auto, (max-width: 208px) 100vw, 208px" /><figcaption id="caption-attachment-859" class="wp-caption-text">Portada del último número (30 de octubre de 1970).</figcaption></figure>
<p><span class="TextRun SCXW239990924 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW239990924 BCX0">Durante el segundo lustro de los años sesenta comenzó a ser más compleja la independencia editorial y la ejecución libre de sus reconocidas caricaturas, debido al polarizado ambiente político, </span></span><span class="TextRun SCXW239990924 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW239990924 BCX0">context</span></span><span class="TextRun SCXW239990924 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW239990924 BCX0">o que vino acompañado de serios problemas económicos para la revista, lo cual derivó abruptamente en su cierre en 1970.</span></span><span class="EOP SCXW239990924 BCX0" data-ccp-props="{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:160,&quot;335559740&quot;:259}"> </span> El último número salió el 30 de octubre de ese mismo año, y en su histórica portada final aparecía un dibujo, de carácter serio, con el ataúd del Comandante en Jefe del Ejército, René Schneider, quien fuera asesinado por miembros del grupo de extrema derecha, Patria y Libertad, unos días antes.</p>
<p>Así, con una portada nada humorística, cerraba sus cortinas una de las más importantes revistas de sátira política chilena del siglo XX, en la cual circularon los más prolijos caricaturistas y periodistas de su época.</p>
<p>Cabe destacar que, tras casi 20 años, el diario <em>La Tercera</em> intentó relanzar la revista en 1989 a modo de suplemento, centrando sus plumas principalmente en los democratascristianos Eduardo Frei Ruiz Tagle y Gabriel Valdés. Sin embargo, no se consiguió el éxito de antaño, lo que culminó en su término definitivo en 1996.</p>
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		<title>Primera edición de Revista Paula</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hernán Calvo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Jul 2014 22:39:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hitos]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
		<category><![CDATA[medios]]></category>
		<category><![CDATA[Paula]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desde su fundación, esta revista ha destacado por tratar de manera vanguardista temáticas de relevancia social y de género. </p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">La revista Paula fue creada en 1967 por el fotógrafo <strong>Roberto Edwards Eastman</strong>, hijo menor del dueño de <em>El Mercurio</em>, Agustín Edwards Budge. Desde su fundación <em>Paula</em> trató temas sociales con un enfoque periodístico, privilegiando un punto de vista femenino, pero sin ser una revista exclusiva para mujeres.</p>
<p>La primera edición de <em>Paula</em> incluyó un reportaje sobre la píldora anticonceptiva -que en esa época era un tema polémico- titulado “¿Debo tomar la píldora?”.</p>
<p style="text-align: justify;">Se caracterizaba también por su gran calidad, con buenas fotografías y hojas de papel couché. En los años noventas comenzó a repartirse con el diario <em>El Mercurio</em> y en 2003 fue adquirida por Copesa, que comenzó a distruibuirla para los suscriptores de <em>La Tercera</em>.</p>
<p>En 2018 desapareció como proyecto periodístico —su equipo fue despedido— y su nombre comenzó a utilizarse para el suplemento femenino dominical del mismo diario.</p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>Nace la Revista Hoy</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hernán Calvo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Jul 2014 06:36:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hitos]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Revista Hoy surge en 1977 como un proyecto de ex periodistas de la Revista Ercilla, entre ellos su director Emilio Filippi.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">La génesis de la revista <em>Hoy</em> se entrelaza con un momento de <strong>crisis interna en la <em>Revista Ercilla</em></strong>. Esta última fue vendida a un grupo de empresarios y su equipo se mantuvo relativamente estable, hasta que el director del medio, <strong>Emilio Filippi</strong>, decidió renunciar.</p>
<p style="text-align: justify;">Filippi sería seguido por diversos periodistas, los que en conjunto crearían la revista <em>Hoy</em>. Dicho propósito se haría público el jueves 27 de enero de 1977 durante la cena en honor a los profesionales que dejaban <em>Revista Ercilla</em>. Ahí, en el desaparecido restaurante El Parrón, Filippi daría la noticia:</p>
<p style="text-align: justify;">“Este mismo equipo al cual ustedes festejan esta noche está resuelto a seguir unido en nuevos propósitos. Nos estamos moviendo para editar otra revista, hecha con el mismo espíritu y con la misma identidad profesional como la que hicimos hasta la semana pasada” (Libro Revista Hoy: 1.108 ediciones con historia).</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="line-height: 1.5em;">Finalmente,  <strong>el 1 de junio de 1977,</strong> luego de más de cuatro meses de gestión para conseguir el financiamiento y el permiso de las autoridades,  <em>Hoy</em> saldría a la venta en quioscos.</span></p>
<p>La revista jugó un rol clave para romper el cerco informativo de la dictadura, pero comenzó a debilitarse tras el regreso a la democracia. Dejó de circular en 1998.</p>
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