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	<title>Historia archivos - Museo de Prensa</title>
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	<description>Facultad de Comunicación y Letras - Universidad Diego Portales</description>
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		<title>El Ferrocarril: una lectura virtual</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alfredo Sepulveda]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Mar 2026 17:36:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diarios]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Con solo cuatro páginas, el diario El Ferrocarril apareció en diciembre de 1855 como un producto periodístico moderno. Abandonaba la vieja idea &#8220;doctrinaria&#8221;, es decir, que la misión de los diarios era ser un vehículo de ideas políticas, y la reemplazaba por un discurso periodístico que tenía más que ver con la información. Además, planteaba [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-2255 alignright" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2026/03/El-Ferrocarril-p1-209x300.jpg" alt="" width="209" height="300" /></p>
<p>Con solo cuatro páginas, el diario <em>El Ferrocarril</em> apareció en diciembre de 1855 como un producto periodístico <strong>moderno</strong>. Abandonaba la vieja idea &#8220;doctrinaria&#8221;, es decir, que la misión de los diarios era ser un vehículo de ideas políticas, y la reemplazaba por un discurso periodístico que tenía más que ver con la información. Además, planteaba hacerle competencia a <em>El Mercurio de Valparaíso</em>, periódico que, desde su fundación en 1827, se había convertido en el más importante del país.</p>
<p>En enero de 2025, la Biblioteca Nacional Digital <a href="https://www.bibliotecanacional.gob.cl/noticias/digitalizan-los-primeros-anos-del-diario-el-ferrocarril">subió a internet los seis primeros años</a> de <em>El Ferrocarril</em>. Se trata de una muestra contundente, de algo más de 1800 ejemplares, que se pueden leer perfectamente. Se pueden ver <a href="https://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/bnd/633/w3-article-661808.html">aquí</a>.</p>
<p>El diario tenía 58 cms. de alto y su contenido estaba distriubio en seis columnas. En 1855 aún no se instalaban en Chile imprentas capaces de trabajar con fotografías, de modo que se trata de puro texto, a excepción de pequeñas ilustraciones que se despliegan junto a los textos y que aligeran la lectura.</p>
<p>Como es habitual en la prensa de la segunda mitad del siglo XIX, la primera página de <em>El Ferrocarril</em> estaba íntegramente dedicada a la publicidad. En <a href="https://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/visor/BND:661808#item_1_1_1_5">este ejemplar</a>, correspondiente al 27 de diciembre de 1855, en la portada hay avisos de pasajes en barco, curtidos, licores y libros.</p>
<p>La segunda página contiene un informe sobre la factibilidad de construir la vía de tren entre Santiago y Talca. También hay una breve reproducción del contenido del diario <em>El Monitor</em>, de Francia. Esta pequeña pieza es muy interesante, puesto que de alguna manera hace eco de cómo El Ferrocarril quiere que Chile -y el gobierno- sean: vehículos que promuevan la idea de <em>progreso</em>; ayudantes más que adversarios de los gobiernos en la búsqueda de un ideal de desarollo comercial e industrial.</p>
<p><img decoding="async" class="wp-image-2259 aligncenter" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2026/03/El-Ferrocarril-El-Monitor-130x300.jpg" alt="" width="215" height="496" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2026/03/El-Ferrocarril-El-Monitor-130x300.jpg 130w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2026/03/El-Ferrocarril-El-Monitor.jpg 282w" sizes="(max-width: 215px) 100vw, 215px" /></p>
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<p>En la página 3 tenemos, por fin, la marca más clara de modernidad periodística: noticias. Entre otras, el diario informa que Agustín Rengifo, estudiante de Derecho de la Universidad de Chile, dio su examen de grado; da cuenta también de las resoluciones de la Corte de Apelaciones de Santiago, de un robo de pavos y de una persona que se ahogó. Resulta ilustrativo también esta pequeño texto sobre un robo en la Intendencia de Santiago, porque en él se mezcla lo nuevo (dar a conocer la noticia), con lo antiguo (una opinión explícita del redactor sobre cómo la policía está manejando el robo).</p>
<p><img decoding="async" class=" wp-image-2263 aligncenter" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2026/03/Ferrocarril-robo-intendencia-155x300.jpg" alt="" width="214" height="414" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2026/03/Ferrocarril-robo-intendencia-155x300.jpg 155w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2026/03/Ferrocarril-robo-intendencia.jpg 366w" sizes="(max-width: 214px) 100vw, 214px" /></p>
<p>En la página 4, el diario vuelve a publicar avisos. Al final, inserta los suyos propios:</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-2265 aligncenter" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2026/03/El-Ferrocarril-aviso-propio-149x300.jpg" alt="" width="214" height="431" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2026/03/El-Ferrocarril-aviso-propio-149x300.jpg 149w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2026/03/El-Ferrocarril-aviso-propio.jpg 329w" sizes="auto, (max-width: 214px) 100vw, 214px" /></p>
<p>Como se puede apreciar, y tal como lo señala la profesora Carolina Cherniavsky en el capítulo 7 de Museo de Prensa Podcast, la intención de los fundadores del diario era llegar al más amplio público. Por eso declaraban abiertamente que el diario iba a ser &#8220;lo más barato posible&#8221;. No siempre lo lograron, pero El Ferrocarril, de todas maneras, fue, hasta 1911, uno de los diarios más importantes de Chile. <img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/2666.png" alt="♦" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /></p>
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		<title>Virtualia, la primera red social chilena</title>
		<link>https://museodeprensa.udp.cl/virtualia-la-primera-red-social-chilena/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Alfredo Sepulveda]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Oct 2025 18:40:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Medios Digitales]]></category>
		<category><![CDATA[Medios Online]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo Digital]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Foros llenos de mensajes sobre música, cine, tecnología y cultura, chats internos donde los usuarios conversaban en tiempo real y correos electrónicos que llegaban a buzones virtuales, así funcionaba Virtualia, el primer “país virtual” chileno. Cada usuario podía unirse a comunidades según sus intereses, ganar “fanimanis” escribiendo artículos, participando en encuestas o compartiendo contenido, y [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Foros llenos de mensajes sobre música, cine, tecnología y cultura, chats internos donde los usuarios conversaban en tiempo real y correos electrónicos que llegaban a buzones virtuales, así funcionaba Virtualia, el primer “país virtual” chileno. Cada usuario podía unirse a comunidades según sus intereses, ganar “fanimanis” escribiendo artículos, participando en encuestas o compartiendo contenido, y luego canjear esta “moneda” por productos en bancos y comercios asociados. Virtualia funcionaba como un pequeño universo donde la gente interactuaba, compartía noticias y manejaba sus finanzas virtuales. Estas ideas hoy parecen ser comunes en redes sociales, pero en ese momento eran toda una novedad.</p>
<p>Mientras los medios tradicionales apenas comenzaban a explorar las posibilidades de internet, Chile ya contaba con su propia red social pionera, Virtualia. Había sido creada por el ingeniero civil y emprendedor digital Alfonso Gómez (actualmente consejero del Centro de Innovación “Anacleto Angelini” de la Universidad Católica). La plataforma no era solo un sitio web, sino que se concibió como un “país virtual” porque replicaba muchas de las estructuras de la vida real en un entorno digital, tenía comunidades que funcionaban como barrios o grupos sociales, foros que permitían debates y encuentros, correo interno y servicios propios.</p>
<p>“Mi objetivo era construir un espacio de interacción para jóvenes que crecieran en un mundo donde las instituciones tradicionales se quedarían ‘chicas’, y demostrar que se podía interactuar con gente en cualquier lugar del mundo”, explica Alfonso Gómez a <em>Museo de Prensa</em>.</p>
<figure id="attachment_2229" aria-describedby="caption-attachment-2229" style="width: 212px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-2229" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2025/10/Alfonso-Gomez-MDPUDP-212x300.jpeg" alt="" width="212" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2025/10/Alfonso-Gomez-MDPUDP-212x300.jpeg 212w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2025/10/Alfonso-Gomez-MDPUDP-723x1024.jpeg 723w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2025/10/Alfonso-Gomez-MDPUDP-768x1088.jpeg 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2025/10/Alfonso-Gomez-MDPUDP.jpeg 820w" sizes="auto, (max-width: 212px) 100vw, 212px" /><figcaption id="caption-attachment-2229" class="wp-caption-text">Alfonso Gómez, fundador de Virtualia.</figcaption></figure>
<p>Virtualia llegó a tener, en su momento de mayor esplendor, aproximadamente 200.000 usuarios registrados. Su público objetivo eran jóvenes de entre 14 y 28 años, principalmente estudiantes universitarios, aunque la participación se extendía hasta los primeros años de trabajo.</p>
<p>La plataforma ofrecía una experiencia integral: tenía correo electrónico, chat, una tienda virtual, un servicio de conexión a internet propio (Virtualia ISP), una bolsa de trabajo, avisos clasificados, secciones de juegos online, remates y hasta una “Bolsa de películas”. Sin embargo, el corazón de Virtualia eran los foros. En ellos los usuarios podían intercambiar opiniones, organizar encuentros y compartir intereses. Existían comunidades de fanáticos de la música, como Iron Maiden y Metallica, grupos góticos, clubes de cine e incluso “familias virtuales”. A pesar de la presencia de algunos usuarios conflictivos, la moderación lograba mantener un ambiente civilizado.</p>
<p><strong>La moneda virtual que anticipó la economía digital</strong></p>
<p>Para darle un marco económico a este país virtual, Alfonso Gómez ideó su propia moneda interna, los “fanimanis”. Ellos permitían que Virtualia no solo fuera un espacio de interacción social, sino también un experimento en economía digital. “No existía el concepto, pero funcionaba como lo que hoy día entendemos como criptomoneda”, explica Francisco Ortega, exeditor de contenidos de la plataforma.</p>
<figure id="attachment_2231" aria-describedby="caption-attachment-2231" style="width: 199px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-2231" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2025/10/ORTEGA-MDPUDP-2-199x300.jpg" alt="" width="199" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2025/10/ORTEGA-MDPUDP-2-199x300.jpg 199w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2025/10/ORTEGA-MDPUDP-2-678x1024.jpg 678w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2025/10/ORTEGA-MDPUDP-2-768x1159.jpg 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2025/10/ORTEGA-MDPUDP-2-1018x1536.jpg 1018w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2025/10/ORTEGA-MDPUDP-2-1357x2048.jpg 1357w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2025/10/ORTEGA-MDPUDP-2-scaled.jpg 1696w" sizes="auto, (max-width: 199px) 100vw, 199px" /><figcaption id="caption-attachment-2231" class="wp-caption-text">Francisco Ortega, ex editor de contenidos de Virtualia.</figcaption></figure>
<p>Los usuarios podían ganar fanimanis al redactar artículos, participar en encuestas, colaborar en las comunidades o completar tareas dentro de la plataforma. Si no trabajabas virtualmente, difícilmente acumulabas fanimanis. Gómez recuerda que esa era justamente la lógica que querían impulsar, que cada usuario entendiera que su participación tenía un valor. La idea no era solo entrar y mirar, sino construir un espacio donde se pudiera ganar algo con su esfuerzo y creatividad en el mundo virtual.</p>
<p>Los usuarios podían canjear sus monedas virtuales en tres bancos asociados: De Chile, Santander y TBanc, y en diversos comercios que respaldaban el experimento, entre ellos la desaparecida tienda de arriendos de videos Blockbuster, Cine Hoyts, Falabella, la aerolínea LAN Chile (hoy Latam), Parque Arauco, Pizza Hut y las farmacias Salcobrand. Una entrada al cine podía pagarse combinando dinero real con fanimanis.</p>
<p>Los usuarios podían intercambiar esta moneda entre sí, comprando libros, discos o artículos dentro de un mercado interno, o incluso participando en remates virtuales. La intención de Gómez era que los usuarios sintieran que Virtualia era un mundo completo, con su propia economía y reglas, donde cada acción, compra o intercambio hiciera que la experiencia se sintiera lo más cercana posible a la vida real, pero dentro de lo digital.</p>
<p>En este sentido, el impacto de los fanimanis trascendía la pantalla. Los usuarios se reunían en distintos encuentros presenciales, como en el Parque Intercomunal de La Reina, donde cientos de usuarios se reunían para conocerse en persona y fortalecer vínculos que surgían de intereses compartidos, como la música, el cine o la cultura pop. “Había un sentido de pertenencia muy fuerte”, recuerda Gómez. “Gente que no se conocía personalmente se sentía parte de algo común, de una causa, de un proyecto”.</p>
<h3><strong>Periodismo digital pionero</strong></h3>
<p>El equipo editorial de Virtualia estaba integrado por periodistas que experimentaban con nuevas formas de comunicación digital. En una época en que los medios tradicionales apenas comenzaban a entender cómo trasladar su periodismo a internet, ellos ya exploraban caminos.</p>
<p>La información combinaba contenidos propios y de medios tradicionales, pero siempre con un tono juvenil. Los foros, secciones temáticas y chats internos permitían que los usuarios comentaran y compartieran las noticias. Gracias a esto, la plataforma funcionaba como un laboratorio de periodismo, donde se experimentaban formatos, estrategias de participación y modelos de negocio antes de que las redes sociales actuales los hicieran habituales.</p>
<p>Según Francisco Ortega, los temas que más les interesaban a los usuarios eran la música y la tecnología: noticias sobre bandas, lanzamientos de celulares y videojuegos y críticas culturales, además de entrevistas con artistas. La cobertura deportiva también era importante, especialmente la de fútbol. Sin embargo, se evitaban los temas políticos y religiosos.</p>
<p>“¿Para qué hablar de política?”, comentaban los dueños de Virtualia. Gómez recuerda que, si la política o la religión llegaban a los foros, existía el riesgo de que estos espacios de encuentro se convirtieran en focos de conflicto y enfrentamiento, como ocurre hoy en muchas redes sociales. La idea era que los foros fueran un espacio positivo, donde las personas pudieran compartir intereses, aprender juntas y convivir sin conflictos que distrajeran a la comunidad. Buscaban construir un mundo virtual seguro, enfocado en lo constructivo y en la creatividad.</p>
<p>Además, la red impulsaba la formación de nuevos periodistas mediante talleres presenciales en sus oficinas. Los “virtualianos” podían ejercitar la “pluma”, escribir columnas y recibir retroalimentación directa de los editores. Cada participante elegía un tema que le interesara y enviaba semanalmente sus crónicas. “Me mandaban su columna semanal sobre, por ejemplo, el disco de Metallica. Yo lo revisaba, y si estaba ok, lo publicaba. Y si no, lo devolvía hasta que me lo mandaran de nuevo”, comenta el editor.</p>
<p>Su enfoque combinaba lo periodístico con lo comercial. “Era más comercial, evidentemente. Todo estaba al servicio del negocio virtual, pero había libertad para escribir”, dice Ortega.</p>
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		<title>La decadencia del periodismo cultural en Chile</title>
		<link>https://museodeprensa.udp.cl/la-decadencia-del-periodismo-cultural-en-chile/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Paulina Jara]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Jul 2024 15:04:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“Lo que a mi me parece lamentable es que las columnas de escritores mantenían una tradición chilena histórica. Y eso se pierde con estos recortes en los medios”, dice Roberto Merino, cronista y periodista chileno. Durante la pandemia, se efectuó la primera reducción de páginas de la sección cultural del medio Las Últimas Noticias (LUN), [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>“Lo que a mi me parece lamentable es que las columnas de escritores mantenían una tradición chilena histórica. Y eso se pierde con estos recortes en los medios”, dice Roberto Merino, cronista y periodista chileno. Durante la pandemia, se efectuó la primera reducción de páginas de la sección cultural del medio <em>Las Últimas Noticias</em> (LUN), donde Merino escribía hace 20 años. Tres años después, el 23 de octubre de 2023, el segmento desaparecería. “Yo estaba muy encapsulado en mi rutina de años; mandaba la columna y la columna salía. Y, de un día para otro, no fue más. No me imaginé que podría suceder, pero el mundo cambia, no es ninguna novedad. Hay cosas que han dejado de importar”, sentencia.</p>
<p>Estos recortes fueron precedidos por una crisis generalizada en los medios de comunicación, detonada por la digitalización. Este proceso se aceleró a comienzos de los 2000.</p>
<p>La irrupción de las nuevas plataformas ha desplazado paulatinamente el oficio analógico y en el proceso de reestructuración se produjeron importantes despidos y cierres. El diario <em>La Época,</em> medio al que se le atribuye la difusión de ideas democráticas y progresistas durante la dictadura militar, cerró en 1998 tras once años de vida. El diario <em>La Nación </em>también cerró el 2012, tras 95 años de funcionamiento.</p>
<p>A partir de 2018, año en que el Colegio de Periodistas registró 119 despidos, la lucha por subsistir de los medios recrudecería. Los medios impresos mantenían solo un 33% de las preferencias a la hora de consumir información, según el reporte del Instituto Reuters del 2019. Entre el 2017 y julio del 2020 hubo 2.460 periodistas desvinculados de medios, de acuerdo a un <a href="https://www.puroperiodismo.cl/despidos-y-precariedad-laboral-los-datos-tras-la-profunda-crisis-de-los-medios-de-comunicacion-en-chile/">registro</a> de la revista digital de la Escuela de Periodismo de la UAH, Puroperiodismo. Dentro de los conglomerados de medios escritos, <em>El Mercurio</em> concentró la mayor cantidad de despidos durante el periodo, seguido por Copesa. En los mismos años, las revistas <em>Paula</em> y <em>Qué Pasa</em> dejaron de existir yeditorial Televisa, responsable de publicaciones como <em>Caras</em>, quebró.</p>
<p><em>La Tercera</em> y <em>La Cuarta</em> dejaron de ser diarios de papel a fines de enero del 2021-La Tercera continuaría con el papel solo los fines de semana- y el Sindicato de Prensa de Copesa confirmó 230 despidos.</p>
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<h2></h2>
<h2><strong>Las páginas desaparecidas </strong></h2>
<p>Durante estos años de reajuste periodístico, las secciones culturales han sufrido. Fue el caso tanto en <em>La Segunda </em>como en <em>El Mercurio</em>. En el caso de este último, la Revista de Libros, creada en 1989, dejó de circular en 2006 para pasar a ser una sección de “Artes y Letras”, disponible exclusivamente los domingos.</p>
<p>En un inicio, de las 28 páginas del segmento, 8 eran para la revista. Pero a partir de la crisis financiera del 2008, Artes y Letras fue disminuyendo gradualmente hasta tener solo 8 páginas. De estas, dos están destinadas para Libros.</p>
<p>El suplemento “Cultura” de <em>La Tercera</em> no pasó de la primera década de los 2000. Cerró el 2008. El área de Cultura y Entretención del mismo medio fue reemplazada por el segmento <em>Culto, </em>en 2020. Según un <a href="https://palabrapublica.uchile.cl/a-quien-le-importa-el-periodismo-cultural/">recuento</a> de Palabra Pública, en el caso puntual de Copesa, la mayoría del personal dedicado a la cobertura cultural fue despedido entre el 2008 y comienzos del 2020.</p>
<p>El fenómeno no se ha limitado solo al periodismo cultural en prensa. El pasado 9 de mayo, se efectuaron una decena de despidos de periodistas del área de cultura de Canal 13 dentro de una reestructuración interna para fusionar esa área con la de entretenimiento.</p>
<p>Ana Josefa Silva, periodista, columnista y crítica de cine que trabaja para radio <em>Bíobío</em> y en <em>Ex-Ante </em>(<em>newsletter</em> nativo digital), experimentó los primeros recortes culturales. Señala que entre 1993 y 2003 comentaba cine, teatro y, ocasionalmente, trabajaba en el matinal “Buenos días a todos” de Televisión Nacional. Un día la productora del programa le pidió que dejara de hablar de películas francesas. Y luego la orden fue más tajante: el contenido cultural sería reemplazado por un comentario de farándula. Según recuerda Silva, la decisión surgió tras el cancelado matrimonio entre Iván Zamorano y Kenita Larraín, el boom mediático del verano de 2003.</p>
<p>Ana Josefa Silva no tenía interés en seguir la farándula. “Yo soy una periodista formada en prensa escrita. Pasé la mayor parte de mi vida en <em>El Mercurio </em>y en <em>La Segunda</em> como editora de la sección de Espectáculos”, recuerda Silva que, además, es presidenta del Círculo de Críticos de Arte de Chile. “El 2021 apareció la oferta de <em>Ex-Ante. </em>Querían que su medio, que era muy político, tuviera algo distinto con el comentario de películas y series.”</p>
<p>Durante su trayectoria profesional, Silva observó que los medios tradicionales iban descartando los contenidos de cultura. “Para <em>La Tercera</em>, por ejemplo, el teatro no existe”, dice la periodista. Según ella, aún es común en medios argentinos incluir la cartelera teatral, que abarca varias páginas, caso que no ocurre en Chile.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>Vanguardia cultural </strong></h2>
<p>Ascanio Cavallo también ha presenciado la reducción de las páginas culturales. Escribe sobre cine en la revista Sábado de<em> El Mercurio</em> y señala sobre Wikén, la revista de entretención y cultura de ese mismo medio que circula los viernes, “Wikén no se parece en nada a lo que era. Ha sido reducida al mínimo. Hoy se constituye por un 70% de gastronomía y un 30% de espectáculos (música y cine), pero no hay crítica de otras artes”, dice Cavallo.</p>
<p>En 1993, Cavallo fue parte de los periodistas que crearon el segmento “Ideas”, del diario La Época. “Ideas”, cuenta, se basaba en un periodismo cultural fuertemente ligado al mundo académico e intelectual. Los diversos ensayistas, chilenos o internacionales que se incluían en la sección, exploraban temas que la transición a la democracia recién permitía develar, como la sexualidad. El periodismo cultural de “Ideas” le daba un puente a la producción intelectual de la academia hacia la sociedad. Esta modalidad, más reflexiva y pausada, sostiene Cavallo, no tuvo continuidad en ningún medio. “Hay una diferencia en el periodismo cultural entre aquellos que recopilan información y aquellos que coordinan, consiguen y editan”, explica. El crítico se refiere a una evolución que notó en sus años como periodista cultural: los reporteros dejaron atrás el tratamiento de la cultura a través de críticas y ensayos y pasaron a informar sobre coyuntura cultural de una forma más ligera y “digerible”.</p>
<p>El escritor Roberto Merino cuenta sobre aquella época: “Estaba la idea de que los diarios eran para un público más heterogéneo. Si las columnas o las críticas no interesaban a todo el mundo, se mantenían para aquellos que sí las leían”.</p>
<figure id="attachment_2156" aria-describedby="caption-attachment-2156" style="width: 640px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-2156 size-large" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/ROBERTO-MERINO-1024x576.png" alt="" width="640" height="360" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/ROBERTO-MERINO-1024x576.png 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/ROBERTO-MERINO-300x169.png 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/ROBERTO-MERINO-768x432.png 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/ROBERTO-MERINO-1536x864.png 1536w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/ROBERTO-MERINO.png 1919w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /><figcaption id="caption-attachment-2156" class="wp-caption-text">ROBERTO MERINO (CRÉDITOS: CENTRO DE HUMANIDADES UDP)</figcaption></figure>
<p>Para Ascanio Cavallo, la digitalización tampoco ha garantizado un escenario más estable para el periodismo cultural. “La dependencia al público es extrema, si no hay click, estás muerto”, advierte.</p>
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<h2><strong>Reporteando con el algoritmo </strong></h2>
<p>Mientras los grandes medios transitan hacia la digitalización, en Instagram han surgido cuentas independientes que cubren áreas culturales de nicho. Una de las más antiguas es @SantiagoAdicto, creada y administrada por el periodista Rodrigo Guendelman. En 2024 cumple 13 años y cuenta con 585 mil seguidores.</p>
<figure id="attachment_2158" aria-describedby="caption-attachment-2158" style="width: 640px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-2158 size-large" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/RODRIGO-GUENDELMAN-1024x683.jpeg" alt="" width="640" height="427" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/RODRIGO-GUENDELMAN-1024x683.jpeg 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/RODRIGO-GUENDELMAN-300x200.jpeg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/RODRIGO-GUENDELMAN-768x512.jpeg 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/RODRIGO-GUENDELMAN-1536x1024.jpeg 1536w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/RODRIGO-GUENDELMAN-2048x1366.jpeg 2048w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /><figcaption id="caption-attachment-2158" class="wp-caption-text">RODRIGO GUENDELMAN (CRÉDITOS: CIUDAD EMERGENTE)</figcaption></figure>
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<p>El <em>feed</em> de SantiagoAdicto ofrece una variedad de cobertura de arte urbano, paisajismo, arquitectura y panoramas dentro de la región. Todo aquello que valga la pena ir a ver en la capital.</p>
<p>La idea de la cuenta surgió antes de que existiera Instagram. Rodrigo Guendelman creó el hashtag #Santiagoadicto en Twitter (hoy X), a modo de contrarrestar el despectivo “Santiasco”, término que se popularizaba en redes sociales. Hizo suya la palabra y, posteriormente, escribió su primera columna con el mismo nombre en <em>La Tercera</em>. Cuando la publicaron, decidió crear la cuenta en Instagram.</p>
<p>“Surge de las ganas de mostrar las cosas bonitas de la ciudad y que eso de ‘Santiasco’ no tiene lógica”, explica con orgullo el fundador que hace de curador del contenido que postean. Colaboran con él fotógrafos independientes.</p>
<p>“Yo confío mucho en caminar, en ir a todos los lados posibles. Si voy a hablar de un parque o de una exposición. Esté en Cerro Navia o en Las Condes. La calle es más importante que cualquier métrica”, añade Guendelman. La cuenta ha tenido un crecimiento orgánico a lo largo de los años.</p>
<p>Para el creador de SantiagoAdicto, la cuenta existe por la falta de medios de comunicación que le den espacio a la cultura.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>“Estado del arte” de un oficio</strong></h2>
<p>&nbsp;</p>
<figure id="attachment_2159" aria-describedby="caption-attachment-2159" style="width: 400px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-2159 size-full" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/XIMENA-POO.jpeg" alt="" width="400" height="600" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/XIMENA-POO.jpeg 400w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/XIMENA-POO-200x300.jpeg 200w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /><figcaption id="caption-attachment-2159" class="wp-caption-text">XIMENA PÓO (CRÉDITOS: PALABRA PÚBLICA)</figcaption></figure>
<p>En noviembre del 2013 se celebraron los 60 años de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile. Durante la conmemoración hubo un conversatorio sobre periodismo cultural.  Ximena Póo, entonces directora de la escuela, le preguntó a Faride Zerán acerca de la relevancia del periodismo cultural en la coyuntura del país. La Premio Nacional de Periodismo, contestó: “El periodismo cultural no es solo para hablar de lo que se crea, sino también de cómo se vive. En el periodismo cultural se construye ciudadanía”</p>
<p>Ximena Póo y Faride Zerán hoy imparten en la Universidad de Chile el Diplomado en Periodismo Cultural. A pesar de la reducción de esta área, el diplomado se ha mantenido desde 1997. Fue el primero en su tipo en Chile y América Latina. Actualmente tiene 15 cupos para estudiantes que vienen de distintas profesiones. Hay historiadores, arquitectos, cineastas, y otros.</p>
<p>Póo, académica en la Facultad de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, no comparte la idea de que el declive del oficio tenga que ver con un desinterés de las audiencias. Hace énfasis en la búsqueda de espacios culturales y el hambre por contenido cultural. En ese escenario, explica, la capacidad del periodismo cultural de “traducir” productos culturales es esencial. Este género periodístico estaría acercando ese contenido artístico a las audiencias.</p>
<p>En la misma época que nació el Diplomado de Periodismo Cultural, la periodista Marisol García comenzó su carrera como crítica de música. García ve con menos optimismo el escenario: “Cualquier periodista de más de 30 años te puede nombrar al menos 10 medios culturales que han desaparecido”, dice la editora de opinión de CIPER. El 2018 ganó el Premio Pulsar a la Mejor Publicación Musical Literaria por su libro “Llora corazón: El latido de la canción cebolla”, que repasaba la historia de la música popular romántica en el país.</p>
<figure id="attachment_2160" aria-describedby="caption-attachment-2160" style="width: 600px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-2160" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/MARISOL-GARCIA-300x224.png" alt="" width="600" height="449" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/MARISOL-GARCIA-300x224.png 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/MARISOL-GARCIA-768x575.png 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/MARISOL-GARCIA.png 901w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /><figcaption id="caption-attachment-2160" class="wp-caption-text">MARISOL GARCÍA (CRÉDITOS: CENTRO PARA LAS HUMANIDADES UDP.</figcaption></figure>
<p>“No se puede sostener un sistema de debate sobre cultura y creación, en un país donde no hay un mínimo de plataformas para que esa difusión, reflexión y análisis se desarrollen”, sostiene García.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>Hacia adelante</strong></h2>
<p>Cuando cerró la sección cultural de <em>Las Últimas Noticias</em>, lo lamentó también el escritor Alejandro Zambra que escribió para LUN en los años 90.</p>
<p><em>Palabra Pública</em>, una de las pocas revistas culturales que subsiste actualmente, habló con el autor en una entrevista titulada “Contra la nostalgia”. “La crisis de los periódicos es global e irreversible, pero en Chile el proceso sucedió a una velocidad despiadada. Aún hay secciones culturales y de crítica de libros en los diarios de España, Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Uruguay, Argentina”, observó Zambra. Pero también dijo en la misma entrevista que no glorifica la “época de oro” del periodismo cultural, recordando que el acceso a la cultura era más escaso y elitista.</p>
<p>En una línea similar, García destaca el hambre cultural que se expande día a día en el país. “Como se llenan los recitales en Chile; los Bunkers, Lollapalooza… Es una excusa simplona apuntar a un desinterés de las audiencias”.</p>
<p>El 2022, se celebró en la Facultad de Comunicación y Letras de la Universidad Diego Portales la conferencia “El fin del periodismo cultural”. Yenny Cáceres, periodista y crítica de cine, que escribió antes en La Época, introdujo el tema con las siguientes palabras:</p>
<p>“El periodismo cultural es el  patio trasero de las redacciones. Somos los más ninguneados, mal pagados y prescindibles de los medios. Ante tantas dudas, unas pocas certezas: El periodismo cultural se alimenta, más que nada, de la pasión. Pero también el periodismo cultural es un sobreviviente. Una especie en extinción.”</p>
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		<title>Seis presidentes ante los ojos de ocho reporteros</title>
		<link>https://museodeprensa.udp.cl/seis-presidentes-ante-los-ojos-de-ocho-reporteros/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fernando Morales]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 Jul 2024 13:56:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo político]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La muñeca de Aylwin (1990-1994)  En 1990 Chile volvía a tener un presidente electo democráticamente luego de diecisiete años de dictadura. Patricio Aylwin llegó a La Moneda bajo un clima hostil, con Pinochet aún al mando del Ejército. Para Óscar Sepúlveda, periodista del diario La Época en ese entonces, Patricio Aylwin encabezó un gobierno que [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2><b>La muñeca de Aylwin (1990-1994) </b></h2>
<p><span style="font-weight: 400;">En 1990 Chile volvía a tener un presidente electo democráticamente luego de diecisiete años de dictadura. Patricio Aylwin llegó a La Moneda bajo un clima hostil, con Pinochet aún al mando del Ejército. Para Óscar Sepúlveda, periodista del diario La Época en ese entonces, Patricio Aylwin encabezó un gobierno que venía a rearmar un país dividido. “Yo creo que la historia no sería la misma si Aylwin no hubiera sido presidente”, comenta el periodista.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sepúlveda cubrió La Moneda en diversos periodos presidenciales e incluso durante la dictadura de Pinochet. A Aylwin lo recuerda como “un líder conservador, dialogante, negociante y principista”. </span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-2133" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/001.jpg" alt="" width="1024" height="1024" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/001.jpg 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/001-300x300.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/001-150x150.jpg 150w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/001-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Patricio Aylwin fue transparente con la prensa, tuvo contacto cercano con muchos periodistas, le gustaba conversarles y muchas veces hablaban de política, y “no se encerraba en una torre de cristal, sino que era abierto, entendía el rol de la prensa”.</span><span style="font-weight: 400;">  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Tener a Augusto Pinochet como Comandante en Jefe del Ejército fue lo que marcó al gobierno. Aylwin le recomendó muchas veces que renunciara, pero Pinochet estaba decidido a seguir en el poder.  </span><span style="font-weight: 400;">“Él quería que no lo juzgaran tanto, que entendieran que estaba gobernando con Pinochet y que eso </span><span style="font-weight: 400;">implicaba una responsabilidad singular”, dice Sepúlveda.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Entre las anécdotas que posee el periodista, está la relación entre Aylwin y Pinochet, la que era protocolar, pero no estaba exenta de momentos tensos. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“La doctrina de Aylwin era hacer justicia en la medida de lo posible. No se podría hacer verdadera justicia porque Pinochet estaba ahí”, indica Sepúlveda.</span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-2134" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/003.jpg" alt="" width="1080" height="691" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/003.jpg 1080w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/003-300x192.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/003-1024x655.jpg 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/003-768x491.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Aylwin tenía que entenderse con Pinochet si no, probablemente, le hubieran hecho un golpe de Estado. En esos años con el poder militar que existía, no se podía jugar, había que dialogar. </span><span style="font-weight: 400;">Era necesario ponerse en la posición del Presidente y sus ministros para saber lo fregado que era”,</span><span style="font-weight: 400;"> dice Sepúlveda. Y esto quedó demostrado en momentos complejos para el gobierno como fueron el caso <em>Pinocheques</em> y el Boinazo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Con todo, desde la visión del periodista, Aylwin logró ejercer con autoridad su gobierno, fue el articulador para asentar las bases de la democracia y logró hacer cosas importantes, como “un manejo inteligente con tono social en la economía”. </span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-2135" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/002.jpg" alt="" width="1080" height="691" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/002.jpg 1080w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/002-300x192.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/002-1024x655.jpg 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/002-768x491.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“El informe que hoy entrego a conocimiento público esclarece la verdad. Es la sociedad chilena la que está en deuda con las víctimas a las violaciones de los derechos humanos, por eso es que yo me atrevo en mi calidad de Presidente de la República a asumir la representación de la nación entera para en su nombre pedir perdón a los familiares de las víctimas”, son palabras de su discurso en cadena nacional, donde asume una responsabilidad histórica que conmovió a millones de chilenos y que desde los ojos de Óscar Sepúlveda “la historia recordará gracias a la muñeca política de Aylwin”.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><b>Un directorio en La Moneda (1994-2000)</b></h2>
<p><span style="font-weight: 400;">Aunque Patricio Aylwin fue el primer presidente electo democráticamente tras la dictadura, la llegada de Eduardo Frei Ruiz-Tagle a La Moneda en 1994 fue vista como un paso firme hacia la consolidación de la democracia, ya que representaba la estabilidad y la continuidad del proceso democrático. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Arturo Castillo, periodista de <strong><em>Megavisión</em></strong>, cubrió La Moneda en múltiples ocasiones. Según él, una vez que la transición entre Aylwin y Frei ocurrió, la relación con el presidente fue más distante con la prensa.</span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-2137" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/005.jpg" alt="" width="1080" height="691" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/005.jpg 1080w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/005-300x192.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/005-1024x655.jpg 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/005-768x491.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Frei nunca atacó a la prensa y jamás evitó las conferencias, pero hacía que hablaran más sus ministros. Yo creo que no entendía a la prensa, no le gustaba”, dice Castillo.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El periodista recuerda al mandatario como un hombre de pocas palabras. Se caracterizaba por su seriedad, pragmatismo, y una actitud muy ejecutiva para hacer las cosas, además de distante. Según Castillo, estableció distancias con la prensa. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Con su experiencia de haber cubierto antes a Patricio Aylwin y, previamente, a Pinochet, compara: “Augusto Pinochet llegaba a las 7 de la mañana a La Moneda, Aylwin llegaba a las 8:30, y, en el caso de Frei, se aparecía a las 10:00 o incluso a las 11:00. Era súper relajado”, comenta.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Entre los recuerdos del periodista con el mandatario, destaca una anécdota que no ha olvidado. Durante un viaje a Washington DC, cuando se estaba gestionando el </span><i><span style="font-weight: 400;">fast track</span></i><span style="font-weight: 400;"> para lograr un Tratado de Libre Comercio, salió de la reunión con el Presidente Bill Clinton en la Casa Blanca y se fue, junto con su esposa Marta Larraechea, a comprar zapatos. “Nosotros íbamos a cruzando por una calle con otros colegas camino al hotel y, de repente, vemos al jefe de seguridad de Frei en frente de una tienda, nos bajamos del auto a ver quó onda y ahí estaba el Presidente probándose zapatos con la Martita, divertido y relajado”, dice. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">A diferencia de otros, Frei no tenía la costumbre de hablar e incluso lo evitaba. “Frei llegó con la onda de la austeridad, ya no ocupaba el avión presidencial, usaba vuelos comerciales, por lo que para la prensa el trabajo era más difícil. Lo normal es que en los vuelos con la comitiva haya una cercanía muy grande”.  </span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-2138" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/006.jpg" alt="" width="1024" height="1024" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/006.jpg 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/006-300x300.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/006-150x150.jpg 150w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/006-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Entre los recuerdos de Castillo está que, durante el gobierno de Frei Ruiz Tagle, bromeaban dentro de “La Copucha” porque el Presidente no realizaba consejos de gabinete, sino que era una reunión de directorio. “Él era muy pragmático, organizaba y trataba al país como si fuera una empresa”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Eduardo Frei en su campaña prometió un Chile más solidario, abierto hacia el mundo y más progresista. Desde los ojos de Arturo Castillo, el mandatario quería “emparejar la cancha en el área económica”. Y a su vez, teniendo en cuenta que era hijo del ex presidente Frei Montalva, quien falleció en plena dictadura, procuró no hablar de él para que la ciudadanía no pensara que venía a hacer justicia por su padre.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Como mandatario vivió momentos complejos. Entre ellos, la recesión internacional que se originó en Japón (crisis asiática) y que afectó las exportaciones chilenas y el empleo. Además, tuvo que relacionarse con Pinochet. Él debía cumplir su rol como Presidente y Pinochet, a su vez, como Comandante en Jefe. Sin embargo, las cosas no fueron fáciles. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Antes de terminar su periodo ocurrió la detención de Pinochet, donde fue arrestado en Londres en octubre de 1998 a petición de un juez español, Baltasar Garzón, quien lo acusó de haber cometido crímenes de lesa humanidad. Pinochet permaneció bajo arresto domiciliario por 503 días en el Reino Unido mientras se debatía su extradición a España. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><b>Puertas abiertas (2000-2006)</b></h2>
<p><span style="font-weight: 400;">Comenzando el siglo, Ricardo Lagos inició su gobierno. Abrió las puertas del palacio presidencial y planteó grandes desafíos, entre ellos plasmar en la historia un gobierno sensato y capaz de abordar los temas del pasado. Entre los periodistas que lo conocieron, dicen que fue un líder pragmático, con un claro sentido de propósito y, sobre todo, que sabía endurecerse tanto con la prensa como con quienes intentaban desafiar su autoridad. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Según Carolina Ricke, quien cubrió al Presidente Lagos, este se caracterizaba por ser un estadista</span><span style="font-weight: 400;"> con una fuerte vocación de servicio público y con muchas inquietudes intelectuales.  Tenía una visión muy clara de a dónde quería llegar y a dónde deseaba llevar al país, así como las estrategias necesarias para lograrlo.</span><span style="font-weight: 400;"> “Eso es algo que no todos los políticos lo tienen”, afirma. </span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-2139" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/007.jpg" alt="" width="1080" height="691" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/007.jpg 1080w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/007-300x192.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/007-1024x655.jpg 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/007-768x491.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El mandatario era de encuentros diarios con la prensa y de vocerías semanales, muchos periodistas reconocen que era un político experimentado y que entendía el valor de la prensa.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Lagos se destacó en lo internacional. Según la periodista, durante su gobierno Chile logró adquirir un peso significativo. &#8220;Cuando lo acompañábamos a cumbres fuera del país se notaba que era reconocido&#8221;. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">A Lagos le molestaba que le preguntaran acerca del tema del día: “Pero si yo soy el Presidente ¡Cómo me preguntas esta tontera!”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El 11 de septiembre de 2001, día del ataque a las Torres Gemelas, Ricke se encontraba de gira con Lagos. Estaban en Portugal con otros colegas acompañando al presidente y, después, se subieron al avión presidencial rumbo a Londres. Ricardo Lagos habló con ellos sentados en la parte de atrás del avión. Estaba desconsolado y dijo: “Este día, anótenlo, el mundo cambió”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El presidente Lagos tuvo episodios cercanos con la prensa,  disfrutaba de encuentros informales y de visitar “La Copucha”. Durante los viajes al extranjero, a veces se unía a la prensa en los traslados. Tenía una notable capacidad para recordar los apellidos de los reporteros. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Lagos aprovechaba cuanta oportunidad tenía para saludar a la gente. El último día que estuvo en La Moneda, miles de personas fueron a verlo a la plaza, fue emocionante. Logró generar esa cercanía y transmitir el aporte que hizo desde el gobierno”, comenta Ricke.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La principal crisis, según la mirada de Ricke, fue cuando se cuestionó su probidad. “Él es de principios claros y que se le cuestionara fue duro para él”. Y también cuando se opuso a la guerra en Irak y le dijo que no al presidente Bush cuando le pidió su apoyo (voto) para ir a la guerra porque Chile integraba el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. “Hoy uno diría, obvio que no, pero en ese momento no era obvio, era muy difícil. Fue pararse ante Estados Unidos y decirle que no. Resultó desafiante, pero el tiempo le dio la razón”. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><b>Los asesores de Bachelet (2006-2010)</b></h2>
<p><span style="font-weight: 400;">La llegada de Michelle Bachelet a la presidencia de Chile en 2006 marcó un hito significativo en la historia del país y en el panorama político latinoamericano. Abrió las puertas de La Moneda a la primera mujer en ocupar el cargo más alto y su elección representó un avance en la lucha por la igualdad de género y de la representación femenina en la política. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Álvaro Paci la describe como una líder con quien la relación con la prensa no fue fácil. </span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-2140" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/008.jpg" alt="" width="1024" height="1024" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/008.jpg 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/008-300x300.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/008-150x150.jpg 150w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/008-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El periodista destaca que ella posee</span><span style="font-weight: 400;"> atributos </span><span style="font-weight: 400;">que la llevaron dos veces a la presidencia. Es cálida, y “cuando quiere serlo, es encantadora”, pero durante su primer mandato hubo razones que motivaron que la relación fuera “bastante fría y distante con la prensa”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Óscar Sepúlveda, agrega que otra característica de la Presidenta es que era “súper espontánea, por ende sus asesores trataban que no dijera nada que no fuera la noticia de ese momento y ella le hacía mucho caso”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Álvaro Paci dice que la Presidenta no se acercaba a los medios durante las giras, lo que demostraba que había una desconfianza hacia la prensa que Paci atribuye a ‘‘su formación en la República Democrática Alemana (RDA). Tenía integrado eso de mantener la información compartimentada. Y m</span><span style="font-weight: 400;">uchos de sus asesores tuvieron por momentos mucho poder y llegaron a ser tóxicos. Eso le produjo mucha desconfianza porque transmitían mucha información falsa”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sepúlveda complementa con que la Presidenta era insegura y desconfiada. “Ella no estaba preparada para ser Presidenta, nunca hizo una carrera política para ese cargo. Cuando fue ministra de Salud fue coherente porque era su área, pero para la política dura no”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Paci recuerda episodios que nunca vio en otros gobiernos como, por ejemplo, cuando bajaban a periodistas de viajes. “Los dejaban fuera de las giras argumentando que no querían a tal periodista de tal medio. Decían que si no cambiaban al periodista, el medio no iba al viaje. Uno no quiere ser amigo de los presidentes, pero nos dificultaron mucho la pega”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Entre sus anécdotas cubriendo La Moneda, el periodista rememora una de las mayores crisis de Bachelet que fue la Revolución Pingüina (de los escolares de enseñanza media), destacando que la Presidenta se mantuvo en silencio prácticamente por 22 días, un récord. No le dijo nada a la prensa”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El gobierno se paralizó. Hubo tomas en liceos, manifestaciones y el conflicto fue creciendo exponencialmente. Llegó a convertirse en el primer evento de esas características desde la vuelta a la democracia. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Paci destaca que sus asesores le decían a la Presidenta que no dijera nada, lo cual fue un error. “Mientras menos decía, más crecía el movimiento”. Comunicacionalmente la mandataria cometió muchos errores y, durante un discurso del 1 de mayo, “retó a los estudiantes y eso generó que el movimiento creciera muchísimo más”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Álvaro Paci recuerda que desde “La Copucha” le reclamaron, en reiteradas oportunidades, acerca de las estrategias comunicacionales del gobierno. “Sus políticas no solo eran negativas para nosotros sino que también hacia ellos. Tenían una estrategia de silencio muy errada que, a mi juicio, les jugó en contra”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La puesta en marcha del Transantiago fue otro dolor de cabeza para el gobierno. Según cuenta el periodista, Belisario Velasco, Ministro del Interior entonces, siempre se acercaba a la prensa, pero durante el verano se enfermó y no lo vieron por un tiempo. Al volver, los periodistas de “La Copucha” le preguntaron qué era lo que le había ocurrido y su respuesta fue: “Es que estoy estresado con el proyecto del Transantiago, va a ser un caos. No hay como hacer entender a la Presidenta que no se puede iniciar esto”, dijo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Finalmente, Paci señala que comunicacionalmente ella tenía mucho encanto y era vista por los chilenos como una líder acogedora, como una mamá. “Eso, además de sus propuestas, la llevaron a La Moneda. Era imbatible. ¿Quién puede competir con la mamá?”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Lo más doloroso para la Presidenta Michelle Bachelet fue entregarle la banda presidencial a Sebastián Piñera. “Los gobiernos se miden en base a si son capaces de entregarle el mandato a alguien del mismo signo, pero su gobierno enterró a la Concertación”. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><b>Un afuerino (2010-2014)</b></h2>
<p><span style="font-weight: 400;">Llegado el 2010, Sebastián Piñera entró por las puertas de La Moneda como el primer Presidente desde la vuelta a democracia que no era de la Concertación. Según Ignacio Uribe, editor de política y periodista de TVN, el primer cambio fue en la forma de relacionarse con la prensa. “Fue una transición compleja porque se trataba de personas que no tenían la experiencia en lo que significaba llegar al poder. Eran, mayormente, del sector privado”, comenta.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Ante los ojos de Uribe, Piñera se comprometió a liderar uno de los mejores mandatos de Chile, un gobierno de excelencia. Asimismo, creó símbolos como las recordadas chaquetas rojas que implicaba un gobierno en terreno 24/7. </span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-2142" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/009.jpg" alt="" width="1080" height="691" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/009.jpg 1080w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/009-300x192.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/009-1024x655.jpg 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/009-768x491.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Entre los periodistas de “La Copucha” llamaba mucho la atención el cambio porque llegaba un presidente con una personalidad muy diferente. “Las <em>piñericosas</em> fueron situaciones que generaron que tuviera una relación súper cercana con la prensa”, dice Uribe. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El periodista recuerda al Presidente como una persona muy intensa, un líder hiperquinético y</span><span style="font-weight: 400;"> pragmático</span><span style="font-weight: 400;">. “No hay ninguno de los periodistas que lo acompañó que te pueda decir que lo pasó mal, que tuvo problemas para reportear. Al contrario, Piñera era abierto a entregar información”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Cuando una nota era crítica hacia él, no tenía inconvenientes. “Él sabía que iban a haber días duros, dardos y críticas de la prensa y nunca se mostró molesto”, destaca. </span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-2143" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/010.jpg" alt="" width="1024" height="1024" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/010.jpg 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/010-300x300.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/010-150x150.jpg 150w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/010-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Óscar Sepúlveda, que entrevistó al presidente varias veces, recuerda que Piñera era “divertido, llevado de sus ideas, enfocado en su propósito y perfeccionista”. Entrevistarlo no era tarea fácil: tenía la costumbre de dictar a los periodistas de prensa escrita y hasta solicitaba corregir in situ lo que había dicho. “Él te repetía las veces que fuera necesario una frase hasta que le gustaba. Sabía cómo usar a los periodistas y tenía muy claro lo que quería decir”.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En el avión presidencial le interesaba pasar más tiempo con los periodistas que con la delegación que lo acompañaba. Les pedía películas a la prensa y compartían libros. Uribe recuerda que era un hombre que dormía muy poco y que muchas veces los iba a despertar para molestarlos. “Te tapaba la nariz cuando estabas durmiendo, te tiraba los pies, te sacaba los calcetines. En ese tiempo había una serie llamada </span><i><span style="font-weight: 400;">El patrón del mal</span></i><span style="font-weight: 400;"> y sabía que un periodista tenía los CD&#8217;s de la serie y se los pedía”. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><b>Bachelet 2.  La pérdida de los hijos (2014-2018)</b></h2>
<p><span style="font-weight: 400;">El año 2014 empezó como una nueva oportunidad para Michelle Bachelet. Ella abrió una vez más las puertas de La Moneda con la promesa de realizar profundas reformas en Chile. Su regreso al poder estuvo marcado por una visión de un gobierno más ciudadano, con igualdad de oportunidades. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Rafael Pardo, editor y conductor de Radio Cooperativa, cubrió este segundo mandato de la Presidenta</span><i><span style="font-weight: 400;">. </span></i><span style="font-weight: 400;">El estilo de relación con la prensa no fue diario, ni cercano, pero siempre cordial. Fue similar al primer periodo. Ahora existían espacios diseñados para encuentros con la Presidenta y algunos desayunos para hablar de temas en </span><i><span style="font-weight: 400;">off the record</span></i><span style="font-weight: 400;">. A su vez, comenta que había otras instancias de conversación en los viajes. </span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-2144" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/011.jpg" alt="" width="1024" height="1024" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/011.jpg 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/011-300x300.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/011-150x150.jpg 150w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/011-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La estrategia comunicacional de la Presidenta siguió como la del anterior gobierno, pues a Bachelet no le gustaba responder preguntas fuera de los temas que los congregaban, las declaraciones tenían que ser sobre los temas que se trataban en ese momento. “Es una de las grandes diferencias que tenía con el Presidente Piñera”, dice Pardo. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El caso Caval fue un escándalo político que estalló en Chile en 2015, durante el segundo mandato de Michelle Bachelet. Involucró a su hijo, Sebastián Dávalos, y a su nuera, Natalia Compagnon, quienes estaban relacionados con la empresa Caval Ltda. Esta empresa obtuvo un préstamo de 6.500 millones de pesos del Banco de Chile para la compra de terrenos en Machalí, que luego fueron vendidos a un precio mucho mayor tras un cambio en el uso de suelo, generándose una ganancia sustancial. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Bachelet pierde a su hijo y a su hijo político”, son las palabras de Rafael Pardo al recordar las consecuencias de un escándalo que generó acusaciones de tráfico de influencias y cuestionó la ética y transparencia del entorno cercano a Bachelet. Este caso afectó significativamente su popularidad y credibilidad y, según el periodista, le puso pausa al gobierno y generó un ajuste de gabinete al cabo de un año en que salió el ministro del interior, Rodrigo Peñailillo.</span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-2145" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/012.jpg" alt="" width="1024" height="1024" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/012.jpg 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/012-300x300.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/012-150x150.jpg 150w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/012-768x768.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Pardo confiesa que “según varias fuentes, fue más duro desde lo político que desde lo afectivo. Aunque Dávalos era su hijo, fue más duro perder a la persona que la ayudó en la política”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Este caso -según Rafael Pardo- generó cuestionamientos sobre la capacidad de la presidenta de liderar el país y le dio espacio político a la oposición. Indudablemente, a la mandataria se la veía afectada. “Esta situación reventó su gobierno, su familia y le costó su ministro del Interior que, hasta ese momento, era el líder político del país”. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><b>Piñera 2: El error de un país analizado desde el Excel (2018-2022)</b></h2>
<p><span style="font-weight: 400;">“No vamos a cambiar la constitución”, fueron las palabras de Jaime Mañalich respecto a la propuesta de Michelle Bachelet, cuando Sebastián Piñera llegó nuevamente a La Moneda en 2018. Valentina Reyes, periodista y conductora de TVN comenta que, al asumir Piñera, se veía un gabinete &#8220;con mucha fuerza de triunfo&#8221;.</span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-2146" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/013.jpg" alt="" width="1080" height="691" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/013.jpg 1080w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/013-300x192.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/013-1024x655.jpg 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/013-768x491.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Según Reyes, el gobierno de Piñera se puede dividir en dos etapas. En la primera, él era cercano a la prensa, cómico, visitaba frecuentemente las oficinas de los medios y hablaba en </span><i><span style="font-weight: 400;">off the record</span></i><span style="font-weight: 400;"> durante los viajes. Sin embargo, después del estallido social, Piñera estuvo más lejano. “Hubo un momento en que tuvo que mantener más distancia de lo que a él le gustaba”, señala Reyes.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Luego del estallido social, se generó un contexto de mayor desconfianza. La periodista destaca que, aunque la cordialidad del mandatario nunca cambió, las preguntas y las contra preguntas se restringieron.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El Presidente Piñera mostraba constantemente su aprecio por la prensa, “sabía usarla a su favor”, opina la periodista. También dice que Piñera era bueno para utilizar adjetivos en su quehacer diario y que su fortaleza era la gestión. “Él reaccionaba bien ante emergencias y gestionando crisis, su punto débil era la empatía”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La periodista recuerda momentos significativos en la comunicación del mandatario. Uno de ellos fue cuando afirmó: &#8220;Somos un oasis en Latinoamérica&#8221;. Esta declaración fue de apenas dos semanas antes del estallido social. La frase, que buscaba destacar la estabilidad y el progreso del país en comparación con otros de la región, terminó siendo utilizada por sus detractores como un símbolo de desconexión del presidente con la realidad que vivían muchos chilenos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Siento que a él le costó mucho entender que había una crisis subterránea que había que mirar desde otra perspectiva”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La periodista afirma que el error del Presidente fue cómo miraba lo que ocurría. “Chile no tenía malos números, ni malas estadísticas de crecimiento, o de gente que accedía a la educación superior. Le costó entender por qué estábamos en una crisis aunque tuviésemos buenos indicadores. Le faltó comprender que la gente tenía otro tipo de problemas”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La periodista concluye que “le faltó salir un poco del Excel y mirar lo subjetivo de lo que ocurría. Cuando inició su segundo gobierno, quería proteger a las clases medias vulnerables. En su diagnóstico pudo ver parte del problema que causó el estallido, pero le costó entender que podían existir múltiples causas”.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><b>El Presidente <em>millenial</em> (2022-   )</b></h2>
<p><span style="font-weight: 400;">En 2022 Gabriel Boric llegó a La Moneda como el presidente más joven de la historia del país y enfrentando la crisis institucional más severa desde el retorno a la democracia.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Martín Browne, periodista de </span><i><span style="font-weight: 400;">La Tercera</span></i><span style="font-weight: 400;">, cuenta las dificultades de cubrir el palacio presidencial. Cada vez es más difícil encontrar focos creativos y novedosos para las pautas noticiosas. Hay problema con las fuentes. “La Moneda se ha fortalecido y han cerrado mucho las puertas para impedir el acceso a las autoridades, por lo que es más complejo hablar con una fuente”, comenta Browne. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Según diversos periodistas, Gabriel Boric se caracteriza por no creer en el </span><i><span style="font-weight: 400;">off the record</span></i><span style="font-weight: 400;">  y dice que  todo es publicable. Por esto, el presidente no ha generado instancias de conversación recurrente y se apoya en sus asesores ministeriales. </span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-2147" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/014.jpg" alt="" width="1080" height="691" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/014.jpg 1080w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/014-300x192.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/014-1024x655.jpg 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2024/07/014-768x491.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El Presidente Boric pertenece a una generación varias veces más joven que sus antecesores. Por primera vez, anunció a sus embajadores y su ruptura amorosa por redes sociales. “Que anunciara el termino de su relación con Irina Karamanos fue una dificultad, pues acostumbrarse a los nuevos códigos de tener un presidente generacionalmente diferente que sale en las noches y que participa de más actividades genera un debate periodístico constante entre qué información es pública y cuál no”, dice Browne.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El Presidente en el movimiento estudiantil (2011) ya era una figura pública novedosa y con gracia, que nunca dependió de los medios para aparecer y ser noticia. “A diferencia de otros políticos que tienen que construir relaciones y están más pendientes de lo que sale en los medios, de lo que informan, de las ventajas que tienen y, de la forma en que trabajan los medios de comunicación”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">A su vez, destaca que al Presidente y a los ministros les costó un poco entender el rol de la prensa. “Era primera vez que llegaban al gobierno y no tenían una concepción de los medios de comunicación. No los veían como un espacio de construcción de confianzas”, señala Browne. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Con respecto a las actitudes del Boric hacia la prensa, Browne destaca que ha sido un proceso de mucho aprendizaje para el gobierno el cómo relacionarse con los medios de comunicación: &#8220;Yo creo que se le hace difícil entender la crítica en este concepto que él ha usado de habitar el cargo&#8221;. El periodista cree que “a veces Boric no se da cuenta de que se trata del Presidente de la República hablándole a un medio de comunicación y lo increpa. Él esperaría que fuésemos aliados, pero esto no funciona así”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El mandatario se ha destacado en diversas oportunidades por las respuestas que da a la prensa cuando hay preguntas que no le gustan, y desde la perspectiva de Browne, “La Copucha” ha tomado en cuenta esos antecedentes a la hora de relacionarse con el Presidente y realizar preguntas. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“En el fondo la herramienta que más usa es dar discursos, pero sin preguntas post el evento”. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">“Cuando el presidente tiene la sartén en el mango se le hace más fácil, pero cuando es abordado se le hace más difícil porque le cuesta entender que las inquietudes que tenemos los periodistas son diferentes a las que puede tener él. Cada medio responde a públicos distintos y eso no está mal ni bien, son distintos”, finaliza. </span></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Abraham Santibáñez, Profesor Emérito UDP “Un periodista es un personaje atípico, muy individualista, pero que sabe, siempre, que es parte de un equipo”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Paulina Jara]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Jan 2024 14:31:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Gracias a todos. Gracias al rector Carlos Peña. Gracias a la UDP. Gracias a quienes están aquí y a quienes no pudieron venir. Aquí, en esta universidad privada que me acogió por más de dos décadas, me declaro una vez más que soy fruto de la educación pública. En Til-Til, en 1944, entré a la [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Gracias a todos. Gracias al rector Carlos Peña. Gracias a la UDP. Gracias a quienes están aquí y a quienes no pudieron venir.</p>
<p>Aquí, en esta universidad privada que me acogió por más de dos décadas, me declaro una vez más que soy fruto de la educación pública.</p>
<p>En Til-Til, en 1944, entré a la educación formal en la Escuela Pública. Años más tarde, en 1949, postulé y fui aceptado en el Instituto Nacional.</p>
<p>En 1955 entré a estudiar Química y Farmacia en la Universidad de Chile. En octubre de ese primer año decidí que lo mío era Periodismo. Fui parte del cuarto curso de la recién inaugurada Escuela de Periodismo. Estrenamos lo que Santiago del Campo bautizó como una “guagua de fierro, cemento y cristal”, un edificio recién construido junto al campus del pedagógico en Macul.</p>
<p>Soy, repito, fruto de la educación pública.</p>
<p>En 1988, aunque la dictadura ya entraba en su etapa final, todavía las universidades del Estado (y las privadas tradicionales, como la UC) estaban en manos de rectores delegados. Eso explica por qué me sentí tan a gusto cuando Lucía Castellón me invitó a formar parte de la Escuela de Periodismo de la Universidad Diego Portales, definida por Don Manuel Montt como la más pública de las universidades privadas.</p>
<p>Nuestra llegada no fue fácil. Con Alejandro Guillier fuimos procesados por la Justicia Militar y encarcelados brevemente en el anexo Capuchinos. La leyenda dice que, como era obvio, la situación llegó a los oídos de Don Manuel, quien llamó a Lucía Castellón, la directora de la Escuela:  &#8220;Le felicito por su <em>ojito</em>, tenemos tres profesores contratados de los cuales dos están presos&#8221;.</p>
<p>El asunto no pasó más allá.</p>
<p>Estuve aquí 21 años. Llegué como profesor de Periodismo Interpretativo y egresé con una mención en ética profesional (Consejo de Ética de los Medios y Tribunal de ética del Colegio de Periodistas). Es, explícitamente, uno de los aspectos que tuvo en cuenta el jurado del Premio Nacional de Periodismo en 2015.</p>
<p>Aquí tuve “la espléndida fortuna”, como dice el clásico himno del Instituto Nacional, de iniciarme en el periodismo de este siglo cuando todavía era una promesa de futuro.</p>
<p>De vez en cuando, en casa, miro mi Underwood, una vieja máquina de escribir que me regaló mi hija, y me pregunto si algún estudiante sabrá para qué sirve. No es un reproche, los entiendo. Yo mismo habría sido incapaz de usar la pluma como los escritores y periodistas de antaño.</p>
<p>Nuestra Escuela, la tercera en Santiago, se interesó en la revolución comunicacional y en sus efectos en el periodismo desde el comienzo. Debo destacar el aporte de numerosos profesores y especialistas de Estados Unidos y Europa que, invitados por la directora Castellón, nos colocaron a la vanguardia de lo que estaba sucediendo y de lo que venía.</p>
<p>Esta tarea no ha terminado.</p>
<p>Hoy día está claro que el gran desafío del periodismo y la comunicación lo representa el profundo cambio tecnológico y su creación cumbre: la Inteligencia Artificial.</p>
<p>Se trata, evidentemente, de algo que los <em>millenials</em>, los jóvenes nacidos en este siglo, pueden enfrentar con ventaja. Y me alegro por ello. Pero también siento la obligación de decirles que los mayores, incluso los octogenarios como yo, también tenemos un valioso aporte: el periodismo debe hacerse siempre con pasión, con clara conciencia de que es un servicio permanente. Que es indispensable para que los ciudadanos estén informados y ejerzan plenamente sus derechos en democracia. Y, como nos dice una larga escuela informativa, el periodista debe buscar siempre, de manera deliberada, la verdad.</p>
<p>Esta búsqueda no es un simple intercambio de opiniones divergentes. Como dijo un profesor español: no es suficiente contraponer al que dice que el sol sale por el este con el que afirma que nace por el oeste. Así no se garantiza la objetividad ni, menos, la verdad.</p>
<p>Estos principios: pasión, sacrificio y búsqueda de la verdad siguen siendo parte esencial del periodismo, incluso del “nuevo periodismo” del siglo XXI, el de los tiempos de redes sociales.</p>
<p>Este periodismo, como el de siempre, exige sobre todo una sólida base ética. Como todos nosotros, las primeras lecciones de ética las recibí en mi familia. Esas convicciones de respeto al otro, a los otros, se fortalecieron en mis años de estudiante. Pero en definitiva fue mientras estudiaba periodismo y, sobre todo en mis años aquí, en la Universidad Diego Portales, que entendí cómo se aplican esos principios al ejercicio del periodismo. En la lucha diaria, que siempre es una carrera contra el tiempo, no se puede caer en descuidos, omisiones ni errores de criterio. Y -ojo, lo digo como miembro de número de la academia chilena de la lengua- considero indispensable el buen uso del idioma.</p>
<p>La información, la interpretación y la opinión requieren claridad y precisión. El periodista, ya sea por escrito o en medios audiovisuales, debe evitar las muletillas, las vacilaciones incómodas, el uso de extranjerismos innecesarios. Debe “traducir” al lenguaje corriente, no vulgar ni grosero, lo que dicen los especialistas. Esa es su tarea primordial y debe hacerla –me repito- con pasión y entusiasmo.</p>
<p>Podría hablar mucho más de mi experiencia. De los muchos buenos momentos de mi vida y de los malos, que fueron pocos. De los colegas que han sido mis amigos aunque estuviéramos en trincheras opuestas. De mis estudiantes, de los cuales me siento muy orgulloso. De mi familia, como lo he dicho más de una vez porque lo creo sinceramente, sin la cual no sería lo que soy ni tendría las distinciones que tengo, como esta.</p>
<p>Un periodista es un personaje atípico, muy individualista, pero que sabe, siempre, que es parte de un equipo. Así ha sido mi experiencia en el periodismo y en su enseñanza.</p>
<p>Muchas gracias.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Abraham Santibáñez</p>
<p>Santiago, 21 de diciembre de 2023</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Quimantú: La legendaria editorial de la Unidad Popular</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Paulina Jara]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 Jul 2023 18:40:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[50 años del Golpe]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 1971 comenzó uno de los proyectos más memorables de la Unidad Popular. La editorial Quimantú (sol del saber, en mapudungún) llenó las estanterías de clásicos mundiales, de literatura nacional, de libros de historia de Chile (“Nosotros los chilenos”), y de libros de “educación política” como fueron los famosos “Cuadernos de educación popular”. Quimantú: prácticas, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>En 1971 comenzó uno de los proyectos más memorables de la Unidad Popular. La editorial Quimantú (sol del saber, en mapudungún) llenó las estanterías de clásicos mundiales, de literatura nacional, de libros de historia de Chile (“Nosotros los chilenos”), y de libros de “educación política” como fueron los famosos “Cuadernos de educación popular”.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-1920" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2023/07/005.png" alt="" width="1210" height="264" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2023/07/005.png 1210w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2023/07/005-300x65.png 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2023/07/005-1024x223.png 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2023/07/005-768x168.png 768w" sizes="auto, (max-width: 1210px) 100vw, 1210px" /></p>
<p><strong><em>Quimantú: prácticas, política y memoria</em></strong></p>
<p>La meta era brindar a la población un acceso al mundo literario y del conocimiento. Los libros de la editorial no solo llegaron a las bibliotecas, sino que también a los quioscos. Ello, con la idea de masificar la venta de los ejemplares al público. Destacan el trabajo que tuvo la editorial con sindicatos y con las oficinas de bienestar social en la distribución de libros hacia regiones. Las colecciones más vendidas y demandadas fueron, “Nosotros los chilenos”, “Minilibros Quimantú”, “Quimantú para todos” y los “Cuadernos de educación popular”.</p>
<p>La editorial se constituyó tras la compra de la casa editora Zigzag, entonces en quiebra, por parte del Estado. Quimantú mantuvo la mayoría de revistas de esa casa editorial a excepción de la de James Bond, que promovía valores poco ad hoc al proyecto de la Unidad Popular. Aunque muchos buscaban que Quimantú fuese solamente histórico y educativo, había espacio para revistas, <em>comics</em> y libros de fantasía.</p>
<p>En dos años y medio se publicaron 12.093.000 volúmenes de 247 títulos diferentes. De estos, a la fecha del golpe militar, se habían vendido 11.164.000, en días en que la población del país no alcanzaba los 10 millones de habitantes. Fueron 80 mil ejemplares de “Minilibros Quimantú” semanales, 30 mil de “Quimantú para Todos” y 20 mil de “Nosotros los chilenos&#8221;.</p>
<p>Arturo Navarro, director de la colección infantil de Quimantú, explica en el sitio <a href="https://www.youtube.com/watch?v=tz16cd6dnvI">Museo Violeta Parra</a>, cómo nacieron algunas de las ediciones más exitosas de la editorial. Por ejemplo, “Quimantú para todos” publicaba cada 15 días un libro de ficción de alto nivel. Como esto dejaba una semana sin oferta, se decidió crear una edición de no ficción periodística. Por esto nació “Nosotros los chilenos”, que fueron crónicas de trabajadores de todo Chile. Se utilizaba el mismo método que se usaba para hacer revistas e iban a reportear incluso con fotógrafos. Este proyecto estuvo a cargo de uno de los chilenos que mejor pudo interpretar aquella frase: el conocido escritor Alfonso Alcalde. Uno de los primeros ejemplares trataba de las comidas y bebidas de Chile con Alcalde recorriendo la zona del Biobío.</p>
<p>A continuación, nació la edición más exitosa de la editorial: “Minilibros Quimantú”. La casa editora notó que el público de nivel socioeconómico bajo compraba libros como “Corín Tellado” y “Texas Rangers”, que eran sobras de libros impresos en España, lo que explicaba su bajo precio. Por ello, se buscó ampliar el catálogo de lo barato y se editaron libros cortos de ficción con una portada muy reconocible: una ilustración en círculo con un fondo de color. Costaban menos que una cajetilla de cigarrillos Hilton. Dentro de estas ediciones, que eran títulos de calidad, estuvo “El chiflón del diablo de” de Baldomero Lillo, “Sherlock Holmes” y textos de Fedor Dostoievski, Horacio Quiroga, Armando Cassigoli y Edgard Allan Poe.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-1918" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2023/07/003.png" alt="" width="300" height="422" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2023/07/003.png 482w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2023/07/003-214x300.png 214w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-1919" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2023/07/004.png" alt="" width="302" height="424" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2023/07/004.png 482w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2023/07/004-214x300.png 214w" sizes="auto, (max-width: 302px) 100vw, 302px" /></p>
<p><strong>Quimantú por dentro </strong></p>
<p>Un gran porcentaje de los trabajadores de Zig Zag se quedó en la nueva casa editora. Sin embargo, el modelo laboral cambió. Antes existía un casino “vip” que se eliminó y se crearon los “gerentes obreros”, un cierto porcentaje de los gerentes de la editorial eran a la vez obreros en el taller de la imprenta. Además, existían representantes de los trabajadores en el comité de gerencia.</p>
<p>Cuando habían fallas mecánicas en el taller, los propios trabajadores buscaban formas alternativas de solucionarlos, especialmente cuando no llegaban los repuestos necesarios a Chile, describe María Isabel Molina en el conversatorio <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ir-4v9YoNds">50 años de Quimantú</a>.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-1924 size-full" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2023/07/002-1.png" alt="" width="300" height="307" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2023/07/002-1.png 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2023/07/002-1-293x300.png 293w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>Sergio Maurin, gerente general de la editorial, señala en el libro <em>Quimantú: prácticas, política y memoria</em>, de María Isabel Molina, Marisol Facuse e Isabel Yañez, que para organizar la nueva editorial se transformó a las secciones de las empresas en comités de producción participativos. Así destituyeron, sin despedir, a los jefes de sección. Cada comité eligió a sus nuevos jefes.</p>
<figure id="attachment_1922" aria-describedby="caption-attachment-1922" style="width: 511px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-1922" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2023/07/006.png" alt="Pablo Dittborn" width="511" height="549" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2023/07/006.png 852w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2023/07/006-279x300.png 279w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2023/07/006-768x826.png 768w" sizes="auto, (max-width: 511px) 100vw, 511px" /><figcaption id="caption-attachment-1922" class="wp-caption-text">Pablo Dittborn</figcaption></figure>
<p>Pablo Dittborn, con 24 años entonces, era jefe del departamento comercial y secretario del sindicato de la editorial. Hoy destaca la mística y el entusiasmo que se vivía dentro de la editorial: “Había una gran comunicación a todos los niveles. Gran compañerismo y mucha cercanía entre todas las secciones. La gerencia general, que ejercía Sergio Maurin, estaba muy abierta a recibir todo tipo de sugerencias y proyectos que mejoraran la calidad del trabajo editorial. Un solo comedor para los 1.200 trabajadores permitía un diálogo muy estrecho. Creo que todos se sentían muy a gusto ahí. Esto lo pude corroborar el último año cuando fui elegido como secretario del sindicato único de trabajadores”.</p>
<p>María Isabel Molina, autora de <em>Quimantú: prácticas, política y memoria</em>, asegura que, si bien era una sociedad estatal, la estructura de la empresa era más compleja de lo que parecía. “A pesar de ser una editorial del Estado, tenía que autosustentarse”, escribe. Si bien hay testimonios contradictorios, el entonces gerente general de Quimantú, Sergio Maurin, afirma en el libro: “Ya para funcionar nos estábamos endeudando. Los gastos eran mayores que los ingresos, por lo tanto, desde el primer día empezamos a contraer deudas. Teníamos que funcionar con empréstitos, con los intereses que eran elevadísimos en ese entonces, por lo tanto, necesitábamos generar ingresos, terminar con las pérdidas, esa era la tarea urgente”.</p>
<p><strong>El golpe y el fin de la editorial</strong></p>
<p>El 11 de septiembre de 1973 el edificio de la empresa, situado al lado de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, sufrió un atentado con cinco bombas incendiarias dirigidas desde la Plaza Italia.</p>
<p>Dittborn, como secretario del sindicato, fue obligado a tomar resguardo el día del golpe: “Me afeité (usaba barba) y me corté el pelo como pude (con tijera de oficina). Tenía que cambiar de aspecto porque la empresa fue rodeada por tanques y jeeps del Ejército. Había algunos dirigentes en casas de seguridad asignadas. Nosotros salimos del edificio de Quimantú luego del bombardeo a la Moneda y caminamos hasta la zona de Macul con Grecia para escondernos. Teníamos poco tiempo por el toque de queda recién impuesto y mucho susto por lo que se veía en las calles. Todos caminaban apurados y temerosos. Eso duró un par de días y, una vez levantado el toque de queda absoluto, pudimos entender un poco el drama en que había terminado todo”.</p>
<p>Lamentablemente, durante la dictadura militar, muchísimos ejemplares fueron destruidos, quemados y prohibidos. Tener hoy en día algún ejemplar de Quimantú no es común.</p>
<p><strong>Legado </strong></p>
<p>La editorial logró que un gran grupo de chilenos y chilenas incluyeran la lectura como parte de sus vidas, personas que antes no tenían acceso a libros, ahora lo tenían por sus bajos precios. Se le dio acceso a la lectura hasta al campesinado regional vía las oficinas de bienestar social.  Si bien no hay cifras que nos permitan graficar la importancia de la editorial en el ámbito de la lectura, Dittborn recuerda cómo se veía durante esos años a la gente leyendo libros de la editorial en las micros y en la calle, cosa que antes no ocurría.</p>
<p>Por su parte María Isabel Molina, destaca el legado editorial de Quimantú con sus ilustraciones, diseño gráfico, portadas y visualidad que se ha revalorizado con el tiempo. Además, rescata el sentir de muchos chilenos que recuerdan con mucho cariño cuando en su niñez iban en familia a comprar ediciones a los quioscos. Muchos aprendieron a leer con “Minilibros Quimantú&#8221; y desarrollaron el hábito de la lectura.</p>
<p>“Si soy coherente, es imposible que en esta sociedad capitalista, economicista, individualista, Quimantú vuelva a ser. Quimantú es un gran episodio de nuestra historia, del cual deberíamos sentirnos orgullosos. Hicimos una gran labor, pero creímos que podíamos ganar con las letras y perdimos contra las armas. Es mejor mantenerla como una de las grandes obras del presidente Allende”, dice el creador de la colección infantil de la editorial, Arturo Navarro, en la <a href="https://repositorio.uchile.cl/bitstream/handle/2250/168657/TESIS-quimant%C3%BA.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y"><em>tesis Quimantú. el legado perdido</em></a><em>.</em></p>
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		<title>El periodista que ilustraba fusilamientos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Paulina Jara]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 May 2022 12:58:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El viñamarino Carlos Cisternas Tapia es uno de los pocos testigos de los dos últimos fusilamientos que se cumplieron por ley en el país. Como reportero de la agencia AP, su trabajo no solo fue escribir la crónica, sino que hacer el dibujo de los condenados al momento de la ejecución, una tarea inédita para el periodismo chileno. Aquí relata esa experiencia que marcó su carrera.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_1629" aria-describedby="caption-attachment-1629" style="width: 640px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-1629" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/42252302-RETRATISTA-DE-LA-MUERTE-CARLOS-CISTERNAS-TAPIA-1024x768.jpg" alt="Para reproducir el fusilamiento de Calama, Cisternas tuvo que confiar en su memoria, porque no se podía entrar con grabadoras ni lápices ni libretas. Este dibujo lo hizo con lápiz grafito sobre una cartulina. Lo inusual de la escena, dice, fue la ubicación de los condenados, una decisión que tomó Gendarmería a última hora." width="640" height="480" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/42252302-RETRATISTA-DE-LA-MUERTE-CARLOS-CISTERNAS-TAPIA-1024x768.jpg 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/42252302-RETRATISTA-DE-LA-MUERTE-CARLOS-CISTERNAS-TAPIA-300x225.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/42252302-RETRATISTA-DE-LA-MUERTE-CARLOS-CISTERNAS-TAPIA-768x576.jpg 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/42252302-RETRATISTA-DE-LA-MUERTE-CARLOS-CISTERNAS-TAPIA.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /><figcaption id="caption-attachment-1629" class="wp-caption-text">Para reproducir el fusilamiento de Calama, Cisternas tuvo que confiar en su memoria, porque no se podía entrar con grabadoras ni lápices ni libretas. Este dibujo lo hizo con lápiz grafito sobre una cartulina. Lo inusual de la escena, dice, fue la ubicación de los condenados, una decisión que tomó Gendarmería a última hora.</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>Lo que más recuerda Carlos Cisternas Tapia es que ese día, al entrar al patio del fusilamiento en la cárcel de Calama, no estaba nervioso. No pensaba en nada en particular ni se sentía angustiado. Tampoco tenía dudas de que se iba a hacer lo correcto. Aún hoy, mientras cuenta esta historia, se sorprende de la frialdad que tuvo ante la muerte.</p>
<p>Después de todo, la preocupación de Cisternas ese 22 de octubre de 1982 era otra. Contratado por la agencia AP, era uno de los 20 periodistas que iban a ser testigos del fusilamiento de los agentes de la CNI Gabriel Hernández y Eduardo Villanueva, sentenciados por el asesinato de dos funcionarios bancarios de Chuquicamata. Pero, además, tenía una tarea inédita para el periodismo chileno: aparte de escribir la crónica de la que sería la penúltima pena de muerte en la historia del país, también debía dibujar el momento.</p>
<p>–No podían entrar fotógrafos, así que le propuse a mi jefe que yo podía hacer una ilustración –dice–. Nadie había realizado algo similar antes. Mi única referencia eran los dibujos que se hacían de los juicios en Estados Unidos.</p>
<p>Sin embargo, con lo que no contaba el periodista era con un sorpresivo cambio que hizo Gendarmería minutos antes de ejecutar la sentencia, lo que complicó su trabajo.</p>
<p>–Fue tan extraño y rebuscado todo, que pensé: ¿cómo voy a dibujar esto?</p>
<p>***</p>
<p>Treinta y seis años después de ese fusilamiento, Carlos Cisternas es un periodista jubilado que vive en Viña del Mar y que, de cuando en cuando, asiste a escuelas de Periodismo, invitado para relatar su experiencia como reportero y dibujante en las dos últimas penas de muerte que se cumplieron en Chile: la de Calama y la de los psicópatas de Viña.</p>
<p>Tal vez por eso a Cisternas, 75 años, separado, dos hijos, no le cuesta trabajo recordar ambos episodios, casi con lujo de detalles, como si los hubiera vivido hace apenas unos días. Lo único que lamenta, dice, es no haber guardado los recortes de diarios del mundo en donde salieron sus ilustraciones. Solo conserva una foto del diario O’Globo, de Brasil, que publicó su trabajo a dos columnas, junto a una crónica titulada “Fuzilados ex-agentes da polícia política chilena”.</p>
<p>–Desde otros países me contaban que había salido en El Comercio, de Lima; en El Universal, de Caracas; incluso en un diario alemán. En el extranjero había mucho interés por la noticia del fusilamiento de Calama, porque se trataba de agentes de la policía secreta y siempre se pensó que Pinochet los iba a indultar a último momento –dice.</p>
<p>Nacido en Viña del Mar, Cisternas estudió Arquitectura y trabajó como dibujante en una agencia de publicidad antes de aterrizar en el periodismo. Primero estuvo en el diario La Unión de Valparaíso, pasó por las radios Magallanes y Chilena, y el golpe de Estado lo pilló en el diario Última Hora, de propiedad del Partido Socialista.</p>
<p>Hasta ese momento, cubría las noticias que salían de La Moneda y Cancillería. Documentó los últimos años de gobierno de Jorge Alessandri y casi todo el período de Eduardo Frei Montalva. Y ya hacia el final se dedicó a la caricatura política. Allí hizo dupla con Jorge Mateluna (Orsus), conocido por su personaje El Enano Maldito.</p>
<p>Cisternas dibujaba bajo el seudónimo de Cixter y su personaje, aparecido en 1972, era El reportero Homero. Pero tras el golpe, Última Hora fue clausurado y pasaron varios meses antes de que consiguiera empleo en Associated Press (AP) como redactor. Años después, dice, lo destinaron a la oficina de AP en Ecuador y en 2003 regresó a Chile como editor para América Latina de la agencia, cargo que ocupó hasta su jubilación.</p>
<figure id="attachment_1628" aria-describedby="caption-attachment-1628" style="width: 640px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-1628" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/42252301-RETRATISTA-DE-LA-MUERTE-CARLOS-CISTERNAS-TAPIA-1024x771.jpg" alt="Dos años antes del fusilamiento, Gabriel Hernández y Eduardo Villanueva habían engañado, mediante un falso operativo de seguridad, a dos empleados del Banco del Estado de Chuquicamata: los hicieron retirar 45 millones y luego dinamitaron sus cuerpos en el desierto. Arriba, una reproducción del diario O´Globo donde apareció el dibujo de Cisternas. A la izquierda, el funeral de los fusilados." width="640" height="482" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/42252301-RETRATISTA-DE-LA-MUERTE-CARLOS-CISTERNAS-TAPIA-1024x771.jpg 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/42252301-RETRATISTA-DE-LA-MUERTE-CARLOS-CISTERNAS-TAPIA-300x226.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/42252301-RETRATISTA-DE-LA-MUERTE-CARLOS-CISTERNAS-TAPIA-768x579.jpg 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/42252301-RETRATISTA-DE-LA-MUERTE-CARLOS-CISTERNAS-TAPIA.jpg 1257w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /><figcaption id="caption-attachment-1628" class="wp-caption-text">Dos años antes del fusilamiento, Gabriel Hernández y Eduardo Villanueva habían engañado, mediante un falso operativo de seguridad, a dos empleados del Banco del Estado de Chuquicamata: los hicieron retirar 45 millones y luego dinamitaron sus cuerpos en el desierto. Arriba, una reproducción del diario O´Globo donde apareció el dibujo de Cisternas.</figcaption></figure>
<p>En el intertanto recuerda haber vivido uno de los hitos de su carrera: estuvo, junto a su colega Humberto Zumarán, de la agencia France Presse, en la primera conferencia de prensa clandestina del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, en enero de 1984.</p>
<p>–Nos llegó la invitación, pero el temor era que podía ser una trampa de la CNI. El punto de encuentro fue en Latadía con Bilbao, donde está el supermercado Jumbo. Allí nos pasó a recoger una camioneta, nos vendaron y nos llevaron hasta una casa, donde nos esperaban miembros del Frente encapuchados. Querían anunciar que eran el brazo armado contra la dictadura. Tiempo después me enteré que uno de ellos había aparecido muerto en el sur.</p>
<p>***</p>
<p>Pese a que no era parte de su trabajo, mientras era periodista de AP, Carlos Cisternas nunca dejó de dibujar. Ilustró cómo iba a quedar la frontera entre Chile y Argentina tras el acuerdo del canal Beagle. También hizo un mapa de las dictaduras de América del Sur en los 80. Incluso recuerda que entregó una caricatura de los miembros de la Junta Militar, que nunca fue enviada.</p>
<p>Por eso, en octubre de 1982, cuando le dijeron que estaba designado para cubrir el fusilamiento de Calama, propuso a sus jefes dibujar el momento.</p>
<p>–No tenía una emoción ni un sentimiento especial. Ni tristeza ni nada. Lo único que pensaba era que los dos condenados habían cometido un crimen horrible y monstruoso. No eran seres humanos. Y, además, eran agentes de la CNI. Estaba totalmente de acuerdo con el castigo.</p>
<p>El hecho al que se refiere Cisternas había conmocionado al país y fue conocido como “el crimen del siglo”. Dos años antes del fusilamiento, Gabriel Hernández y Eduardo Villanueva habían engañado mediante un falso operativo de seguridad a dos empleados del Banco del Estado de Chuquicamata y los hicieron retirar 45 millones de pesos desde las bóvedas. Luego los asesinaron a balazos y dinamitaron sus cuerpos en el desierto.</p>
<p>Cisternas cuenta el caso con la misma repulsión que sentía en esa época. Lo único que le afectó, reconoce, fue otra cosa, que ocurrió pocas horas antes del fusilamiento.</p>
<p>–Sucedió como a las 11 de la noche. Estábamos un grupo de periodistas reunidos en el hall de la hostería de Calama esperando que nos llevaran a la cárcel, cuando de repente entró un señor desesperado y jadeante. Era el papá de Gabriel Hernández. “Vengo llegando de Santiago”, nos dijo. “El Presidente sigue negando el indulto. ¡Por favor, señores periodistas, ayúdenme! Hagan presión, creen conciencia para que sean indultados. ¡Se los ruego!”. Tenía el rostro desencajado y transpiraba mucho. Fue tan impactante esa escena, que todos nos quedamos mudos. Yo me puse en su lugar. Era comprensible su angustia. Hasta hoy me emociona recordar la desesperación de ese padre.</p>
<p>Ya en el patio de la cárcel, Cisternas recuerda nítidamente el silencio. Para él, la secuencia es muda. Los periodistas, instalados en una especie de tribuna, no hablaban entre sí. Los condenados entraron uno detrás de otro, lentamente, engrillados de los pies y con la vista vendada. Lo único que se escuchaba, dice, era el murmullo de los rezos de un cura.</p>
<p>–Éramos todos como fantasmas.</p>
<p>No se podía entrar con grabadoras ni lápices ni libretas de apuntes ni hojas para dibujar. Así que Cisternas, al igual que el resto de los reporteros, debía confiar en su memoria. Pero un cambio de última hora le desarmó toda la idea que llevaba.</p>
<p>–A Gendarmería había llegado el rumor de que una revista tenía preparada una foto trucada del momento. Entonces se cambió la ubicación de los fusilados para dejar en evidencia el engaño. Lo normal es que hubieran estado los dos, hombro con hombro, separados por unos dos metros. Pero los pusieron en una posición muy inusual para una ejecución. Era tan difícil de explicarla como de dibujarla.</p>
<figure id="attachment_1627" aria-describedby="caption-attachment-1627" style="width: 640px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1627 size-large" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/42252300-RETRATISTA-DE-LA-MUERTE-CARLOS-CISTERNAS-TAPIA-1-1024x720.jpg" alt="Cisternas perdió el dibujo original que hizo del fusilamiento de Jorge Sagredo y Carlos Topp Collins, los “Psicópatas de Viña del Mar”. Esta es una reproducción exacta que hizo años después, con ambos condenados encapuchados y con un círculo rojo en el pecho." width="640" height="450" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/42252300-RETRATISTA-DE-LA-MUERTE-CARLOS-CISTERNAS-TAPIA-1-1024x720.jpg 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/42252300-RETRATISTA-DE-LA-MUERTE-CARLOS-CISTERNAS-TAPIA-1-300x211.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/42252300-RETRATISTA-DE-LA-MUERTE-CARLOS-CISTERNAS-TAPIA-1-768x540.jpg 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/42252300-RETRATISTA-DE-LA-MUERTE-CARLOS-CISTERNAS-TAPIA-1.jpg 1120w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /><figcaption id="caption-attachment-1627" class="wp-caption-text">Cisternas perdió el dibujo original que hizo del fusilamiento de Jorge Sagredo y Carlos Topp Collins, los “Psicópatas de Viña del Mar”. Esta es una reproducción exacta que hizo años después, con ambos condenados encapuchados y con un círculo rojo en el pecho</figcaption></figure>
<p>La decisión de Gendarmería fue ponerlos cruzados o, como lo describió Cisternas en su crónica: si nos imaginamos un reloj, uno estaba a las 12 y el otro a las 3, cada uno con un pelotón de ocho fusileros en frente.</p>
<p>–Más de alguno pensó que al momento de los disparos, las balas se cruzarían y podrían chocar entre sí –cuenta Cisternas–. Pero al momento en que el teniente bajó su espada en señal de abrir fuego, la sentencia fue cumplida sin problemas.</p>
<p>Cuatro médicos se acercaron para constatar la muerte, pero sorpresivamente, ante la mirada de los testigos, Hernández movió el brazo. El periodista baja la voz para contar lo que ocurrió entonces: el teniente se acercó, desenfundó su revólver y le dio el tiro de gracia en la sien derecha. El proyectil atravesó el cráneo, rebotó en el piso y en una trayectoria ascendente rompió un vidrio del techo.</p>
<p>Sentado cerca de Cisternas, estaba el periodista Ignacio González Camus, que entonces trabajaba en revista Hoy:</p>
<p>–No fue un espectáculo agradable –recuerda–. Un fusilamiento es una especie de ballet macabro, desde que entra el pelotón calzando zapatillas para no hacer ruido. Yo tenía una sensación de angustia y las escenas en mi memoria son un poco oscuras. No fui por gusto. Fui cumpliendo una labor profesional.</p>
<p>Otro de los periodistas presentes fue Alipio Vera, quien había sido enviado por TVN:</p>
<p>–Fue una tarea ingrata. Me sentí partícipe de una horrible y siniestra obra teatral, porque a cada instante se cumplía lo que ya estaba escrito como procedimiento. Salí de esa negra experiencia con mucha pesadumbre. Sentí que mi profesión me obligaba a experimentar situaciones muy difíciles, pero no me quebré, a diferencia de algunos colegas que lloraban hasta con verdaderos gemidos.</p>
<p>Al respecto, Carlos Cisternas recuerda que vio al experimentado reportero Rubén Adrián Valenzuela salir llorando, totalmente conmocionado.</p>
<p>De regreso a la hostería, antes de escribir el texto, Cisternas hizo la ilustración en una cartulina blanca. No tenía mucho tiempo, relata, porque la noticia era esperada por varios diarios del mundo. Así que la terminó rápido, en no más de 15 minutos. Entonces muestra la imagen en su celular: allí se ven los trazos a mano alzada, el sombreado para retratar el alba, los fusileros a punto de disparar ante la orden del teniente, la posición asumida de Villanueva y la tensión de Hernández.</p>
<p>–No ocupé tinta china. Preferí el lápiz grafito para darle más volumen a la escena. Lo hice sin muchos elementos, lo más básico posible, porque era difícil resolver ese dibujo.</p>
<p>Lo siguiente fue enviarlo. Cisternas había llevado desde Santiago una máquina de radiofotos, parecida a un fax, con la que se mandaban las fotografías enrollándolas en un cilindro. Nunca se había transmitido un dibujo por ahí, pero a Cisternas le pareció que podría servir. Había otra dificultad: cómo instalar el aparato a la línea telefónica.</p>
<p>–Fue todo muy artesanal. Había que destornillar la bocina del teléfono. Luego introducir un par de pinzas en los cables, como se hace con las baterías de los autos. Y si todo iba bien, llamar luego a la agencia en Nueva York para avisarles que estaba listo. La transmisión se demoró unos 15 minutos.</p>
<p>Cisternas se llevó la ilustración consigo y la guardó entre un montón de papeles que acumuló en su casa por años.</p>
<p>Hoy es el único documento gráfico de ese día.</p>
<p>***</p>
<p>No era el primer fusilamiento al que recuerda haber asistido. Antes, en 1967, Carlos Cisternas estuvo en otro, aunque esa vez no entró. Solo acompañó al periodista y se quedó afuera de la Penitenciaría de Santiago para escuchar los balazos, cuenta.</p>
<p>–Soy partidario de la pena de muerte –dice, cruzando los brazos–. Sé que es un tema polémico, porque ¿quién tiene derecho a quitarle la vida a otro?, pero no lo veo como una forma de inhibir o disuadir a un potencial asesino. Lo veo para eliminar a una persona que no tiene rehabilitación y es irrecuperable para la sociedad.</p>
<p>Ignacio González Camus tiene otra opinión:</p>
<p>–Nunca he sido partidario. Siempre se puede enmendar el rumbo, pero la muerte corta toda posibilidad de reivindicación de los condenados.</p>
<p>Alipio Vera también está en contra.</p>
<p>–Cuando fui al fusilamiento de Calama, pensaba que la muerte de los asesinos quizá no alcanzaría a mitigar el dolor de los familiares de las víctimas. Tal vez los autores de crímenes horrendos como aquel debieran pagar toda su vida con cadena perpetua, sin beneficio alguno, y con trabajo duro, para que la sociedad no tenga que financiar la mantención de esos personajes. Podría ser algo más humano y de justicia que eliminarlos.</p>
<p>Aunque Carlos Cisternas coincide en que con o sin pena de muerte seguirán ocurriendo hechos de sangre, grafica su posición con la idea de “sacar de circulación la manzana podrida”. Era lo que pensaba cuando Jorge Sagredo y Carlos Topp Collins, los “Psicópatas de Viña del Mar”, fueron condenados por el asesinato de 10 personas y la violación de cuatro mujeres entre 1980 y 1982. La ejecución de ambos se realizó en la cancha de la cárcel de Quillota la madrugada del 29 de enero de 1985, ante un pelotón de 16 fusileros. Entre los periodistas presentes estaba Cisternas con la misma misión de dibujar el acontecimiento.</p>
<p>–Al igual que en Calama, no tenía ningún sentimiento. Hay que ubicarse en la época: eran carabineros que habían cometido unos crímenes atroces.</p>
<p>El procedimiento fue calcado al anterior, recuerda Cisternas, salvo por unas frazadas que se habían extendido en el piso y un detalle que no había visto antes: un gendarme les puso a los condenados un círculo rojo a la altura del corazón. Pero el resto fue idéntico, incluso el silencio.</p>
<figure id="attachment_1647" aria-describedby="caption-attachment-1647" style="width: 640px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-1647" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/Funeral-Sagredo-1024x728.jpg" alt="Funeral de fusilado Jorge Sagredo Pizarro en enero de 1985. &quot;Los psicópatas de Viña del Mar&quot; fueron los últimos que Chile pagaron en Chile con su vida por los crímenes que cometieron.  " width="640" height="455" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/Funeral-Sagredo-1024x728.jpg 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/Funeral-Sagredo-300x213.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/Funeral-Sagredo-768x546.jpg 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/Funeral-Sagredo.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /><figcaption id="caption-attachment-1647" class="wp-caption-text">Funeral de fusilado Jorge Sagredo Pizarro en enero de 1985. &#8220;Los psicópatas de Viña del Mar&#8221; fueron los últimos que Chile pagaron en Chile con su vida por los crímenes que cometieron.</figcaption></figure>
<p>–El otro día vi el fusilamiento de Perdona nuestros pecados. En la serie, el pelotón entraba haciendo ruido con sus botas contra el suelo y el oficial daba la orden de disparar a viva voz. Eso no ocurre en la realidad. Aquí no se escuchaba nada.</p>
<p>Luego de la ejecución, Cisternas llegó hasta la oficina de AP en Viña del Mar para enviar el dibujo. Esta vez no tuvo mayores complicaciones, porque el equipo de radiofotos ya estaba instalado y listo para la transmisión. También porque la urgencia parecía ser menor: los medios internacionales no estaban tan interesados en este caso como en el de Calama.</p>
<p>–Hubo menos publicaciones y no me llegaron recortes. Además, no sé por qué, nunca se me ocurrió guardar el dibujo original. El que tengo es una reproducción exacta que hice para mostrarles a unos alumnos en una charla.</p>
<p>Cuando busca la foto en su celular, aparece su ilustración desde la misma perspectiva en la que fue testigo: detrás del pelotón y frente a Sagredo y Topp Collins, ambos amarrados al banquillo, encapuchados y con el círculo en el pecho.</p>
<p>–Los cuerpos de ambos se agitaron un par de segundos y desde el corazón de Sagredo brotó un hilo de sangre que regó el piso a sus pies, como si hubieran abierto una llave –relata Cisternas.</p>
<p>En ese momento, el periodista miró su reloj.</p>
<p>Eran las 5:55 de la madrugada.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-1640 size-full" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/RECUADRO.jpg" alt="" width="548" height="832" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/RECUADRO.jpg 548w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/RECUADRO-198x300.jpg 198w" sizes="auto, (max-width: 548px) 100vw, 548px" /></p>
<p>*<em>Este artículo fue publicado originalmente en Revista Sábado de El Mercurio el 6 de octubre de 2018 bajo el título: “El ilustrador, los fusileros y los condenados”</em></p>
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		<title>Colombia y la tradición del periodismo narrativo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Paulina Jara]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 May 2022 21:46:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un viaje completo hacia la crónica narrativa en Latinoamérica, a través de la mirada de una editora colombiana, país que ha sido una de las fuentes más importantes en la mezcla de periodismo y literatura.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Vengo de un lugar donde periodismo y literatura se han mezclado una y otra vez, con el objetivo de nutrirse y de dar paso a grandes textos donde el relato de la realidad se vea enriquecido por una prosa cercana a la ficción. Textos en los que sus autores han tratado de entender y describir su realidad y su tiempo, con la rigurosidad de la reportería profunda, pero en los que también se han plasmado sus impresiones de lo investigado y en los que se descubren distintos puntos de vista y el cuidado de los aspectos literarios. Son muchos los narradores colombianos que se han destacado en este ámbito.</p>
<p>Hacia 1945, por ejemplo, se empezó a gestar un tránsito entre el periodismo y la literatura. Se generaron profundas discusiones para hasta dónde el periodismo se podía nutrir del arte. Sus más reconocidos cultores fueron Gabriel García Márquez, Álvaro Cepeda Zamudio, Alfonso Fuenmayor y Germán Vargas, a los que se les conoció como el “Grupo de Barranquilla”.</p>
<p>Esa amalgama entre periodismo y literatura se ha mantenido durante décadas gracias al trabajo de escritores y cronistas como Antonio Caballero, German Santamaría, Juan Gossaín, German Castro Caicedo, Heriberto Fiorillo, Alfredo Molano Bravo, Javier Darío Restrepo, Juan José Hoyos, Cristian Valencia, José Navia, Alberto Salcedo Ramos, entre muchos otros, que han encontrado su propia voz y se han empeñado en desdibujar las fronteras entre la información pura y el relato.</p>
<figure id="attachment_1570" aria-describedby="caption-attachment-1570" style="width: 596px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1570 size-full" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/001-garcia_marquez-baja.jpg" alt="Gabriel García Márquez" width="596" height="235" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/001-garcia_marquez-baja.jpg 596w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/001-garcia_marquez-baja-300x118.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 596px) 100vw, 596px" /><figcaption id="caption-attachment-1570" class="wp-caption-text">Gabriel García Márquez.</figcaption></figure>
<p>Crecí leyendo <em>Relato de un náufrago</em> de García Márquez, <em>Perdido en el Amazonas</em> de Germán Castro Caicedo o <em>Desterrados: Crónicas del desarraigo</em>, de Alfredo Molano Bravo; y siguiendo de cerca las crónicas publicadas en revistas colombianas como <em>Gatopardo</em>, <em>Soho </em>o <em>El Malpensante. </em>Ellas me permitieron acercarme a los textos de periodistas no solo de mi país sino de distintos rincones del continente. Patricia Nieto, Juan Villoro, Ernesto McCausland, Cristián Alarcón, Leila Guerriero, Martín Caparrós, Alma Guillermoprieto, Julio Villanueva Chang, Juan Cristóbal Peña, Josefina Licitra, Boris Muñoz, Alberto Fuguet, Gabriela Wiener, Sinar Alvarado, Juan Miguel Álvarez, Melba Escobar, Julián Isaza,y José Guarnizo, fueron algunos de los que disfruté.</p>
<figure id="attachment_1571" aria-describedby="caption-attachment-1571" style="width: 596px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1571 size-full" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/002-Alberto-Salcedo-baja.jpg" alt="Alberto Salcedo." width="596" height="469" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/002-Alberto-Salcedo-baja.jpg 596w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/002-Alberto-Salcedo-baja-300x236.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 596px) 100vw, 596px" /><figcaption id="caption-attachment-1571" class="wp-caption-text">Alberto Salcedo.</figcaption></figure>
<p>Alberto Salcedo Ramos, uno de los más representativos cronistas colombianos, sostiene que en América Latina siempre hubo grandes narradores de no ficción. “Yo digo que eso tiene que ver, en parte, con nuestra realidad tan vertiginosa y con la naturaleza de nosotros. Tenemos una tendencia a dejar un testimonio inmediato sobre los hechos que nos causan impacto, para bien o para mal. El periodismo nuestro casi siempre respondió a eso. Algunos académicos nos han contado cómo en América Latina comenzó a hacerse este tipo de periodismo narrativo mucho antes que en Estados Unidos. En el siglo XIX ya José Martí decía que contar historias a través de los periódicos servía para “democratizar la inteligencia”. Su argumento era que los diarios, por ser masivos, permitían llegar a un público más amplio, y que eso podría aprovecharse para producir un tipo de relato atractivo que generara mayor interés”.</p>
<p>Salcedo Ramos también asegura que se pueden encontrar grandes piezas literarias en el periodismo latinoamericano de finales del siglo XIX y comienzos del XX. El poeta César Vallejo, por ejemplo, escribió en 1927 una crónica memorable sobre el entierro de la bailarina Isadora Duncan. Vallejo utiliza el funeral como pretexto para trazar un fresco de la época y elaborar un retrato perspicaz de la gran bailarina. El mexicano Manuel Gutiérrez de Nájera publicó en 1880 <em>Las memorias de un vago</em>, es decir, ya por entonces mostraba una apertura hacia temas de la cotidianeidad que interesaban poco o nada a los doctos que dirigían los medios. Precisamente, ese sería -más tarde- un rasgo fundamental del periodismo narrativo.</p>
<p>Luvia Morales Rodríguez en “Alberto Salcedo Ramos: cultura popular, crónica colombiana y periodismo norteamericano”, habla que, en la región, la crónica goza de buena salud, cuenta con un nicho de lectores respetable, y ha logrado interesar a diversos medios; varios de ellos claros impulsores iniciales del género. Dice que la crónica le ha dado al periodista colombiano la licencia de sumergirse a fondo en la realidad a través del alma de la gente, lo que le ha permitido relatar historias particulares de manera universal.</p>
<p><strong>Fortalecer el género</strong></p>
<p>Fue precisamente esa preocupación por promover “la ética profesional, la rigurosidad y la calidad narrativa del oficio periodístico en Iberoamérica”, lo que llevó a Gabriel García Márquez a crear en 1994 la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), un espacio para “formar, inspirar, incentivar y conectar a periodistas de todo tipo de soportes y medios, facilitando el intercambio de experiencias entre maestros expertos en el oficio y colegas que buscan la excelencia en el periodismo”. Un lugar que se fue consolidando como el principal promotor del periodismo narrativo en la región y que se ha encargado de invitar a muchos a sumergirse en el mundo de la crónica y del periodismo narrativo. En torno al FNPI se han forjado nuevas generaciones de autores interesados en contar historias de largo aliento con libertad creativa.</p>
<figure id="attachment_1572" aria-describedby="caption-attachment-1572" style="width: 596px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1572 size-full" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/002-juan-leila-martin-alma-baja.jpg" alt="De izquierda a derecha: Juan Villoro, Leila Guerriero, Martín Caparrós y Alma Guillermoprieto." width="596" height="119" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/002-juan-leila-martin-alma-baja.jpg 596w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/002-juan-leila-martin-alma-baja-300x60.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 596px) 100vw, 596px" /><figcaption id="caption-attachment-1572" class="wp-caption-text">De izquierda a derecha: Juan Villoro, Leila Guerriero, Martín Caparrós y Alma Guillermoprieto.</figcaption></figure>
<p>Fue por la década de los años 90 que aparecieron foros, premios, conferencias, magazines y espacios que apuntaban al mismo objetivo. Entre ellos destacaron la Escuela de Periodismo Portátil del cronista chileno Juan Pablo Meneses o el premio “Las Nuevas Plumas”, una alianza entre Periodismo Portátil y la Universidad de Guadalajara, en México.</p>
<p>Desde 2013 la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano entrega anualmente el Premio Gabo, un galardón que ha logrado ubicarse como uno de los más prestigiosos de la actualidad, en el entorno de un festival de periodismo que se toma la ciudad de Medellín.</p>
<p><strong>La crónica es…</strong></p>
<p>Una de las características que ha distinguido a la FNPI, hoy Fundación Gabo, es la calidad de sus maestros, quienes, en realidad, son cronistas, escritores y personas que viven del periodismo. La primera en ser invitada a ofrecer un taller de crónica fue la escritora mexicana Alma Guillermoprieto. Sus alumnos fueron diez reporteros menores de 30 años que se reunieron en las instalaciones del diario <em>El Universal</em> de Cartagena. Y con ella y este primer grupo estuvo Gabriel García Márquez. Él también se convirtió en maestro y dictó talleres y charlas dedicadas a explorar el periodismo literario. En estos años, más de 25, han desfilado por la FNPI maestros de distintos rincones del mundo, todos convocados por la exploración del periodismo y de la literatura. Entre ellos están Jon Lee Anderson, Juan Villoro, Héctor Feliciano, Carlos Monsiváis, Jean-François Fogel, Gumersindo Lafuente o Ryszard Kapuscinski, entre muchos otros.</p>
<p>Kapuscinski solía repetir en sus clases que la crónica “es literatura construida a partir del material de la realidad”. Así recuerda Martín Caparrós, el escritor argentino que ha estado vinculado a la Fundación desde sus inicios y que tuvo la tarea de acompañar al veterano periodista polaco en uno de sus talleres en Argentina.</p>
<figure id="attachment_1573" aria-describedby="caption-attachment-1573" style="width: 596px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1573 size-full" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/003-chang-pena-licitra-baja.jpg" alt="De izquierda a derecha: Juan Cristóbal Peña, Julio Villanueva Chang y Josefina Licitra." width="596" height="204" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/003-chang-pena-licitra-baja.jpg 596w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/003-chang-pena-licitra-baja-300x103.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 596px) 100vw, 596px" /><figcaption id="caption-attachment-1573" class="wp-caption-text">De izquierda a derecha: Juan Cristóbal Peña, Julio Villanueva Chang y Josefina Licitra.</figcaption></figure>
<p>Caparrós considera que la crónica “es el género de no ficción donde la escritura pesa más. La crónica aprovecha la potencia del texto, la capacidad de hacer aquello que ninguna infografía, ningún cable podrían: armar un clima, crear un personaje, pensar una cuestión”. Así puede leerse en el prólogo que escribió para el libro <em>Las mejores crónicas de Gatopardo</em>. Allí también agrega que “la magia de una buena crónica consiste en conseguir que el lector se interese en una cuestión que, en principio, no le interesa en lo más mínimo” y explica que el poder de este género radica en que trae del pasado un suceso o tema, un lugar o un personaje, “sobre la base de un significado universal”.</p>
<p>Leila Guerriero, también argentina como Caparrós y maestra de la Fundación, reconocida como una de las más importantes exponentes de la crónica latinoamericana, considera que el periodismo literario “(…) es muchas cosas pero es, ante todo, una mirada –ver, en lo que todos miran, algo que no todos ven– y una certeza: la certeza de creer que no da igual contar la historia de cualquier manera”. Esta reflexión, que hizo en 2010 durante el seminario “Narrativa y periodismo”, en Santander, España, aparece publicada en la revista <em>Anfibia</em>. Según ella, este género le permite al periodista detenerse, mirar con ojos atentos la realidad y ofrecer historias que van más allá de la inmediatez de la noticia, historias narradas con pausa y con una mirada particular; historias que han requerido una investigación profunda, de revisión de archivos, consulta de fuentes, de cifras, de estadísticas y documentos, para al final ofrecer textos escritos con precisión y con una prosa rica, viva.</p>
<p><strong>Libros, el nuevo espacio para la crónica</strong></p>
<p>El libro es hoy en día un aliado natural para este tipo de periodismo porque permite trabajar con mayor profundidad temas complejos, es decir, ofrece las condiciones de tiempo y espacio necesarias para que los autores puedan presentar historias extensas, ampliamente investigadas y escritas con mayor cuidado. Gustavo Mauricio García Arenas, editor general de la editorial colombiana<em> Ícono</em>, considera que el libro se ha convertido en un refugio para aquellos que le apuestan al periodismo narrativo. Habla desde su experiencia. Fue editor de libros de Referencia en Editorial Norma, editor general de Intermedio Editores-Círculo de Lectores y director editorial de libros de No Ficción (Aguilar) en el Grupo Santillana y, cuando logró crear su propia editorial independiente, tuvo una colección dedicada al periodismo. En “Memoria viva y actual” ha publicado a cronistas como Alfredo Molano o Juan Pablo Meneses; le ha dado espacio a los trabajos investigativos de la periodista Olga Behar y hace un par de años se dejó atrapar por un proyecto que reunía crónicas de refugiados en el exilio. <em>Sin Maletas, historias de refugiados y migrantes</em> se trata de un libro colectivo que reúne una decena de crónicas “de hombres, mujeres y niños, forzados a migrar para salvar sus vidas”.</p>
<figure id="attachment_1574" aria-describedby="caption-attachment-1574" style="width: 596px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1574 size-full" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/fuguet-wiener-escobar-baja.jpg" alt="De izquierda a derecha: Alberto Fuguet, Gabriela Wiener y Melba Escobar." width="596" height="144" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/fuguet-wiener-escobar-baja.jpg 596w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2022/05/fuguet-wiener-escobar-baja-300x72.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 596px) 100vw, 596px" /><figcaption id="caption-attachment-1574" class="wp-caption-text">De izquierda a derecha: Alberto Fuguet, Gabriela Wiener y Melba Escobar.</figcaption></figure>
<p>La aparición de nuevos sellos en la región y de colecciones dedicadas a la publicación de obras periodísticas, de no ficción y de crónica, junto con el surgimiento de nuevas generaciones de autores narrativos, ha permitido que el género se fortalezca y cree un público interesado, que lo compra. Pero también suma el trabajo que hacen sellos consolidados como Debate, que lidera la no ficción en Penguin Random House, ofreciendo reportajes con un fuerte componente narrativo. Seix Barral de Planeta también publica crónica, investigaciones, y ensayos, entre otros. En el 2020 por ejemplo, apareció <em>Cuando éramos felices pero no lo sabíamos</em>, un libro en el que la escritora y periodista colombiana Melba Escobar recoge sus impresiones después de realizar una serie de viajes a Venezuela para conocer y entender la explosiva migración venezolana.</p>
<p>“Narrar en el periodismo es el arte de construir versiones de los sucesos del mundo exterior a partir de un juego de equilibrio entre la memoria y la voz de los testigos, los datos dormidos en los documentos, los signos alojados en los contextos, y la mirada contemplativa, creativa, reflexiva y comprometida del autor”, dice la periodista y escritora colombiana Patricia Nieto al prologar el libro <em>Escribiendo historias: el arte y el oficio de narrar en el periodismo,</em> de Juan José Hoyos.</p>
<p><em>*Este texto corresponde a un capítulo editado de la tesis de grado de Katherine Moreno Sarmiento llamada “Plan editorial de un libro sobre historias de mujeres latinoamericanas migrantes en Chile” (2021) para optar al Magíster en Edición de la UDP.</em></p>
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		<title>Velvet: Una revista contracorriente</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Francisca Skoknic]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Dec 2020 16:38:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Justo cuando la gran mayoría de las revistas en papel couché desaparecieron, Velvet intenta llenar ese nicho de periodismo orientado a la "mujer informada" que aún quiere tener una revista en sus manos.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Un mes después del estallido social, en noviembre de 2019, se publicó el primer número en papel de la revista <em>Velvet</em>. Juanito Yarur, el socialité del arte chileno, aparecía en la portada. Parece incomprensible que alguien cree una revista papel <em>couché</em>, cuando todas las históricas desaparecieron por falta de avisaje. <em>Velvet</em> tiene 5000 ejemplares en circulación y casi 1500 suscriptores. Se publica en papel, tiene un sitio web, y un canal online.</p>
<p>Es una revista mensual de sociedad, moda, actualidad y tendencias, orientada a la mujer informada de hoy. No ha dejado de circular ningún mes, pese al Covid-19 y a los sucesos post octubre de 2019.</p>
<p>Aparte del avisaje de marcas exclusivas, ofrecen los servicios de <em>brand content</em>, es decir, producir historias sobre marcas que conecten con el consumidor (<strong>ver</strong> <a href="https://museodeprensa.udp.cl/financiar-el-periodismo-con-contenido-de-marcas/">reportaje sobre el contenido de marcas</a>).</p>
<p>“Hay marcas internacionales que quieren avisar en papel <em>couché</em> y nosotros somos su alternativa”, dice Vanina Rosenthal, la directora editorial de <em>Velvet</em>. Cree que el fin de <em>Cosas</em>, <em>Caras, Paula</em> y <em>Hola</em> les dejó ese nicho (<strong>ver</strong> <a href="https://museodeprensa.udp.cl/el-ocaso-de-las-revistas-en-chile/">reportaje sobre el ocaso de las revistas</a>).</p>
<p>“Todo viene de vuelta, escuchar música en vinilo, sacar fotos con la polaroid, el no comer procesado y también leer en papel. Lo digital es la inmediatez, el papel es la pausa, el leer con profundidad. La crisis de las revistas es porque la gente dejó de leer porque está muy tecnologizada, pero todo vuelve”, cree la dueña y directora ejecutiva, Katherine Echaiz</p>
<p>El equipo total —sumando periodistas, equipo comercial y de distribución — es de 24 personas contratadas, pero en la edición de papel trabajan solamente la directora editorial, dos editoras, y una diseñadora. El resto son colaboradores <em>freelance</em> (periodistas y diseñadores).</p>
<p>Katherine Echaiz apuesta al público exigente: “Hay un sentir de que los medios se volcaron mucho al contenido “barato”. Que no se paga mucho por nota a los reporteros. Cuando la gente se suscribe a una revista, es porque valora el contenido y la calidad de los periodistas que están detrás. Esto es como Netflix: tú estás dispuesto a pagar esa suscripción porque vas a encontrar un montón de programas de buen nivel. Nosotros somos un Netflix, en papel”.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>The Clinic: El pasquín que se consolidó como medio</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Francisca Skoknic]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Dec 2020 01:52:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No pretendía ser un chiste, pero quedó para la historia: la primera edición de The Clinic salió, por error, impreso con el número 2 en su portada. Corría octubre de 1998 y Augusto Pinochet había sido sorpresivamente detenido en Londres. Aquejado de una hernia discal lumbar, viajó a la capital inglesa para someterse a una [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>No pretendía ser un chiste, pero quedó para la historia: la primera edición de <em>The Clinic </em>salió, por error, impreso con el número 2 en su portada.</p>
<p>Corría octubre de 1998 y Augusto Pinochet había sido sorpresivamente detenido en Londres. Aquejado de una hernia discal lumbar, viajó a la capital inglesa para someterse a una cirugía. En Chile era senador vitalicio, tenía fuero y una Ley de Amnistía le garantizaba total impunidad por los crímenes cometidos durante su dictadura. Sin embargo, mientras se encontraba internado en la London Clinic, el juez español Baltasar Garzón dictó una orden de detención en su contra. Frente a fachada de ese centro hospitalario, que sólo tenía esculpida las palabras “The Clinic”, se realizaban cada día los despachos televisivos.</p>
<figure id="attachment_1048" aria-describedby="caption-attachment-1048" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1048 size-medium" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/the-london-clinic-300x180.jpg" alt="" width="300" height="180" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/the-london-clinic-300x180.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/the-london-clinic.jpg 460w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-1048" class="wp-caption-text">The London Clinic</figcaption></figure>
<p>Este evento encendió la chispa y en una tertulia celebrada por aquellos días entre Patricio Fernández y un grupo de amigos, resolvieron crear un medio que expusiera lo que estaba sucediendo con Pinochet en un tono humorístico, sarcástico y gráfico. En definitiva, muy alejado de como los medios “tradicionales” chilenos estaban presentando los hechos.</p>
<p>Según consta en la memoria de título “<em>The Clinic</em>: Las claves del éxito de una experiencia que innovó la prensa escrita chilena” con la que Catalina Caro Caro obtuvo su título de periodista en la Universidad de Chile, en dicha reunión se encontraban junto a Fernández: Guillermo Tejeda, Andrés Braithwaite, Roberto Brodsky y Nibaldo Mosciatti. Aquel mismo día se zanjó que el nombre del pasquín sería <em>The Clinic</em>. Sin embargo, aún faltaba resolver cómo financiarlo. Guillermo Tejeda, que era el asesor de imagen del entonces candidato a la presidencia, Ricardo Lagos, fue quien inició las gestiones que derivaron en el apoyo económico proveniente del comando.</p>
<p>“Lagos enfrentaba por aquellos años a Andrés Zaldívar para ver quién iba a ser el candidato de ese sector a la próxima elección presidencial. El equipo de campaña de Lagos, en el que estaban Manuela Gumucio, Carlos Ominami y Marcos Enríquez-Ominami, recibió una propuesta para una publicación dirigida a los jóvenes con el objeto de conseguir el apoyo para la candidatura de Lagos. Esa propuesta la hizo Patricio Fernández con Rafael Gumucio, prácticamente”, señala Pablo Dittborn, quien más tarde sería gerente-socio del pasquín.</p>
<p>Según Dittborn, el debutar con un numero 2 en su primera edición “fue la forma de sacarse la suerte que habían corrido otros medios de oposición, que duraban unos cuantos números después del uno”. Tras el regreso a la democracia en 1990, los medios que se opusieron a la dictadura habían ido desapareciendo uno a uno y los nuevos proyectos no lograban afianzarse. Se consolidó entonces el llamado duopolio de la prensa en Chile entre los consorcios El Mercurio y Copesa, de derecha conservadora uno y liberal el otro.</p>
<figure id="attachment_1049" aria-describedby="caption-attachment-1049" style="width: 183px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1049 size-medium" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/Primera-portada-The-Clinic-183x300.jpg" alt="" width="183" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/Primera-portada-The-Clinic-183x300.jpg 183w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/Primera-portada-The-Clinic.jpg 399w" sizes="auto, (max-width: 183px) 100vw, 183px" /><figcaption id="caption-attachment-1049" class="wp-caption-text">Primera portada de The Clinic: N°2</figcaption></figure>
<p>En ese contexto mediático, en que la cobertura del caso Pinochet era el de una afrenta extranjera, el primer número dos de <em>The Clinic</em>, publicado el 23 de noviembre de 1998, causó polémica inmediatamente. En la portada se tituló con “¡Acicalarse chiquillas! Garzón viene a Chile”, y en sus cuatro páginas de contenido imperó su sarcástico humor. A su vez, el hecho de que el medio se apropiase del slogan del desaparecido diario <em>Clarín</em>, “Firme junto al pueblo”, fue otro punto que suscitó más de un levantamiento de ceja por parte de algunos sectores.</p>
<p>“<em>The Clinic</em> nació como un panfleto dedicado a humillar la figura y la herencia de Pinochet. Había que ridiculizar al monstruo para dejar de temerle. La repartíamos de mano en mano. Con Pato Pozo, el diseñador, llevábamos personalmente el disquete a la imprenta, al final de la noche de la jornada del cierre, muy cerca del aeropuerto Pudahuel”, rememora Patricio Fernández en su editorial publicada el 27 de junio de 2013.</p>
<p>La aparición del pasquín causó polémica tanto en el mundo político como en la sociedad chilena. Su humor corrosivo, algo que por aquellos años no se veía en un Chile muchísimo más conservador de lo que es ya hoy en día, produjo reacciones de todo tipo. No obstante el éxito en términos de difusión (no monetario, ya que los números eran gratuitos) y polémica de los primeros tirajes, solamente ocho números fueron publicados antes de su primera “crisis financiera”.</p>
<h3><strong>Un nuevo socio y el giro periodístico</strong></h3>
<p>Tras el triunfo de Lagos en las primarias, el dinero proveniente de su campaña dejó de llegar al medio, por lo que <em>The Clinic</em> desapareció durante ocho meses.</p>
<p>En la búsqueda de financiamiento es Guillermo Tejeda, encargado de la parte de diseño de <em>The Clinic</em> quien se contactó nuevamente con quien sería su nuevo socio.</p>
<p>Tras pasar 20 años en Argentina, Pablo Dittborn regresó a Chile con la perspectiva de lo que se estaba realizando tanto en literatura como en prensa satírica en el país trasandino. Su gusto por revistas como <em>Humor Registrado (Hum®), Tía Vicenta</em> y <em>Eroticón</em>, cimentaron su interés por participar en un proyecto como <em>The Clinic</em>. Tejeda organizó una reunión con Fernández y Dittborn para buscar el apoyo del por entonces director de Ediciones B.</p>
<p>“Yo conocí a Guillermo Tejeda porque me había diseñado algunas portadas de libros cuando era director en Ediciones B. Guillermo armó este almuerzo en el Restaurant Squadritto, en el Barrio Lastarria. Y bueno, ese almuerzo fue historiado, porque ahí terminaron rompiéndose las relaciones entre Guillermo y Patricio. Guillermo se paró, y me dijo <em>Pablo, nos vamos</em> y yo le dije que no, que estaba muy bien donde estaba y que tenía interés de sacar adelante el proyecto”, recuerda Pablo Dittborn.</p>
<p>Ya con Dittborn como gerente-socio y Patricio Fernández como director-dueño, se comenzó a gestar el éxito de <em>The Clinic.</em></p>
<p>El primer número de esta segunda fase meses apareció el 14 de octubre de 1999. Ahora, el quincenario constaba de ocho páginas y tenía un costo de 200 pesos.</p>
<p>A su vez, según lo documentado en la memoria de título de Catalina Caro, en el interior de ese número de relanzamiento apareció por primera vez un colofón nombrando al equipo, el cual estuvo conformado por: Patricio Fernández, como director y representante legal, Enrique Symns con el cargo de editor, y entre los colaboradores estaban Ángel Carcavilla, Rafael Gumucio y Pedro Lemebel.</p>
<p>Junto con este nuevo “relanzamiento” vino la necesidad de tener una oficina propia, por lo que el equipo se trasladó al segundo piso del edificio ubicado en la calle Las Claras #195, en la comuna de Providencia. Fue en esa época que contrataron como secretaria a Alejandra Fierro, la única del equipo original que sigue en funciones.</p>
<figure id="attachment_1055" aria-describedby="caption-attachment-1055" style="width: 187px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1055 size-medium" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/Portada-The-Clinic-401-639x1024-1-187x300.jpg" alt="" width="187" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/Portada-The-Clinic-401-639x1024-1-187x300.jpg 187w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/Portada-The-Clinic-401-639x1024-1.jpg 639w" sizes="auto, (max-width: 187px) 100vw, 187px" /><figcaption id="caption-attachment-1055" class="wp-caption-text">Las portadas sexistas, muy comunes en The Clinic, fueron luego cuestionadas.</figcaption></figure>
<p>La reaparición de la revista causó, nuevamente, impacto, risas y molestias</p>
<p>Entre las peleas memorables de aquellos años está la acontecida en 1999 y que involucró a Patricio Fernández con Carlos Alberto Délano (Penta) y Alan Cooper (ex Patria y Libertad). Así lo recuerda Fernández en su editorial publicada el 7 de diciembre de 2008:</p>
<p>“Existía gente que nos odiaba con dedicación exclusiva y admiradores que nos juraban amor eterno. En el matrimonio de un pariente me agarraron a puñetazos un par de lavinistas furiosos: (Carlos Alberto) Délano y (Alan) Cooper. Este último había participado en el asesinato del general Schneider y el incidente sacó portada en el diario <em>La Nación</em>. Ricardo Lagos, entonces candidato, me llamó para solidarizar. La revista se volvió un poco más famosa. Según Dittborn, una golpiza cada tanto nos vendría de perilla. Una de las veces que nos amenazaron de bomba, le pedí a Alejandra que revisara los cajones antes de llamar a Carabineros. La tragedia en ciernes, más que en una explosión sangrienta, radicaba en que hubiera drogas, y estallara un escándalo. Por suerte, esa tarde estábamos limpios”.</p>
<p>El día a día en las dependencias de<em> The Clinic</em>, por aquellos años, e distaba mucho de lo que se vivía en otros medios. Un ejemplo de esto se expresa en la editorial de Patricio Fernández, anteriormente citada:</p>
<p>“Salvo Dittborn, que ejercía un cargo importante en otra editorial y no participaba propiamente de la vida oficinesca, nadie tenía mujer ni hijos. No se pagaban sueldos. Las noches eran eternas. Las reuniones de pauta eran alimentadas por todo tipo de bebestibles. El aire de la dictadura seguía opacando el ambiente, y para contrarrestarlo, había que ser lo más demente posible. Odiábamos con fervor todo lo que oliera a militar. Inventábamos titulares en estado de éxtasis. Los gritos iban de un lado al otro. En un comienzo, no había reporteo. Se jugaba con lo que decían los demás medios y las columnas de opinión sacaban afuera las miles de sensaciones enclaustradas. Entrevistábamos mendigos, almaceneros, gente de alrededor”.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-1056" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/agustin-edwards-181x300.jpg" alt="" width="181" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/agustin-edwards-181x300.jpg 181w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/agustin-edwards.jpg 550w" sizes="auto, (max-width: 181px) 100vw, 181px" />Así, la publicación se amplió de ocho páginas a doce, y luego a 16. Se incluyó a Álvaro Díaz como editor de humor y se creó, bajo la dirección de Enrique Symns, las secciones “El Merculo”, “Artes y tetas” (En alusión al suplemento Artes y Letras de <em>El Mercurio</em>), “Qué paja” (en alusión a la revista Qué Pasa) y “La Sorrunda” (en alusión a <em>La Segunda</em>). Sin embargo, tras una serie de conflictos, Enrique Symns abandonó el proyecto.</p>
<p>En en 2003 el medio dio su primer giro periodístico, con la incorporación de Juan Andrés Guzmán como editor, quien llegó luego de su trabajo en la revista <em>Siete+7</em>. Luego se sumaron los periodistas Pablo Vergara y Ana María Sanhueza. Esto volvió al medio mucho más “tentador” para nuevos periodistas, quienes veían en <em>The Clinic</em> la oportunidad de participar en un proyecto que les daba mayor libertad en cuanto a contenidos. Patricio Fernández terminó dejándole la dirección a Guzmán — él quedó momentáneamente en un simbólico cargo de “director espiritual”, aunque retomaría las riendas más adelante —, mientras que Vergara y Sanhueza tomaron la edición del pasquín.</p>
<p>“Con el tiempo nos fuimos dando cuenta de que más allá del viejo y su resplandor, en Chile, como en todo país, o seguramente más, había absurdos permanentes. Nos dimos cuenta también de que la risa no bastaba para develar y desbaratar las macabrerías del entorno. (..) Y más que dar una respuesta ideológica, nos gustó la idea de desenmascararnos. Supongo que fue por eso que empezamos a adentrarnos lentamente en el periodismo propiamente tal”, explica la editorial de <em>The Clinic</em> del 13 de abril de 2003.</p>
<p>Para el periodista Jorge Rojas, quien llegó como practicante, <em>The Clinic</em> fue su “verdadera escuela” y fue su tiempo estando allí bajo la dirección de Juan Andrés Guzmán la etapa más importante en su formación como periodista.</p>
<p>“Había mucho interés por parte de los alumnos de periodismo de hacer la práctica allí, era entretenido. Se decía mucho que esta revista había sido tomada por los periodistas. En esta etapa se empiezan a escribir muy buenos reportajes. Quienes trabajábamos allí siempre lo concebimos también como una fiesta”, señala Rojas.</p>
<p>El hoy colaborador de revista <em>Sábado</em> destaca que, a diferencia de otros medios, existía entre los lectores de <em>The Clinic</em> la percepción de la revista como un “artefacto coleccionable”, lo que provocaba que su audiencia y seguidores guardasen los números.</p>
<figure id="attachment_1050" aria-describedby="caption-attachment-1050" style="width: 189px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1050" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/portada-clinic-periodistica-189x300.jpg" alt="" width="189" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/portada-clinic-periodistica-189x300.jpg 189w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/portada-clinic-periodistica-644x1024.jpg 644w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/portada-clinic-periodistica-768x1222.jpg 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/portada-clinic-periodistica-965x1536.jpg 965w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/portada-clinic-periodistica.jpg 1000w" sizes="auto, (max-width: 189px) 100vw, 189px" /><figcaption id="caption-attachment-1050" class="wp-caption-text">The Clinic apoyando a los estudiantes durante la revolución pingüina de 2006</figcaption></figure>
<p>Por aquellos años, la cobertura de los casos de Karadima o la Revolución Pingüina fueron una agenda constante en la revista. Además, <em>The Clinic</em> sería uno de los pocos medios que se manifestó abiertamente a favor de las demandas de los secundarios.</p>
<p>El medio poseía también un robusto valor literario. Si bien durante toda su historia en sus páginas se podían encontrar “webeos” de todo tipo, un lenguaje procaz y corrosivo humor, esto se acompañó con publicaciones de destacados columnistas y escritores como: Pedro Lemebel, Diamela Eltit, Jaime Baily, Alejandro Zambra, Claudio Bertoni, Alfredo Jocelyn-Holt, Bruno Vidal e inclusive Nicanor Parra.</p>
<p>En este sentido, el medio se constituyó como un semanario donde convivían las predicciones del Divino Anticristo (persona en situación de calle conocida por vender sus escritos en prosa por Santiago), reportajes sobre el aborto y un lenguaje procaz, con editoriales donde se hacía alusión a la reproductividad técnica de Walter Benjamin.</p>
<p>No solo las portadas y reportajes del medio suscitaron polémica, también así lo hicieron los escritos publicados.</p>
<p>Por aquellos años existía una sección titulada “La Carne” donde una escritora (o escritor), bajo el seudónimo de Carolina Errázuriz Mackenna, semana a semana relataba supuestas aventuras, obsesiones y encuentros sexuales. Estas crónicas no dejaron indiferente a nadie, y mucho menos a personajes ultraconservadores como Hermógenes Pérez de Arce, quien, en una carta remitida a <em>El Mercurio</em>, reconoció que en un encuentro le manifestó a Patricio Fernández su extrañeza, derivada del por qué una persona vinculada a “tan honorables familias, pudiera escribir algo tan auto denigratorio”.</p>
<p>En la crónica aludida, Errázuriz Mackenna relataba prácticas de zoofilia. Ante lo comentado por Pérez de Arce, Errázuriz respondió al ex director de <em>La Segunda</em> y le planteó una disyuntiva: ¿se sintió incómodo por la práctica en sí descrita en la crónica, o porque la involucrada fuera de “honorable familia” ?, ¿Hubiera sido lo mismo si no tuviera eso apellidos?¨ (<a href="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/LA-CARNE-Hermogenes.pdf">lea el intercambio en PDF</a>).</p>
<p>Era la forma, marca del medio, de exponer e incomodar al conservadurismo.</p>
<p>Dichos contenidos, acompañados de reportajes en que, por ejemplo, se documentaba el día a día de las mujeres y travestis que ejercían la prostitución, provocó que prácticamente ningún avisador estuviera <img loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-full wp-image-1052" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/liz-taylor.jpg" alt="" width="178" height="283" />dispuesto a aparecer por entonces en el medio. Sin embargo, en su mejor época, <em>The Clinic</em> se paraba solo y sin publicidad, financiándose a través de sus ventas.</p>
<p>Según cuenta Dittborn, los números más vendidos fueron el especial de Nicanor Parra y el publicado tras la muerte de Pinochet (una foto en el ataúd con la leyenda “Liz Taylor”), cuyos tirajes oscilaron entre los 96 mil y 100 mil ejemplares. Durante largo tiempo el medio mantuvo una media de ventas de 46 mil ejemplares.</p>
<p>No obstante, la muerte de Pinochet provocó un importante remezón en el medio: debía replantearse al existir ya sin la sombra, al menos física, de quien simbolizaba todo ante lo cual se rebelaron.</p>
<h3><strong>The Clinic Online<br />
</strong></h3>
<p>El segundo giro en el medio vino de la mano de la creación de <em>The Clinic Online</em>. Poco a poco comenzó a ser más evidente que el papel iba perdiendo terreno, en contraposición con las plataformas digitales. Por esto, y gracias a las ganancias percibidas por la creación del Bar The Clinic, es que sus dueños deciden utilizar dicho capital para poner en marcha el proyecto digital del medio durante el año 2011.</p>
<p>Si bien ya contaban con una página-blog donde se subían las portadas del medio físico, la plataforma era obsoleta y no cumplía el estándar de un medio digital. Se le encarga entonces al periodista Pablo Basadre que levante un proyecto digital más elaborado, que genere sus propios contenidos.</p>
<p>La revista era ya era un semanario, lo cual eliminaba la posibilidad de tratar los temas del día a día. Esta sería la primera tarea del digital: cubrir y trabajar los temas que, por su periodicidad, resultaba imposible para la revista física.</p>
<p>En su primera etapa, <em>The Clinic Online</em> contó con las secciones “Chilean News”, donde se trataban los temas nacionales; “Poder”, con reportajes; “Webeo”, contenía los chistes característicos del papel; “Verde”, tanto con temas medioambientales como contenidos relacionados a la legalización de la marihuana y “La calle”, donde se publicaban contenidos enviados por lectores.</p>
<p>Pablo Basadre recuerda así su proyecto digital:</p>
<p>“Mi idea era que el medio tuviera muchos golpes periodísticos. A diferencia del papel, que era algo mucho más reposado. El 2011 teníamos el movimiento estudiantil, lo que nos dio el minuto a minuto. La parte online contrastaba del físico porque éramos más frívolos, no sacando farándula, pero en el online no ibas a ver entrevistas a escritores, éramos más poperos, lo cual yo creo que fue un acierto con las audiencias que teníamos”.</p>
<p>Entre el primer equipo de <em>The Clinic Online</em> estaba una joven Camila Gutiérrez (quien años más tarde sería conocida por su guion de Joven y Alocada), quien para Basadre fue parte importante del éxito de la nueva plataforma.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-1060" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/carlos-larrain-223x300.jpg" alt="" width="223" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/carlos-larrain-223x300.jpg 223w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/carlos-larrain.jpg 750w" sizes="auto, (max-width: 223px) 100vw, 223px" />“La Camila le daba un plus, con eso de la cultura pop. Por ejemplo, una vez entrevistamos a Carlos Larraín y mandamos a la Camila a su casa acá en Santiago. La Camila era fanática de los gatos. La Camila iba muy pauteada con el tema político y al final Carlos Larraín tenía como 20 gatos en la casa. Al final hablaron de gatos y toda la entrevista se trató de gatos y terminó siendo una de las entrevistas más leídas. Eso en el papel no hubiera sucedido”, comenta Basadre.</p>
<p>En 2015, <em>The Clinic Online</em> se fortaleció gracias a sus golpes sobre las boletas de SQM que involucraban al por entonces ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, lo que derivó en su retiro del gabinete. Con el tiempo, se incorporó también a la periodista Ivonne Toro como subeditora, con lo que se desarrolló aún más el énfasis a crónicas y reportajes.</p>
<p>De esta forma, los golpes y la inmediatez del digital nutrieron y dialogaron con las columnas de opinión y reportajes en profundidad que se podían encontrar en el papel. No obstante, si bien a través de la plataforma online se percibían ingresos por conceptos de publicidad, seguía siendo complicado conseguir avisadores por los contenidos propios del mismo, provocando déficit, lo que generó en la dirección la necesidad de buscar nuevos socios.</p>
<p>Cuando se tomó esa decisión, en octubre de 2017 los dueños de <em>The Clinic</em> eran los mismos que el medio había tenido en sus mejores tiempos: Patricio Fernández (49%), Pablo Dittborn (36%) y Mario Lobo (15%), ex socio de Celfin. El nuevo dueño vendría de otro mundo: <a href="https://www.eldinamo.cl/nacional/2017/10/31/quien-es-el-empresario-que-compro-el-33-de-the-clinic/">Jorge Ergas,</a> empresario y ex director del Banco de Chile, del que su padre Jacobo Ergas es el principal accionista minoritario.</p>
<p>“En una de las muchas conversaciones que tuvimos, tanto Patricio como yo, buscando un eventual inversor, hablé con Arturo Majlis (abogado de la familia Ergas). Él nos presentó a Jorge Ergas. Nos juntamos dos o tres veces, preparamos toda la información y llegamos a acuerdo&#8221;, señala Dittborn.</p>
<p>Ya en 2018, Jorge Ergas tomó un 33% de <em>The Clinic</em>, con lo cual Fernández quedó con 34%, y Lobo y Dittborn con el 33% restante.</p>
<p>Al poco tiempo, y para poder seguir potenciando y mantener al medio, que ya evidenciaba serios problemas financieros, se hacía urgente una inyección de liquidez. Dittborn, con 70 años, sintió que por entonces <em>The Clinic</em> no era su prioridad, por lo que disolvió su parte. Finalmente la sociedad terminó compuesta por Fernández y Ergas en un 50/50.</p>
<p>Por el lado editorial, uno de los primeros cambios que se produjo, con el fin de abaratar costos, fue la integración de las redacciones, por lo que se puso fin a la separación entre los equipos de papel y digital. Este hecho significó una fuerte crisis dentro del medio, pues los periodistas reclamaban que ahora hacían múltiples labores por el mismo sueldo. A comienzos de 2018 organizaron un sindicato para defender sus derechos laborales. El enfrentamiento con Patricio Fernández fue duro y público, debido a que el sindicato se encargó de difundir los problemas que se vivían en la redacción.</p>
<p>“Desde noviembre hasta hoy, The Clinic ha sufrido la pérdida de siete de sus trabajadores, ya sea por despidos o renuncias. En tan sólo cinco meses, se redujo en más de la mitad el equipo original. Aun así, el directorio, en el que el señor Patricio Fernández Chadwick tiene voz y voto, ha rechazado constantemente las peticiones por incluir más personal o mejorar las condiciones de quienes asumimos la carga laboral extra”, denunciaba en abril de 2018 un comunicado del sindicato, cuestionando que el medio tuviera prácticas que había criticado en otras empresas. La “buena onda” del<em> Clinic</em> se había acabado: “Triste realidad para un medio que afirma estar <em>Firme junto al pueblo</em>”, concluía el comunicado.</p>
<h3><strong>Nueva era</strong></h3>
<p>Poco después del quiebre con el equipo periodístico, Patricio Fernández resolvió abandonar la dirección, aunque manteniendo la sociedad con Ergas.</p>
<figure id="attachment_1053" aria-describedby="caption-attachment-1053" style="width: 188px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1053 size-medium" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/portada-clinic-8M-188x300.jpg" alt="" width="188" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/portada-clinic-8M-188x300.jpg 188w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/portada-clinic-8M.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 188px) 100vw, 188px" /><figcaption id="caption-attachment-1053" class="wp-caption-text">Portada en su nueva etapa feminista</figcaption></figure>
<p><em>The Clinic</em> ya no gozaba de la lectoría de antaño, muchos de sus periodistas consolidados abandonaron el medio y el resurgimiento de las demandas feministas contemporáneas caducaron el humor de tinte machista que muchas veces pregonaba. En este contexto, la persona elegida por Fernández para asumir la dirección fue Lorena Penjean (quien había sido parte de la primera etapa del medio). Penjean, junto a la periodista Alejandra Matus, fueron las encargadas de dirigir el nuevo desafío, en el cual no solo la línea editorial tomó perspectiva de género, sino que también se hizo un esfuerzo por fortalecer las plataformas digitales.</p>
<p>“Hoy, este equipo atesora el impreso, porque somos nostálgicos y porque le debemos todo. Porque resistir en el impreso ya nos parece un gesto político y ojalá consigamos seguir en la lucha, aunque lo cierto es que todo se mueve aquí, en el mundo digital, ya ni siquiera por el computador, sino que por el celular. Y eso requiere otros esfuerzos. Al papel nuestros honores, a la web nuestra esperanza. Pero ojo, hay algo que no cambia desde nuestra fundación en 1998 ni tampoco en nuestro salto a la web una década después: nuestra carcajada impertinente y nuestro amor por contar historias”, señala el editorial de Lorena Penjean, publicado el 26 de marzo de 2019, con motivo del lanzamiento del nuevo sitio web.</p>
<p>El sello de Penjean duraría poco. En enero de 2020, Patricio Fernández vendió su mitad de las acciones a Jorge Ergas, quien quedó como propietario único. Poco después de la salida de Fernández, Penjean se retiró de la dirección argumentando motivos personales y fue reemplazada por Macarena Lescornez, quien asumió en marzo de 2020.</p>
<p>“Hay que entender que están todos los medios en un proceso de cambio. Y estamos en esa búsqueda constante de cuál es la posición del <em>The Clinic</em> en el nuevo mundo. Estamos en un mundo de muchos cambios, hay muchas bisectrices las cuales se pueden seguir, estamos en búsqueda de ella”, resume el editor web del <em>Clinic</em>, Pablo Orellana.</p>
<p>Los cambios implementados han permitido que el medio continúe vigente y que tanto en su plataforma digital como impresa sea mucho más que un pasquín. Sin embargo, el sello que lo caracterizaba se diluyó con el tiempo y<em> The Clinic</em> parece seguir en busca de su nuevo rumbo, mucho más anclado a lo periodístico y con internet como su principal soporte.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El despegue de El Desconcierto</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Francisca Skoknic]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 22 Dec 2020 21:26:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Digital]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Aunque pocos lo recuerdan, El Desconcierto partió como una revista cuando ya muy pocos se animaban a imprimirlas. Pronto saltó a internet, donde se posicionó como un sitio alternativo a los medios tradicionales. En sus casi 10 años de vida se ha reinventado varias veces, lo que le ha permitido convertirse en uno de los [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Aunque pocos lo recuerdan, <em>El Desconcierto</em> partió como una revista cuando ya muy pocos se animaban a imprimirlas. Pronto saltó a internet, donde se posicionó como un sitio alternativo a los medios tradicionales. En sus casi 10 años de vida se ha reinventado varias veces, lo que le ha permitido convertirse en uno de los medios digitales de mayor lectoría del país.</p>
<p>Su historia inicia el año 2011, como un proyecto del ingeniero comercial Gonzalo Badal, en conjunto con la licenciada en literatura María José Thomas y el artista visual Carlos Altamirano. Deciden “<strong>generar un medio independiente, cercano a las temáticas de medio ambiente y que difundiría contenidos en sintonía con las demandas actuales</strong>”, según las palabras Badal, actual director ejecutivo de <em>El Desconcierto</em>.</p>
<p>Gracias a los beneficios generados por la adjudicación de dos proyectos de edición de textos a la editorial Ocho Libros (de la cual Badal es dueño y director editorial), consiguieron el capital inicial para crear El Buen Aire S.A. y así poner en circulación las primeras copias físicas del medio bautizado por Altamirano como <em>El Desconcierto</em>.</p>
<figure id="attachment_1036" aria-describedby="caption-attachment-1036" style="width: 189px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1036" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/el-desconcierto-vol-1-189x300.jpg" alt="" width="189" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/el-desconcierto-vol-1-189x300.jpg 189w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/el-desconcierto-vol-1.jpg 353w" sizes="auto, (max-width: 189px) 100vw, 189px" /><figcaption id="caption-attachment-1036" class="wp-caption-text">Portada de la edición impresa de El Desconcierto.</figcaption></figure>
<p>En su primera etapa, <em>El Desconcierto</em> funcionó como una revista impresa, la cual tuvo como director al antropólogo y parte del grupo fundador de Izquierda Autónoma, Rodrigo Ruiz. En su formato físico, <em>El Desconcierto</em> se componía casi exclusivamente de columnas de opinión y entrevistas. Tenía una sección denominada “Pensamiento Crítico”, en la cual diferentes académicos publicaban ensayos sobre temas de contingencia, por lo general centrados en temáticas de medioambiente.</p>
<p>Según consigna Badal, la revista alcanzó a publicar solamente dieciocho números, con tiradas de ocho mil ejemplares, los cuales eran distribuidos a diferentes puntos de venta, tanto en Santiago como en regiones.</p>
<p>“En un momento nos dimos cuenta de que se estaba posicionando la revista. Pero desde Concepción recibíamos todos los ejemplares de vuelta. Por medio de un amigo profesor de la Universidad de Concepción me enteré de que las revistas no se estaban distribuyendo. Le escribimos a Meta, los encargados de distribución, que eran parte del grupo COPESA. Ahí nos dimos cuenta de que nos estaban haciendo un boicot. Estábamos perdiendo mucha plata”, señala Badal.</p>
<p>Debido a esto, se tomó la decisión de solicitar todos los ejemplares que se encontraban en bodegas para regalarlos en la romería realizada en el Estado Nacional en conmemoración de los 40 años del golpe militar, realizada en septiembre del 2013. <strong>Fue en ese momento, cuando Gonzalo Badal se enteró, al presenciar una conversación entre dos jóvenes que se acercaron a solicitar un ejemplar, que la revista había sido digitalizada por algunos lectores y que también estaba siendo leída en línea.</strong></p>
<p>Motivados por esta experiencia, y tras una serie de estudios por parte de su comité editorial, durante el 2015 la revista comenzó su proceso de digitalización, abandonado su formato físico. Durante esta etapa, <em>El Desconcierto</em> apuntó a convertirse en un medio más “periodístico”, por sobre la difusión de contenidos académicos. En su primera versión se generaron diferentes secciones y se comenzó a trabajar con un pequeño grupo de periodistas encargados de generar contenidos.</p>
<p>Cuando Rodrigo Ruiz abandonó la dirección de <em>El Desconcierto</em> para incorporarse como asesor del alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, fue reemplazado por la cientista política María Francisca Quiroga, quien se incorporaría también como socia de El Buen Aire. S.A. Ella se encargaría de liderar el despegue digital del medio.</p>
<p>En su versión online, el modelo de negocios de<em> El Desconcierto</em> se basó en la incorporación de publicidad programática, publicidad directa y contenidos patrocinados. Si bien desde su directorio señalan que su principal foco publicitario está asociado a universidades y ONG’s, según información extraída de Mercado Público durante los años 2016-2017 se adjudicaron contratos de difusión de avisajes asociados a diferentes ministerios del gobierno de Michelle Bachelet, por un total de $47,8 millones. A su vez, el medio posee desde el año 2018 contratos por avisaje con la Municipalidad de Valparaíso por $16 millones.</p>
<p>Durante la gestión de Francisca Quiroga, el medio comenzó a ampliar sus secciones, incluyendo reportajes. Según Quiroga, el medio se focalizó en demandas sociales y temáticas de género, lo que a su criterio “comenzó a asegurar una audiencia joven, que siempre fueron nuestro público objetivo, preocupada por temáticas como el feminismo y medio ambiente”.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-medium wp-image-1033" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/matinal-de-los-que-sobran-300x169.jpg" alt="" width="300" height="169" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/matinal-de-los-que-sobran-300x169.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/matinal-de-los-que-sobran-1024x576.jpg 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/matinal-de-los-que-sobran-768x432.jpg 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/12/matinal-de-los-que-sobran.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" />En 2017 <em>El Desconcierto</em> creó una cuenta de Youtube con el objetivo de expandir su presencia en las plataformas sociales. Sin embargo, no fue hasta el estallido social del 18 de octubre del 2019 que la cuenta alcanzó un significativo aumento en sus visitas. El tráfico estuvo impulsado por la creación del espacio “<strong>El matinal de los que sobran”,</strong> programa de discusión integrado por los panelistas Alejandra Valle, Daniel Stingo y Mauricio Jürgensen.</p>
<p>Durante el año 2020, y tras estar a cargo durante 5 años, Francisca Quiroga abandonó la dirección de <em>El Desconcierto</em>, debido a diferencias sobre la gestión económica de un medio que estaba en pleno crecimiento. El gatillante fueron los acercamientos con el empresario y vicepresidente de Huachipato F.C., Victoriano Cerda, quien ha sido cuestionado por su rol en la polémica venta de la<a href="https://www.elmostrador.cl/mercados/2017/07/05/la-misteriosa-huella-de-victoriano-cerda-en-el-ocaso-de-masvida-y-el-nacimiento-de-la-nueva-isapre-optima/"> Isapre Más Vida a Nexus.</a> Si bien Gonzalo Badal señaló que Victoriano Cerda no es socio ni influye en El Buen Aire S.A., sí reconoció que hubo reuniones entre él y el directorio durante 2020.</p>
<p>Aunque con Francisca Quiroga emigró también “<strong>El matinal de los que sobran</strong>” (juntos crearon “<a href="https://lavozdelosquesobran.cl/">La voz de los que sobran</a>”), <em>El Desconcierto</em> ha conseguido hacerse un espacio como uno de los medios digitales más visitados a nivel nacional. Según el sitio de analíticas <em>Similar Web</em>, en octubre <em>El Desconcierto</em> era el décimo sitio de noticias chileno con más visitantes únicos y ocupaba el segundo lugar entre los medios exclusivamente digitales, después de <em>El Mostrador</em>.</p>
<p>Esta consolidación ha ido de la mano con una mayor profesionalización de su trabajo periodístico, tras la incorporación del ex editor de la Unidad de Investigación de <em>Bio Bio</em>, Sergio Jara, como director de prensa, y la inclusión de Claudio Pizarro, ex editor de crónica de <em>The Clinic</em>, como editor general.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Topaze: Sátira política no apta para tontos graves</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Francisca Skoknic]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Nov 2020 18:17:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Medios]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
		<category><![CDATA[Coke]]></category>
		<category><![CDATA[Jimmy Scott]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Délano]]></category>
		<category><![CDATA[Lugoze]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira política]]></category>
		<category><![CDATA[Topaze]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Topaze fue la revista de sátira más importante de Chile. expuso a los personeros públicos en un tono que sacó innumerables risas entre sus lectores y, de paso, puso a prueba el sentido del humor de la élite política de su tiempo.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Corría el año 1931 y los efectos de la Gran Depresión de 1929 se hacían sentir con fuerza en Chile: las exportaciones de salitre y de cobre se derrumbaron, lo que generó la disminución de la capacidad del gasto fiscal. La crisis financiera exacerbó las protestas contra el entonces presidente, Carlos Ibáñez del Campo, quien debido a la convulsión social y económica renunció y partió al exilio el 26 de julio de 1931.</p>
<figure id="attachment_854" aria-describedby="caption-attachment-854" style="width: 260px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-854 size-medium" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Topaze-N°1-260x300.png" alt="" width="260" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Topaze-N°1-260x300.png 260w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Topaze-N°1-889x1024.png 889w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Topaze-N°1-768x885.png 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Topaze-N°1.png 965w" sizes="auto, (max-width: 260px) 100vw, 260px" /><figcaption id="caption-attachment-854" class="wp-caption-text">Portada del primer número (12 de agosto de 1931).</figcaption></figure>
<p>Dos semanas después de su renuncia y en un contexto de fuerte inestabilidad política, aparece el primer número de una de las más importantes revistas de sátira política chilena del siglo XX: <em>Topaze </em>(1931-1970). Fundada por el caricaturista y periodista Jorge “Coke” Délano Frederick, quien tomó el nombre de la obra de teatro “Topaze” del francés Marcel Pagnol, que por aquellos días se presentaba en Santiago, tuvo en su primer número publicado el 12 de agosto de 1931, un rotundo éxito arrasador.</p>
<p>El autodenominado “barómetro de la política chilena” se caracterizó por su punzante humor, donde semana a semana se trataban los temas de actualidad y se caricaturizaba a personeros de diferentes partidos políticos y, especialmente, a los Presidentes de la República en ejercicio. Si bien no todos quienes eran víctimas de <em>Topaze</em> se tomaban con humor los contenidos, con el tiempo a quienes no les gustaba ser caricaturizados, tuvieron que hacer como que sí, ya que en una época en la que no existía televisión, el no aparecer en radio o en un medio escrito de gran tiraje como <em>Topaze</em> significaba, simple y llanamente, no estar presentes en los temas públicos.</p>
<p>Durante sus 39 años de historia, la revista hizo reír y enojar por igual, contando en sus diferentes épocas con las aguzadas plumas de: El propio Jorge Délano (Coke), René Ríos (Pepo), Luis Goyenechea (Lugoze), Avelino Urzúa (El Chato), Mario Torrealba del Río (Pekén), Juan Francisco Gonzales (Huelén), Hernán Vidal (Hervi) y Santiago Arturo Scott (Jimmy Scott).</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-855" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Verdejo-y-Topaze-242x300.jpg" alt="" width="242" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Verdejo-y-Topaze-242x300.jpg 242w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Verdejo-y-Topaze.jpg 353w" sizes="auto, (max-width: 242px) 100vw, 242px" />En <em>Topaze</em> se dio vida a personajes que pasaron a la historia, como el Dr. Topaze, quien ilustraba la voz editorial seria, en contraposición a los personajes políticos representados, y Juan Verdejo, representante del roto chileno, desdentado y con los pantalones arremangados hasta las canillas. Si bien Verdejo fue una creación original de Héctor Meléndez que hizo su primera aparición en la publicación con el mismo nombre del personaje<em> (</em>competidora directa de la revista de Coke), un año más tarde tanto Meléndez como la caricatura Verdejo se incorporarían a <em>Topaze</em>.</p>
<p>El dibujante Jimmy Scott, quien estuvo desde 1957 hasta 1964, recuerda así sus años en la revista:</p>
<p>“Fue una experiencia agradable. Generalmente le hacíamos entrevistas a algunos personeros importantes, como ministros, senadores, diputados, embajadores, con quienes teníamos una reunión semanal en algún restaurante. Y se hacían las entrevistas en las horas de almuerzo, con algún bajativo, así se les soltaba más la lengua a algunos. Era una forma de conocerlos, para poder después dibujarlos. Porque era una época donde no se conocían a los políticos en vivo, salvo por sus reacciones en la prensa. Como no había televisión, para los caricaturistas estas reuniones eran elementales para poder dibujar”.</p>
<h3><strong>Alessandri se chupó</strong></h3>
<p>Uno de los casos de censura más recordados por aquellos años aconteció a raíz de una caricatura publicada en el número 285, en la que aparecía el entonces presidente, Arturo Alessandri Palma, siendo retratado de una forma que no se condecía con su &#8220;reconocida bravura&#8221;. Según el libro “Un país de tontos graves, humor gráfico y política en Chile” de los investigadores Jorge Montealegre, Mauricio García, Matías Hermosilla, Hugo Rueda y Raquel Abella, la situación surgió debido a un discurso pronunciado por Alessandri en un almuerzo con oficiales de la Aviación, en 1937. Allí, el Presidente hizo alusión a que todos los males sufridos por su esposa se remitían a cuando ella fue encarcelada por la dictadura de Carlos Ibáñez del Campo, lo que aceleró su fallecimiento. Por su parte, Carlos Ibáñez del Campo contestó con una carta abierta y publicada en diferentes medios, donde señaló que los males se los habría propinado el propio Alessandri, debido a sus infidelidades. En la época, era de público conocimiento el carácter de Alessandri, por lo que todos esperaron a que éste respondiera en duros términos, lo cual no sucedió.</p>
<figure id="attachment_861" aria-describedby="caption-attachment-861" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-861 size-medium" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Alessandri-se-chupó-300x244.jpg" alt="" width="300" height="244" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Alessandri-se-chupó-300x244.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Alessandri-se-chupó.jpg 750w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-861" class="wp-caption-text">Publicada en 1937, esta sea quizás la caricatura más famosa de <em>Topaze</em>. Recuperado de: MemoriaChilena.cl</figcaption></figure>
<p><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun BCX0 SCXW27850825">Inspirados en estos acontecimientos</span></span><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun BCX0 SCXW27850825">, </span></span><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SpellingErrorV2 BCX0 SCXW27850825">Coke le</span></span><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun BCX0 SCXW27850825"> ordenó a </span></span><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SpellingErrorV2 BCX0 SCXW27850825">Pekén</span></span><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun BCX0 SCXW27850825"> que realizara un dibujo, el cual fue titulado “Se chupó&#8230;”, en el que se retrató a un león siendo dibujado más feroz de como estaba realmente posando (recostado y con una caricatura de </span></span><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SpellingErrorV2 BCX0 SCXW27850825">Ibáñez</span></span><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun BCX0 SCXW27850825"> </span></span><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun BCX0 SCXW27850825">ap</span></span><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun BCX0 SCXW27850825">o</span></span><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun BCX0 SCXW27850825">yando</span></span><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun BCX0 SCXW27850825"> </span></span><span class="TextRun BCX0 SCXW27850825" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun BCX0 SCXW27850825">un pie encima de la &#8220;dócil bestia&#8221;).</span></span></p>
<p><span class="TextRun SCXW132816559 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW132816559 BCX0">El dibujo, fue conocido por las autoridades de la época antes de que el número saliera a la venta, por lo que Alessandri, mediante el entonces intendente de Santiago, Julio Bustamante, envió a la policía a requisar los ejemplares antes de ser publicados, y de paso, detener al dibujante </span></span><span class="TextRun SCXW132816559 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SpellingErrorV2 SCXW132816559 BCX0">Pekén</span></span><span class="TextRun SCXW132816559 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW132816559 BCX0">. </span></span><span class="TextRun SCXW132816559 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW132816559 BCX0">El caso llegó a la justicia y como ministro instructor del proceso estuvo Miguel Aylwin Gajardo (padre de Patricio Aylwin</span></span><span class="TextRun SCXW132816559 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW132816559 BCX0">).</span></span><span class="EOP SCXW132816559 BCX0" data-ccp-props="{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:160,&quot;335559740&quot;:259}"> </span></p>
<p><span class="TextRun SCXW1211128 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW1211128 BCX0">Tras una serie de dimes y diretes se resolvió que no se podía establecer una relación directa entre el dibujo del león y el </span></span><span class="TextRun SCXW1211128 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun ContextualSpellingAndGrammarErrorV2 SCXW1211128 BCX0">Presidente. A</span></span><span class="TextRun SCXW1211128 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW1211128 BCX0"> sabiendas de que a Alessandri no le gustaba ser retratado, el medio cuidó siempre representarlo de espaldas</span></span><span class="TextRun SCXW1211128 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW1211128 BCX0"> o mostrando solamente sus pies, </span></span><span class="TextRun SCXW1211128 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW1211128 BCX0">aludiendo así a su figura de</span></span><span class="TextRun SCXW1211128 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW1211128 BCX0"> manera indirecta</span></span><span class="TextRun SCXW1211128 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW1211128 BCX0">, </span></span><span class="TextRun SCXW1211128 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW1211128 BCX0">para evitar represalias</span></span><span class="TextRun SCXW1211128 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW1211128 BCX0">. Gracias a eso, la Corte de Apelaciones resolvió finalmente absolver al dibujante y se ordenó la devolución de los ejemplares requisados. Sin embargo, Alessandri envió nuevamente a efectivos de Investigaciones a las oficinas de la revista, quienes sustrajeron toda la edición y la quemaron.</span></span><span class="EOP SCXW1211128 BCX0" data-ccp-props="{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:160,&quot;335559740&quot;:259}"> </span></p>
<p><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">Tras ser </span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">de conocimiento público</span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0"> </span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">la responsabilidad de Alessandri en el hecho (él mismo lo reconoció en un discurso a través de la radio), se generó mucha desconfianza en la clase política hacia su figura. </span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">E</span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">ste evento </span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">fue entendido </span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">como una </span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">clara </span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">muestra de autoritarismo y un atentado contra la libertad de expresión</span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">, lo que derivó e</span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">n</span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0"> la renuncia de varios ministros</span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">, </span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0">provocando</span></span><span class="TextRun SCXW219235021 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW219235021 BCX0"> una crisis de gabinete.</span></span><span class="EOP SCXW219235021 BCX0" data-ccp-props="{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:160,&quot;335559740&quot;:259}"> </span></p>
<h3><strong>De Aguirre Cerda a González Videla</strong></h3>
<p><span class="TextRun SCXW248344554 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW248344554 BCX0">Sin embargo, no todos fueron tan graves como Alessandri Palma. Según el propio </span></span><span class="TextRun SCXW248344554 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW248344554 BCX0">Délano, en su publicación “Yo soy tú”, con Pedro Aguirre Cerda </span></span><span class="TextRun SCXW248344554 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW248344554 BCX0">mantuvieron</span></span><span class="TextRun SCXW248344554 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW248344554 BCX0"> una muy buena relación, pese a las <img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-889" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Topaze-Segunda-Guerra-mundial-221x300.jpg" alt="" width="221" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Topaze-Segunda-Guerra-mundial-221x300.jpg 221w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Topaze-Segunda-Guerra-mundial.jpg 552w" sizes="auto, (max-width: 221px) 100vw, 221px" />constantes caricaturas </span></span><span class="TextRun SCXW248344554 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW248344554 BCX0">en que se </span></span><span class="TextRun SCXW248344554 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW248344554 BCX0">retrataba al mandatario. </span></span><span class="TextRun SCXW248344554 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW248344554 BCX0">De hecho, tal era el grado de su mutua simpatía, que </span></span><span class="TextRun SCXW248344554 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SpellingErrorV2 SCXW248344554 BCX0">Coke</span></span><span class="TextRun SCXW248344554 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW248344554 BCX0"> y el entonces presidente regularmente almorzaban juntos en La Moneda, </span></span><span class="TextRun SCXW248344554 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW248344554 BCX0">donde discutían sobre los temas de contingencia mientras bebían chicha baya, elaborada por Pedro </span></span><span class="TextRun SCXW248344554 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW248344554 BCX0">Aguirre Cerda.</span></span></p>
<p>Durante el mandato de Juan Antonio Ríos, en cambio, el foco principal de la revista fue la Segunda Guerra Mundial, a la que dedicaron incontables caricaturas que retrataban el ambiente de la época.</p>
<p><span class="TextRun SCXW250787273 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW250787273 BCX0">Otro presidente a quien Délano describió como un “entusiasta celebrador de las bromas de </span></span><em><span class="TextRun SCXW250787273 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SpellingErrorV2 SCXW250787273 BCX0">Topaze</span></span></em><span class="TextRun SCXW250787273 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW250787273 BCX0">”, fue a Gabriel González Videla</span></span><span class="TextRun SCXW250787273 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW250787273 BCX0">. S</span></span><span class="TextRun SCXW250787273 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW250787273 BCX0">egún </span><span class="NormalTextRun SpellingErrorV2 SCXW250787273 BCX0">Coke</span><span class="NormalTextRun SCXW250787273 BCX0">, tras una comida con la revista, </span></span><span class="TextRun SCXW250787273 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW250787273 BCX0">Videla </span></span><span class="TextRun SCXW250787273 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW250787273 BCX0">extendió una invitación a </span></span><span class="TextRun SCXW250787273 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW250787273 BCX0">lo</span></span><span class="TextRun SCXW250787273 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW250787273 BCX0">s redactores y dibujantes presentes </span></span><span class="TextRun SCXW250787273 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW250787273 BCX0">para asistir a </span></span><span class="TextRun SCXW250787273 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW250787273 BCX0">un viaje hacia La Serena en el flamante &#8220;Canela&#8221;, avión presidencial DC-3, adquirido por el mandatario, a la cual accedieron.</span></span><span class="EOP SCXW250787273 BCX0" data-ccp-props="{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:160,&quot;335559740&quot;:259}"> </span></p>
<p><strong> </strong><strong>El Chicho, la nariz de Frei y el asesinato de Schneider</strong></p>
<p>Tras 19 años, Jorge Délano abandona la dirección de <em>Topaze</em> en 1950, con lo cual se puso término al ciclo de la revista bajo la dirección de su fundador. Tras la retirada de Coke, <em>Topaze</em> sufrió diferentes cambios de director, entre los que destacó el periodista y escritor, <a href="https://museodeprensa.udp.cl/cms/hernan-millas-el-cronista-que-retrato-a-chile/">Hernán Millas</a>.</p>
<figure id="attachment_886" aria-describedby="caption-attachment-886" style="width: 343px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-886" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Allende-pre-y-post-300x179.jpg" alt="" width="343" height="205" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Allende-pre-y-post-300x179.jpg 300w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Allende-pre-y-post-1024x612.jpg 1024w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Allende-pre-y-post-768x459.jpg 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/Allende-pre-y-post.jpg 1047w" sizes="auto, (max-width: 343px) 100vw, 343px" /><figcaption id="caption-attachment-886" class="wp-caption-text">A la izquierda, caricatura realizada por Lugoze, y a la derecha, portada del N° 1978.</figcaption></figure>
<p>Durante la década del sesenta, un personaje recurrente en las páginas de <em>Topaze</em> fue Salvador Allende (el Chicho), quien aparecía regularmente como el insistente eterno candidato a la presidencia. Según el investigador, Jorge Montealegre, existe una clara diferenciación entre el Allende representado pre y post revolución cubana, donde si bien en la etapa previa se le representó como un “pije” bien vestido, con posterioridad su representación varió a un “borrachín y mujeriego”.</p>
<p>Otro reiterativo personaje durante esta época fue Eduardo Frei Montalva, quien en una carta enviada a la revista para el número conmemorativo por su <img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-849" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/FREI-JPG-208x300.jpg" alt="" width="208" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/FREI-JPG-208x300.jpg 208w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/FREI-JPG-710x1024.jpg 710w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/FREI-JPG-768x1108.jpg 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/FREI-JPG.jpg 824w" sizes="auto, (max-width: 208px) 100vw, 208px" />aniversario 25, valoró el aporte de la publicación: &#8220;Soy lector de <em>Topaze </em>desde su fundación. Creo que ha contribuido a hacer reír a un país que está plagado de tontos graves. Y ya eso es una función que calificaría de higiene política&#8221;. Años más tarde, en otra misiva, remitida esta vez con motivo de los 39 años de la revista, reconocía a su vez que, en un principio, no le hacía gracia que lo retrataran con la nariz tan grande.</p>
<p>El dibujante Jimmy Scott, quien en innumerables ocasiones lo caricaturizó de esta manera, recuerda muy bien su encuentro con Frei Montalva:</p>
<p>“Una vez lo dibujé en un aviso dentro de la revista, debe haber sido en una publicidad para el Hotel Pucón. Y yo lo dibujé pescando con la nariz. Y a él no le gustó, se enojó mucho. Entonces en un almuerzo, él preguntó que quién era Jimmy Scott. Yo me acerqué y le dije, soy yo, y él me dijo <em>se me va a sentar aquí, de frente</em>. Y me dijo <em>si quieres hacerme una caricatura házmela de frente, no de perfil</em>. A las semanas lo dibujé de frente, pero con una gran sombra en la nariz hacia adelante”.</p>
<figure id="attachment_859" aria-describedby="caption-attachment-859" style="width: 208px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-859 size-medium" src="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/ultimo-número-208x300.png" alt="" width="208" height="300" srcset="https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/ultimo-número-208x300.png 208w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/ultimo-número-709x1024.png 709w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/ultimo-número-768x1110.png 768w, https://museodeprensa.udp.cl/cms/wp-content/uploads/2020/11/ultimo-número.png 996w" sizes="auto, (max-width: 208px) 100vw, 208px" /><figcaption id="caption-attachment-859" class="wp-caption-text">Portada del último número (30 de octubre de 1970).</figcaption></figure>
<p><span class="TextRun SCXW239990924 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW239990924 BCX0">Durante el segundo lustro de los años sesenta comenzó a ser más compleja la independencia editorial y la ejecución libre de sus reconocidas caricaturas, debido al polarizado ambiente político, </span></span><span class="TextRun SCXW239990924 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW239990924 BCX0">context</span></span><span class="TextRun SCXW239990924 BCX0" lang="ES-ES" xml:lang="ES-ES" data-contrast="auto"><span class="NormalTextRun SCXW239990924 BCX0">o que vino acompañado de serios problemas económicos para la revista, lo cual derivó abruptamente en su cierre en 1970.</span></span><span class="EOP SCXW239990924 BCX0" data-ccp-props="{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:160,&quot;335559740&quot;:259}"> </span> El último número salió el 30 de octubre de ese mismo año, y en su histórica portada final aparecía un dibujo, de carácter serio, con el ataúd del Comandante en Jefe del Ejército, René Schneider, quien fuera asesinado por miembros del grupo de extrema derecha, Patria y Libertad, unos días antes.</p>
<p>Así, con una portada nada humorística, cerraba sus cortinas una de las más importantes revistas de sátira política chilena del siglo XX, en la cual circularon los más prolijos caricaturistas y periodistas de su época.</p>
<p>Cabe destacar que, tras casi 20 años, el diario <em>La Tercera</em> intentó relanzar la revista en 1989 a modo de suplemento, centrando sus plumas principalmente en los democratascristianos Eduardo Frei Ruiz Tagle y Gabriel Valdés. Sin embargo, no se consiguió el éxito de antaño, lo que culminó en su término definitivo en 1996.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El Peneca: Los niños protagonistas en un mundo de adultos</title>
		<link>https://museodeprensa.udp.cl/el-peneca-los-ninos-protagonistas-en-un-mundo-de-adultos-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Hernán Calvo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 28 Jan 2020 23:13:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[El Peneca]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo Moderno]]></category>
		<category><![CDATA[Revista Infantil]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En una agitada historia que fue testigo de grandes logros, pero también de períodos menos prósperos, este semanario infantil logró convertirse en la revista para niños y niñas más popular de Chile</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>¿Conoce el dicho “tiene más historias que Quintín”? Si la respuesta es sí, es probable que algún familiar o conocido suyo haya leído alguna vez la popular revista infantil <em>El Peneca</em>. Esta publicación  se encargó de entretener y educar a los niños a través de las diferentes aventuras que vivió su personaje más insigne, Quintín.</p>
<p><strong>Había una vez…</strong></p>
<p>Durante las primeras décadas del Siglo XX y gracias al surgimiento del periodismo moderno en Chile, se vivió un auge de la publicación de revistas. La mayoría era editada por Zig-Zag, cuyo dueño en ese entonces era el mismo de <em>El Mercurio</em> de Santiago, Agustín Edwards Mac-Clure.</p>
<p>Con ello, la edición de material destinado a un grupo específico de lectores no se hizo esperar y nacieron revistas dedicadas a diferentes nichos, como una para los más pequeños de la casa: <em>El Peneca.</em></p>
<p><em>El Peneca</em> representa la primera manifestación de la literatura dedicada a los niños y jóvenes que surgiría en nuestro país. Un semanario lleno de historias y aventuras que sus ávidos lectores esperaban con ansias descubrir cada sábado, durante 52 años comprendidos entre 1908 y 1960.</p>
<p><strong>Primeros años</strong></p>
<p>El Peneca <strong>nació en el año 1908</strong> bajo el alero de la editorial con mayor renombre de la época, Zig-Zag, Durante sus primeros años fue dirigida por Enrique Blanchard y tenía un valor de 10 centavos.</p>
<p>Fue una fuente de educación y entretención para los niños. Su contenido principal eran las historietas, llamadas didascalias, que eran dibujos con el texto debajo de cada escena representada y cuyo propósito era divertir y entregar una moraleja a los niños derivada de los hechos expuestos. También incluía juegos de ingenio, notas científicas explicativas, folletines literarios y material escrito y enviado por los lectores de mayor edad, ya que la revista a pesar de ser destinada principalmente a los niños, incorporaba además temas de interés general e histórico.</p>
<p>Al comienzo la revista era totalmente en blanco negro, pero aún así llamaba la atención por su imagen, dibujo o fotografía a página completa.</p>
<p>(Los ejemplares de los primeros 14 años de <em>El Peneca </em><a href="http://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/visor/BND:593414">pueden consultarse en la Biblioteca Nacional Digital</a>)</p>
<p><strong>Breve decaída</strong></p>
<p>El año 1911 significó un período oscuro para la revista. La circulación comenzó a disminuir porque se comenzó a cuestionar la calidad de su contenido. En vista de esto y para reflotar el semanario, la dirección de la revista cambió. El sacerdote Emilio Vaisse, quien firmaba bajo el seudónimo de <em>Omer Emeth</em> o “el que dice la verdad”, se haría cargo. Y con su llegada la revista decidió implementar secciones en las que el público participaba activamente enviando contenido para publicar en ella.</p>
<p>Una década más tarde y tras una nueva caída en su nivel de ventas, la revista debió reestructurarse para salir a flote, por lo que la conducción fue tomada por Elvira de Rosas (de seudónimo <em>Roxane), </em>dando paso a la época dorada de la revista, en la década de 1940. Basta leer cualquier edición de esos años para percatarse del buen momento que gozaba la publicación. La primera característica de este Peneca, ya a color, es su portada: una caricatura a tapa completa, diferente en cada una de sus ediciones</p>
<p>El Peneca se caracterizó por la versatilidad de sus dibujantes, en especial uno que formó parte de esta época dorada: <em>Coré, </em>quien diseñara gran parte de las caricaturas y significara una fuerte influencia para dibujantes posteriores.</p>
<p>Durante esta década, El Peneca constaba de 17 páginas. En las primeras tres páginas se ubica una historieta que culmina en las últimas páginas de cada edición. Este ejercicio de contar las historias entrecortadas fue un recurso ampliamente utilizado por el semanario, algo a lo que se le puede atribuir su éxito, ya que semana a semana jugaba con la expectación de los más pequeños.</p>
<p>El resto de la revista es historia. Literalmente historia, porque de entre sus páginas emergen casi únicamente fábulas, cuentos, historietas, entre otras. Las cifras evidencian este éxito: Más de 200.000 ejemplares semanales en circulación, los cuales llegaban a cruzar las fronteras hacia otros países latinoamericanos, en especial Perú y Venezuela.</p>
<p><strong>Cierre y legado</strong></p>
<p>Luego de una fuerte caída en las ventas durante la década de 1950, precipitada por la distribución de revistas anglosajonas traducidas al español y por la muerte de<em> Coré</em> y<em> Roxanne</em>, el Peneca apagó sus motores en el año 1960. Volvería por un corto período entre 1971 y 1972, pero al ver nuevamente números rojos, culminó definitivamente.</p>
<p>Este semanario resultó ser la primera revista en Chile que tuvo como público a los más pequeños del hogar. Un puntapié inicial para la posterior masificación del género con revistas como Mampato y Condorito. Su importancia ha sido reconocida por personajes como Mario Vargas Llosa, quien declaró que aprendió a leer con El Peneca, hasta Gabriela Mistral, cuyas primeras obras fueron publicadas en la revista.</p>
<p>El término de El Peneca, lejos de representar el fin de una historia, se puede clasificar como la mayor parte de las historias que entre sus páginas tuvieron cabida: <em>…continuará,</em> ya que su legado, contrario a desaparecer, aún palpita.</p>
<p>*<em>Esta nota fue publicada en 2015 y modificada en enero de 2020.</em></p>
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		<title>El Mercurio de Valparaíso: La otra joya del Pacífico</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hernán Calvo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Jan 2020 03:58:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Edwards Ross]]></category>
		<category><![CDATA[El Mercurio de Valparaíso]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo Moderno]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un diario que ha visto pasar la mayor parte de la historia republicana de Chile ante sus ojos y que desde el año 1827 es una de las principales fuente de información de la zona, constituyéndolo como uno de los grandes baluartes históricos de los medios de comunicación del país. </p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Cuando en el año 1960 el compositor chileno Víctor Acosta creó los populares versos de la canción “La joya del pacífico”, popularizada posteriormente por Lucho Barrios), gran parte de la sociedad la interpretó como la primera descripción de la vida en el puerto. Sin embargo, la verdad es que 133 años antes un periódico ya informaba y daba a conocer a la comunidad los principales hechos que ocurrían en el “puerto principal”, desde los acontecimientos que se vivían en la Plaza de la Victoria, avenida Pedro Montt y hasta en otro países. Este es <em><a href="http://www.mercuriovalpo.cl/impresa/2015/11/16/papel/">El Mercurio de Valparaíso</a>.</em></p>
<p>En medio del complejo escenario político que se vivía durante el breve gobierno de Francisco Antonio Pinto (1827-1829) es que Pedro Félix Vicuña, Ignacio Silva y Thomas Wells, tres porteños deciden crear un diario que impulse y defienda las aspiraciones de la sociedad y la conformación de un Chile republicano.</p>
<p>El 12 de septiembre de 1827 quedó marcado en el calendario como la fecha en que se editó por primera vez <em>El Mercurio de Valparaíso,</em> continuando con su labor hasta el día de hoy. En 1833 el diario fue adquirido por el periodista José Luis Calle, y luego le sucedieron varios dueños y editores, pero no fue hasta 1880 que llegó a las manos de <strong>Agustín Edwards Ross</strong>, quien convertiría al medio en el influyente diario que es hoy en día.<strong> </strong></p>
<p>En sus inicios el diario contaba con publicaciones en un formato de dos cuerpos noticiosos, cada uno de las cuales está dividido en dos columnas, haciendo un total de cuatro columnas por edición. Si bien en sus inicios el diario se publicaba dos veces por semana, para 1832 ya salía de forma diaria, excepto los días festivos.</p>
<p>Entre las secciones del diario estaban la de cartas al editor, variedades, avisos de utilidad pública, avisos económicos y periódicamente noticias internacionales o nacionales. El orden de las secciones variaba, mientras que la cabecera común correspondía al título del diario y su slogan de aquel entonces: “<em>Un diario mercantil y político</em>” e inmediatamente debajo de ello se encuentran precios de suscripción, el número de la edición y el nombre del dueño de la imprenta: <strong>Thomas Wells.</strong></p>
<p><strong><em>El Mercurio de Valparaíso</em></strong> coincide en varias aristas con los otros diarios de la época: su corta extensión, la falta de ilustraciones y una inmensa cantidad de avisos económicos.</p>
<p>El periodismo, tal como lo conocemos hoyera muy poco común. La mayor parte del periódico estaba destinada a las cartas, editorial, variedades y avisos económicos. En las notas de actualidad no se utilizaba una estructura informativa, sino que era más bien un relato de carácter descriptivo y netamente temporal.</p>
<p>Cuando la gran parte de los periódicos del Siglo XIX se mantenían en el mercado solo unas cuantas semanas, <em>El Mercurio de Valparaíso</em> supo evolucionar a la vez que sus lectores lo hacían, lo que fue el primer pilar de la gran empresa de comunicaciones en que llegó a convertirse</p>
<p><em>*Esta nota fue publicada originalmente en 2015 y modificada en enero de 2020.</em></p>
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		<item>
		<title>CIPER: periodismo de investigación que impacta</title>
		<link>https://museodeprensa.udp.cl/ciper-periodismo-de-investigacion-que-impacta/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Hernán Calvo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Jan 2020 02:50:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Ciper]]></category>
		<category><![CDATA[Medios Digitales]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo de Investigación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Centro de Investigación Periodística (CIPER) ha roto los esquemas del periodismo de investigación, remeciendo al país con reportajes tan profundos como polémicos.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Desde su creación en mayo del 2007, CIPER ganó un espacio en el periodismo nacional como un<strong> referente indiscutible en lo que a reportajes de investigación respecta</strong>. El Centro de Investigación Periodística –que funciona sobre una plataforma digital y cada cierto tiempo recopila su trabajo en libros–  ha sabido marcar pauta con trabajos de investigación que han gatillado cambios profundos .</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Fundado por la periodista Mónica González, CIPER busca ser “un medio de comunicación que contribuye a tener una mejor democracia, políticas públicas de calidad, mayor transparencia, mejor calidad de vida de los ciudadanos y menor corrupción, entre otros objetivos”. Durante su primera <strong>década de vida, su financiamiento provino principalmente del Grupo Copesa</strong> –controlado por el empresario Álvaro Saieh– y apoyo de distintas organizaciones como la Fundación Ford, la Universidad Diego Portales y la Open Society Foundation (OSF).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">A partir de 2017 Copesa comenzó a retirar sus aportes, por lo que el medio inició sucesivas campañas para incentivar a sus lectores a hacer donaciones. Este esfuerzo se consolidó en 2019, cuando se lanzó el sistema de membresía +CIPER, que se ha transformado en un pilar importante para el funcionamiento del medio. A eso se suman los aportes de la UDP y OSF, además de la iniciativa CIPER Académico, que recibe apoyo de centros de estudios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">En 2019 además se inició un nuevo ciclo, cuando Pedro Ramírez asumió la dirección de CIPER en reemplazo de Mónica González. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Cuando aún era editor, Ramírez comentó que la independencia editorial de CIPER, en conjunto con la objetividad con que trabaja, hacen que el medio sea merecedor de credibilidad entre sus pares y la población en general. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Ciertos hitos hicieron que CIPER se convirtiera en un medio de culto y de importancia para el país. Por ejemplo, en 2008 el reportaje <a href="https://ciperchile.cl/2007/12/06/exclusivo-viaje-al-fondo-de-la-biblioteca-de-pinochet/">Viaje al fondo de la biblioteca de Augusto Pinochet</a> ganó el premio Nuevo Periodismo Iberoamericano, mientras que <a href="https://ciperchile.cl/2008/03/17/graves-irregularidades-en-millonaria-licitacion-del-registro-civil/">Graves irregularidades en el Registro Civil</a> obtuvo el Premio Periodismo de Excelencia de la UAH. El medio recibiría varias veces ese galardón en los años siguientes, con los reportajes <a href="https://ciperchile.cl/2009/10/08/la-historia-secreta-del-secuestro-de-cristian-edwards/">La historia secreta del secuestro de Cristián Edwards</a> y la serie sobre las <a href="https://ciperchile.cl/2017/03/17/las-empresas-zombis-que-compro-pinera-para-ahorrar-millones-en-impuestos/">empresas “zombis”.</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Entre los reportajes que han causado más impacto están el que denunció la <a href="https://ciperchile.cl/2013/04/25/el-director-del-ine-habria-manipulado-las-cifras-del-censo-2012/">manipulación de las cifras en el censo de 2012</a>, que obligó a rehacerlo, y la revelación de las <a href="https://ciperchile.cl/2014/04/11/los-ninos-dados-por-muertos-que-el-cura-gerardo-joannon-entrego-para-adopcion/">adopciones irregulares del cura Joannon</a>. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">El sello Tal Cual, del CIP-UDP y editorial Catalonia ha publicado tres libros recopilatorios del trabajo de CIPER, además de un volumen <a href="http://www.cip.udp.cl/investigacion/cip/los-secretos-del-imperio-de-karadima-2/">sobre el caso Karadima</a> y otro sobre el <a href="http://www.cip.udp.cl/investigacion/cip/la-gran-estafa/">lucro en la educación superior</a>.</span></p>
<p>*<em>Una versión de esta nota  publicada en 2015 por Diego Pizarro y Alexis Sánchez fue editada y complementada en enero de 2020.</em></p>
<p style="text-align: justify;">
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			</item>
		<item>
		<title>El Mostrador: el decano digital</title>
		<link>https://museodeprensa.udp.cl/el-mostrador-el-decano-digital/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Hernán Calvo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Jan 2020 00:31:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Medios Digitales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Fundado en marzo del 2000, fue el primer medio 100% digital chileno. Enfocado principalmente en temas políticos, ha sabido marcar la pauta del debate nacional.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[






<p>A finales de la década de los 90, Chile empezó a vivir un resurgimiento de la prensa. Alimentado por la detención de Augusto Pinochet en Londres, fueron varios quienes se inspiraron para buscar una voz disidente a las que se escuchaban en la prensa. Así nació <a href="http://www.elmostrador.cl/"><em>El Mostrador</em></a>, en marzo del 2000, comenzando la década de la digitalización de los medios chilenos.</p>
<p>&nbsp;</p>



<p><iframe loading="lazy" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/229736618&amp;color=ff5500" width="100%" height="166" frameborder="no" scrolling="no"></iframe></p>



<p>Su director, <strong>Federico Joannon</strong>, dijo que El <em>Mostrador</em> es un medio que “genera confianza y credibilidad editorial, tanto para lectores como auspiciadores”. En el tiempo, se ha convertido en referencia obligada de los más importantes empresarios, políticos, ejecutivos y líderes de opinión del país.</p>

<p><iframe loading="lazy" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/229736328&amp;color=ff5500" width="100%" height="166" frameborder="no" scrolling="no"></iframe></p>



<p>Definen su línea editorial como “independiente, con pluralismo informativo, respeto y valoración positiva de la diversidad, buscando la promoción de los derechos humanos y civiles, la fiscalización de los poderes establecidos y el diálogo ciudadano con o a través de los medios”.</p>



<p>El grupo de inversionistas detrás de <em>El Mostrador</em> se reúne bajo el paraguas de <strong>La Plaza S.A.</strong> E directorio es presidido por Germán Olmedo Acevedo a integrado también por René Merino Blanco, Federico Joannon Errázuriz, Geraldina Rosenberg Dreiman y Claudio Parraguez Gamboa (actualizado en enero 2020 según la información de la <a href="https://www.elmostrador.cl/quienes-somos/">sección “Quiénes somos”)</a></p>



<p>Con el tiempo, <em>El Mostrador</em> fue creciendo junto a su audiencia. Así fue como en 2011 se creó el “Grupo El Mostrador”, donde se integraron distintas áreas de intereses para satisfacer ese aumento en sus lectores. A Nacional y Política, se agregó Mercados Cultura, Deportes, Epístolas, Avisos Legales y El Mostrador TV.  En 2017 dieron un paso más allá y <a href="https://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2017/03/21/el-mostrador-dio-puntapie-inicial-a-la-postulacion-de-nuevas-frecuencias-en-television-abierta-digital/">postularon a la licitación de frecuencias de televisión abierta digital.</a></p>



<p>Es este proyecto de televisión lo que se ha querido potenciar más. En 2011 comenzó a ser transmitido por una señal digital en el canal 26 y si bien sólo es posible sintonizarlo en el anillo de la circunvalación Américo Vespucio, el contenido también es subido a la web. Ahí destacan contenidos como Mostradoc, Miradas, La Mesa y Semana Política, entre otras temáticas como culturales y análisis.</p>



<p>El medio tiene una importante presencia en redes sociales como Instagram (340.896), Facebook (495.488) y Twitter (1.698.788) y sus seguidores siguen aumentando (datos actualizados a enero 2020). Las redes sociales se han transformado en generadores de tráfico directo, por lo que en el futuro es probable que se proyecten bajo esa premisa, y así seguir marcando pauta entre medios digitales.</p>



<div style="width: 100%; padding: 8px 0px; font-family: Arial; font-size: 13px; line-height: 15px;"> </div>

<div style="width: 100%; padding: 8px 0px; font-family: Arial; font-size: 13px; line-height: 15px;"><iframe loading="lazy" style="text-align: justify; font-family: Georgia, 'Times New Roman', 'Bitstream Charter', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 1.5em;" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=https%3A//api.soundcloud.com/tracks/229737874&amp;color=ff5500" width="100%" height="166" frameborder="no" scrolling="no"></iframe></div>

<p><em>*Esta nota fue publicada originalmente en diciembre de 2015 y actualizada en enero de 2020.</em></p>
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		<title>El Dínamo: periodismo digital y liberal</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hernán Calvo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Jan 2020 00:29:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Medios Digitales]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo Digital]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Aunque en un comienzo se encontraba fuertemente influido por la visión política de sus fundadores, en sólo 5 años,El Dínamo ha logrado replantear su línea editorial. Según el editor general, Raúl Thiers, han logrado desprenderse de todo abanderamiento político,estableciendo una propuesta fresca y dinámica para abordar los temas que le interesan al lector de hoy;el lector digital.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El aumento en el uso de redes sociales en el mundo cambió el paradigma de las comunicaciones. Así lo vieron varios grupos económicos, quienes se volcaron a las plataformas sociales para poder generar contenido y tracción. Con ese espíritu nace <em>El Dínamo</em>, como una respuesta a lo que quiere consumir el usuario digital. El diagnóstico es que buscan información dura, mezclada con temas banales, apoyándose en la mayor cantidad de recursos multimedia posibles.</p>
<p><em>El Dínamo</em> nació el 27 de noviembre de 2010, bajo la dirección de Macarena Lescornez, quien emigró dos años después para ser la editora de Medios Digitales de Copesa. El proyecto fue financiado totalmente por los socios de <strong>Ediciones Giro País</strong>, con un sello marcadamente democratacristiano y cuyos fundadores fueron son Mariana Aylwin, Walter Oliva, Juan José Santa Cruz, Juan Pablo Bórquez y Luis Alberto Aninat. En la fundación también participó Sebastián Sichel, actual ministro de Desarrollo Social (2020). El núcleo de este grupo se alejaría de la DC para fundar el partido Ciudadanos o el movimiento Progresistas con progreso.</p>
<p>Con el tiempo <a href="https://www.capital.cl/guilisasti-jorge-errazuriz-y-juan-claro-se-unen-a-el-dinamo/">ingresaron a la propiedad otras conocidas figuras</a>. Primero lo hicieron el ex presidente de Metro Clemente Pérez (DC) y su socio Gonzalo Cubillos, junto con el empresario Jorge Errázuriz, entonces vicepresidente BTG pactual. En 2014 se sumaron como socios el abogado Darío Calderón y los empresarios Juan Claro y Rafael Guilisasti, ambos ex presidentes de la CPC, y Juan José Cueto (Latam).</p>
<p>Según Raúl Thiers, editor general de <em>El Dínamo</em> (2015), la idea del medio es llegar a un público que quiere estar informado, pero que busca también entretención. El equipo está compuesto por 10 periodistas, lo que limita la capacidad de reporteo, por lo que se ven obligados a acotar la cobertura principalmente a Santiago y realizar curatorías de otros medios para complementar el contenido original.</p>
<p>Su nacimiento tiene mucho que ver con las redes sociales y gran parte de las visitas que tiene <em>El Dínamo</em>, provienen de ahí. Ya en 2015, más del 70% del tráfico provenía de redes sociales y los temas que iban levantando también. Por esa razón, intentan estar revisando las distintas plataformas, donde ya tienen una presencia establecida en Twitter (468 mil), Facebook (299 mil), Instagram (60 mil) y Youtube (13 mil) (<em>datos actualizados a enero de 2020</em>).</p>
<p><a href="https://www.sembramedia.org/medio/el-dinamo/">Según <em>Sembra Media</em></a>, <em>El Dínamo</em> se define como “un medio plural y liberal, con cabida a todas las voces y a todos los temas del Chile del Siglo XXI” y su objetivo fundacional era ser un “diario digital con una visión liberal y pluralista”.</p>
<p>Actualmente (2020) su director es el periodista Hugo Infante y su editora es Noemí Arcos.</p>
<div style="width: 100%; padding: 8px 0; font-family: Arial; font-size: 13px; line-height: 15px; text-align: center;"><a style="color: #989898; text-decoration: none;" href="https://infogr.am/el_dinamo-1277484" target="_blank" rel="noopener noreferrer"> </a></div>
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		<title>El Definido: en busca de lo positivo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hernán Calvo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Jan 2020 00:10:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Medios Digitales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El equipo de este diario digital El Definido busca ser un agente de cambio en la personas a partir de lo bueno que hay en las noticias.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">Fue en 2013 que un grupo de amigos comenzó a pensar en cómo realizar un aporte a la sociedad. En un principio, barajaron la idea de en un partido político, pero vieron en el periodismo la capacidad de influir en las personas de una forma distinta, fundando así <i><a href="http://www.eldefinido.cl/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">El Definido</a></i>, con Cristián Mackenna como director.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-CL">La<strong> idea se materializó en un diario online que se distingue del resto de los medios tradicionales</strong>: no busca solo informar lo que sucede, a través de mostrar el lado positivo a los hechos, intenta generar un cambio y empoderar a sus seguidores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span lang="ES-CL">“Empezamos a sentir que se estaba enrareciendo el ambiente, que se estaba polarizando mucho. Se estaba empezando a tomar aires muy confrontacionales y eso nos pareció poco sano para el país e hicimos el diagnóstico de que finalmente la gente estaba enojada”, </span></strong><strong><span lang="ES-CL" style="font-weight: normal;">dice s</span></strong><span lang="ES-CL">u editor Y agrega: “buscamos redefinir a nuestro lectores, de víctimas a agentes de cambio. Y para eso se define un rumbo, soluciones”.</span></p>
<p><figure id="attachment_1896" aria-describedby="caption-attachment-1896" style="width: 400px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1896" src="https://tank.udp.cl/wp-content/uploads/2015/11/Canepa-y-muro-de-Ideas.jpg" alt="Marco Cánepa, editor general de El Definido, y el &quot;muro de las ideas&quot;." width="400" height="267" /><figcaption id="caption-attachment-1896" class="wp-caption-text"><i> Marco Cánepa, editor general de El Definido, y el &#8220;muro de las ideas&#8221;.</i></figcaption></figure></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span lang="ES-CL" style="font-weight: normal;">Algo característico de</span></strong><span lang="ES-CL"> <i>El Definido</i> es la forma en que interactúa con sus lectores. Son ellos los que mandan artículos de su autoría y, si cumplen los requisitos, son publicados. Incluso, a veces, son llamados a ser parte del equipo del medio, como el caso de Francisco Lastra. <strong>“Estaba trabajando el año pasado en una agencia de publicidad y envié una columna que publicaron, ahí me dijeron que enviara más para quedar como columnista. Después de tres meses se abrió un cupo para tiempo completo, lo pensé un poco y acepté en febrero de este año”</strong>, recuerda Lastra.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span lang="ES-CL" style="font-weight: normal;">Otra cosa que identifica al medio es el uso de ilustraciones en vez de fotos. </span><span lang="ES-CL">“No podemos usar fotos porque son muy caras de comprar y porque te hace ver igual que los otros medios. Nosotros hicimos maquetas del sitio con fotos y decíamos que era fome, igual de serio y latero que el resto. Entonces decidimos usar ilustración porque nos da libertad de tratar más temas y menos noticias”</span></strong><span lang="ES-CL">, dice Cánepa.<i></i></span></p>
<p style="text-align: justify;"><i><span lang="ES-CL">*Esta nota fue publicada originalmente en 2015 y actualizada en 2020. El Definido dejó de publicar a fines de 2019.</span></i></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-2116" src="https://tank.udp.cl/wp-content/uploads/2015/11/infografia_el_definido.png" alt="" width="500" height="706" /></p>
<div style="width: 100%; padding: 8px 0px; font-family: Arial; font-size: 13px; line-height: 15px; text-align: left;"></div>
<p>&nbsp;</p>
<div style="width: 100%; padding: 8px 0px; font-family: Arial; font-size: 13px; line-height: 15px; text-align: left;"><a style="color: #989898; text-decoration: none;" href="https://infogr.am/el_definido-78608" target="_blank" rel="noopener noreferrer"> </a></div>
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		<title>El Líbero: innovación liberal</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hernán Calvo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Jan 2020 23:29:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[El Libero]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo Digital]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El medio digital, con poco más de un año de existencia, apuesta por herramientas como drones y resúmenes electrónicos informativos.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>En la comuna de Las Condes, un departamento antiguo se convirtió en la oficina de uno de los <strong>medios digitales emergentes del país</strong>: <em><a href="http://ellibero.cl/"><strong>El Líbero</strong></a></em>. Las habitaciones fueron transformadas en salas de redacción y de pauta. Los muros fueron pintados blanco y rojo, colores insignia del medio, mientras que en cada uno se plasmó una frase que identifica lo identifica: “El periodista italiano Gianni Brera bautizó como “líbero” al jugador que por su versatilidad podía desplazarse por el campo de juego sin estar obligado a marcar a un rival”, se lee en uno.</p>
<p><em>El Líbero</em> comenzó a funcionar el 3 de septiembre de 2014 y desde un inicio su línea editorial se identificó con una derecha liberal en lo económico. Sus primeros inversionistas fueron Hernán Buchi (ex ministro de Hacienda durante la dictadura), Gabriel Ruiz Tagle (ex ministro del Deporte en el Gobierno de Sebastián Piñera), Eduardo Sepúlveda (ex editor de Reportajes<em> El Mercurio</em>) y el abogado José Antonio Guzmán. Sepúlveda es además el director el medio.</p>
<p>En términos periodísticos, buscaban entregar información de manera innovadora. Sus fundadores viajaron a Estados Unidos con el fin de conocer medios que se han destacado por sus plataformas digitales, como el  <em><a href="https://www.washingtonpost.com/">Washington Post</a> </em>y <a href="http://www.politifact.com/">Poli<em>tiFact</em></a><em>.</em> Como resultado decidieron aplicar un modelo de noticias online enfocado en mantener una relación con la audiencia, enviando <strong>resúmenes informativos </strong>—<strong>tipo newsletter</strong>— sobre actualidad nacional e internacional todas las mañanas vía email. De igual manera, desarrollando secciones enfocadas en distintos segmentos, como para los <strong>fanáticos de series</strong>, apasionados por las <strong>columnas de opinión</strong> e interesados en el <strong>fútbol.</strong></p>
<p>Una de las mayores innovaciones que presentó <em>El Líbero</em> en sus inicios fue la utilización de drones para sus reportajes, llamándolo <strong>periodismo de drones </strong>(<a href="https://www.youtube.com/results?search_query=%23L%C3%ADberoCam"> LíberoCam</a>). Isidora Schaub, periodista del medio y encargada de esta sección (2015), cuenta que lo que inspiró esta idea fue el eslogan del Líbero que es mostrar “la realidad como no la has visto”<em>. “El periodismo de drones no es para utilizarlo como una segunda cámara como los típicos medios, sino como una filmadora principal que te muestre otro lado de la noticia”, </em>señala Schaub.</p>
<p><strong>“Somos un equipo chico en que todos hacen de todo”</strong>, cuenta Isidora Schaub, que además de la sección de drones, está encargada de la  sección de reportajes y a manejar las redes sociales.</p>
<p>Los fundadores de la <strong>Sociedad Periodística El Líbero</strong> han seguido invirtiendo en el proyecto y <a href="https://digital.lasegunda.com/2019/03/27/content/pages/img/pdf/8K3IUF6P.pdf">según <em>La Segunda</em></a>, en marzo de 2019 aprobaron inyectar $400 millones. Sin embargo, la propiedad se ha diluido con el ingreso de nuevos socios (nadie tiene más del 20%) y ya suman cerca de 90 accionistas, incluyendo otros conocidos nombres de la derecha chilena (<a href="https://ellibero.cl/quienes-somos/">ver nómina</a>, que incluye también muchas sociedades cuyos dueños no están identificados).</p>
<p>Además del aporte de sus socios, <em>El Líbero</em> realiza numerosas actividades que buscan recaudar fondos, desde organizar viajes hasta dictar talleres. También ha iniciado una campaña de membresías a través de la llamada “<a href="https://ellibero.cl/red-libero/">Red Líbero</a>”, que promete exclusivas y reuniones <em>off the record</em> con su director, entre otras cosas.</p>
<p>Pese a ser el único sitio electrónico que es parte de la Asociación Nacional de la Prensa (ANP), <em>El Líbero</em> no ha logrado posicionarse como medio influyente o que marque pauta con su trabajo periodístico.</p>
<p><em>*Esta nota fue realizada originalmente en 2015 por Rose Marie Bächler e Ignacio Cepeda y fue actualizada y complementada en 2020.</em></p>
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		<title>FayerWayer: Tecnología en línea</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hernán Calvo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Jan 2020 00:45:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Medios Online]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo Digital]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desde su lanzamiento en 2005, FayerWayer se transformó en un referente en noticias sobre tecnología en español.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Explosivo y voraz. Estos son algunos de los adjetivos que se pueden utilizar para hablar de la aparición de los medios digitales en Chile y el mundo. Una realidad creciente que, según analizan Samuel Negredo y Ramón Salaverría en su libro “Periodismo Integrado”, ha provocado que mientras <strong>“el periodismo del siglo XX ha muerto. El del siglo XXI apenas balbucea”.</strong></p>
<p>En el caso chileno, con <strong>126 medios digitales registrados a la fecha (2015)</strong> — según un estudio de <a href="http://www.puroperiodismo.cl/?p=26016">Poderopedia</a>— , los medios tradicionales han visto nacer una nueva competencia en internet. Para <a href="https://twitter.com/bastarrica">Diego Bastarrica</a>, director editorial de <a href="https://www.betazeta.com/">Betazeta</a>, los medios digitales han conseguido un desarrollo que hace diez años era impensado, pero deben superar una barrera vital para seguir creciendo: lo que él llama &#8220;la flojera intelectual&#8221;.</p>
<p>El grupo de medios digitales <a href="https://www.betazeta.com/">Betazeta </a>ha sido testigo principal de cómo las nuevas tecnologías han llegado a instalarse en el país, creando<strong> una nueva forma de entregar información</strong>, como lo define Bastarrica<strong>. </strong></p>
<p>Según cuenta el director editorial del grupo medial, su sitio estrella, <em><a href="https://www.fayerwayer.com/">FayerWayer</a><strong> (FW)</strong></em><strong>, </strong>fue fundado por Leo Prieto y Francisco Sandoval, en una época donde no existía un gran desarrollo de los medios digitales en Chile. Así, con un lenguaje joven, <em>FayerWayer</em> se posicionó rápidamente como <strong>uno de los mejores medios nativo digital de tecnología en Latinoamérica.</strong></p>
<p>A través de sus coberturas de exhibiciones y ferias tecnológicas en el extranjero, el medio ha logrado mantenerse como el “caballito de batalla de Betazeta”. <em>Fayerwayer</em> realiza un promedio de 12 actualizaciones diarias y <strong>acumula alrededor de 2,3 millones de visitas al mes</strong>.</p>
<p><strong>Uniendo fronteras</strong></p>
<p>Debido a un intento frustrado de instalar una sucursal del medio tecnológico en México — país donde <em>FW</em> concentra una gran audiencia—  fue designado como editor general del medio el mexicano Daniel Villalobos. Sin oficina pero con gran disposición, Villalobos quedó a cargo de <em>FayerWayer</em>, pese al fracaso del proyecto. Desde su país natal arma pauta, designa funciones y mantiene el control de los siete periodistas — cuatro en México y tres en Chile—  de <em>FW</em>.</p>
<p>“<em>FayerWayer</em> es un equipo que trabaja en Chile en una oficina presencial y tenemos una oficina virtual de colaboradores en México; además tenemos colaboraciones esporádicas de gente que escribe dos o tres veces al mes y una red de emprendedores que publican sus eventos; entonces <strong>al final la generación de contenido es super grande</strong>”, cuenta Diego Bastarrica.</p>
<p>Además de su labor ordenando las funciones, Villalobos está a cargo de las redes sociales del medio. La difusión de las notas en Facebook y Twitter es otra de las funciones que conlleva ser un editor en Betazeta, debido a que él conoce mejor que nadie el tipo de público que visita <em>FayerWayer</em>, según afirma el mismo editor desde México.</p>
<p>En sus 12 años de historia, <em>FayerWayer</em> ha conseguido instalarse entre los medios digitales de tecnología más vistos, no solo en Chile, sino que en Latinoamérica. Este es un logro que consiguieron en parte gracias a la particular distribución de su sala de redacción, donde se produce la integración entre todos los periodistas de portales online del grupo Betazeta. Mientras producen una noticia para <em>FayerWayer</em>, a la vez cooperan con el grupo medial completo, manteniendo la unidad del grupo que va más allá de las distancias físicas de la sala de redacción.</p>
<p>*<em>Esta nota fue publicada originalmente en 2015 y revisada en 2020. En 2016 Betazeta, el grupo dueño de Fayerwayer, fue adquirido por Publimetro.</em></p>
<div style="width: 100%; padding: 8px 0; font-family: Arial; font-size: 13px; line-height: 15px; text-align: center;"></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>The post <a href="https://museodeprensa.udp.cl/fayerwayer-tecnologia-en-linea/">FayerWayer: Tecnología en línea</a> appeared first on <a href="https://museodeprensa.udp.cl">Museo de Prensa</a>.</p>
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